Top bellezas

Hace mucho tiempo que tengo pensado continuar un meme de chicas que allá por julio pasado vi en el blog de Javi Moya, pero esperé y esperé a que alguien me nominara, y nunca me llegó. Por otro lado, y también el mismo mes, Su hizo su propia lista de los 10 más atractivos, incluyendo hombres y mujeres. Me apetecía hacer la lista con el segundo criterio, pero me he visto incapaz de comparar hombres con mujeres en este tipo de listas, lo siento, pero yo sólo tengo el filtro de mis propios ojos para mirar, y haré dos listas separadas con dos criterios diferentes. En este caso, la lista de mujeres es de pura belleza sensual. Ahí va:

  1. Shakira: Esta mujer es pura pasión latina. Sabe explotar como nadie su sensualidad con sus bailes y su mirada. Es laa demostración de que los hombres no necesitamos grandes pechos en una mujer para encontrarla bella, y que unas buenas caderas hacen estragos. No importa el color de pelo, que ya se los hemos conocido todos según el disco. Inventa bailes, toca la guitarra, compone sus canciones y sus letras denotan inteligencia, … dicen que es un algo bajita, pero ¿a quién le importa?
  2. Natalia Verbeke: Desde que la vi en Nadie conoce a nadie he seguido su carrera como perro sabueso. Su sonrisa es cándida y angelical y me encanta en El otro lado de la cama y El hijo de la novia. Fue una lástima que la serie de abogados Al filo de la ley no tuviera éxito y que no aparezca en Los dos lados de la cama. La podemos ver ahora en El método.
  3. Catherine Zeta Jones Guapa, guapa y guapa. ¡Ah! Y elegante. Descubierta en El Zorro como la partenere de Banderas y muy atractiva en La trampa al lado de Sean Connery. El momento de más radiante belleza lo tuvo recogiendo el Oscar cuando le faltaban días para dar a luz. ¡Qué afortunado Michael Douglas!
  4. Elena Anaya: La actriz con un ojo de cada color y un cuerpo de vértigo. Descubierta en una pequeña peli llamada África, su gran papel fue en Familia. Eso sí, en Lucía y el sexo se muestra en todo su esplendor. A partir de ahí dicen que dará el salto al cine americano, pero se quedó en una aparición como vampiresa en Van Helsing. Su próxima sopresa puede ser como Angélica de Alquézar en Alatriste.
  5. Scarlett Johansson: La primera secuencia de Lost in translation no deja lugar a dudas: está tremenda. El descubrimiento del año para muchos, aunque desde pequeña que hace cine, como se puede ver en El hombre que susurraba a los caballos y El hombre que nunca estuvo allí. Además, apunta maneras como actriz. Fue La joven de la perla y después de Match Point aún la veremos en alguna otra peli de Woody Allen.
  6. Emma Suárez: La mejor Ardilla roja, un ángel en la Tierra. La actriz fetiche de Julio Médem en sus primeras películas y un clásico de mis sueños eróticos. También empezó muy joven, fue Valentina en 1919, crónica del alba (1983) pero su año fue 1996 cuando hizo Tierra, El perro del hortelano y Tu nombre envenena mis sueños, las tres al lado de Carmelo Gómez.
  7. Aria Giovanni: La más impresionante de las divas de internet, junto a Veronica Zemanova y Chloe Jones. Tremenda, rolliza, y, al contario que muchas otras de su ámbito, muy natural. Tiene un aire a femme fatale a lo Yvonne de Carlo que le da un gran valor añadido. Se la puede conocer mejor aquí y aquí.
  8. Alizee La lolita del pop francés con unas coreografías en sus videos de taquicardia. Se hizo conocida a los dieciséis años (hace sólo cuatro) con su canción Moi… Lolita dentro del álbum Gourmandises y en el 2003 sacó su segundo disco Mes courants electriques. Hace un año sacó un directo, cuyo mayor aliciente es, por supuesto, el DVD.
  9. Natassja Kinski: Hay misterios de la naturaleza que no se explican, como que la hija del feísimo protagonista del remake de Nosferatu (Klaus Kinski) fuera tan bella. No es la única, véase Liv Tyler, hija del cantante de Aerosmith. Encantadora en sus películas de finales de los setenta (Tess) y principios de los ochenta (el remake de La mujer pantera y Paris, Texas), con la edad ha perdido un poco. Aunque sigue trabajando, hace mucho tiempo que no hace nada interesante como actriz.
  10. Monica Bellucci: Curvilínea belleza descubierta como una de las vampiresas del Drácula de Coppola, disfrutable en su filmografía francesa al lado de su marido Vincent Cassel en Dobermann y Irreversible y desaprovechada en americanadas como las secuelas de Matrix o Los hermanos Grimm. Le caen bien algunos personajes históricos interesantes como María Madalena en La Pasión de Cristo o Cleopatra aunque sea en una de las tonterías de Astérix y Obélix.

