Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto


Después de la primera parte, la segunda decepciona, y no es que esté mal, ya que, a priori, hay varios elementos que prometen, especialmente los visuales, como el diseño de los nuevos piratas malvados, una sarta de hombres crustáceo dignos de una gran paella valenciana. Pero la historia se estrella estrepitosamente por culpa de unos altibajos en el ritmo y de un montaje que la hacen incomprensible. El argumento anda de aquí para allí dando tumbos sin saber a dónde quiere llegar durante dos horas y media… bueno en realidad sí que sabe a dónde quiere llegar, a la última escena, cuya única finalidad es vendernos la tercera parte que se estrena la semana que viene y que se rodó al mismo tiempo.

En realidad me queda poco más que añadir, sólo un par de apuntes. Uno, que de pronto ha aparecido en la historia un nuevo personaje sacado directamente de Monkey Island: la bruja del vudú (Tía Dalma en la peli, Voodoo Lady en el videojuego), sólo que en vez de gorda está como un pincel. Yo en la tercera me pido que salga Stan, el italiano charlatán vendedor de ataúdes, con eso me conformo. Dos, Davy Jones, el antagonista, capitán del barco El Holandés Errante con tentáculos pulposos en vez de barba, es una nueva maravilla de los efectos visuales hechos con animación por ordenador.

Por lo demás, va a tocar ver la tercera, aunque sea por ver qué pinta Chow Yun-Fat en todo ésto.

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