Las ciudades más pobladas

Hace tiempo que quiero hacerme eco de este post de urbanity que plantea el problema de contar la población de las ciudades, ya sea según al área de la ciudad estrictamente o su área metropolitana. En cualquier caso, con lo que me gustan las listas, pondé unas cuantas. Así, de global a local:

Las ciudades más pobladas del mundo contando el área metropolitana

  1. Tokio-Yokohama-Kawasaki-Chiba (Japón) 33.750.000
  2. Ciudad de México-( México, D.F.-Nezahualcóyotl-Ecatepec-Naucalpan-Tlalnepantla ) (México) 22.500.000
  3. São Paulo-Guarulhos-Santo André-São Bernardo-Osasco (Brasil) 22.150.000
  4. Seúl-Inchon-Bucheon-Goyang-Seongnam-Suweon (Corea del Sur) 22.000.000
  5. New York-Newark-Jersey City-Paterson-Elizabeth-Yonkers-Stamford (Estados Unidos) 21.750.000
  6. Bombay-Navi Mumbai-Kalyan-Thane-Ulhasnagar (Maharashtra, India) 18.800.000
  7. Delhi-Nueva Delhi-Faridabad-Ghaziabad-Gurgaon (Uttar_Pradesh, India) 18.100.000
  8. Los Ángeles-Riverside-Anaheim-Long Beach-Pasadena-Sta. Ana (Estados Unidos) 17.450.000
  9. Osaka-Kobe-Kyoto (Japón) 16.700.000
  10. Yakarta-Bekasi-Bogor-Depok-Tangerang (Indonesia) 16.300.000

Las ciudades más pobladas de Europa contando el área metropolitana

  1. Moscú-Podolski-Himki-Mytishchi-Ljubertsy (Rusia) 15.350.000
  2. London (Reino Unido) 13.900.000
  3. París-Versalles (Francia) 11.570.000
  4. Estambul (Turquía) 10.900.000
  5. San Petersburgo (Rusia) 5.850.000
  6. Madrid-Móstoles-Alcorcón-Getafe (España) 5.850.000
  7. Area del Ruhr-Essen-Bochum-Dortmund-Bottrop-Duisburg (Alemania) 5.800.000
  8. Frankfurt-Rin-Meno (Alemania) 5.000.00
  9. Barcelona-Badalona-Hospitalet de Llobregat (España) 4.600.000
  10. Berlín-Potsdam (Alemania) 4.150.000
  11. Milán-Monza (Italia) 3.800.000

Áreas metropolitanas más pobladas de España

  1. Madrid 5.843.041
  2. Barcelona 4.686.701
  3. Valencia 1.694.970
  4. Sevilla 1.317.098
  5. Málaga 1.074.074
  6. Bilbao 947.581
  7. Central de Asturias 855.199
  8. Alicante-Elche 710.448
  9. Zaragoza 683.763
  10. Las Palmas de Gran Canaria 616.903
  11. Bahía de Cádiz 615.494
  12. Murcia 563.272

Ciudades más pobladas de España

  1. Madrid 3.155.359
  2. Barcelona 1.593.075
  3. Valencia 796.549
  4. Sevilla 704.154
  5. Zaragoza 647.373
  6. Málaga 558.287
  7. Murcia 409.810
  8. Las Palmas 378.628
  9. Palma de Mallorca 375.773
  10. Bilbao 353.173

¿Alguna sopresa?

¡Pincha!

Dos semanas después de una depilación a la cera de las piernas uno se siente como conejillo de indias en la universidad de acupuntura de Bei-Jing, rodeado de quinientos alumnos chinos en prácticas.

Los peores momentos son al momento de estornudar y bostezar: sientes cómo los pelos crecen desde tu interior.

Salvador


Es muy distinto hablar de una película cuando lo que cuenta es una historia real. Cuando se cuenta una historia real, y especialmente si ésta te toca de cerca, porque habla de hechos más o menos recientes en tu ciudad y de unos personajes muy cercanos ideológicamente, es muy difícil tener una visión objetiva de la peli.

