Espina

Ayer comí bacalao. Un par de horas más tarde sentí un dolor en la garganta. «Mierda, ya ha llegado el frío y yo el primer día me resfrío», pensé. Pero no, era un dolor punzante y que sólo sentía al tragar. Una espina.

Estela se puso a buscar remedios por internet y encontró lo mismo que diría El libro clásico de los remedios de la abuela: «Trague plátano y/o miga de pan blanco». No teníamos plátano y hace tiempo que en casa sólo se compra pan de molde integral. Y ayer era Santa Consti, pero afortunadamente se acerca Navidad y todo está abierto, así que fuimos al Hipercor a comprar plátanos de Canarias.

Cené dos plátanos y nada. Me fui a dormir con mi pinchante amiga en la garganta.

He amanecido sin ella, misteriosamente, o al menos sin el dolor punzante. No puede haber desaparecido así como así, por lo que creo que ya he integrado la espinita etre mis órganos bucofaríngeos. Bienvenida sea.

5 opiniones en “Espina”

  1. Avisa si empiezas a notar nuevas capacidades de especial relevancia en tus funciones bucofaríngeas, sean alimenticias o respiratorias, avisa. Si mejoras la especie, queremos saberlo y apuntarnos al carro…

  2. ei txapu! Doncs jo ahir em vaig passar tot el dia amb diarrea i aquest matí he hagut de marxar cap a casa perquè he començat a vomitar. No sé si és un virus o les braves que vam fer al Piano abans d’anar a casa del Mikel (perquè em sembla que sóc l’únic que està així).

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