Art futura 2006

Ésta es una de las entradas atrasadas que tengo que ya no pueden esperar más, que ya hace diez días que pasó el Art Futura.

En general, he salido bastante decepcionado en relación a otros años, especialmente en cuanto a los cortos de animación, que es la parte que más me interesa. Si Art Futura fuera la muestra de animación que debería ser, en las dos horas de la muestra internacional debería estar lo mejor que se ha hecho en el mundo este año, y no es así ni de lejos. Como el mundo de los cortos de animación está mejor que nunca, o Art Futura ha perdido prestigio y se ha presentado sólo la medianía, o el que selecciona tiene muy mal gusto. Este año he visto muchos mejores cortos en la web de Llámame Lola. La hora de animación española, en cambio, la he encontrado mucho mejor que otros años.

No voy a hacer como el año pasado, que revisé todas las propuestas, voy a seleccionar sólo las que más me han gustado. Si he encontrado el video en youtube o equivalente, lo he puesto. Si alguien sabe cómo encontrar lo demás, que me lo diga.

One Rat Short de Charlex

One rat race

Precioso y espectacular corto que narra la historia de amor entre una rata de alcantarilla y una rata de laboratorio. Premiado en SIGGRAPH este año y, por supuesto, ganador también en Art Futura. Podéis ver la página oficial y el trailer.

Doll Face de Andrew Huang
Doll Face
Ganó el segundo premio. A mi no me gusta especialmente, pero es de esas alegorías sobre robots o máquinas que quieren ser humanos y no lo consiguen que en general sí que gustan. Técnicamente es una maravilla. Lo podemos descargar aquí. (Gracias a Torpin)

Carlitópolis de Luis Nieto
Original experimento con un ratón que se puede ver y descargar aquí. Imagino que debía ser impresionante ver la performance en directo en su momento. Presentado en un festival de animación, no impacta tanto. Imagino que ésta es la página oficial. Fue el tercer premio.

Karma Hunters de El Miku
Karma Hunters
Es un videoclip muy divertido para el grupo The Pinker Tones. La música es tremendamente pegadiza.

Perpetuum Mobile de Enrique García y Raquel Ajofrín
Narra una anécdota fantástica que le ocurre al joven Leonardo da Vinci en Florencia. La reflexión sobre el movimiento perpetuo es la base de este corto, muy simbólico y muy bien ambientado.

Garto de Luis Gómez Guzmán
Garto
Las aventuras de un simpático lagarto y un abejorro con un intrigante final. El trailer se encuentra aquí.

Noggin de Alex Cannon

noggin

Una nueva visión sobre la evolución de las especies: en un mundo primitivo los hombres no tienen cabeza, sólo uno nacerá con esta «anomalía» y los demás se burlarán de él. Está muy bien.

Bungle in the Jungle de Miquel Cabot
Bungle in the jungle
Las aventuras de un pequeño tarzán en la selva intentando cazar una especie de perro extraño. Es simpático.

Changes de Daniel Martínez Lara
Changes
Una bonita metáfora sobre el ser diferente. Se puede ver aquí, dentro de la misma web del autor, que vale la pena repasarse de principio a fin.

En Pañales de Antonio Pol
En pañales
Otra simpática metáfora, esta vez sobre la ambición humana y lo desastroso que eso puede resultar para el planeta.

The Wrong Glasses de Alberto Rodríguez

The Wrong Glasses

Un malentendido con las gafas por parte de unos abuelos tendrá consecuencias terribles para el pobre gato. Aquí la web del autor. Éste lo podemos ver aquí.

Y hasta aquí la selección.

De cuando tu madre te echa de casa

Siempre he dicho que yo me fui de casa a los 23 años, y de eso hace ya más de ocho, cuando me fui de erasmus a México. Esa frase no es del todo cierta, ya que después de eso he vuelto a casa de mis padres dos o tres veces en pequeñas etapas de pocos meses. Más o menos me fui definitivamente a mediados del 2002, exactamente cuando vine a vivir a Girona pocos meses antes de casarme. En cualquier caso, en estos cuatro años, siempre que hemos querido quedarnos a dormir en Barcelona hemos podido hacerlo en mi habitación de siempre… hasta hace dos semanas.

Ya me avisó mi madre hace unos meses que quería convertir mi habitación en un vestidor para ellos con un enorme armario que ocupara toda la habitación, y un pequeño rincón para el despacho de mi padre. No tengo nada que decir, desde luego, es su casa y nosotros siempre podremos quedarnos… en un colchón en el suelo, pero menos da una piedra. El problema no es ese, definitivamente.

El problema viene cuando tu madre te inisiste que tiene cinco o seis cajas con toda la mierda que habías acumulado en más de veinte años en tu habitación y que vayas a decirle qué es lo que quieres tirar, y que lo que no, que te lo lleves, que le estorban. En mis 55 metros cuadrados de alquiler no me cabe ni una sola de esas cajas, así que la selección no podía ser tal: había que tirarlo todo.

Estuvimos todo el domingo y sólo resolvimos tres cajas. Casi que hubiera preferido que las tirara sin decirme nada. El proceso de selección de tus recuerdos infantiles y juveniles es demasiado traumático como para dedicar ni un minuto a ello, y menos todo un domingo. Sólo las fotos ya ocupan una caja, y no quiero ni tocar las cartas que recibía de mis amigos en la adolescencia. Tengo varios relatos escritos para las asignaturas de lengua castellana y lengua catalana que estaban desperdigados en varias carpetas que yo había adornado con recortes de revistas de cine. Tengo recuerdos que algún amigo me traía de sus viajes de verano con sus padres. Tengo toda clase de colecciones: entradas de cine desde el 91 al 94, cuando me cansé y dejé de hacerlo, montones de monedas antiguas de todos los países, varias maquinitas de videojuego de nintendo, libros… y no quiero ni pensar en lo que puede haber en las cajas que me quedan por abrir. Y es que a media tarde me colapsé. No podía seguir desempolvando recuerdos, y menos decidiendo si me los quedo o los tiro. Entonces mi madre se compadeció de mí y se ofreció a guardarme las cajas que no quisiera tirar… «pero en cuanto te compres tu piso te lo llevas». Como si eso fuera fácil…