Películas de la semana

DESTINO FINAL

Excusita sin sentido para mostrarnos tres o cuatro muertes sangrientas aparentemente casuales, pero perpetradas por la muerte en un absurdo plan, que consiste, nada más y nada menos que en matar (o hacer que se maten de la forma más absolutamente gilipollas, que viene a ser lo mismo) uno a uno a los pasajeros que, por el antojo del visionario protagonista, se salvan de un accidente de avión. Además, deben morir en un orden determinado justamente por… ¡los asientos que debían ocupar en ese avión! Yo reconozco que me entretienen las pelis de adolescentes (y si están buenorras mejor) que van muriendo por acto y efecto, generalmente, de los cuchillos y hachas de un psicópata. Mira que pido poco en estas pelis, pero es que Destino final no me da ni eso, ni al psicópata cachondo, ni a las buenorras, ni una excusa argumental medio sostenible. Lo que me da miedo de verdad es sólo imaginarme cómo puede ser la segunda parte…

HARRY POTTER Y LA CÁMARA SECRETA

No se podía esperar más (ni menos) de la segunda parte de las aventuras del mago Potter. Es lo mismo, con la misma duración, los mismos personajes, el mismo argumento que sirve tanto para un libro, como para la peli, como para (sobretodo) un videojuego. Lo mejor, el impresionante diseño de producción y la imaginación de escenarios y personajes que enganchan al público joven, no sólo a ver las películas, sino también a leer libros, que ya está bien. Lo que es casi pasable, es lo plana que es la historia en sí (que podríamos calificar de aventurilla, sin más) y una dirección sin garra ni corazón de Chris Columbus. Y lo peor, las actuaciones en general, los niños, pésimos (tanto Harry, como Ron y especialmente el malo-malísimo Malfoy), y los mayores, bastante decepcionantes, sobretodo Kenneth Branagh. Vamos que yo sólo salvaría a Alan Rickman (por su voz) y un poco a la niña Hermione (no sé por qué), nada más.

Tests

Desde hace unos días he apreciado una nueva moda entre mis vecinos de blog: hacer tests. Como cuando éramos adolescentes y usábamos las Cosmopolitan de las amigas y las hermanas para saber “¿Cómo es tu hombre ideal?” o “¿Qué color de biquini te conviene más para este julio?”, o la más común “¿Eres una máquina del sexo?”, los tests de personalidad se han actualizado, viven en páginas web, son fáciles de hacer y te dan los resultados perfectamente envueltos y HacheTeMeLeados, para que no los pierdas y los copies en tu blog. Esto es fantástico para llenar de contenidos el diario sin tener que trabajar demasiado, ¿verdad? 😉


He de confesar que he caído en varios de ellos, aunque sólo he llegado a publicar el del Infierno de Dante (unas líneas más abajo). He aprendido que si fuera escritor, sería Rachilde. ¿Y quién coño es Rachilde? Todo el mundo sabe que si yo fuera escritor no dejaría de ser yo mismo, eso primero, y que en todo caso tendría clarísimas influencias de Quim Monzó y Paul Auster ;). Después le he tenido mucha envidia a Níniel porque en el test de “¿Quién era tu ídolo de infancia?” le ha salido el Conde Drácula de Barrio Sésamo, y a mí va y me sale Jareth, el personaje de David Bowie en Dentro del Laberinto.

Por supuesto me he negado a publicar estos resultados tan falsos… como en los tests de las Cosmo de la adolescencia, evidentemente hechos para chicas, el problema debe de ser el mismo: que no pertenezco al rango de personalidades al que el test va dirigido… ¡no hay derecho! ;).

Naciona… qué?

De nuevo Níniel me ha dado excusa perfecta para escribir una entrada del diario sobre los nacionalismos en general y el nacionalismo catalán en particular. La pobre ha quedado un poco decepcionada porque pretendía crear polémica y sólo cuatro hemos respondido a su llamada ;). Como le prometí, aquí está la respuesta a su “redacción”.

