Battlestar Galactica, primera temporada

Durante los veranos que sucedían entre mi infancia y mi adolescencia, en la tele solían poner series después del telediario. Eran a la hora en que nosotros ya habíamos vuelto de la playa, nos habíamos duchado y mi madre terminaba de preparar la comida. De esa época eran El Equipo A, El coche fantástico y El gran héroe americano. Hubo un verano en que se les debieron terminar todos los capítulos de El coche fantástico entre mediados y finales de agosto y entonces empezaron a poner una nueva serie que se llamaba Galáctica, Estrella de Combate y cuyo protagonista era Dirk Benedict, conocido más por su papel de Peck Templeton “Fénix”, el guaperas de El Equipo A. Recuerdo muy poco de esa serie: era de naves espaciales, el personaje de Benedict era Starbuck, (papel que ahora hace Katee Sackhoff, sí, le han cambiado el sexo al personaje), salían robots y poco más. Aunque en España la debieron pasar a mediados de los ochenta, la serie era en realidad de la temporada 79-80, y era una respuesta televisiva al éxito que había tenido un par de años antes La guerra de las galaxias de Lucas.

Hace algunos pocos años, en plena efervescencia del éxito de series de calidad como CSI o 24, a algún visionario se le ocurrió la idea de hacer un remake de la Galáctica original trasladándola a un concepto de ciencia ficción más actual (ejem, más post-Blade Runner), de gran calidad y acorde con los tiempos que corren de terrorismo internacional. La serie se estrenó en la misma temporada que Lost y House: un gran año para la televisión estadounidense, de las tres han terminado la tercera temporada, y de las tres se espera la cuarta. Es más, aún a falta de ver las la segunda y tercera temporada, me atreveré a decir que la que terminará con la cabeza más alta va a ser la que nos ocupa.

Battlestar Galactica: El doctor Baltar investiga a la teniente Starbuck

La serie empezó como una miniserie de dos capítulos especiales de hora y media cada uno que hay que ver antes de empezar a ver la primera temporada. En esa miniserie se narra cómo las máquinas (a las que llaman cylons) se rebelan contra los humanos y empiezan una guerra de exterminio. De toda la humanidad sólo sobrevivirán un grupo de naves que contienen unas 50.000 personas y que buscarán su lugar en el espacio guiados por la nave Galactica, y siguiendo los designios de una profecía que los ha de acabar llevando al planeta Tierra.

Aparte de los temas más clásicos de la ciencia ficción, especialmente desde 2001 y Blade Runner con el tema de si las máquinas pueden sentir y si puede llegar un momento en que no se diferencien de los humanos, o incluso un tema más clásico (véase Frankenstein), como la rebeldía contra el creador hasta el punto de querer destruirlo, la serie trata temas completamente actuales como la religión, la política y el terrorismo. Todo esto en un entorno de altísima calidad tanto tecnológica (los movimientos de cámara, especialmente en el espacio, son muy novedosos e increíblemente eficientes para mostrar el efecto de la falta de puntos de referencia) y de efectos especiales, como de actuaciones y guión. Los personajes son muy complejos, no hay buenos ni malos, y en muchos momentos se deja entrever que hay una gran motivación para que los cylon hagan lo que están haciendo. Pero claro, la primera temporada prácticamente no resuelve nada y habrá que empezar pronto con la segunda y tercera, a ver qué nos deparan.

Meme de viajes

Leo en El temps fet de segons un meme que, aunque no me pasa explícitamente, me ha llamado la atención y aquí lo presento. No hay instrucciones pero se trata claramente de listar lugares a donde te gustaría viajar separándolos entre los que no has estado nunca y los que te gustaría repetir. Yo voy a poner cinco y cinco.

Quiero ir a:

  • Italia: Creo que es el país más cercano de Europa que me queda por visitar y le tengo muchas ganas. En realidad me gustaría visitarlo en plan mochila a la espalda y con un mes por delante, para ir de ciudad en ciudad sin dejarme ninguna; Florencia, Venecia y Roma serían las paradas principales, pero me la recorrería entera. Planteado así, es un viaje un poco complicado a estas alturas, y quizá lo mejor es poco a poco: un avión y cuatro días a Roma, otro avión y tres días a Venecia y así. Menos aventuras y más al grano, que nos hacemos mayores.
  • Escocia: Éste sí que ahora lo tenemos más fácil. A la que nos caiga un puente de cuatro días, en vez de bajar a ver a la familia pillamos el avión en dirección contraria y hacia Glasgow. De ahí alquilar coche y carretera y manta hacia Edimburgo y a ver castillos y algún que otro monstruo submarino que dicen que hay en un lago de por allá.
  • Islas Canarias: Sol, playita y excursiones al Teide, oh, sí.
  • Finlandia y el círculo polar: Me lo han recomendado mucho, y tengo ganas de ver con qué nos sorprende el país de las saunas, de Papá Noel y de las no-puestas de sol.
  • Cuba: Me quedé con las ganas de ir desde México cuando tuve la oportunidad y me da la impresión que es de esas oportunidades perdidas para siempre. No porque no vaya a ir, sino porque creo que es un país que va a cambiar tanto en pocos años que no va a ser lo mismo visitarlo.