Pues no me queda más que nominar, y como no me resigno a nominar sólo a cinco, y porque es el día de los inocentes (todavía), os nomino a todos y todas (las damas pueden hacer la lista con elementos masculinos, si lo desean). Como yo, pueden buscar inspiración en este foro, que a mí me fue muy útil.

Participación para la siguiente lista

Después de las mejores películas de los 90 toca ir para atrás en el tiempo y hacer la lista de los 80, y así nos aseguramos otro trimestre de contenidos para el blog. Como la otra vez, pido participación:

¿Qué películas consideráis imprescindibles en un top 10 de las mejores de los 80?

Nota bene: Los 80 = 1980-1989, ambos inclusive, y según el año que diga imdb.
Nota bene 2: Lo que me propongáis no es vinculante, sólo me lo tomaré como sugerencias y lo usaré para acabar de decidir el orden, y completar la lista.
Nota bene 3: La lista será sobre las que he visto, por supuesto. Intentaré ver alguna de las recomendaciones que me hagáis, pero no prometo nada.

Espero ansioso vuestros comentarios, a ver si después de las fiestas, para mediados de enero, puedo empezar la nueva serie.

Las mejores películas de los 90

Listado definitivo:

  1. Pesadilla antes de Navidad de Henry Selick / Tim Burton
  2. Tierra de Julio Médem
  3. Un lugar en el mundo de Adolfo Aristaráin
  4. Cadena perpetua de Frank Darabont
  5. La Ley de Herodes de Luis Estrada
  6. Cuento de verano de Eric Rohmer
  7. Sospechosos habituales de Bryan Singer
  8. Toy Story de John Lasseter
  9. Cyrano de Bergerac de Jean-Paul Rappenau
  10. Los amigos de Peter de Kenneth Branagh
  11. Balas sobre Broadway de Woody Allen
  12. Clerks de Kevin Smith

Algunas conclusiones:
He intentado variar de géneros, países y directores. Así cada peli me ha permitido hablar de otras que podrían haber entrado en la lista, como Martín (Hache), Los amantes del Círculo Polar o Eduardo Manostijeras, por nombrar respectivamente películas con los mismos autores que las tres primeras. Espero que esta serie de artículos hayan servido no sólo para mostrar una lista de películas (listas que, independientemente de que gusten o no, siempre tienen un componente de aleatoriedad, no sólo dependiendo de la persona que las dé, sino del momento en que se piensen), sino para hacer una revisión de los que los años 90 han aportado al cine.