Su post parte de una situación según ella algo injusta, y es que su hermana se quiere presentar a unas oposiciones de maestra de primaria para las que en algunas autonomías hay que pasar un examen de la lengua propia de la autonomía y para otras no. Ella dice que la injusticia no es que haya que saber el idioma de la región para “enseñar a los nenes y las nenas”, sino el agravio comparativo de las oportunidades que tiene, por ejemplo, alguien de Ciudad Real para presentarse en Catalunya, con respecto a alguien de Catalunya que quiera presentarse en Ciudad Real. En realidad, y ahí va mi opinión sobre este tema en concreto, esta generalización no es exacta, ya que la discriminación es de alguien que sabe un idioma necesario para el puesto con respecto a alguien que no lo conoce, y un examen de oposición es exacta(y quizá desgraciada)mente eso, una discriminación de los menos aptos para favorecer a quien más aptitudes tenga para un puesto determinado. No me extrañaría (y lo digo, no sólo en serio sino también a favor de ello) que pronto exigieran también conocimientos de árabe, suahili y/o chino, para entender las culturas de muchos de los niños que hoy andan por las clases, pero esa es otra cuestión. Respecto a la discriminación cruzada a la que alude Níniel, no estoy tan seguro que sea así. Deduzco que en la práctica uno se presenta al máximo posible de exámenes en el máximo de autonomías posibles para “maximizar” sus posibilidades de triunfo (estadísticamente esto es absolutamente falso, además de un desperdicio de recursos, pero somos ciertamente un país de ineficientes). Siendo así, quienes sepan catalán se quedarán en Catalunya, aumentando las posibilidades de obtener un puesto para el resto en el resto del Estado. Este razonamiento vale igual para las otras autonomías con lengua propia.

Níniel pasa de ahí a algo más general, a poner verdes directamente a los nacionalismos “cada vez más extendidos, cada vez más extremistas”. Si en estos nacionalismos ella incluyera el nacionalismo español, el francés, el alemán, …, además del catalán y el vasco, no sólo lo entendería sino que además estaría completamente de acuerdo. Cualquier nacionalismo, casi que por definición, busca diferencias en vez de unir, incluído el nacionalismo español, en una posición más fuerte, con más bravuconería, incluso (si se me permite, sólo por usar repelentemente un tópico) chulería, ¿y por qué? pues porque hay un Estado detrás que respalda y justifica este nacionalismo más “lógico” y con más “razón de ser”. Pues eso sí que es discriminación.

Y estoy completamente de acuerdo en que la identificación de un nacionalismo con una lengua no es más que una excusa que usan los “nacionalismos sin Estado” para delimitar su territorio y atrincherarse contra el resto. Las lenguas son otra cosa, no pueden ni deben rebajarse a ser simples excusas. los nacionalismos y las fronteras deberían desaparecer todos sin excepción, pero ninguna lengua debe morir. Las lenguas deben conservarse con todas y cada una de sus palabras, reglas y excepciones, sobre todo las excepciones. Y ninguna persona del mundo debería conformarse con aprender una ni dos lenguas, sino cuatro o cinco, y cuanto más diferentes sean mejor. Y lo dice alguien que sólo sabe tres y que ahora, a mis 29 años, me empiezo a plantear a estudiar francés… ¿para qué? Pues por la sencilla razón de que tengo en casa el “Cyrano de Bergerac” y el “Le Petit Prince” tal como fueron concebidos en su lengua original, y me los quiero leer ;).

De momento lo dejo aquí. Quedan muchas cosas que decir, pero quedan días y un largo fin de semana… Me voy a quemar la hoguera…

Infierno de Dante

Está curioso este test para saber en qué nivel del infierno de Dante te tocará estar ;).

En general, el sexo y la comida son mi perdición, pero mi puesto es entre los herejes, vamos, que estaré comodísimo, ja ja ja!!!

The Dante’s Inferno Test has banished you to the Sixth Level of Hell – The City of Dis!