Quiero volver:

  • El País Vasco: Estoy enamorado de Euskadi, sin más. Me encantan las ciudades, Donostia y Vitoria, todos los pueblos de la costa desde Hondarribia hasta Lekeitio, su lengua y la cultura y costumbres de sus pueblos de interior… Todo. Viviría allí.
  • Galicia: Fui de pequeño con mis padres y tengo muy buen recuerdo. Quiero volver a todos los lugares donde estuve aquella vez, ver los pueblos del interior, La Coruña, La Toja, Santiago…, y comer marisco en los puertos de las maravillosas rías.
  • Veracruz: Si pudiera elegir un lugar donde vivir en México, sería Veracruz. No tiene playas maravillosas como las de Cancún o grandes diversiones como Acapulco, pero la gente es alegre y encantadora, y el clima es fantástico: cuando hace sol es maravilloso y cuando llueve es mejor… El Puerto de Veracruz es un lugar fabuloso, pero me quedo con la capital Jalapa, mágica.
  • Chiapas: Es el lugar al que fuimos de viaje de novios, y quedé completamente maravillado. Eso sí, repetiría el destino, pero no el viaje. Este vez me quedaba varias semanas en San Cristóbal de las Casas. El mejor lugar para olvidarse de que el mundo está hecho una mierda.
  • Budapest: Hace dos años viví tres meses allí, pero me quedé con las ganas de visitar la ciudad en plan más turista. Si puedo, lo juntaré con un recorrido por el resto de la Europa centro-oriental que incluya Croacia, Rumanía, Bulgaria y Grecia.

Los Simpson: la película


Ya en la primera escena de la película nos encontramos con un magnífico gag: los Simpson han ido al cine a ver La película de Rasca y Pica y antes de que termine, Homer se levanta enfadado y grita: “¿Se puede saber para qué venimos pagando al cine para ver algo que podemos ver gratis en casa?”. Y, la verdad, no le falta razón. Este metagag resume perfectamente la crítica de la película (por lo que creo que no voy a ser muy extenso) y es a la vez toda una declaración de intenciones: no vamos a ver nada diferente de lo que hemos visto en la tele durante todos estos años. Es una película de riesgo cero, pero pensándolo bien tampoco podía ser de otra manera, o los fans se comían vivos a Matt Groening y compañía. Así que asistimos a un capítulo de hora y media, con un guión más desarrollado y ninguna novedad argumental con respecto a la serie. Esta vez el tema va sobre la contaminación del lago de Springfield, con un Homer que mete la pata siempre que puede, y se explora un poquito la relación padre-hijo, con Bart, y el matrimonio con Marge sufre un poquito, pero mucho menos que en algún capítulo de la serie. Por otro lado han querido meter a todos los personajes, con lo que da tiempo a que cada uno haga un escaso cameo.

Total, que han sabido alargar bien un guión que hubiera dado para un capítulo más de la serie, han puesto un poquito más de calidad en la animación aquí y allá, y han hecho una entretenida película, como no podía ser menos viniendo de donde viene. Eso sí, no deja de ser una película bastante inútil, porque nos la ponen como capítulo especial en la tele y estaríamos igual de contentos y, como dice Homer, sin haber pagado la entrada.

Transformers


De pequeño nunca supe de qué iba la historia de estos muñequitos que tenían la capacidad de convertirse de robots antropomorfos en coches y aviones y viceversa, aunque sí que llegué a tener dos o tres de ellos. Me fascinaba precisamente esa capacidad de transformación, estudiar cómo pasaban de un estado a otro, las partes que ocultaban en modo transporte (la cabeza y las manos) y las partes visibles en modo robot que pertenecían a las del otro modo. Y claro, servían para tener dos juegos en uno, el coche o avión por un lado, y el robotito por otro. Nunca supe que había uno que se llamaba Optimus Prime y que era el camión y que era bueno, y otro malo al que llamaban Megatron, ni que venían de Marte.

