Fin

Hace apenas dos minutos he terminado La sombra del viento, y estoy embriagado y compungido con esa tristeza y melancolía que te asalta al terminar las últimas palabras de un libro.

Dejo para más tarde el comentario, ahora sólo quería compartir la sensación de que acabo de terminar uno de los más maravillosos libros que leeré nunca.

Deconstruyendo la foto de la cabecera

Cuado vine a Budapest cambié el diseño y el nombre del blog. Puse Budapest en el google images y pillé la foto que más me gustó. Luego un poco de photoshop y a la cabecera. Claro, cuando hice esto no tenía ni idea de qué era lo que había en la foto ni de dónde estaba tomada. Ahora sé que es una bonita perspectiva del Puente de las Cadenas (que eliminé del montaje), el Parlamento y el puente de la Isla Margarita y la misma isla al fondo, el Chapulín…, simplemente pasaba por allí ;).

Pues me he propuesto hacer un remake de la foto, y la primera misión es saber desde dónde está tomada. Un poco de trigonometría aplicada sirve.

Primero se busca en la foto original puntos de referencia que coincidan en la misma vertical, con cuatro (dos líneas) basta, pero cuanto más separados mejor:


(pulsa la foto para verla más grande)

En este caso tenemos un punto un poco a la derecha del centro del puente de la Isla Margarita que coincide (más o menos) con la primera torre de la fachada del Parlamento. En la otra línea coinciden en la vertical un punto un poco a la izquierda del primer pilar del mismo puente con el segundo pilar del Puente de las Cadenas.

Uniendo estos puntos en un mapa (el Google Earth nos va estupendo para esto) tenemos las líneas trasladadas al plano. El punto en el que intersectan estas líneas es el lugar desde donde está tomada la foto.

Como no podía ser otro lugar, nos da el monte Gellert. Está a diez minutos caminando de la residencia (más la subida), así que esta tarde me voy a pasear, lo que me supongo que no tengo zoom suficiente en la cámara para que salga la misma foto, pero veré qué consigo…

Actualización (21h34): Y el resultado, con menos visibilidad, menos luz y un poco menos zoom es el siguiente:
foto de cabecera

Y podemos comparar con la original:
Foto de cabecera original

Los Teleñecos

Llego a la residencia a altas horas de la madrugada y no se me ocurre otra cosa que repasar los videos de Llámame Lola. Apelo a la nostalgia, por un lado:

Muppets

Y por otro, un genial corto de animación que hace un sentido homenaje a Jim Henson:

Muppets over time

Batman begins


Batman begins es exactamente lo que su título sugiere: un nuevo comienzo. Olvidemos todo lo demás; nunca hubo una serie de televisión cutre y kitsch, Tim Burton nunca metió mano al personaje, las payasadas de Schumacher nunca se produjeron. Volvemos atrás, al principio, y empezamos todo de nuevo bajo una nueva perspectiva, una nueva visión del personaje (*). La idea es contarnos (de nuevo) el origen del superhéroe partiendo de su vertiente y su base humana. No es que Bruce Wayne sea el alter ego de Batman, sino al revés, y el personaje es siempre Bruce Wayne, aunque se esconda bajo un disfraz de alta tecnología. En este sentido la película trata de explicar todos y cada uno de los elementos fantásticos y psicológicos del personaje desde un punto de vista humano. Si el traje no deja atravesar las balas y el coche es ultrasónico es porque su empresa investiga y fabrica cosas para el ejército que luego se quedan en el cajón del olvido (!?). Si Batman es oscuro y va vestido de murciélago es por sus traumas infantiles (esto es taaan original… puff, yo diría que Freud es el padre del cine americano actual), si Batman vuela es porque la capa está hecha de tela de paracaidas…, hasta que se les va la olla y un generador de microondas sólo evapora el agua y no achicharra ni a una mosca que pase por allí, como si estuviéramos hechos de Tupperware, oiga.

