Las mejores películas de los 80 (VIII): El nombre de la rosa

El nombre de la rosa (1986) es una adaptación del libro del mismo título de Umberto Eco. Publicada en 1980, fue la primera novela del catedrático de semiótica de la Universidad de Boloña, y como tal, es una densa novela histórica plagada de referencias a la filosofía y a la historia de la filosofía.

A finales del siglo XIV, la llegada de unos monjes franciscanos a un sobrio monasterio benedictino con el objetivo de discutir sobre la pobreza de Jesús coincide con una serie de misteriosas muertes. Uno de los franciscanos es Guillermo de Baskerville, quien, acompañado de su discípulo Adso de Melk, se encargará inmediatamente de investigar los hechos. En la novela, este contexto histórico y argumental es una excusa perfecta para mostrarnos un momento clave en la historia de la filosofía. La película se centra más en el misterio de las muertes y en las investigaciones de Guillermo, apuntando levemente la temática filosófica. El director Jean-Jacques Annaud explotó magistralmente el filón más cinematográfico de la novela, convirtiéndola en una estupenda película de misterio a lo Sherlock Holmes ambientada en la Edad Media. Por esto se considera, junto con El Padrino, una de las mejores adaptaciones de novela de la historia del cine.

Para el papel de Guillermo se optó por un actor en decadencia, Sean Connery, quien gracias a este papel y al del padre de Indiana Jones tres años después, reactivó su carrera e hizo olvidar su encasillamiento con James Bond y lo convirtieron en un mito viviente. Lo acompañaron un Christian Slater de apenas quince años como el novicio Adso y una tropa de increíbles secundarios como los monjes de la abadía, destacando a F. Murray Abraham como Bernardo Gui, el inquisidor, y un genial Ron Perlman como Salvatore, el monje jorobado, quien se ganó, con éste y varios otros papeles (la bestia de la serie de televisión La Bella y la Bestia con Linda Hamilton, el troglodita protagonista de En busca del fuego o Hellboy) un puesto en el podio de actores feos.

Jean-Jaques Annaud es un director con una peculiar filmografía. Después de un par de películas en su Francia natal hizo En busca del fuego (1981), una visión realista sobre la evolución del hombre prehistórico. Después de El nombre de la rosa hizo El oso (1988), otra película casi sin diálogos, pues, como la última que ha hecho, Dos hermanos (2004), protagonizada por tigres, los protagonistas son animales. El amante (1992), Siete años en el Tíbet (1997) y la magnífica Enemigo a las puertas (2001) son sus otras películas destacadas. Excepto en El amante, donde por razones obvias hay muchas, y en las de animales, en sus películas suele destacar una única escena de sexo, mostrada de forma natural y difícilmente olvidable por el espectador. En En busca del fuego es impactante la escena de sexo salvaje entre trogloditas, y en Enemigo a las puertas los protagonistas hacen el amor mientras comparten habitáculo con decenas de personas en las deplorables condiciones que la guerra provoca. El nombre de la rosa no sólo no es una excepción, sino que contiene una de las mejores escenas de sexo de la historia del cine, cuando el inexperimentado novicio descubre a una hambrienta (en todos los sentidos) y pobre (aunque tremenda) aldeana (por si le interesa a alguien, la actriz es la chilena Valentina Vargas) en la cocina de la abadía.

El nombre de la rosa

El título de la película es curioso, porque aparentemente no tiene nada que ver con su argumento. Únicamente en la frase final, el narrador (que es Adso, como en las novelas de Holmes es Watson), refiriéndose a la chica cuenta que nunca consiguió saber su nombre, lo que induce a pensar que “la rosa” es la chica. Hay un interesante debate en un foro sobre literatura, del cual extraigo el interesantísimo post de Fabita (aunque recomiendo toda la discusión):

Es verdad lo que dice marianacampos; el título de la novela tiene que ver, sobre todo con la época medieval y la discusión entre los nominalistas y los esencialistas que creían que en el nombre estaba la esencia de la cosa, y no en la materia. Sin embargo, los nominalistas, no creían en los nombres universales como sostiene mariana, más bien, consideraban que el nombre era como un atributo de la cosa, que le venía externamente y que unía una imagen universal de ella en nuestra mente, es decir, la representación de la rosa, independientemente del nombre que se le diera. El nombre sólo nos permite entendernos, sostenían ellos.
Durante la era medieval, los monjes estaban empecinados con abarcar el conocimiento, y de ahí la función más importante que la sacerdotal en las abadías, las de reproducir los escritos y papiros, y por ende, prolongar el conocimiento, temporalmente hablando. Y ya que digo esto, hay que ver que esta función tiene relación con el argumento de la novela. Vean: los eruditos (los que además de saber leer y escribir podían interpretar; es decir, no todos los monjes -y ni hablar del pueblo-) eran como guardianes del conocimiento. Ellos podían usar de él (como Dios utiliza el conocimiento que tiene acerca del universo y del hombre) y por eso estaban por encima de los demás. Es por eso que la lectura de la parte hoy perdida de la Poética de Aristóteles, que pone el saber universal en la risa, es el que desencadena el inicio del fin. Porque eso sería trasladar el saber al pueblo, la masa; de ahí todas las explicaciones que da el viejo ciego. Y de ahí también que se discuta la rosa: ¿existe como algo universal? ¿es sólo un nombre? ¿puede conocerce? ¿debe conocerse? ¿quién puede hacerlo? ¿está en la senda de Dios el hacerlo?, etc.
Pero bien, no desesperen quienes vieron en la rosa a la mujer, porque si la rosa es un nombre, es decir, una imagen mental que nos permite entendernos, la rosa se transforma en una imagen ideal, y la imagen ideal, más allá del nombre que usemos, puede tener en nuestra mente la forma que deseemos. Por eso, ustedes imaginaron una mujer, porque ellas son su rosa.
Y tanto hablar de rosas y mujeres, ¿no les recuerda a cierto personaje enamorado de una rosa?