You approach Satan’s wretched city where you behold a wide plain surrounded by iron walls. Before you are fields full of distress and torment terrible. Burning tombs are littered about the landscape. Inside these flaming sepulchers suffer the heretics, failing to believe in God and the afterlife, who make themselves audible by doleful sighs. You will join the wicked that lie here, and will be offered no respite. The three infernal Furies stained with blood, with limbs of women and hair of serpents, dwell in this circle of Hell.

Here is how you matched up against all the levels:

Level Score
Purgatory (Repenting Believers) Very Low
Level 1 – Limbo (Virtuous Non-Believers) Moderate
Level 2 (Lustful) Very High
Level 3 (Gluttonous) Very High
Level 4 (Prodigal and Avaricious) Moderate
Level 5 (Wrathful and Gloomy) Low
Level 6 – The City of Dis (Heretics) Very High
Level 7 (Violent) Low
Level 8- the Malebolge (Fraudulent, Malicious, Panderers) Moderate
Level 9 – Cocytus (Treacherous) Low

Take the Dante’s Inferno Hell Test

Las películas de la semana

EL CLUB DE LA LUCHA

Esta es de las películas de las que no se puede hablar ni leer de ella hasta que todo el mundo la ha visto, vamos que es película con spoiler gordo, así que salta hasta la siguiente peli, si no has visto ésta.

A mí me pasó algo extraño con esta peli, y es que alguna vez yo había caído en la trampa de leer “la clave” del final, pero luego había tratado de olvidarlo, y empecé la peli sin acordarme de ello. Por supuesto el subconsciente es traicionero y en el primer encuentro en el avión se iluminó la bombilla. La peli tiene varias cosas interesantes, la que más quizá es la trama psicológica (ya se han ido todos los que no la han visto, ¿verdad?) de la doble personalidad y cómo está tratada. El otro tema interesante es los detalles de montaje que ofrecen un metalenguaje que implican al espectador en este desdoblamiento psicológico, hay varios, como los “fotogramas insertados”, el movimiento de la película, o la explicación del cambio de rollo. Para mí lo más flojo es el argumento en sí, todo el rollo del club de la lucha como vía de escape de las vidas ordinarias de las personas y la organización de un grupo terrorista antisistema…, todo eso es bastante increíble y no se sostiene, igual que la relación con el personaje de Helena Bonham Carter. Vamos que es una historia de ni fu ni fa sobre una metaestructura muy bien conseguida.

CARO DIARIO

Siempre me había llamado la atención esta peli y su premisa argumental, pero hasta esta vez siempre había perdido la oportunidad de verla en sus múltiples pases por televisión. La peli está dividida en tres partes, con el nexo común de ser tres historias narradas en formato de diario personal. La primera historia es la que más se ajusta a este estilo, mostrándonos imágenes del mismo director-autor Nanni Moretti paseando en una vespa por Roma, mientras en voz en off nos “redacta” sus pensamientos. En el segundo episodio es el más flojo; Moretti y un amigo buscan una isla tranquila donde uno poder inspirarse para escribir un guión y el otro leer Ulises de Joyce. Visitarán varias islas sin conseguirlo. La tercera historia es para mí la mejor, donde un aparentemente hipocondríaco Moretti visita todos los doctores que puede para encontrar la causa de unos tremendos picores que padece. Psicólogos, dermatólogos, y hasta medicina china y acupuntura, formarán parte de sus visitas en una demoledora ironía sobre la ignorancia de los médicos, que le recetan decenas de medicinas distintas en todo su divertido periplo. Un penúltimo comentario; se compara a Nanny Moretti con Woody Allen en la mayoría de los comentarios que he visto sobre esta peli, pues mi opinión es que lo único que tienen en común es el hecho de mostrarse ante la audiencia como un pobre hombre para que nos riamos de él. Por cierto, si Moretti hubiera hecho la peli diez años después, la podría llamar “Caro blog”.