Pero… ¿y todo esto no lo había hecho ya Tim Burton? Pues casi que sí, excepto que Burton impregna todo lo que hace de un ambiente de maqueta de personalísimo cuento gótico que transporta a otros mundos de fantasía distintos del Mundo Real. Ahí Batman encaja perfectamente y se mueve a sus anchas (y donde aún encajan mucho mejor los malos, los inolvidables Joker, Catwoman y Pingüino). Christopher Nolan, en vez de transportarnos a un mundo gótico donde todo es posible, pretende que creamos que un ricachón se disfraza de murciélago por las noches para combatir el mal. Como intento, no está nada mal, y la factura de la peli es impecable, todos los actores están estupendos (desde Christian Bale, que desde que le vi en The machinist estoy a sus pies, hasta Rutger Hauer, pasando por Morgan Freeman, Gary Oldman y el soberbio Michael Caine), la (ejem) actriz (Katie Holmes) no lo está, pero medio cumple, y echo de menos un maloso (Cillian Murphy, el espantapájaros) de más consistencia.

En definitiva, que aunque me quedo con los dos Batmans de Burton, estas revisiones (ésta y las mil que vendrán, seguro, no puede haber un final más claro como la última imagen de este Batman begins and will continue until it makes no money) me interesan y me gustan. Ahora a ver qué pasa con Supermán.

(*) Me vais a perdonar los comiqueros, ya sé que la visión de Christopher Nolan no es nueva, sino basada en las series de cómics más oscuras del personaje Batman: Year One, pero me permito la licencia de hablar desde el punto de vista cinematográfico.

Como complemento, enlazo a la opinión de Uruloki y de PJorge.

El tercer hombre

En Italia, en 30 años de dominación de los Borgia hubo guerras, terror, sangre y muerte, pero surgieron Miguel Angel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza hubo amor y fraternidad, 500 años de democracia y paz y ¿que tenemos? El reloj de cuco.

Esta frase la dice el personaje de Orson Welles después de una tensa conversación con el protagonista, el escritor Holly Martins (el personaje de Joseph Cotten). Durante esa conversación, y subidos en lo alto de la noria de Viena, el personaje de Welles observa las pequeñas figuras humanas que se mueven como hormigas en el parque de atracciones. Es entonces cuando justifica el asesinato de cualquiera de esos insignificantes seres a cambio de una interesante suma de dinero. Bajando de la noria, la famosa frase sobre Italia y Suiza. Hay que ver cómo cambia el sentido y significado de una frase sacada de contexto y repetida como una de las frases más famosas de la historia del cine. Es cierto que la frase es impactante, pero no deja de ser una justificación de la guerra, el horror y el nulo respeto por el ser humano, y siempre he pensado que mejor 500 años de paz y relojes de cuco, que dominación y guerra, aunque me quede sin Leonardo Da Vinci. Claro, puesta en el contexto de la película, la frase es mucho mejor que todo esto, porque queda como una demostración de las falacias y retorcidos argumentos que utilizan los fascistas para justificar la dominación, el asesinato, la muerte y la guerra.

Aparte de la reflexión, vayamos al grano, que es la peli en sí. Hacía tiempo que la tenía en el estante de pelis por ver y como estuve en Viena hace diez días pues qué mejor película que ésta para ponerme a recordar localizaciones. Pues, a parte de que el protagonista se aloja en el hotel Sacher, donde los postres y tartas de chocolate, y que queda con otro de los personajes en el café Mozart, pues la Viena de la película no tiene nada que ver con la actual. La ciudad es un escenario destruido y degradado por la guerra, repartida entre las fuerzas policiales británicas, francesas, alemanas y rusas, y a donde un pobre escritor estadounidense (Joseph Cotten) llega porque un tal Harry le ha ofrecido trabajo. Enseguida se encuentra con que el tal Harry ha muerto atropellado, y el escritor, convencido que Harry ha sido en realidad asesinado, se convierte en detective tras la pista de los posibles asesinos. Por supuesto ha de haber un personaje femenino, que como en todo cine negro ejerce el rol de femme fatale. Anna (Alida Valli, no tan fatale, en realidad), la novia del muerto, acabará siendo para el protagonista algo más que una simple testigo.