Quisiera agradecer, por último, vuestro apoyo y seguimiento desde que en agosto pasado os pedí la opinión sobre las que podían ser las mejores películas de los 90, y que fue el inicio de esta serie de 12 entradas. Esperamos el mismo apoyo para la siguiente serie…

Las mejores películas de los 90 (I): Pesadilla antes de Navidad

Pesadilla antes de Navidad (1993) sería la mejor película de Tim Burton si no fuera porque él no es el director. Hacía falta un perfil mucho más técnico para realizar una película enteramente animada en stop-motion y un tal Henry Selick se puso al mando. Selick haría más tarde otra película, ya casi olvidada, usando la misma técnica: James y el melocotón gigante, también producida por Burton y adaptando, como en Charlie y la fábrica de chocolate, un libro de Roald Dahl. Este mismo año, Burton ha producido y codirigido con Mike Johnson, otro director técnico, la auténtica heredera de Pesadilla antes de Navidad: La novia cadáver.

A pesar de no dirigirla, Tim Burton es el auténtico autor de una película donde se encuentran todas sus neuras y obsesiones. Su particular, negro y fantástico mundo está completamente proyectado en la peli: freaks, oscuridad, Frankenstein, perros, maquetas, Danny Elfman, cementerios, leyendas, noche, fantasía, miniaturas, romanticismo, maquillaje, soledad, ironía, amor, sarcasmo, tristeza, …, son las constantes del cine de Burton. Tim Burton es el artífice, padre y creador de la criatura, bautizada con el nombre de Jack Skellington, quien, como su propio nombre indica, es un esqueleto vestido elegantemente con un traje a rallas verticales negras y blancas y con un murciélago que ejerce de pajarita en funciones. Jack es un personaje digno representante de la galería de freaks que Burton nos ha regalado desde que a principios de los 80 nos encandiló con dos magníficos cortos: Vincent, un homenaje a Vincent Price y a sus películas basadas en relatos de Edgar Allan Poe, y Frankenweenie, esta vez mostrando su admiración a uno de los mitos del cine moderno: Frankenstein. Entre los freaks también se incluyen Bitelchús, una redefinición del superhéroe Batman, Eduardo Manostijeras, Ed Wood, unos marcianos cabezones, un jinete decapitado, un cuentacuentos, un maestro chocolatero y una novia muerta. Entre sus proyectos que nunca llegaron a ser, se encontraba el quinto Superman, que al final estrenará el próximo año en forma de remake de la del 78 el director de los X-Men, Bryan Singer. También se llegó a rumorear que haría una versión de la oscura historia de Sweeney Todd, el barbero asesino de Fleet Street, que hace unos cuantos años pudimos disfrutar en su versión musical en teatro protagonizada por Constantino Romero. Sus grandes obras maestras son Eduardo Manostijeras, Big Fish y Pesadilla antes de Navidad. El resto de sus pelis, menos El Planeta de los Simios, un remake innecesario y una manchita en su filmografía, pisan los talones a estas tres y yo diría que a Sleepy Hollow y La novia cadáver sólo les quedan la perspectiva de los años para que queden al mismo nivel.

Burton ya ideó los personajes de Pesadilla antes de Navidad en su adolescencia (así como a finales de los setenta). Esto se demuestra cuando en una escena de Bitelchús (cinco años antes de la Pesadilla…) el histriónico protagonista va disfrazado de Jack Skellington. Hay más referencias, esta vez posteriores, como cuando modelos de su faz aparecen en un decorado de Ed Wood, o cuando el vestido de la protagonista de Sleepy Hollow en la escena final es también a rallas negras.

… y la imaginación. La inmensa imaginación necesaria para explicarnos la historia de unos personajes que crean y organizan la fiesta de Halloween, en un pueblo llamado precisamente Halloween, donde conviven el hombre lobo, vampiros, el monstruo del lago, brujas, momias, el hombre del saco, el doctor Frankenstein y su creación, la muñeca de trapo, enamorada de nuestro querido protagonista Jack, quien de mascota tiene un perro fantasma llamado Zero. El día que Jack conoce la felicidad que se respira en la ciudad donde se organiza la fiesta de la competencia, la Navidad, decide cambiar de producto y montar la colorida fiesta en su ciudad. Pero la fábrica de pesadillas no está preparada para hacer feliz a nadie por muy buena intención que traigan sus obreros; la misión de un monstruo es horrorizar, y aún hay monstruos que no quieren aceptar su destino. El resultado de todo este conglomerado de fantasía, mitos del terror, oscuridad, monigotes de resina y … ¡música!, nos olvidábamos de la música, genial inspiración del siempre magnífico, extraño y fiel Danny Elfman, es excelente y delicioso, como un pastelillo de café y chocolate negro, muy negro, a media noche.

