El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha

Aun reconociendo la maestría de la obra de Cervantes, es un libro que no me ha enganchado y que lo he terminado por el propio orgullo de decir que he leído El Quijote.

La prueba está en que hace dos semanas me leí 120 páginas en el tren, volviendo de Praga a Budapest y sólo me quedaban 20 para terminar el libro, que no he terminado hasta hoy. No vayamos a echar toda la culpa al libro, reconozco que el vago soy yo, pero que el libro no engancha, también es cierto.

La línea argumental es escasa, Quijote sale de su pueblo y vuelve, convence a Sancho para que le acompañe y vuelve a salir. A partir de ahí sólo hay tres localizaciones principales, la posada que Quijote cree castillo, la Sierra y el camino, sobretodo, donde ocurren los episodios del libro. Fundamentalmente, el libro es eso, un anecdotario con multitud de pequeñas historias extrañas y divertidas que parten de las locuras de su protagonista.

No voy a ponerme a hacer un estudio de personajes, lenguaje, narrativa, etc., porque, primero, no me corresponde, y segundo, quizá es el libro más estudiado del planeta (depués de la Biblia y demás), y seguro que no digo nada nuevo. Sólo que de las multiples lecturas que tiene la obra, me quedo con la del punto de vista narrativo, que Paul Auster estudia tan bien dentro del libro Ciudad de Cristal, y lo reutiliza para su propio punto de vista narrativo en su obra, además de jugar con ello en muchos de sus libros.

Por un lado está el concepto de autoría, del creador de la obra. En un momento de El Quijote, Cervantes nos dice que la historia que nos está contando de El Quijote no es suya, sino que se limita a mandar traducir un manuscrito en árabe que le compra a un muchacho que «llegó a vender unos cartapacios y papeles viejos», y que está escrito por el historiador árabe Cide Hamete Benengeli. Esto está íntimamente relacionado con la credibilidad de la obra: el presentarnos lo hechos narrados como ciertos es el juego que Cervantes nos presenta al inventar esta metanarrativa de trasvase de autores, igual que Pérez-Reverte en La Reina del Sur y Paul Auster en casi todos sus libros. Aún así, en varios momentos de la obra se nos pone en duda esta credibilidad, es el aviso que nos hace de que posiblemente lo que nos cuenta no sea tan cierto:

Capítulo IX:

Si a ésta se le puede poner alguna objeción cerca de su verdad, no podrá ser otra sino haber sido su autor arábigo, siendo muy propio de los de aquella nación ser mentirosos; aunque, por ser tan nuestros enemigos, antes se puede entender haber quedado falto en ella que demasiado.

(¡ejem! Lo sé. La frase es racista, imagino que Cervantes lo era un rato, ya que no es la única frase de este estilo que hay en el libro.)

Capítulo LII (último de la primera parte, por cierto):

Y los que se pudieron leer y sacar en limpio fueron los que aquí pone el fidedigno autor desta nueva y jamás vista historia. El cual autor no pide a los que la leyeren, en premio del inmenso trabajo que le costó inquerir y buscar todos los archivos manchegos, por sacarla a luz, sino que le den el mesmo crédito que suelen dar los discretos a los libros de caballerías, que tan validos andan en el mundo; que con esto se tendrá por bien pagado y satisfecho, y se animará a sacar y buscar otras, si no tan verdaderas, a lo menos de tanta invención y pasatiempo.

Además está el juego de poner historias dentro de historias, como cuando se encuentran dos manuscritos que un inquilino anterior se había dejado en la posada y leen uno de ellos (El curioso impertinente, quizá la parte más pesada del libro) y resulta que el otro es Rinconete y Cortadillo, otra conocida novela de Cervantes.

Posts relacionados: Autoría y credibilidad, donde analizo el mismo tema, pero para La Reina del Sur, de Arturo Pérez-Reverte, y para El libro de las ilusiones de Paul Auster.

Total, que me queda la segunda parte, pero descansaré un tiempecito de Quijote antes de empezarla. Ahora toca La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón.

8 opiniones en “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”

  1. Ejem, ejem…

    Debería sentirme ofendida, ofendida por este post 😉 Pero bueno, como reconozco que nunca he leído el Quijote entero, mejor me callo 😛 Lo cierto es que el Quijote está pensado, precisamente, como un anecdotario. Por eso se pueden leer fragmentos sueltos. Pero no es cierto que no tenga un hilo argumental: al fin y al cabo, es un ensayo sobre la locura.

    Cierto que el hilo puede ser tenue para, primero, el mundo en el que vivimos actualmente, donde todo tiene que hacerse muy rápido (yo soy la primera impaciente, ojo); y segundo, para la cantidad de datos que suministra, pero está ahí. La contraposición perenne de la locura del hidalgo con la cordura de su escudero va sufriendo pequeñas modificaciones durante todo el libro, alcanzando el clímax en el final… pero si no has leído la segunda parte, mejor me callo de nuevo.

    En fin, este año quería yo leerme también el Quijote, pero no es un libro para llevar en el metro. Tendrá que esperar a que tenga vacaciones 🙂

    Un besote

  2. Mmmm, no estoy de acuerdo que el Quijote sea un ensayo sobre la locura, ni mucho menos. De hecho funciona más como un ensayo sobre los libros de caballerías, y la locura del pseudocaballero es la excusa.

    La locura de Quijote no me la creo, no funciona como locura real, ni responde a ningún tipo de «loco», tiene bastante de esquizofrenia, tiene un mucho de paranoia, es cierto, pero en temas externos a lo que es la caballería, el hombre está perfectamente sano.

    Lo mismo que Sancho, que será muy realista el hombre, pero tonto y cegado por la avaricia de tener su propia «ínsula».

    Como características básicas de definición de personajes (o caricaturización) funciona, como descripciones reales, pues no. De hecho, los dos personajes hay que interpretarlos alegóricamente (la locura y la cordura) y ahí radica otra de las genialidades del libro de Cervantes.

    Mola dejar temas en el tintero, así los comentarios dan de sí ;).

  3. Aviso para navegantes: La Sombra del Viento es una nueva novela si sabes a lo que te enfrentas es decir…

    ¡¡¡SPOILER GRANDE COMO LA SAGRADA FAMILIA!!!

    ¡QUE SI SIGUES LEYENDO TE CONTARÉ DE QUÉ VA LA NOVELA!

    Ok… Tú lo has querido.

    … que el rollo del autor maldito, del payo que va quemando las obras del susodicho y de lo relacionado, sólo es una excusa para lo que de verdad cuenta el libro, el paso de infancia a madurez de un chavalín en la Barcelona de la Post-Guerra.

    Si querías leer algo como lo que acabo de destripar, La Sombra del Viento te va a gustar…

  4. El Quijote me lo leí, enterito, hace mil en el colegio. Por obligación, no por devoción. Así que me limité a rumiar sus frases sin hacerlas mías, ni disfrutarlas ni esas cosas. Unido a mi mala memoria -> no me acuerdo ni del tato.

    Me acuerdo que no me enganchaba, eso sí, porque otros leídos por obligación (Un mundo feliz, El camino) los disfruté como una enana.

    Aunque suene a supercateta (que lo seré): demasiado tiempo invertido para tan poca diversión, es mi modesta opinión. Creo no es mi tipo. 🙂

    El del viento ese se lo está leyendo todo cristo y ya le tengo intriga 🙂

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