2046


Hay veces que te vienen ganas de ver una peli porque ha ganado premios y la crítica la ha dejado por las nubes. Es entonces cuando uno se da cuenta que no está preparado para apreciar cierto tipo de cine. O más bien ciertos directores, como éste: Kar Way Wang. Una vez vista Deseando amar (2000) y leyendo un poco, uno sabe lo que se va a encontrar en 2046, que además se puede considerar una especie de secuela de la anterior. Nos encontramos con varias historias de amor, o igual varias historias de búsqueda del amor, envueltas en papel de celofán preciosista de varios colores, que es la fotografía y la música, además de una especie de metanarrativa futurista y simbólica. Explicado así, a priori, debería encantarme, pero no me acaba de entrar. Sí que veo una fotografía original, basada en interiores, luces de neón y fluorescentes, con líneas verticales y muchos juegos de espejos. Sí que veo la mezcla de las historias inventadas con las supuestamente reales y el simbolismo de la habitación 2046, que en el libro que está escribiendo el protagonista es el año 2046, como un lugar lleno de recuerdos del que es imposible salir, la soledad de los personajes y su necesidad de compañía, …

Pero a pesar de que entiendo que mucha gente la considere una obra maestra, yo me quedo con una película diferente, algo larga, algo aburrida y sobre unos personajes que no me interesan demasiado ni me aportan nada.

3 opiniones en “2046”

  1. Esta nole, pero en parte eso que dices me pasó a mí con Deseando amar, que me gustó, pero notaba como que se me escapa algo que al resto del mundo sí le llegaba (porque todo diox la pone en altares). Y me daba coraje.

  2. Eso de que Deseando amar es lo mismo, no sé yo qué decirte: en este artículo lo explican bien:

    2046 era una clara continuación de In The Mood… (obra en la que el equilibrio entre forma y fondo me parece ejemplar). Aunque más que secuela o continuación, podría hablarse de reverso. Porque mientras en la primera todo era contención amorosa arropando una pasión desmesurada, su continuación nos proponía una materialización exuberante y lasciva de las pasiones de sus personajes, sin ninguna posibilidad de empatizar con sus pesares y sufrimientos. En 2046 los cuerpos insondables de In The Mood… se desnudan ante la cámara, pero sin embargo se convierten en espectros muertos bajo un ejercicio de cálculo formal. También contrapuestos son los armazones narrativos de ambas películas. Mientras In the Mood… se plantea como un único y sublime deseo que no puede materializarse, como una relación sexual llevada al infinito por una sobrehumana capacidad de contención; 2046 pone en escena un deseo atomizado, escindido en mil historias sucesivas y paralelas, una relación multiorgásmica de coitos interrumpidos por el desamor.

    El artículo completo se encuentra en:http://www.miradas.net/articulos/2004/0411_2046.html

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