Solución al mementiras

Tres días después del meme de las mentiras, aquí pongo las soluciones. Sólo Galderic y Maiko ha apostado y sólo Maiko ha acertado con una de las falsas; no pensaba que era tan bueno mintiendo ;). En total, tres falsas y cinco ciertas. De las falsas, pongo al lado la verdad.


  1. El día que llegué desde el aeropuerto de Stansted a la estación de tren de Cambridge, cargado con una bolsa enorme (que pesaba veinte quilos, cinco más de lo permitido por Ryanair, y tuve que pagar cuarenta euros de sobrepeso, más de lo que me costó el billete de avión), el ordenador, la mochila y el bolso, pregunté en la caseta de información de la estación si había algún lugar donde dejar las maletas. Una señora con cara de bull dog inglés me miró de arriba a abajo y me dijo un seco “No”. Salí de la estación dirigiéndome a la parada de autobús dispuesto a coger el bus que me llevara al apartamento donde me iba a quedar. Sabía que era el citi 7 y me metí, como pude, con mis maletas y entre un montón de gente. Al cabo de diez minutos me di cuenta que iba en dirección contraria a la que yo esperaba ir. Bajé en un lugar desconocido y esperé más de media hora al otro lado de la calle a que pasara otro citi 7 en dirección contraria. Cuando vino, era el mismo autobús, con el mismo conductor, que me miró perplejo porque supongo que me reconoció, pero me volvió a cobrar las 1,60 libras que cuesta el billete. Llegué cuarenta minutos tarde al apartamento, pero aún me esperaban. Dejé las cosas y me fui para el trabajo. FALSO: Hasta lo de la señora con cara de bull dog es cierto, pero saliendo de la estación, aunque sí me disponía a coger el autobús, y si me hubiera metido la hubiera cagado como he contado en la historia, en ese momento vi a mi derecha y pegado a un edificio un cartel enorme que ponía “BICYCLES FOR SALE/RENT” y debajo de esa frase otra un poco más pequeña: “LEFT LUGGAGE”. Un empresario con vista y espacio en su negocio había añadido a su servicio de alquiler, venta y reparación de bicicletas, el de guardar las maletas. Me guardaron la bolsa y el ordenador por siete libras hasta las siete de la tarde. Pude ir al trabajo ya liberado, y por la tarde mi jefe me acompañó a buscar los bultos.

  2. El fin de semana pasado lo pasé en casa de unos amigos que viven cerca de Woodbridge, en un pueblo llamado Sussex, que consiste, literalmente, a un lado de la única calle del pueblo, en diez casas apareadas de dos en dos, cada una con su jardín trasero y otra casa más grande, donde vive “el americano”, y en frente, al otro lado de la calle, el pub. Creo que detrás del pub hay una iglesia. FALSO: Mmmm, sí, es falso, pero no tanto. Éstos son los amigos con los que me quedé el verano pasado, cuando vine en mis cinco días de vacaciones, y entonces me llevé la impresión de que el pueblo era así de pequeñito. Lo que pasa es que después de este grupo de casas la carretera hace una curva, y detrás de la curva hay otro núcleo de casas, un poquito más grande. Pero en total como mucho deben de ser treinta y cinco o cuarenta casas. Lo del pub y la iglesia es cierto.

  3. El sábado por la noche fuimos al pub, donde habían, calculo, unas veinticinco o treinta personas. O todo el pueblo va al pub el sábado por la noche, o es el pub más famoso de la comarca. Como la casa de mis amigos está justo enfrente (como todas, vaya) empezamos a oir música a las 8h30 de la noche, pensábamos que había una orquestilla, pero en realidad era un tipo solo cantando sobre pistas pregrabadas que ponía un disk-jockey. Un karaoke profesional, vaya, porque el tío cantaba de puta madre canciones de los años sesenta, básicamente. Delante del cantante había una pista de baile casi siempre vacía o con, como mucho, una pareja bastante peculiar, bailando estrambóticamente. Ella era una cincuentona bastante ebria de pelo corto y teñido de platino, muy delgada y con la espalda algo encorvada. Llevaba un vestido blanco bastante bonito con lentejuelas. No bailaba del todo mal, al menos seguía el ritmo, comparada con su marido, que se movía como un gusano en sal. Él era también un cincuentón delgado y de barriga cervecera, bastante borracho también. Vestía camiseta verde oscuro y pantalón corto color caqui, zapatillas de deporte y calcetines blancos subidos hasta la espinilla. Mientras bailaba tenía posadas las manos sobre el culo de ella, quien, por supuesto, se dejaba sin pudor. CIERTO: Menos las referencias al punto anterior, obviamente.