Hace unos meses vi el trailer de la película y el diseño de los robots fue una completa decepción. Era mecánicamente imposible que esos robots rediseñados para la peli se pudieran transformar en coches, camiones, aviones o helicópteros y la esencia y la magia del transformer con el que yo jugaba de pequeño se perdía completamente. Viendo la peli, ese detalle tiene al menos una explicación argumental que lo salva, que es que los robots son capaces de copiar cualquier diseño que se les presente: llegan, ven un coche o un camión y dicen, “tachán, es mío” y se transforman en un proceso de ingeniería inversa fascinante.

Total, que a priori prometía ser un bodrio de impresión, y hace un par de semanas no tenía ninguna intención de verla, pero después de leer alguna crítica y ver alguna foto de la protagonista, me picó el gusanillo. Esta mañana he salido a comprarme una bici de segunda mano, y lo he hecho en la primera tienda que he mirado. A las doce estaba liberado de algo a lo que pensaba dedicar toda la mañana y gran parte de la tarde, así que me he puesto a pasear por una zona de la ciudad que todavía no había explorado, y he descubierto toda una calle comercial, que incluía un mall de lo más clásico, con sus tiendas de ropa, su zona de comida rápida y su multisalas. He memorizado los horarios programándome la peli para un par de horas más tarde y que me diera tiempo a dar un paseo y comer en un pub. He elegido ésta en vez de Los Simpson porque me apetecían más dos horas y media de acción evasiva que una y media de humor socarrón e inteligente. Hay momentos para todo, oiga y si hoy me sobraba algo, era tiempo.

La peli me ha dado exactamente lo que buscaba, y eso está muy bien. Además, la primera hora me ha parecido fantástica, y los dos protagonistas están muy bien. Él (Shia LaBeouf) es un gran descubrimiento, destila carisma por todos los poros, y a pesar de lo limitado de su personaje le da un carácter que bien podría no tener. Hasta cierto punto su actuación es woodyalleniana, y perdónenme el palabro. ¡Ah! Y me parece una gran elección como hijo de Indiana Jones en la cuarta entrega que se está rodando. Ella se llama Megan Fox y es guapísima, una preciosidad, sólo le faltan como diez quilos para ser realmente hermosa, pero con los estándares actuales no se puede tener todo. Además no interpreta nada mal y su personaje no desentona en absoluto.

La peli empieza a fallar a partir de la primera lucha entre robots, y a partir de ahí, todas las escenas de acción. No es un problema de ritmo, que excepto la lucha final, que se hace un poco larga, la peli está bien estructurada y las escenas de acción bastante bien distribuidas. Más bien parece un problema de montaje. Siendo escenas que han de ser tan meticulosamente programadas por lo complejas de filmar, en el montaje final resulta que hay cosas que no se entienden, las escenas de acción resultan confusas, no queda claro qué robot está luchando contra qué otro, ni quién muere o revive, ni por qué. Me ha dado la impresión que hay como cortes muy toscos, como que es de día y de pronto es de noche, o que un robot estaba agonizando y de pronto está lanzando cohetes por ahí. Aparte de ésto, la peli es un gran entretenimiento de verano, muy espectacular, con grandes efectos especiales y, como buena producción de Spielberg, no pueden faltar las autoreferencias. Sólo por poner un ejemplo, hay un robotillo por ahí que tiene la misma personalidad que el gremlin malo. Total, muy disfrutable.

Pequeño ejemplo sobre la precariedad en España

Hoy he recibido mi primera paga inglesa, que cubre lo que he trabajado (con productividad cero, por cierto, porque estoy aprendiendo, pero esto no cuenta para este ejemplo) desde que llegué el día 10 hasta el próximo 31 de julio. En 22 días he cobrado el doble que cualquier mes de mis diez años de vida laboral en España o México hasta el momento (incluyendo tres con contrato y cuatro de becario predoctoral en la universidad). Aún así mis amigos que viven en inglaterra me dicen que tengo un sueldo bajo…

Solución al mementiras

Tres días después del meme de las mentiras, aquí pongo las soluciones. Sólo Galderic y Maiko ha apostado y sólo Maiko ha acertado con una de las falsas; no pensaba que era tan bueno mintiendo ;). En total, tres falsas y cinco ciertas. De las falsas, pongo al lado la verdad.