Las mejores películas de los 90 (II): Tierra

Tierra (1996), de Julio Médem, es sin duda, desde esta humilde opinión, la mejor película española de la década de los 90.

Médem es posiblemente el cineasta español más extraño de nuestra cinematografía. En sus películas ha unido magistralmente temas como la psicología, el sexo o el encuentro de casualidades, lo que junto con una forma de contar las historias mágica y sorprendente y unos personajes a veces neuróticos, a veces simbólicos, pero siempre interesantes, hacen de sus películas una nueva y fascinante experiencia cinematográfica. Empezó medicina con el objetivo de especializarse en psiquiatría. Este detalle de su biografía no es gratuito.Tanto en La ardilla roja com en Tierra ha demostrado que sabe jugar maravillosamente con conceptos de psiquiatría como la amnesia (la protagonista de La ardilla roja tiene un accidente en cuanto empieza la película y pierde la memoria) o la doble personalidad. En Vacas y en Los amantes del círculo polar se habla más de ese encuentro de casualidades que tanto gusta a Paul Auster. Yo apostaría que Médem se ha empapado de sus libros, no en vano, los nombres de Otto y Ana (personajes de Los amantes…), incluso con la coincidencia de la capicuidad, aparecen en una anécdota del libro El país de las últimas cosas del escritor. Vacas fue su primera película y marca la carrera y el estilo de Médem, quien en sus tres primeras películas utilizaría incluso a los mismos actores protagonistas. No obstante, su actriz fetiche, Emma Suárez, ya no sale en Los amantes del círculo polar, dejando paso a Najwa Nimri y más tarde a Paz Vega en Lucía y el sexo. Carmelo Gómez, Karra Elejalde y Nancho Novo son el resto de sus asiduos. Después de Lucía y el sexo, que nos mostraría una forma diferente de ver el erotismo en el cine y la historia de un autor con crisis creativa, Médem nos sorprendió con un megaproyecto documental de entrevistas sobre el conflicto vasco: La pelota vasca: la piel contra la piedra. Aunque su posicionamiento queda claramente expuesto desde los primeros minutos de la película, ésta se utilizó como arma arrojadiza por parte de la rancia derecha de este país, acusando al director de todo menos de neutral. Quizá la polémica hizo bien a la taquilla, pero adivino que desgastó tremendamente a su autor, quien pretendía complementar su proyecto con una película de ficción sobre el tema de explícito nombre, Aitor. Este proyecto parece que ha quedado aparcado indefinidamente y Médem se encuentra a punto de rodar Caótica Ana, con María Valverde y Bebe Rebolledo como protagonistas.

Pero hablemos de su tercera película. Carmelo Gómez en Tierra lo deja así de claro: “Estoy medio vivo y medio muerto”. Su personaje, Ángel, son dos, su yo terrenal y su yo angelical, que es su conciencia, una especie de Pepito Grillo que conversa con él y le da consejos. Para acabarlo de rematar, cada uno de los dos se enamora de una mujer distinta. El Ángel espiritual cae prendado de Ángela (preciosa Emma Suárez) en un amor platónico y generoso. Su parte terrenal se obsesiona con Mary (volcánica Silke). Todo esto envuelto en una isla de tierra roja rodeada de un mar de viñedos que necesitan ser fumigados, porque una invasión de cochinillas le da al vino de la comarca un extraño sabor a tierra.

