Una verdad incómoda


Tengo unos cuantos sentimientos contradictorios sobre esta peli que no estoy seguro de saber expresar. Básicamente me apetece más hablar del tema de la película que de la película en sí. Así que quisiera ser breve sobre la peli y luego me extiendo sobre el cambio climático.

Me sabe mal decirlo de esta forma tan cruda, pero la película es un panfleto político de Al Gore, quien, como él mismo se presenta, “iba a ser el siguiente presidente de Estados Unidos” en las elecciones del 2000, que ganó Bush por sólo unos cuantos votos en Florida. En cierto modo la peli es una versión de una presentación (un slideshow) que Gore lleva haciendo desde ese mismo año por todo el mundo, una charla que bascula en sus objetivos entre una toma de consciencia sobre el cambio climático y un alegato anti-Bush. Si se centrara sólo en el primer objetivo sería genial, pero el segundo añade ese toque de crispación tan acorde con los tiempos que corren, que no hace más que llenar un poco más mi nivel de hartazgo de la política en general. Para mí, lo segundo desvirtúa lo primero, y es una pena que, al final, cada uno barra para su casa.

Sobre el tema del cambio climático y el calentamiento global, no voy a ser yo quien lo niegue, cuando es una evidencia: sólo hay que ver el invierno primaveral que hemos pasado y la sequía que tenemos, y eso mirando por la ventana de casa, que a la que nos ponemos a mirar la tele vemos lo mal que se reparte la lluvia. Además de los datos conocidos, Gore aporta datos interesantísimos en la peli, como la desecación de grandes lagos en África y Asia, los gráficos de las posibles inundaciones por el deshielo y la subida del nivel del mar, o los flujos oceánicos que regulan la temperatura de la tierra gracias a la salinidad, una gran máquina que puede pararse si una gran cantidad de agua dulce como la que hay sobre groenlandia en forma de hielo se llegara a verter al mar, algo que ya pasó en la última era glacial. Después de ponerse así de apocalíptico, el documental termina con un “esto todavía se puede salvar: ahorra energía, ve en bicicleta, recicla, usa un coche eléctrico, apúntate a una ONG, y sobretodo no votes a Bush” (esto último no lo dice así de claro, pero lo quiere decir obviamente).

Yo en este tema soy tremendamente pesimista desde el punto de vista humano (esto no se puede salvar) pero optimista desde el punto de vista de la tierra como “organismo vivo” (llámala gaia). Si la Tierra, para sobrevivir, tiene que cargarse a todos los humanos, lo va a hacer. En otras palabras: formamos parte de un sistema mayor que no nos podemos cargar, pero que sí se puede defender de nosotros si le hacemos putadas. En definitiva, nosotros somos las primeras víctimas (o las cuartas después de las ballenas, las focas y los pingüinos), pero surgirán nuevas especies más fuertes y resistentes a lo que sea que nosotros hayamos provocado que harán que este planeta siga vivo. Es más, hasta creo que es necesario que esto sea así.

Claro, este razonamiento no nos da carta libre para contaminar, ir en coche a comprar el pan y el periódico, gastar mogollón de luz y agua, no reciclar y votar a Bush, y a otro nivel, hacer guerras por el petróleo, construir todo el litoral, cazar ballenas, etc. , porque cuanto más retrasemos la venganza de Gaia, pues mejor.

2 opiniones en “Una verdad incómoda”

  1. Totalmente de acuerdo con tu punto de vista. La gente dice mucho “nos estamos cargando la Tierra”. Y no. Lo que nos estamos cargando son nuestros garbanzos sobre ella. Ya vendrán otros después. Y fijo que menos memos, que a los lagartos por lo menos se los cargó un cambio climático no provocado.

  2. Totalmente de acuerdo. Es una discusión que tengo a menudo con los que me dicen cosas como “a la tierra que le den” o “me la pela si palman los animales y las plantas” que son cosas que mucha gente dice aunque parezca increíble.

    Yo siempre les digo que no, que el tema está mal enfocado. El planeta no corre peligro, es el ser humano el que puede autodestruirse si seguimos así.

    No sólo porque las condiciones de vida se vuelvan terribles (que también puede pasar) sino porque, mucho antes que eso, habrá crisis humanitarias y económicas tremendas y de difícil solución. El horror… el horror…

    No he visto la película todavía pero creo que en una cosa sí estaré de acuerdo. Creo que estamos a tiempo de evitar los mayores desastres.

    Saludos.

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