  1. El día que llegué desde el aeropuerto de Stansted a la estación de tren de Cambridge, cargado con una bolsa enorme (que pesaba veinte quilos, cinco más de lo permitido por Ryanair, y tuve que pagar cuarenta euros de sobrepeso, más de lo que me costó el billete de avión), el ordenador, la mochila y el bolso, pregunté en la caseta de información de la estación si había algún lugar donde dejar las maletas. Una señora con cara de bull dog inglés me miró de arriba a abajo y me dijo un seco “No”. Salí de la estación dirigiéndome a la parada de autobús dispuesto a coger el bus que me llevara al apartamento donde me iba a quedar. Sabía que era el citi 7 y me metí, como pude, con mis maletas y entre un montón de gente. Al cabo de diez minutos me di cuenta que iba en dirección contraria a la que yo esperaba ir. Bajé en un lugar desconocido y esperé más de media hora al otro lado de la calle a que pasara otro citi 7 en dirección contraria. Cuando vino, era el mismo autobús, con el mismo conductor, que me miró perplejo porque supongo que me reconoció, pero me volvió a cobrar las 1,60 libras que cuesta el billete. Llegué cuarenta minutos tarde al apartamento, pero aún me esperaban. Dejé las cosas y me fui para el trabajo. FALSO: Hasta lo de la señora con cara de bull dog es cierto, pero saliendo de la estación, aunque sí me disponía a coger el autobús, y si me hubiera metido la hubiera cagado como he contado en la historia, en ese momento vi a mi derecha y pegado a un edificio un cartel enorme que ponía “BICYCLES FOR SALE/RENT” y debajo de esa frase otra un poco más pequeña: “LEFT LUGGAGE”. Un empresario con vista y espacio en su negocio había añadido a su servicio de alquiler, venta y reparación de bicicletas, el de guardar las maletas. Me guardaron la bolsa y el ordenador por siete libras hasta las siete de la tarde. Pude ir al trabajo ya liberado, y por la tarde mi jefe me acompañó a buscar los bultos.

  2. El fin de semana pasado lo pasé en casa de unos amigos que viven cerca de Woodbridge, en un pueblo llamado Sussex, que consiste, literalmente, a un lado de la única calle del pueblo, en diez casas apareadas de dos en dos, cada una con su jardín trasero y otra casa más grande, donde vive “el americano”, y en frente, al otro lado de la calle, el pub. Creo que detrás del pub hay una iglesia. FALSO: Mmmm, sí, es falso, pero no tanto. Éstos son los amigos con los que me quedé el verano pasado, cuando vine en mis cinco días de vacaciones, y entonces me llevé la impresión de que el pueblo era así de pequeñito. Lo que pasa es que después de este grupo de casas la carretera hace una curva, y detrás de la curva hay otro núcleo de casas, un poquito más grande. Pero en total como mucho deben de ser treinta y cinco o cuarenta casas. Lo del pub y la iglesia es cierto.

  3. El sábado por la noche fuimos al pub, donde habían, calculo, unas veinticinco o treinta personas. O todo el pueblo va al pub el sábado por la noche, o es el pub más famoso de la comarca. Como la casa de mis amigos está justo enfrente (como todas, vaya) empezamos a oir música a las 8h30 de la noche, pensábamos que había una orquestilla, pero en realidad era un tipo solo cantando sobre pistas pregrabadas que ponía un disk-jockey. Un karaoke profesional, vaya, porque el tío cantaba de puta madre canciones de los años sesenta, básicamente. Delante del cantante había una pista de baile casi siempre vacía o con, como mucho, una pareja bastante peculiar, bailando estrambóticamente. Ella era una cincuentona bastante ebria de pelo corto y teñido de platino, muy delgada y con la espalda algo encorvada. Llevaba un vestido blanco bastante bonito con lentejuelas. No bailaba del todo mal, al menos seguía el ritmo, comparada con su marido, que se movía como un gusano en sal. Él era también un cincuentón delgado y de barriga cervecera, bastante borracho también. Vestía camiseta verde oscuro y pantalón corto color caqui, zapatillas de deporte y calcetines blancos subidos hasta la espinilla. Mientras bailaba tenía posadas las manos sobre el culo de ella, quien, por supuesto, se dejaba sin pudor. CIERTO: Menos las referencias al punto anterior, obviamente.