Entre fotogramas de tonos rojizos como la tierra que le da título y como el cabello de Mary se nos habla de dualidades desde la primera escena: desde el negro e infinito cielo estrellado la cámara baja y se vuelve minúscula hasta mostrarnos, desde debajo de la superficie del suelo del campo, a las minúsculas cochinillas. Ya sabemos que se nos hablará de lo grande y de lo pequeño, de lo espiritual y de lo terrenal, de la muerte y de la vida, del doloroso amor y del sexo placentero, de Ángela y de Mary, del cielo y la tierra, o de la tierra y el mar. De contradicciones, en definitiva, como ese final que nos muestra a un hombre curado de su doble personalidad, libre (y acompañado…, quizá de la que no toca), lejos del rojizo norte, y a orillas del mar levantino. ¡Qué casualidad! Como en Cadena perpetua.

La ardilla roja


Anoche, en cuanto terminaron los dos episodios de Roma, me disponía a irme a dormir, pero antes hice la preceptiva ronda de zapping. En City TV veo lo que parecen unos títulos de crédito… música: Alberto Iglesias …dirección: Julio Médem. La ardilla roja. Muy apropiado, pensé. Justo el día que toca la (II) del top 10 de películas de los 90.

Fue la primera película de Médem que vi, y en su momento me sorprendió. Hoy, cuando ya considero a Médem uno de mis directores favoritos, su revisión me ha fascinado. Después de Vacas, La ardilla roja podría marcar el inicio de una trilogía, junto con Tierra y Los amantes del círculo polar. De hecho hay muchos detalles en La ardilla roja que enlazan directamente con las dos siguientes películas que haría el director, especialmente con Tierra. Básicamente el elenco de intérpretes es el mismo en ambas películas, y en ambas se nos cuenta una historia de amor que parte de una enfermedad mental: la amnesia en la que nos ocupa, y la doble personalidad en la siguiente. La aparición final del personaje de Félix (Carmelo Gómez) es prácticamente una puerta, un hiperenlace a Tierra, especialmente en la escena del sueño donde el paisaje de fondo pasa a ser del bosque del cámping de La ardilla roja a los desiertos rojos de Tierra y Félix arranca de los brazos de Jota (Nancho Novo) a Elisa/Sofía (preciosa Emma Suárez) como insinuando que en la próxima será él el protagonista.

Los encuentros casuales en fotografías o la imagen del avión como nexo de no-encuentro casual, son iconos que también aparecen en Los amantes del círculo polar. Para acabarlo de rematar, aparece un personaje secundario alemán llamado Otto.

Igual que Paul Auster en sus libros, éste es el juego que Julio Médem nos propone en sus películas. Además, tanto las imágenes como los diálogos son pura poesía.

La ardilla roja marcó un estilo y gana mucho situándola en el conjunto de la obra del autor.

Las mejores películas de los 90 (III): Un lugar en el mundo

Un lugar en el mundo (1992) es una historia narrada en flashback a partir de los recuerdos de un postadolescente que regresa al lugar donde pasó su infancia. Como en muchas otras películas (Cinema Paradiso (1989), La lengua de las mariposas (1999), Secretos del corazón (1997), La vida es bella (1997)…) y series de televisión (Aquellos maravillosos años (1988-1993), Cuéntame (desde 2001)), el inocente punto de vista del niño se filtra en el recuerdo del mismo personaje, quien ya adulto se convierte en el narrador de la historia y comprende y nos transmite, no sólo la candidez infantil del despertar sexual, la rebeldía o la incomprensión de sus mayores, sino también los temas más adultos que aparecen insinuados y se acaban convirtiendo en los temas principales de la película. En este caso, la trama es política, pero hay más.

El chaval se llama Ernesto y sus padres Mario (Federico Luppi) y Ana (Cecilia Roth). Sus vidas giran en torno a una cooperativa lanera, donde trabajan dando clases y en un entorno austero, pero más cerca de la Utopía en la que sueña Mario que del mundo capitalista que todo lo engulle. Al pueblo llega Hans (José Sacristán), un geólogo enviado con el objetivo de encontrar petróleo en la zona, y con él llegan los malos presagios. El reparto principal lo completa Nelda (Leonor Benedetto), una monja que también ayuda en la cooperativa.