Como película, y fijándonos en sus elementos estrictamente cinematográficos, es fabulosa: la fotografía, la música compuesta por Lluís Llach y todas las interpretaciones son impresionantes. La verosimilitud y ambientación está muy conseguida, por ejemplo es relevante el hecho que sea una película bilingüe, retratando la realidad lingüística del momento (por cierto, espero que en el resto de España se vea tal como es, con subtítulos cuando toque, claro). En cuanto a la narración, tiene dos partes. La primera, para mí muy bien hecha, es un flashback con la historia de Puig Antich y su militancia en el MIL narrada por él mismo a su abogado desde la cárcel. Se nos muestra un personaje que no tiene nada de inocente: atraca bancos y cree en las armas como medio para luchar por la anarquía y el dinero robado lo utilizan para imprimir folletos y financiar movimientos sindicales en Francia. Él mismo se define como un Robin Hood en la película. Hasta que todo se tuerce y un guardia civil resulta muerto. En la segunda parte, que en mi opinión se alarga demasiado, asistimos al juicio y condena a muerte, los esfuerzos de su abogado y la familia para que lo indulten y se nos muetran detalles de la situación política del momento, especialmente poco propicia para que Puig Antich pudiera ser salvado. Todos conocemos el final, como en Pena de muerte de Tim Robbins o Bailando en la oscuridad de Lars von Trier, y sabemos que el director hará lo posible para hacernos soltar unas lágrimas. La verdad es que con el tema no hace falta esforzarse mucho para conseguirlo. Personalmente me sobra el forzado momento final del personaje del funcionario de prisiones, Leonardo Sbaraglia, quien por lo demás está estupendo durante toda la película. Como curiosidad, el personaje que interpreta Joel Joan, Oriol Solé Sugranyes, es el mismo personaje que en la película de Imanol Uribe La fuga de Segovia es interpretado por Ovidi Montllor, y es el único de los fugados de la prisión de Segovia que no pertenece a ETA.

Manuel Huerga no sólo ha hecho una película rodada desde el corazón, sino que además ha hecho una gran película que, una vez más, nos explica un trocito de la historia reciente de este país.

Las frases de Aznar

Hay frases que a uno lo dejan alucinado:

A mí ningún musulmán me ha pedido perdón por invadir España durante ochocientos años

Tomar la frase en sentido literal puede provocar reacciones lógicas como la de mi mujer:

A mí ningún español me ha pedido perdón por invadir México hace 500 años

Claro que si ahora resulta que nos hemos de ir pidiendo perdón por lo que pasó en los distintos territorios hace cientos de años y en guerras que provocaron gente que ya no tiene nada que ver con nosotros, andamos listos. Pero Josep Piqué nos ha explicado que la frase de Aznar es una ironía. Ah, claro. Resulta que el expresidente quiere expresar lo mismo que yo acabo de decir, que no podemos ir pidiendo perdón por ahí. Parece que la frase justificaba el que el papa Benedicto XVI no haya pedido perdón por sus declaraciones contra los islámicos de la semana pasada. En cualquier caso, hay algo que no me cuadra. No sé mucho de historia, pero tengo la seguridad de que España no existía en el año 711. Ni siquiera en el año 1492, año en que Isabel y Fernando (de quienes Aznar se declara admirador al final de las mismas declaraciones) echaron a los moros y los judíos de la península. La España tal como la concibe Aznar, si se ha dado alguna vez, apenas empezaba a gestarse en ese año y quizá en 1714, con la guerra de sucesión, ya se podía empezar a considerar un país. Un país, o un reino, por cierto, propiedad y gobernado por unos pocos privilegiados: reyes y nobles varios, algo que sólo empezó a cambiar con la Revolución Francesa. Hasta entonces el pueblo llano no pintaba nada. Bueno, hoy seguimos sin pintar nada, pero por lo menos nos lo hacen creer.

Nada, que me lío y no llego a ningún lado. Los países son, por un lado, productos de una historia de guerras e invasiones varias por las que nadie va a pedir perdón, está claro, pero por otro hoy especialmente son una convención internacional. España tiene las fronteras que tiene, incluye a Catalunya y tiene a Madrid por capital porque así lo estudian los niños de México, Finlandia, Cuba y Japón.

No sé hacia dónde nos dirigimos ni cómo acabaremos en el mundo. Quizá no fuera tan malo que volvamos a las cavernas después de una larga y dura tercera guerra mundial. Pero mientras tanto, prefiero que esta guerra no llegue nunca y las declaraciones de gente como Aznar no ayudan para nada.