Democracia

Hace una semana yo debía estar votando más o menos a estas horas. Para el lunes tocaba reflexión sobre los resultados y la abstención, pero lo dejé pasar, surgieron otros temas y además me di cuenta de lo poco original que hubiera sido…, no lo digo por mis vecinos de blog, de los que sólo Níniel escribió sobre las elecciones, sino por las páginas de opinión de los diarios y por los programas de debate de las mañanas. Sobre la abstención, unas pocas líneas. No estoy de acuerdo en que la gente no votó porque Europa no nos importa. La gente no votó porque no se sabía a qué se votaba. La única opción que se nos daba desde los partidos políticos fue revalidar el voto del 14 de marzo. Nadie nos explicaba en qué consistiría su papel de Eurodiputado en Bruselas, y de hecho aún no lo sé. Me sigo llevando la impresión de que hemos elegido a cincuenta y tantos de los 750 chupópteros (con todos mis respetos, señorías, no digo que no trabajen, sólo que hasta que alguno de ustedes me explique en qué consiste su trabajo, me permitiré el lujo de dejarme llevar por el sentido común; si normalmente ni tres ni cuatro personas nos ponemos de acuerdo, ¿qué hacen 750 personas en la misma sala, si no es para ver una película?).

Aquí iba una reflexión sobre la democracia que no desarrollaré, más que nada porque mis cuatro años de la tesis ya he decidido usarlos en otro tema. Simplemente soltaré el tema de debate. La democracia en su sentido etimológico de “gobierno del pueblo” no existe. Lo que tenemos hoy en día en los estados más afortunados del planeta es una “ilusión de democracia” cuyo objetivo es tenernos calladitos con la potente arma que es eso llamado “estado del bienestar”. No digo que eso esté mal, para nada, por eso yo voto al que me propone que este bienestar quede lo mejor repartido posible… ahí lo dejo.

Total, que como no votamos a un presidente de Europa, nos daba igual, y muchos dejaron de votar (una opción muy válida, por cierto), otros hicieron el voto de reválida que pedían los partidos, e imagino que unos pocos entre los que me incluyo, votamos por el puro placer de participar en el juego democrático. En cuanto a la opción concreta de voto, dejaré que la adivine el lector, sólo diré que he cambiado ligeramente el color del voto esta vez (no así el signo, cosa que no he hecho nunca por cierto), por el puro acto de rebeldía de no revalidar mi opción del 14M.

Citas con el destino

Esta mañana he estado fugazmente en Barcelona para asistir a la presentación de tesis del amigo y compañero Roel. Si todo va al mismo ritmo que hasta ahora, en dos años o poco más pasaré este intenso trámite de resumir en tres cuartos de hora cuatro años de investigación. Mientras tanto, mis próximos puntos de inflexión en este tortuoso camino del científico se producirán el próximo mes. El 1 de julio presento el DEA y se me podrá considerar ya eso que se llama “investigador”, pero que de momento sólo me servirá para gastarme más de 100 euros en la matrícula y unos 150 en este título ecuador de doctorado. La siguiente cita será el 9 de julio en Ginebra, donde presentaré mis últimos resultados en un congreso de animación. Total, que uno sale oxigenado y orgulloso de tener otro amigo al que llamar “doc”. Y ahora, a seguir estudiando y programando las interacciones de la luz en escenarios 3D…

Las películas de la semana

ATRÁPAME SI PUEDES

El último Spielberg antes de que este fin de semana se estrene The Terminal en Estados Unidos es la historia (supuestamente basada en una historia real) de un falsificador de cheques (Leonardo di Caprio) y la persecución de éste por parte del agente del FBI (Tom Hanks) encargado del caso, que evidentemente no tiene otra cosa que hacer que perseguirle, primero por todo Estados Unidos y luego por todo el mundo (estos del FBI deben de tener presupuesto ilimitado).

Excepto la semirabia que me da la trampa ésta del principio (“based on a true story”) y el final (sin (demasiados) Spoilers: “Actualmente Frank Abagnale hace esto ésto y aquello”), que es lo que tiene en común con los telefilmes de sobremesa de sábado y domingo en A3, y también aparte de su casi excesiva duración, la peli en sí es entretenida y hasta cierto punto disfrutable. Y es que Spielberg tiene oficio, sobre todo cuando no se pone pesado con dramas familiares y traumas infantiles, y se dedica a mostrarnos acción, que es lo que mejor sabe hacer (la serie de Indiana Jones es lo mejor que tiene este hombre en su filmografía desde mi modesta opinión). En resumen, un Spielberg sin muchas pretensiones nos presenta una peli normalita para pasar el rato.

