Cansada de besar sapos


Cansada de besar sapos - Hombres en la cama

Cansada de besar sapos - Poster Quizá la comedia romántica mexicana de más éxito de los últimos años ha sido Sexo, pudor y lágrimas (1999), y desde entonces, varias películas cada año intentan emular el éxito de ésta, incluida la que tratamos aquí. El sugerente título de la que nos ocupa no engaña a nadie: una chica moderna descubre las infidelidades de su novio y decide vengarse de los hombres haciéndose hombreriega (el palabro no es mío, es tal como sale en la película). Entre sus múltiples flirteos acabará encontrando al hombre de su vida, no sin antes liarse y desliarse la madeja varias veces, como a cualquier comedia romántica al uso se le supone. La poca originalidad del argumento se compensa con la frescura de las interpretaciones (especialmente de la guapa y expresiva protagonista, Ana Serradilla) y la cercanía cultural de los escenarios y las situaciones, mucho más próximas que las que ofrecen las pelis hollywoodienses del género. Incluso, para mi sorpresa, varias escenas finales de la peli se desarollan en Barcelona y Girona, y siempre es agradable reconocer tus propios escenarios.

No creo que la lleguen a estrenar en España, ya que es un producto marcadamente local y ya tenemos para eso nosotros las producciones de Gómez Pereira, pero si alguien tiene la oportunidad, o si tengo algún lector de (el ahora y por unos pocos días) este lado del charco, es simplemente una película simpática, agradable y sin mayores pretensiones.

Desde México

Lo que tiene tener unos suegros mexicanos es que una de cada tres navidades más o menos las venimos a pasar aquí. Estaremos pocos días en los que básicamente me dedicaré a engordar. Vamos, igual que ustedes por allá, pero más lejos.

El viaje fue largo y pesado, con algunas turbulencias justo cuando servían la cena, lo que originó algunas caídas de botellas. De París a Ciudad de México estuvimos casi trece horas cuando el viaje normalmente es de diez. Supongo que es que el avión de Aeroméxico es más lento. Por suerte no se nos ocurrió viajar con Air Madrid.. por cierto, aquí sale el tema a diario en las noticias y la imagen que dan tanto del gobierno como de la compañía es deplorable.

Espero pasar por aquí de vez en cuando estos días.

Por cierto, felices fiestas.

Brick


Estamos ante una peli desconcertante incluso para los que estamos acostumbrados a ver cine negro clásico. No es tan difícil imaginar un detective privado solitario, sin familia y con pocos amigos, o una femme fatale autodestructiva. En un ambiente de cine en blanco y negro de los años cuarenta estos personajes son normales. Pero cuando nos ambientan la historia en un instituto de secundaria, con asuntos de drogas, asesinatos y venganzas, pues desconcierta. Cuesta creer cómo el empollón de la clase se mete a investigar un turbio asunto en el que su exnovia se ha metido con los malosos de la clase. Claro que nos la podrían haber explicado como un episodio de Beverly Hills, 90210, pero si tenemos una historia de cine negro y unos personajes de cine negro, y, encima, hacemos un homenaje al cine negro clásico, pues hay que contarla como si fuera cine negro, aunque estemos en el ambiente de un instituto de secundaria. El punto de vista narrativo también es muy clásico, sabemos exactamente lo que sabe el personaje principal, y por eso al principio no entendemos nada, luego la trama es algo compleja, pero el puzzle se resuelve de manera magistral y todo encaja, especialmente esas motivaciones ocultas de los personajes que hay que adivinar para acabar de entenderles.

A destacar el guión, las actuaciones y la belleza de Nora Zehetner, la fotografía y el uso de tantos detalles (oímos el sincronizado sonido de las pisadas en una persecución justo antes de que nuestro protagonista se quite los zapatos, o la insistente comparación de letras entre las notitas que nuestro protagonista recibe) que invitan a una revisión para descubrir qué más nos ofrece esta película.

Total, que hay que salvar el pequeño escollo del uso de una estructura narrativa ya en desuso que, además, no encaja con el escenario de la película, pero que, a su vez, ése es su mayor logro y originalidad: devolvernos el recuerdo de las grandes películas de los años cuarenta y cincuenta.

Nora Zehetner

Ver además:

Pequeña miss Sunshine


Todos los años hay alguna película pequeña, de poco presupuesto, sin pretensiones y con caras poco conocidas que se hace un hueco en los gustos del público y de la crítica y acaba incluso metida en varias nominaciones a los oscars. No sabemos si será el caso (lo digo por los oscars), pero lo cierto es que esta es una película que se puede recomendar, igual sin mucho entusiasmo pero con la seguridad que gustará a todo el mundo.

La peli narra las aventuras de una familia americana en horas bajas que tiene que llevar a la niña a un concurso de belleza. Esta sencilla excusa argumental sirve para que nos riamos durante poco más de hora y media del estilo de vida americano basado en ganadores (winners) y perdedores (losers). Todos los miembros de esta peculiar familia son unos fracasados que tendrán que aprender a vivir con ello y convivir entre ellos. El tipo de familia y la sátira presentada de la familia media americana es paralela a la que conocemos de las series de televisión Malcom o Los Simpson, sólo que en esta peli todos tienen aspiraciones de ganador que se ven frustradas.