Life aquatic


Dispersa, sosa, laaaaarga (bueno, son dos horas, pero se hacen larguísimas), con puntos de originalidad que quedan en pura paranoia mental, mogollón de actores y actrices conocidos que no se sabe ni a dónde van ni de dónde vienen, y especialmente un personaje central anodino y con cara de palo como sólo Bill Murray sabe hacer en sus últimas películas (y ¡ojo!, que Lost in translation me gusta y su personaje carapalo le pega a la historia, todo lo contrario que en la peli que nos ocupa).

La historia de este documentalista marinero basado en Cousteau, pero amargado de la vida, lo que más que un homenaje es un molesto mordisco en la prominente nariz del francés, no me interesa lo más mínimo, ni el supuesto hijo, ni el matrimonio aburrido, ni el enamoramiento de la periodista embarazada, ni la financiación del documental, nada, nada…

Sólo me ha gustado un poco los peces de colores, y más cuando me he enterado que los ha hecho en stop motion Henry Selick, el director de Pesadilla antes de Navidad. Por lo demás, mejor no verla con sueño.

Nota Bene: Ésta es la peli de agosto de la comunidad de Tannhauser Gate. Allí he puesto una copia de este comentario.

Mala suerte

Será mas divertido
cuando no me toque perder,
sigo apostando al 5
y cada 2 por 3 sale 6.

Fito & Fitipaldis, Me equivocaría otra vez,
del álbum Por la boca vive el pez, 2006

Knopfler, Fito y los viajes al pasado

Por la boca vive el pez Esta semana me he comprado un disco. Sí, un CD original sin esperar a bajármelo por el emule. Se trata de Por la boca vive el pez, el disco que acaban de sacar Fito & Fitipaldis. En vez de dar mi opinión sobre el disco, sólo diré que no escuchaba tantas veces seguidas un disco desde que hace quince años descubrí los Dire Straits. Y acabo de llegar a un punto donde todo encaja, pero a ver si me desenredo y clarifico lo que pretendo explicar.

Los Dire Straits aparecieron a finales de los años 70 y para entonces ya eran anacrónicos: su sonido se parecía más al rock and roll de los 50 que al punk que emergía en esa época en Inglaterra. Un sonido incluso previo a la explosión pop que representaron los Beatles en los 60. Desde que los descubrí a principios de los 90, los Dire Straits fueron, y siguen siendo, mi grupo favorito. En los discos de principios de los ochenta los Dire Straits fueron añadiendo instrumentos a la formación original de voz, dos guitarras, bajo y batería, y aparecían el piano y el saxofon, haciendo evolucionar el sonido desde el rock clásico hacia el rock sinfónico que venían haciendo Pink Floyd, la Electric Light Orchestra y Queen. Después de Dire Straits, queda Mark Knopfler, su líder y esencia. Pero liberado del sonido que tenía que dar a su grupo, en solitario, Knopfler se ha dedicado a buscar el origen y las raíces de su música, especialmente en sus colaboraciones con Chet Atkins, con su grupo country, los Notting Hillbillies, y en su último disco con Emmylou Harris, más cercano al folk.

Sólo como apunte, el último disco de Bruce Springsteen, We Shall Overcome: The Seeger Sessions, es también una búsqueda de las raíces del rock, apuntando directamente al folk. Incluso Eric Clapton hizo lo mismo hace unos años en From the Craddle con el blues, la otra fuente de la que bebe el rock.

En cuanto a Fito, aparece con Platero y tú a mediados de los 90 haciendo lo que yo llamo rock carcelario, una especie de rock duro español del que Barricada y Extremoduro serían sus máximos exponentes y que ahora han heredado Marea y La Fuga. Pero el sonido de Platero y tú es de un rock algo más clásico que cada vez se parece más a Dire Straits, hasta que Fito Cabrales monta un nuevo grupo con el objetivo de hacer rock and roll clásico: Fito & Fitipaldis. Hasta que tenemos hoy un disco en las manos, el Por la boca vive el pez del que hablábamos al principio, que a veces suena a los primeros Dire Straits de los 70 y a veces al Chuck Berry de los 50.

Concluyendo, parece que mis grupos favoritos evolucionan yendo hacia atrás en el tiempo y buscando sus orígenes. Y esto lo digo como algo tremendamente positivo, especialmente si sirve para poder escuchar algo tan bueno como lo que ha cocinado Fito Cabrales en Por la boca vive el pez.