DOLLS

La tercera de Kitano que veo y una nueva sorpresa. Si las dos que había visto tenían poco en común, Dolls no se parece en nada a El verano de Kikujiro o Brother. Hoy toca la última del ciclo (Zatoichi) y estoy muy expectante. Por cierto, si además de estas cuatro hay alguna de Kitano imprescindible, estoy abierto a propuestas.

Dolls son tres historias de amor fou, narradas en pura poesía visual y apenas enlazadas por algunos encuadres comunes. En realidad hay una historia principal que se rellena con las otras dos historias, de menor importancia en metraje, pero fundamentales para dar un poco de ritmo a la película. Son tres historias tristes y dramáticas que son un buen material en sí mismas pero de muy difícil factura, y es en este complicado equilibrio entre el dramón y el azucaramiento empalagoso donde Kitano encuentra el punto justo en la fotografía, la música, el montaje, en definitiva, la forma de contar, enlazar y enlazarnos en las tres historias. Es el punto de equilibrio donde viven la belleza, la armonía y la poesía.

BLADE

Habiendo visto la segunda primero, de la primera me esperaba muchísimo más de lo que me encontré. Al menos la segunda tenía su gracia en el personajillo de Santiago Segura y sus salidas (“torentetré”) y seguramente me dejó mejor sabor de boca por el buen oficio de su director Benicio del Toro. Parece que el director de la primera (Stephen Norrington) sólo sabe hacer que estropear el material medio decente que tiene entre manos (ver la última chapuza que hizo con La Liga de los Hombres Extraordinarios) y es que está claro que viene del mundo de los efectos especiales y mejor se hubiera quedado allí. Imagino que después de lo que ha hecho, los comiqueros le deben de tener ya crucificado ;).

Y como ya he visto Zatoichi, porque lo anterior lo escribí ayer, pues ahí va…

ZATOICHI

… o las aventuras de un samurai ciego. Zatoichi es una película que tiene, en su forma de contar la historia, mucho que ver con Brother, no sólo por su argumento, que traslada el mundo mafioso (o yakuza) de Los Angeles al ambiente samurai de un pueblito japonés de hace unos siglos, sino también por su forma de tratar los flashbacks y sobre todo por cómo mezcla el humor socarrón característico de las películas de Kitano con una violencia extrema, casi gore. Kitano vuelve a protagonizar un film después de su desaparición momentánea en Dolls, esta vez con pelo oxigenado, los ojos cerrados, la cabeza ladeada y un inseparable bastón que esconde una afilada hoja que parece esconder la vista que al personaje de Zatoichi le falta y la intuición necesaria para acertar en todo momento donde más le duele al enemigo. Excepto por la máxima esa de “los demás sentidos se agudizan”, no se nos explican los “superpoderes” del ciego, pero no hace falta, sabemos que nuestro pequeño héroe siempre sabrá dar la estocada fatal contra la mafia local. Como en las demás pelis de Kitano, hay un nutrido grupo de personajes en la órbita del protagonista que no tienen desperdicio; las geishas, el sobrino, la tía, los viejos del bar, los mafiosos, el guardaespaldas, … Lástima de la coreografía del final, a la que con mucho gusto le pegaría un tijeretazo, porque prácticamente me estropea la peli.

De cómo funciona el mundo

El sabio mísero

Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas hierbas que cogía.
¿Habrá otro (entre sí decía)
más pobre y triste que yo?
y cuando el rostro volvió,
halló la respuenta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.

Calderón de la Barca

Las películas de la semana

(ten cuidado con los Spoilers)

El verano de Kikujiro

Esta peli la vi la semana pasada, pero hay dos razones por las que la comento en ésta. La primera para hacer bulto, y así junto las pelis vistas en dos semanas en una ;). La segunda para poder tener una visión algo más amplia sabiendo que sería la primera que vería de un ciclo de pelis de Takeshi Kitano que están dando en el Truffaut de Girona. Hoy, por cierto, iré a ver la tercera: Dolls.