Todo el elenco está estupendo, desde el padre y la madre, que son los más conocidos (Greg Kinnear y Toni Collette, respectivamente), hasta el abuelo drogata (Alan Arkin), el tío gay (Steve Carell) y el hermano mudo (Paul Dano). Pero la que está increíblemente excelente es la pequeña protagonista Abigail Breslin, quien llora como no he visto llorar a otro niño en el cine.

En definitiva, una peli divertida, tierna y a la vez devastadora con el estilo de vida americano que vale la pena ir a ver para pasar un buen rato.

Borat


Yo soy de esas personas que no ven caiga quien caiga, no sólo por el bajón de calidad que han tenido desde que se fue Wyoming, sino porque realmente lo paso mal viéndolo; me dan ataques de vergüenza ajena. Es por ésto que Borat no me llamaba nada de entrada. La idea de un hombre haciéndose pasar por un reportero de Kazajstán recorriendo Estados Unidos con la idea de ridiculizar a su país y al país visitado era difícil que me hiciera gracia. Tiene algún momento curioso, como la confusión de una tortuga con un perro (oi, Gal?), y otros momentos reveladores de cierta forma de pensar estadounidense, como las declaraciones del cowboy del rodeo contra los homosexuales, o que los vendedores de armas y de coches ni se inmuten cuando Borat les dice que los quiere para matar judíos, cualquier cosa con tal de vender.

Pero aparte de que no me gustaría ya si la película fuera realmente un documental hecho con cámara oculta, imaginar un cámara rodando ciertas secuencias revelan que todo, o casi todo, es una completa farsa. Estoy convencido que Pamela Anderson sabe perfectamente cuál es su papel en la película antes del momento del autógrafo y que todo está preparado, igual que los supuestos judíos que les alquilan una habitación. Vamos, que es una peli de la que no me creo nada y que está a la alutura de las estupideces de Jackass.

Espina

Ayer comí bacalao. Un par de horas más tarde sentí un dolor en la garganta. “Mierda, ya ha llegado el frío y yo el primer día me resfrío”, pensé. Pero no, era un dolor punzante y que sólo sentía al tragar. Una espina.

Estela se puso a buscar remedios por internet y encontró lo mismo que diría El libro clásico de los remedios de la abuela: “Trague plátano y/o miga de pan blanco”. No teníamos plátano y hace tiempo que en casa sólo se compra pan de molde integral. Y ayer era Santa Consti, pero afortunadamente se acerca Navidad y todo está abierto, así que fuimos al Hipercor a comprar plátanos de Canarias.

Cené dos plátanos y nada. Me fui a dormir con mi pinchante amiga en la garganta.

He amanecido sin ella, misteriosamente, o al menos sin el dolor punzante. No puede haber desaparecido así como así, por lo que creo que ya he integrado la espinita etre mis órganos bucofaríngeos. Bienvenida sea.

Renaissance


Vi esta película en el Art Futura, y parece que no tiene todavía fecha de estreno en España, aunque en Francia hace meses que está en DVD. La primera sorpresa que me llevé es que la supuesta “versión original” que nos pasaron era en inglés, y en los títulos de crédito aparecían Daniel Craig (sí, el nuevo Bond), Catherine McCormack, Jonathan Price y Ian Holm. Me extrañó porque yo pensaba que esta película, al igual que A Scanner Darkly, había sido rodada y después rotoscopeada, pero no, la peli es en 3D, usando motion capture para los movimientos y un render especial que crea el efecto blanco y negro. Si vamos a la página de la wikipedia de la peli, observamos que Daniel Craig sólo ha puesto la voz en inglés, un tal Patrick Floersheim, la voz francesa y Robert Dauney los movimientos. Nada más y nada menos que tres actores para un mismo personaje. El efecto, visualmente, es impresionante, aunque acaba cansando la vista.

La peli es como un James Bond futurista, no me extraña la elección de la voz de Craig para la versión inglesa. En el año 2054 unos científicos parecen haber descubierto la fuente de la eterna juventud, y una empresa quiere guardar el secreto para usarlo en su propio beneficio. Nuestro protagonista, el inspector Karas va descubriendo cosas que la empresa intentará evitar que salgan a la luz.

La trama es compleja y está explicada de forma algo confusa, y, a pesar de la cantidad de (buena) acción (impresionante la persecución de coches a la orilla del Sena) y de que no pasa de 1h40′, se me hizo larga. El uso de la técnica de blanco y negro en máximo contraste (o sea, sin grises) me parece igual de gratuito que la rotoscopia de A Scanner Darkly. Pero aceptando la técnica como una novedad en el mundo de la animación 3D, me interesa algo más. También hay que decir que hay un uso restringido de los grises (en transparencias, por ejemplo) y algunos colores perfectamente justificados en ciertos momentos de la peli.

Un interesante experimento que con un guión y estructura menos compleja y más entendible hubiera estado mejor.