Antònia Font en concert

(traducción semiautomática al castellano aquí, gracias a transledium)

Portada Batiscafo Katiuscas Vinc del concert que els mallorquins Antònia Font han fet a l’Auditori de Girona contagiat de la força i vitalitat que destil·len aquests nois en directe. Només em puc queixar de l’aberració que representa ficar un grup patxanguero i de salta-i-balla en un auditori seriós de música clàssica, quan el lloc ideal per sentir-los és la festa major de qualsevol poble. Em va passar el matex quan fa un parell d’anys vaig anar a veure Fito & Fitipaldis al Palau de la Música Catalana. Disfrutes però alguna cosa no encaixa. Tot i això, els Antònia Font han aconseguit que al final del concert tots ens poséssim dempeus i a ballar les últimes cinc cançons.

Antonia Font

El concert ha començat amb un repàs de moltes de les cançons de l’últim disc Batiscafo Katiuscas, un disc més pop, com homenatge a alguns sons i icones dels anys 80, i més relaxat que els anteriors. Les següents cançons que han tocat, pertanyents al disc anterior Taxi, m’han recordat l’obra mestra que és aquest disc, amb el seu cúmul de referències astronòmiques, científiques, informàtiques i futuristes. El concert s’ha intensificat a partir de la segona hora amb les cançons més fiesteras de tots cinc discos, especialment els tres primers.

Total, ens ho hem passat molt bé, i el següent cop a veure si podem saltar i ballar davant de l’escenari.

Vol Barcelona-Mèxic de Ricard Creus

(traducción semiautomática al castellano aquí, gracias a transledium)

Ja deu fer un parell o tres d’anys, l’Estela em va portar un llibre de la biblioteca amb un títol que li havia cridat l’atenció: Vol Barcelona-Mèxic. Agafar un llibre de la biblioteca per a mi és una cosa que no té massa sentit: sóc molt lent llegint llibres i no en tinc prou amb les dues o tres setmanes que te’ls deixen, ni tan sols amb moltes renovacions, per acabar-me’l. Però en vaig llegir les primeres pàgines i em va enganxar per frases com aquesta, que descriu perfectament la sensació que hom té quan arriba en avió per primer cop a la Ciutat de Mèxic:

Els quaranta quilòmetres en totes direccions, de ciutat, s’estenen i es confonen en la foscor dels horitzons, i una mar de claps de llum adormides es perden sota teu mentre la Via Làctia fosforeja sobre nostre i una infinitat d’estrelles i els planetes s’emmiralla metàl·lica en les llums artificials, humanes. […] Les llums elèctriques van ordenades geomètricament i per colors, hi ha flotes daurades i n’hi ha d’argentades, són fetes per l’home i estrictament ordenades, molt més que no pas les del cel.

Vam tornar el llibre a la biblioteca i el vaig oblidar fins que pel passat Sant Jordi se’m va acudir quin seria el millor llibre que la meva dona, mexicana, em podia regalar. Ahir el vaig acabar.

Les més de cinc-centes pàgines del llibre tracten de la descripció d’un viatge de descobriment de les terres mexicanes que fan un mestre d’institut separat i la seva jove novieta, mestra també del mateix institut, tots dos barcelonins. El llibre barreja la part estrictament turística i cultural, amb extenses i detallades descripcions artístiques i arquitectòniques (per mi les parts més avorrides del llibre), amb el descobriment d’una manera de ser i de prendre’s la vida que em feien reviure les meves pròpies experiències quan hi vaig anar per primer cop el 1998. Des del primer shock cultural, el menjar, basat en el blat de moro i el picant, fins les qüestions antropològiques més profundes, com l’explicació del caràcter timidíssim i tremendament servicial dels indis, es fa un retrat força complert d’una cultura i un món tan diferent com impactant i meravellós. I com tot llibre de viatges que mereixi una mica de respecte, el viatge no és només extern, de visita i coneixança, sinó també intern, d’evolució personal i plantejament vital. En aquest sentit, la relació entre els dos mestres, el plantejament de la fidelitat i el record de la ex-dona seran les guies del viatge interior, que en el llibre es tracta de manera escassa comparat amb les extenses descripcions de paisatges, ruïnes indígenes i esglésies.

És agradable llegir les vivències d’un altre català que va descobrir Mèxic fa més de vint anys (al llibre tot passa al Nadal del 1983 i primers dies del 1984) i que són tan properes a les experiències pròpies quinze anys més tard. En qualsevol altre cas, imagino que el llibre ha de ser terriblement avorrit per algú que no conegui ni li interessi massa el país dels maies i els asteques.