Dirige Adolfo Aristaráin, quien después hizo la muy disfrutable La ley de la frontera (1995) con Aitana Sánchez-Gijón y recupararía a Luppi y Roth como pareja para la fabulosa Martín (Hache). Ya más recientemente ha hecho Lugares comunes (2002) y Roma (2004). Lo mejor de las pelis de Aristaráin son sus diálogos, que junto con las vibrantes interpretaciones de sus actores y actrices, pone en boca de sus personajes pasajes llenos de pasión, sentimiento, vida, corazón, y hasta rabia contra el mundo. Luppi expresa como nadie la frustración del ideal utópico en la peli que nos ocupa, o la tensión de la relación con su hijo en Martín (Hache). Pero sabemos que la sinceridad del director, guionista y autor Aristaráin es la que está detrás de cada una de esas frases.

Un lugar en el mundo es una tragedia porque en cierto sentido nos muestra la muerte de Utopía. Pero también nos enseña que vale la pena luchar por ese ideal, aunque sólo sea para sentir que estás vivo.

He buscado esta frase, que la había leído en algún lado. Espero que la referencia sea cierta:

Ella estaba en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la Utopía?
Para eso sirve: para caminar.
Eduardo Galeano

Charlie y la fábrica de chocolate


Aprovechando que en la ficha de Su he aportado mis opiniones, lo adapto y publico aquí.

Tengo la crítica de esta peli en el tintero desde que la vi en septiembre. Del director Tim Burton hay mucho que decir, y lo dejaré una parte para un post futuros que no va a tardar, pero adelanto que yo pondría a Sleepy Hollow entre las mejores, y las dos primeras Batman me parecen muy buenas, y yo soy de los que aprecian de un modo un poco más especial la segunda: esa ambientación fría y nevada, esa Catwoman y ese Pingüino… He de revisar Ed Wood de nuevo, pero de Burton sólo me parecen entre regulares y buenas, ésta del chocolate y El planeta de los simios, casualmente sus dos únicos remakes. La peli es una adaptación de un libro de Roald Dahl, que ya fue adaptado en 1971 en una película protagonizada por Gene Wilder y que recuerdo que vi de muy pequeño. Tengo muchas ganas de revisarla de nuevo. Sólo tengo flashes como el gordo que cae en el chocolate, o el globo aerostático del final (en vez de ese ascensor de metacrilato). Aquí se llamó Un mundo de fantasía. De las otras adaptaciones de Roald Dahl me quedo con Matilda, dirigida y protagonizada por Danny DeVito.

La historia es un sencillo cuento para niños con moraleja final de “sé como el niño bueno y aprende a no ser como los cuatro niños malos”. Willy Wonka, el propietario de una fantástica y fabulosa fábrica de chocolate, sortea cinco entradas para poder visitar la fábrica y el mundo de color y fantasía creado dentro del edificio por el imaginativo, pero solitario y medio antipático dueño. Además, a uno de los niños le tiene reservada una sorpresa. Ya sabemos desde el principio quién será el afortunado.

Como personaje de Willy Wonka, Johnnie Depp hace una gran composición, aunque veo más en su lugar el Wonka de Gene Wilder. De los niños me quedo con la pija, con frases fantáticas como las que le dice a su estresado papá: “¡Haz que el tiempo vaya más rápido!” o “¡Quiero una ardilla!”. El abuelo parece directamente sacado de Geri’s Game, de Pixar. Para mí, lo mejor, Christopher Lee y las escenas del dentista como padre del extraño magnate. Lee ha substituido a Vincent Price en el imaginario de Burton y no le queda nada mal. Lo peor, los Oompa Loompas y sus canciones, a pesar del fabuloso Danny Elfman, uno de mis compositores favoritos.