  4. Como hace unas semanas que han prohibido fumar en los lugares públicos, el ochenta por ciento de la clientela y dos terceras partes de los que llevaban el pub (o sea, la dueña del bar y su marido, que sólo pringaba la camarera joven) estaban en el porche de la puerta trasera del bar, que daba al párquing, fumando. Esta es la razón por la que la pista de baile estaba casi vacía. La otra es que los otros tres o cuatro tipos que estaban dentro estaban o en la barra o delante de la máquina tragaperras. CIERTO, sin más.

  5. He estado diez días en una mezcla de apartahotel para ejecutivos y bed and breakfast. En realidad no era ni una cosa ni la otra, sino un simple apartamento de una habitación que alquilan por días, y que por tanto tiene todas las comodidades, incluída cubertería completa, fax, conexión a internet, microondas, radio despertador, plancha y hasta cafetera. Incluso tenía derecho a párquing que usaron mis amigos de Woodbridge el domingo cuando me vinieron a dejar y a pasear un poquito por la ciudad. Lo único que le daba un poco el nombre de bed and breakfast es que cuando llegué, tenía una pieza completa de pan integral de molde sobre la encimera de la cocina, y un bloque de mantequilla, seis huevos y una pinta de leche en la nevera. En el armario había, además, té, café, azúcar, sal, pimienta y aceite. Por cierto, el precio de una noche en este apartamento es más de lo que cobro por día. CIERTO, tal cual.

  6. El martes puse la primera lavadora en mi etapa en Cambridge. Aquí las lavadoras traen incorporada la función de secado, porque se ve que no hay otra forma de secar la ropa, ya que colgándola no sirve porque siempre llueve. Como puse la lavadora por la mañana, aunque la programé para seis horas más tarde, cuando volví del trabajo había un furruño de ropa arrugada, seca y caliente dentro de la máquina. Decidí usar la plancha y la tabla de planchar que había en el apartamento. Era la primera vez en mi vida que planchaba, y, la verdad, no me ha disgustado tanto como me esperaba. CIERTO, aunque sí he planchado alguna vez, las anteriores no se pueden considerar más que intentos. Esta vez planché la colada entera.

  7. En el departamento de programación de la empresa donde trabajo no hay ni un solo inglés. Aparte de mi, hay un chino, un alemán y dos indios como programadores, hay una chica de testing que también es española, y el jefe, que es danés pero lleva diez años viviendo aquí y fue de los que empezó con la empresa. FALSO, en el departamento de programación somos cinco, de los cuales tres extranjeros: un chino, un alemán y yo. El jefe y el otro programador son ingleses. A los indios y al danés me los he inventado. La chica de testing, Ana, es real, y de Ávila. ¡Ah! Y la mujer de mi jefe es tailandesa, así que bastante globalizados sí que estamos.

  8. En septiembre he de volver a Catalunya tres veces. El primer fin de semana tengo la despedida de soltero de un amigo. El tercero, tengo la boda, y el 27 de septiembre el concierto de The Police. Ya tengo los dos primeros billetes, pero para el tercero estoy esperando a ver cuándo decidimos hacer el traslado definitivo desde Girona y cómo lo hacemos, para saber si me pido la semana siguiente en el trabajo o no. CIERTO, por poco, porque esta semana quiero comprar el tercer billete.

3 opiniones en “Solución al mementiras”

  1. Llego tarde, pero mis apuestas iban de capa caída. Por la que hubiera apostado fuerte a que era mentira, la 6 (por lo de la primera vez) ¡resulta cierta!

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