El verano de Kikujiro es una road movie contada desde el punto de vista de un niño huérfano de padre que quiere viajar para conocer a su madre y lo hace acompañado de un amigo de su abuela, un personaje un tanto especial, el tal Kikujiro. Como en toda road movie, lo importante no es el destino, sino el viaje. La razón del viaje (el encuentro con la madre) no es más que una excusa para contarnos de forma episódica las aventuras que viven el niño Masao, Kikujiro, y toda la serie de entrañables personajes que se cruzan por su camino. Personajes que sin duda son lo más característico de la película, son sus reacciones y decisiones absurdas que dan pie a cómicas e infantiles situaciones (que dada la premisa argumental sobre ‘punto de vista’ no ha de extrañar) que son el alma de la película. Quizá para los que estamos acostumbrados a un cine más occidental, la película se alarga en demasía, sobre todo teniendo en cuenta que el ‘desencuentro’ con la madre (en un Spielberg cualquiera esto sería un clímax) se produce cuando aún falta más de media hora para concluir las dos horas largas de metraje. Por cierto, uno sale del cine cantando la maravillosa melodía de la banda sonora de la peli.

Brother

A primera vista Brother no tiene nada que ver con El verano de Kikujiro, excepto el actor principal ‘Beat’ (que no es más que el mismo director Kitano con otro nombre), en lo que en una es una infantil road movie en la otra es una violenta historia de mafiosos. Habría otros dos puntos en común, el peso fundamental de ambas historias son los personajes, por un lado, y por el otro, algo mucho más sutil, es el tipo de humor que ambas destilan. Parece mentira pero el casi burdo humor negro de Brother tiene muchos puntos en común con el humor infantil de El verano de Kikujiro. Pero no confundamos, Brother no es una peli de humor, es una peli de mafiosos, bastante violenta, por lo tanto. Narra la historia de Aniki (‘Beat’ Takeshi), un miembro de la mafia japonesa (yakuza) que tiene que huir de Japón y se instala en Los Angeles, y por obra y gracia de su personalidad, acaba montando casi sin pretenderlo una súperestructura mafiosa en LA, enfrentándose a latinos, otros japoneses y finalmente a los grandes clásicos italianos, los auténticos mafiosos a los que nunca podrá vencer, en un maravilloso guiño a los clásicos del género (léase El Padrino & co.).

El club de las primeras esposas

Domingo tarde, peli en la tele, intentando luchar contra el sueño de la siesta… la verdad esta historia de la venganza de tres mujeres contra sus exmaridos, que las han abandonado por mujeres más jóvenes, no me interesó prácticamente nada. Quizá en algún momento tenía su gracia el personaje de Goldie Hawn por la autoreferencia de interpretar el papel de una actriz a la que sólo dan ya papeles de “madre de la protagonista”. Total, lo mejor es que para no quedarme dormido en el sofá me dediqué a lavar ropa, poner comida a los periquitos, regar las plantas…, y mi pisito está irreconocible.

Charada

Tenía esta peli en la estantería de “DVD coleccionables de periódicos por ver” y ya le tocaba el turno en una noche de domingo en que después de la decepción de la tarde preferí no ver ni qué había en la tele.

Charada resultó ser exactamente lo que me esperaba. Diferente hubiera sido hace más de un año, ya que antes de que estrenaran La verdad sobre Charlie (que no he visto) yo, ingenuo de mí, creía que Charada era una historia de amor a lo Pretty Woman o Sabrina. Una vez asimilado que Charada es un ‘whodunit’, no hay sorpresas, incluso hasta los cambios de nombre del personaje de Cary Grant (un personaje plano que no tiene más carisma que ser un gran interrogante con patas hasta el final), llegan a aburrir. La historia de amor es tan dulce y ella (Audrey Hepburn) tan lanzada que, vamos, no me la trago. La parte de misterio de la historia está bien, y lo mejor para mí, sin duda, es Walter Matthau y su personaje.