Brick


Estamos ante una peli desconcertante incluso para los que estamos acostumbrados a ver cine negro clásico. No es tan difícil imaginar un detective privado solitario, sin familia y con pocos amigos, o una femme fatale autodestructiva. En un ambiente de cine en blanco y negro de los años cuarenta estos personajes son normales. Pero cuando nos ambientan la historia en un instituto de secundaria, con asuntos de drogas, asesinatos y venganzas, pues desconcierta. Cuesta creer cómo el empollón de la clase se mete a investigar un turbio asunto en el que su exnovia se ha metido con los malosos de la clase. Claro que nos la podrían haber explicado como un episodio de Beverly Hills, 90210, pero si tenemos una historia de cine negro y unos personajes de cine negro, y, encima, hacemos un homenaje al cine negro clásico, pues hay que contarla como si fuera cine negro, aunque estemos en el ambiente de un instituto de secundaria. El punto de vista narrativo también es muy clásico, sabemos exactamente lo que sabe el personaje principal, y por eso al principio no entendemos nada, luego la trama es algo compleja, pero el puzzle se resuelve de manera magistral y todo encaja, especialmente esas motivaciones ocultas de los personajes que hay que adivinar para acabar de entenderles.

A destacar el guión, las actuaciones y la belleza de Nora Zehetner, la fotografía y el uso de tantos detalles (oímos el sincronizado sonido de las pisadas en una persecución justo antes de que nuestro protagonista se quite los zapatos, o la insistente comparación de letras entre las notitas que nuestro protagonista recibe) que invitan a una revisión para descubrir qué más nos ofrece esta película.

Total, que hay que salvar el pequeño escollo del uso de una estructura narrativa ya en desuso que, además, no encaja con el escenario de la película, pero que, a su vez, ése es su mayor logro y originalidad: devolvernos el recuerdo de las grandes películas de los años cuarenta y cincuenta.

Nora Zehetner

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3 opiniones en “Brick”

  1. Vi el otro día Brick, y me entusiasmó. Me parece un peliculón.

    Creo que tiene mucho de homenaje al cine negro, incluso unas gotas de parodia cariñosa… pero la veo principalmente como un experimento. ¿Se puede rodar una historia de cine negro en un escenario de high school, con personajes arquetípicos de high school, con un dealer que vive en casa de sus padres, etc etc?

    ¿Puede persistir la esencia del cine negro prescindiendo de los sombreros de ala ancha y las gabardinas? ¿Y de los coches con pescante y los cigarrillos?

    Creo que el resultado es un estruendoso SÍ. Esto es cine negro, y del bueno.

  2. Hola a todos. Un saludo desde OjO de buey. Brick es una película no tan interesante como los aficionados a lo independiente sospechan. De hecho, Johnson no ha tardado en firmar su próximo proyecto con un reparto no tan desconocido y con un presupuesto pensado para un éxito comercial seguro.

    Aquí os dejo un extracto de mi aportación crítica a esta sugerente pero pequeña, muy pequeña, película:

    «Brick (en referencia a los ladrillos de heroína que fabrica The Pin) nos inspira el recuerdo de la evolución del género negro (y del hard-boiled asiático, con sus pandillas urbanas) que intenta siempre con esfuerzo reinventarse en fórmulas más o menos acertadas pero que sin remisión nos devuelven a sus fuentes, haciéndonos resoplar: ¡otra vez será!, ¡pues bueno! o ¡a mí me gustó más las de Bogart o Tarantino! Y es que –según dicen los promotores y los admiradores del cine llamado independiente- el mayor acierto de esta obra prima del joven realizador Rian Johnson reside en haber situado un género pensado para personajes adultos en un contexto de adolescentes californianos jugando a ser terribles mafiosos, chicas fatales o astutos detectives.»

    Podéis seguir leyendo aquí:

    http://elhilodepenelope.blogspot.com/2007/05/brick.html

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