De cómo hace cuatro años que me casé cuatro veces con la misma mujer

El 25 de julio de 2002 yo viajaba a México por octava vez en mi vida.

Exactamente cuatro años antes, el 25 de julio de 1998, llegué por primera vez a México cagado de miedo y sin saber que ese simple viaje de intercambio para hacer el proyecto final de carrera cambiaría mi vida. Ese mismo día Estela llegaba al aeropuerto Benito Juárez desde Washington de una estancia de verano en Estados Unidos. Es divertido pensar que nos podríamos haber cruzado en el aeropuerto o que igual hicimos juntos la siempre interminable cola de inmigración. Por supuesto es imposible saberlo porque realmente nos conocimos más o menos un mes después en una de las innumerables fiestas que suelen hacer los liberados estudiantes de intercambio. Aunque ella me recuerda de antes como «el chico español de pelo largo que hacía fotos en la fiesta de presentación de los estudiantes extranjeros», Estela no aparece en mi maltrecha memoria hasta unas cuantas semanas más tarde… Ocurrieron muchísimas cosas en diez meses y medio en México y luego dos meses en Barcelona que fueron el inicio de nuestra relación. Después de dos años más de relación a distancia con más o menos visitas cortas y de irme a vivir un año allí en el 2001…

El 25 de julio de 2002 yo viajaba a México por octava vez en mi vida. Iba por seis semanas e iba para casarme. En seis semanas no paramos de hacer los últimos trámites para la boda. Y eso que ella ya lo tenía casi todo listo cuando llegué. Empezamos por pagar el permiso en las oficinas de inmigración para «boda con extranjero» y con los análisis de sangre ya pudimos emprender la boda civil, que fue el 9 de agosto. Normalmente, la boda civil y la religiosa se hacen el mismo día, pero los papeles que teníamos que tramitar en la embajada de España (libro de familia y el permiso para que ella entrara legalmente en España después) tardaban demasiado, y nosotros volvíamos a Barcelona el 5 de septiembre.

Hoy hace cuatro años celebramos la boda religiosa tal como las tradiciones marcan. A esta celebración vinieron mis padres, hermanas, y algunos de mis amigos, y es por esto que la consideramos la fecha oficial.

En la noche de bodas no podían faltar las anécdotas. Llegamos al hotel sobre las cuatro de la madrugada. Ambos llevábamos un pedo considerable y en la recepción, al vernos vestidos de novios y sin siquiera preguntar nuestros nombres nos dieron la llave de la habitación, que resultó ser una suite espectacular, con sala de estar, habitación aparte y baño con jacuzzi. Obviando detalles diré que no tardamos mucho en dormirnos. Aún así, a las ocho de la mañana sonó el teléfono de la habitación. Eran de recepción y entendí algo tan extraño como que nos preguntaban si pensábamos pagar la habitación. Supongo que estaba tan dormido que sólo les balbuceé: «Sí, sí, claro» y colgué. Pero evidentemente les tenía que haber dicho, enfadado y gritando: «Son las 8 de la mañana, es mi noche de bodas y llevo durmiendo sólo tres horas, ¿y ustedes me llaman para despertarme y tratarme de ladrón? ¡Un poquito de respeto, por favor!». Me volvieron a llamar a las 11, y entonces sí nos despertamos, usamos el jacuzzi, nos vestimos y bajamos a desayunar el buffet libre, supuestamente incluído. A la hora de pagar la queja fue sonada, pero conseguimos aclarar el malentendido, nosotros habíamos reservado una habitación normal, mucho más barata, aunque con el buffet incluido. La suite que nos dieron era mucho más cara y sin buffet. Pero el error no fue nuestro, sino del recepcionista que había a las cuatro de la madrugada, que no supo preguntarnos el nombre ni si teníamos reserva y nos dio la primera habitación que se le ocurrió viéndonos las pintas. Eso tiene un pase, que se arregla fácil cobrándonos lo que habíamos reservado y ya. Lo de despertarnos dos veces no tenía pase, pero no había nada que hacer. Me plancharon la visa y nos fuimos. Lo más curioso es que esos 800 y pico pesos nunca me los han cobrado.