Quisiera destacar la fotografía, con el uso casi abusivo de las sombras y planos torcidos, que junto con la trama en clave de intriga policial, y la aparición de la femme fatale (aunque, como he apuntado antes, no es de las más representativas) hacen de El tercer hombre una de las películas claves del cine negro.

Aeropuerto

Estoy en el aeropuerto de Girona, sin conexión ni toma de corriente, si pongo el cursor sobre el símbolo de la pila que hay al lado del reloj me dice que me quedan una hora y 10 minutos de batería. Es tiempo más que suficiente, puesto que me viene a buscar Estela exactamente en este tiempo. Ahora son las doce del mediodía. Hace un rato que tendría que haber aterrizado en Budapest, pero el avión no ha llegado esta mañana y nos han dicho que se retrasa el vuelo hasta las dos de la próxima madrugada. Nos invitan, mientras, a un refresco, a comer y a cenar, pero paso de quedarme en el aeropuerto cuando mi casa está a diez quilómetros escasos de aquí y puedo ir a comer con mi mujer y echar una siesta esta tarde para ahorrar energías para una noche que se prevé movidita.

Supongo que iré un rato a la universidad y aprovecharé para publicar lo que tenga tiempo de escribir ahora, como mínimo, esto, y un par de comentarios de películas que debo.

Vuelta a Budapest

Ya sé que no había avisado, pero ya lo digo ahora: he estado una semana en Girona, en casita, descansando de Budapest y preparándome para una etapa más. He visto a la familia, a algunos amigos, he ido a la playa, he salido en bicicleta, y poco más, vacaciones en mi casa, vaya.

Mañana vuelvo. Realmente sólo me quedan tres semanitas en Budapest que he de aprovechar al máximo, ya que el 17 de agosto ya voy a Dublín, donde estaré más de dos semanas, y regresaré a Budapest el 3 de septiembre, donde apenas estaré cuatro o cinco días más para volver definitivamente a Girona antes del 10 de septiembre.

Seguiré contando, permanezcan atentos a éste su blog.

Récord

Ayer pagué 42 eurotes por llenar el depósito de gasolina del Ibiza.

Aún no hace diez años, llenaba el del Vitara por 3500 pesetas. Exactamente la mitad.

Viena en general

Desde el jueves al domingo pasado estuve en Viena, el viernes fue jornada de trabajo y el resto de días paseé e hice fotos. Aquí van algunas:

Delante de uno de los múltiples palacios, en un parque, han habilitado una pequeña huerta. Quiere recordar que hace cincuenta años, después de la guerra, esos mismos jardines fueron utilizados para intentar disminuir el hambre de la población.
Jardín del recuerdo

Lo que me gustó es la estética de la valla que encierra la huerta, hecha con desperdicios variados:
Bicicleta
Rueda

Es típico dar una vuelta en carruaje. Ésta es la parada de carros al lado de la catedral:
Carromatos

Lo que se puede comer en la calle:
Salchicha y cerveza

Y las siguientes hablan por sí mismas:
Gente
Te hago una foto
Invernadero
Jardín e iglesia

Para terminar, la famosa noria de Viena, uno de los escenarios de El tercer hombre.
Noria

Viena monumental

Me encantaron las estatuas y monumentos de Viena, aquí va una muestra:

Alegoría de América y Australia:
América y Australia

Un elefantito:
Elefante

¿Desprecio?
Desprecio

Cúpula:
Cúpula

Detalle de un conjunto monumental:
Desorden ordenado

Neptuno y compañía:
Neptuno y allegados

Sufrimiento:
Sufrimiento