Scoop


Scoop se podría traducir como exclusiva o primicia y es una palabra que se aplica en el mundo del periodismo.

En la nueva película de Woody Allen, la primicia le viene revelada a una estudiante de periodismo novata (una Scarlett Johansson que personalmente me recuerda a Marilyn Monroe en alguna de sus interpretaciones más cándidas e inocentes) desde una aparición espectral del más allá: un periodista muerto recientemente se entera durante su viaje al otro mundo (preciosa y oscura imagen del barco capitaneado por la muerte) que un ricachón londinense puede ser el perpetrador de una serie de asesinatos ocurridos en la ciudad y se le ocurre darle la exclusiva a la joven periodista. Durante sus pesquisas, con las que le ayudará un prestidigitador en gira (el mismo Woody Allen), la joven se enamorará del presunto asesino y la trama está servida.

Scoop entronca directamente con la magnífica Misterioso asesinato en Manhattan (1993) dentro de la filmografía del maestro Woody Allen, especialmente por la mezcla de géneros (comedia romántica e intriga policial) y por el hecho de poner a personajes inexpertos a investigar asesinatos. La novedad es que aquí el personaje de Allen, el mago Splendini, se mantiene completamente al margen de la trama romántica para ofrecer únicamente el contrapunto cómico y patoso típico de sus personajes, por cierto, que el final de su personaje puede dar que hablar, dependiendo de cómo se interprete.

Después de la arriesgada pero acertadísima Match Point (2005) (sobre la que no se discute si es o no obra maestra, que eso es indudable, sino si la peli es más alleniana que ninguna otra o representa un cambio total de estilo) Allen vuelve a su comedia más clásica en una peli aparentemente más sencilla, pero tan bien hecha, simpática y agradable de ver que puede acabar siendo una de sus mejores películas.

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