  4. Como hace unas semanas que han prohibido fumar en los lugares públicos, el ochenta por ciento de la clientela y dos terceras partes de los que llevaban el pub (o sea, la dueña del bar y su marido, que sólo pringaba la camarera joven) estaban en el porche de la puerta trasera del bar, que daba al párquing, fumando. Esta es la razón por la que la pista de baile estaba casi vacía. La otra es que los otros tres o cuatro tipos que estaban dentro estaban o en la barra o delante de la máquina tragaperras. CIERTO, sin más.

  5. He estado diez días en una mezcla de apartahotel para ejecutivos y bed and breakfast. En realidad no era ni una cosa ni la otra, sino un simple apartamento de una habitación que alquilan por días, y que por tanto tiene todas las comodidades, incluída cubertería completa, fax, conexión a internet, microondas, radio despertador, plancha y hasta cafetera. Incluso tenía derecho a párquing que usaron mis amigos de Woodbridge el domingo cuando me vinieron a dejar y a pasear un poquito por la ciudad. Lo único que le daba un poco el nombre de bed and breakfast es que cuando llegué, tenía una pieza completa de pan integral de molde sobre la encimera de la cocina, y un bloque de mantequilla, seis huevos y una pinta de leche en la nevera. En el armario había, además, té, café, azúcar, sal, pimienta y aceite. Por cierto, el precio de una noche en este apartamento es más de lo que cobro por día. CIERTO, tal cual.

  6. El martes puse la primera lavadora en mi etapa en Cambridge. Aquí las lavadoras traen incorporada la función de secado, porque se ve que no hay otra forma de secar la ropa, ya que colgándola no sirve porque siempre llueve. Como puse la lavadora por la mañana, aunque la programé para seis horas más tarde, cuando volví del trabajo había un furruño de ropa arrugada, seca y caliente dentro de la máquina. Decidí usar la plancha y la tabla de planchar que había en el apartamento. Era la primera vez en mi vida que planchaba, y, la verdad, no me ha disgustado tanto como me esperaba. CIERTO, aunque sí he planchado alguna vez, las anteriores no se pueden considerar más que intentos. Esta vez planché la colada entera.

  7. En el departamento de programación de la empresa donde trabajo no hay ni un solo inglés. Aparte de mi, hay un chino, un alemán y dos indios como programadores, hay una chica de testing que también es española, y el jefe, que es danés pero lleva diez años viviendo aquí y fue de los que empezó con la empresa. FALSO, en el departamento de programación somos cinco, de los cuales tres extranjeros: un chino, un alemán y yo. El jefe y el otro programador son ingleses. A los indios y al danés me los he inventado. La chica de testing, Ana, es real, y de Ávila. ¡Ah! Y la mujer de mi jefe es tailandesa, así que bastante globalizados sí que estamos.

  8. En septiembre he de volver a Catalunya tres veces. El primer fin de semana tengo la despedida de soltero de un amigo. El tercero, tengo la boda, y el 27 de septiembre el concierto de The Police. Ya tengo los dos primeros billetes, pero para el tercero estoy esperando a ver cuándo decidimos hacer el traslado definitivo desde Girona y cómo lo hacemos, para saber si me pido la semana siguiente en el trabajo o no. CIERTO, por poco, porque esta semana quiero comprar el tercer billete.

Un pisito en Cambridge

En realidad esto también es un meme, pero en estado embrionario y que no creo que pase de aborto, porque nadie lo va a seguir. El hecho es que le copio la idea a Vane, y aprovechando que el viernes estrené pisito de alquiler, os enseño algunas fotos.

NB: Las fotos tienen la calidad que tienen porque están hechas con el móvil. Que la cámara está todavía por Girona, creo.

Autobús Citi 1
Éste es el autobús que me lleva a casa.

Tesco
Bajando en la parada del autobús llegamos al Tesco de Cherry Hinton.

Calle cerrada
Y atravesando la carretera, como los pollos, para llegar al otro lado, donde está la zona residencial, y mi calle.

La fachada trasera
Ésta es la fachada trasera del edificio. La foto está hecha desde el párquing. Las ventanas de arriba a la izquierda son las mías.

Entrada
La entrada del edificio.

Autoretrato en puerta
La puerta del piso. Ésto es un autoretrato.

Comedor
El comedor.

Salita
Girándonos un cuarto de vuelta a la izquierda, la salita.

Cocina
La cocina, desde la que las puestas de sol, cuando las hay, son magníficas.

Habitación
La habitación.

Vista
Y finalmente, la vista del estacionamiento desde la ventana del comedor. Yo quitaría tres o cuatro plazas para coche y pondría una caseta para guardar bicicletas.

Y esto es todo. A ver si alguien se anima a mostrarnos su camino a casa.