En dos días hicimos los trámites que quedaban de la embajada y después nos fuimos de viaje de novios a Chiapas. Es un viaje muy poco común e inaudito, donde lo pasamos realmente bien durante cinco días admirando fabulosos paisajes, conociendo las ruinas de la ancestral cultura maya y tomando contacto con los herederos directos de los mayas de antaño. El carácter y la forma de ver la religión de los indígenas de San Juan Chamula son increíbles. La alegre, húmeda y calurosa capital Tuxtla Gutiérrez contrasta con la fría y riquísima culturalmente San Cristóbal de las Casas, de la que me enamoré totalmente, un lugar perfecto donde jubilarse o desaparecer del mundo globalizado y capitalista actual. Fue en uno de los pequeños pueblos que visitamos donde visitamos la casa de unas mujeres indígenas. Curiosamente no había hombres, debían estar en el campo. Ellas se dedicaban a tejer prendas de colores. Fueron muy amables con nosotros, incluso nos ofrecieron matar un pollo que corría por ahí para meterlo en la cazuela e invitarnos a comer. Declinamos la invitación por educación, falta de hambre, y sinceramente, no apetece comerse a un bicho al que has conocido vivo y correteando entre tus pies. Cuando les contamos que éramos recién casados, nos vistieron como novios mayas y nos hicimos una foto. Yo cuento a mis amigos, exagerando, claro, que ésa fue nuestra tercera boda, ejercida por el rito maya.

Evidentemente faltó mucha gente por parte de mi familia y amigos que les costaba más de la cuenta atravesar el charco. La solución fue repetir el convite el 27 de septiembre en Barcelona con la gente de aquí, donde también asistieron sus padres. Ésa fue la cuarta boda, que disfruté enormemente con todos mis amigos, ya tranquilo y dispuesto a empezar una nueva vida con Estela en Girona.

Hoy hace cuatro años de la boda oficial, la mexicana. Ella no está, se ha ido a México tres semanas a pasar las vacaciones de agosto y yo me he quedado a avanzar la tesis. De todos modos, estoy en casa con fiebre y dolor de cabeza, así que no sé si hubiéramos podido ir a celebrar nada, en cualquier caso, tenemos cuatro fechas que elegir.

12 opiniones en “De cómo hace cuatro años que me casé cuatro veces con la misma mujer”

  1. Hola! Que extraño ha sido encontrar tu blog sin estar buscando algo así. Una grata sorpresa. Felicidades por TUS bodas, espero que cumplan muchos años más juntos. Me encantó tu historia. Suerte con tu tesis y bueno ya estarás hasta el tope con los remedios caseros para la enfermedad…que te recuperes pronto.

  2. jusajsajujjusa , jo tuve el privilegio de estar en una de las bodas y mi memoria maltrecha tampoco me permite recordar mucho como fue… a cual fui Alex?? a la de los chiapas? no recuerdo haver cruzado el charco pero si que recuerdo gente muy rara en mi mesa….

  3. Espero que dé para muchos años más, marrajos. Aún recuerdo las historias de ese primer año en México, y me alegro por el cuento de hadas. Un besote y espero que paséis por aquí a ver a vuestros nietos putativos 😉

  4. Gracias Mónica. Ya hubiera querido yo saber lo que es un blog en 1998 y poder contar todas mis aventuras en México como tú estás haciendo ahora desde Barcelona. Irse a vivir lejos de casa una temporada es una experiencia muy gratificante.

    Gracias Níniel, qué bien que nos hayas visto bien, pero eso es porque nosotros lavamos los trapos sucios en casa ;). ¿Qué sería una relación sin reconciliaciones?

    Gracias Su, es por algo que Auster es mi gran referente literario.

    Mikel, pienso que en Chiapas no fue, más que nada porque no tuvimos invitados. Entonces, si los de tu mesa no eran mayas, debían ser muy frikis 😉

    Y gracias Elengaer. Un día revisaré los mails de ese año, que espero estén por alguna parte y quizá tenga material para un libro y todo…

  5. Moltes felicitats! Teniu una història molt maca, d’aquelles per explicar als nets. I ja saps, quan arribi l’Estela, a celebrar-ho, que 4 anys no són ‘moc de pav’!
    Sense ànims de repetir-me, felicitats a tots dos!

  6. Ei Felicidades Estela y Àlex, yo si que me acuerdo en Castelldefels con mikel carles gal y demas elementos, lo passamos bomba ehh alex.
    Al final que le passaron a tus calzoncillos???

    Un Abrazo

  7. Gràcies Sílvia, i això que em reservo la història del primer any a Mèxic pel meu bestseller.

    Gràcies, Dan.

    Gràcies Ignasi. Mis calzoncillos están distribuidos en varias casas, a modo de trofeo, por lo que sé.

    Gràcies Gal.

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