Lo cual nos lleva de nuevo al libro y su temática filosófica. Aparte de en Sherlock Holmes (“elemental”, dice nuestro fraile-detective al principio de la peli en un guiño brutal), Guillermo de Baskerville (como El perro de los Baskerville, la tercera novela de Conan Doyle con Holmes como protagonista) está basado en el franciscano Guillermo de Occam, uno de los más conocidos filósofos nominalistas. Es conocido el postulado de La Navaja de Occam:

La navaja de Occam (o navaja de Ockham, o principio de economía o de parsimonia) hace referencia a un tipo de razonamiento basado en una premisa muy simple: en igualdad de condiciones la solución más sencilla es probablemente la correcta.

Entre otras cosas, la filosofía de Occam es el origen de la epistemología o filosofía de la ciencia. Si al final lo más extraño es que este hombre fuera religioso. Supongo que no había otro modo de ser filósofo en la época, y de ahí sus problemas con la jerarquía eclesiástica y la inquisición.

No quiero terminar sin comentar que la película dio origen a uno de los mejores videojuegos que han existido: La abadía del crimen.

Abadia del crimen

Fue realizado por Opera Soft en 1988 para las plataformas de 8 bits de la época (MSX, Amstrad, Spectrum). Parece que su programador, Paco Menéndez, se suicidó en 1999. Hace mucho tiempo, hasta Nacho Escolar habló sobre ello. Revisando la web del remake (que no es tal, sino la adaptación del código original a los sitemas operativos actuales) he llegado a algo muy interesante:

El enigma de la abadía

15 opiniones en “Las mejores películas de los 80 (VIII): El nombre de la rosa”

  1. No tenía ni idea de que había videojuego. La peli me encanta, y la escena en la cocina es cierto que es de lo mejorcito. 🙂

  2. Juaz… Lo mucho que tardaba en cargar en el Spectrum (casi 15 minutos), y jamás pude pasar de la primera noche.

    Por cierto, citando a un médico que conocí y que colecciona antigüedades egipcias, “Eco no ha escrito nada bueno desde El Nombre De La Rosa”.

    Toda una declaración de principios de alguien que tiene una casa que parece el British Museum…

  3. Hombreeeee!!! ya era hora!!! juasjausjuasjus

    Sólo voy a comentar, sobre la película, que es mi preferida de todos los tiempos.

    Referente al juego: mecagüenelp*t*abaddelosc*j*n*s!!! Es que no se puede investigar a ninguna hora??? Dónde debo sentarme a la hora de comer??? Por qué el abad nunca duerme? Hay algún tutorial o truco que explique como sacarse el abad de encima?

    Dios! no recordava lo nervioso que me ponía este juego, hasta que lo volví a bajar ayer, en versión 32bits.

  4. ¡Juas juas juas! La verdad es que este videojuego demuestra lo que ha cambiado nuestra forma de jugar en estos casi veinte años: nos podíamos pasar horas hasta que conseguíamos dar con el lugar exacto donde ponernos en la misa o en la comida, durante la noche había el tiempo justísimo para hacer las investigaciones, etc. Era realmente un juego difícil y reconozco que yo sólo pude terminarlo con una copia de la solución de Micromanía sobre las rodillas.

    Y me creo perfectamente la frase del médico, yo sólo he leído este libro de Umberto Eco. Tengo en casa El Péndulo de Foucault, pero nunca me he atrevido a abrir la primera hoja.

  5. Ya me he enterado de algunos trucos para este juego. Ctrl+F9 (conseguir más tiempo) y Shift(izq.)+F3 (todos los objetos), pero con la versión 32bits no funcionan. 🙁

    También me he bajado un tutorial para terminarlo, pero como te equivoques de camino yendo a algún sitio y pierdas tiempo, ya puedes volver a empezar, porque cambia todo.

    En fin, esperaremos a que venga txapulín a casa otra vez para que me lo termine jausjausjaus.

  6. la novela me parecio de lo mas interesante, ademas de ke es una de mis novelas preferidas, el film no he tenido oportunidad de verlo pero por lo ke veo es muy bueno, lo ke no sabia era ke habia un juego lo cual se me hace algo lucrativo el heco de sacar un juego de esta excelente novela.

  7. pues la verdad no la he visto pero se ve en lo que he leido tiene una trama muy buena y que es una peli que lo logra embolver en los acontecimientos que surgen en esa epoca

Comentarios cerrados.