Sobre el trabajo y la cuerda floja

Trabajar nos ocupa una tercera parte del día, pero en general no le damos esa tercera parte de la importancia temporal que tiene. Claro que tempoco se la damos al dormir, que nos ocupa otra tercera parte. Para situarnos, estoy hablando de blogs, y ésta ha sido una introducción para excusarme: voy a hablaros de mi trabajo.

El hecho es que en pocos de los blogs que leo, que son unos cuantos, veo que la gente hable de su trabajo. Supongo que esto de los blogs es para casi todos los que escribimos un entretenimiento externo a la rutina cotidiana, incluido el trabajo. Y claro, no es tan divertido contar que uno se ha pasado ocho horas tomando café y programando rutinas en C++. Además, supongo que todos hemos firmado en el contrato esa cláusula de confidencialidad que no permite que desvelemos secretos empresariales. Y luego está el temor ese de que nos lea el del cubículo de al lado, cosa que en mi caso no me preocupa en absoluto, porque hasta donde yo sé, ninguno sabe castellano. Y sobre los secretos…, no creo que lo que vaya a contar aquí tenga demasiada transcencencia.

Como ya sabéis, vivo en Inglaterra desde hace dos meses y medio, y la única razón por la que estoy aquí es el trabajo. A pesar de que no estoy ejerciendo de doctor, sino que estoy como ingeniero de software, lo que he aprendido en los últimos cinco años haciendo la tesis me ha aportado los conocimientos necesarios para que me consideren el global illumination expert de la compañía, lo que a priori está muy bien cuando el principal producto que hacen y venden es un generador de imágenes realistas, lo que se conoce como render software. Cuando hice la entrevista, y después, cuando empecé, me dijeron que mi papel aquí es mejorar el producto, lo que en concreto se traduce como «aplicar algoritmos que hagan imágenes más realistas, más bonitas y más rápidas». Hasta aquí, estupendo. Pero el «manos a la obra» se tradujo en seis o siete semanas de pelearme con el código que el anterior «global illumination expert» había programado a su manera (y que los programadores que me leen entiendan lo que mejor les parezca con esta frase). Aún así, arreglé un par de bugs y empecé a familiarizarme con mi entorno de trabajo (léase inglés, compañeros, entorno de programación, código, código ensamblador, etc.). Después de arreglar el segundo bug, le dije a mi jefe que si quería que me pusiera con el documento de mejoras para el programa, y no me puso ninguna pega.

Hace más o menos un mes, recibimos todos un mail de nuestro CEO, que, en resumen, decía que las cosas estaban yendo muy mal y que hacía dos meses que no vendíamos ni una unidad. No había conclusión. En estos mails uno se espera leer al final «ya podéis empezar a espabilar o en un par de meses más esto se hunde» o directamente un «la semana que viene podéis pasar a recoger el cheque del finiquito», pero no decía nada, ni un «ánimo, sobreviviremos». Ese mail era un enorme cliffhanger de final de temporada, sin saber si habría una segunda. En cualquier caso eso no presagiaba nada bueno, pero no cuadraba en absoluto con el hecho de que la mitad de los 20 que trabajamos en la empresa hemos sido contratados desde enero. Somos un equipo nuevo que ni siquiera nos hemos empezado a formar como equipo y ya nos dicen que las cosas van mal… La principal conclusión es que algo no se está haciendo bien, y la conclusión adjunta es que ninguno de los diez nuevos tenemos la culpa de ésto.

Desde entonces se han ido sucediendo las reuniones en las esferas más altas de la empresa (el Big Boss, el CEO y los respectivos jefes de ventas, márqueting y desarrollo), pero nadie contaba nada. Sólo mi sarcástico compañero, el alemán, simpático y muy cachondo él, me comentaba que ya me podía ir buscando trabajo en Madrid. Luego la chica de Ávila me iba poniendo al día de la rumorología, ya que ella trabaja en una sala en la que también está el de atención al cliente, que está más enterado de todo. Además, hace un par de semanas me pidieron que fuera cambiando la orientación de mi documento de «posibles mejoras» a «requisitos para un nuevo producto de global illumination». Había luz al final del túnel (y nunca mejor dicho, aunque sea virtual).

La semana pasada había un ambiente espeso y pesado en el edificio, especialmente en el piso de arriba: más frecuencia en la reuniones y con gente externa. Vinieron unos japoneses el martes y un par de inversores el miércoles. Esos dos días no faltó el catering externo, del que nosotros pudimos merendar las sobras. El jueves por la mañana nos improvisaron al equipo de desarrollo una reunión con el Big Boss, a quien no le había oído hablar antes. En esa reunión me enteré de 1) el nuevo producto tiene luz verde, y ya podemos espavilar porque tiene que estar en la calle en un año y quieren una demo técnica para enero, y 2) nos ha ido de un pelo de rana: si el miércoles los inversores no están de buenas para poner unos cuantos cientos de miles de libras más sobre la mesa, nos hubiéramos ido todos de patitas a la calle, y mis dos meses y medio en Inglaterra se hubieran convertido en una interesante e inútil excursión. Por lo menos (supongo), a estas alturas ya me habría enterado y estaría a tiempo de cancelar mi viaje en ferry de dentro de dos semanas, en el que traigo el coche, la tele, la mujer (no se me enfaden, que queda cachondo 😉 ), y los periquitos, pero la tocada de cojones hubiera sido histórica. De hecho, aún no puedo cantar victoria, ya que el 10 de octubre cumplo los tres meses de prueba y paso a estatus «fijo», así que aún me pueden hacer la putada más gorda, pero probabilísticamente va a ser que no. Aunque el jueves el respiro de alivio fue enorme, me dio algo de vértigo y preocupación enterarme que «lo que podría haber sido y no fue».

Pues nada, que aquí estoy, aquí sigo, con un proyecto que empiezo de cero (distinto y mejor de lo que venía a hacer cuando llegué) entre manos y la sensación de haber estado en la cuerda floja sin red y sin haberme enterado. El miércoles vuelvo a volar a Girona por última vez, a llenar cajas, a vaciar el piso y a despedirme definitivamente (de momento 😉 ), de mi etapa anterior. Vuelvo a Cambridge el 5 de octubre a luchar contra los elementos, a ver qué tal se me da.

15 opiniones en “Sobre el trabajo y la cuerda floja”

  1. Si es que en el fondo, por mucho que te vayas a un sitio con un trabajo fijo, siempre pueden pasar cosas de esas… por suerte, no te ha pasado, y me alegro! (que no quita que me hubiera encantado teneros por Madrid, eh! 😉 )

  2. Es que a quien se le ocurren meter en hardware un algoritmo de software, sin una industria enorme detras, que se encargue de un marqueting totalmente desmesurado (aka, NVidia, Ati…)
    Ya me gustaria echar una ojeada a las previsiones de vendas que tiene esta gente.
    En todo caso, propongo de forma abierta y confidencial, la implementacion en hardware del minesweeper ….

    Sort company!

    PD : Aquesta empresa va anar al SIGGRAPH07?. Es que vaig veure diferents aparells del estil. No seran els de ARTVPS i el seu RayBox?

  3. Bufff
    jo qu m’estava muntnt un super-finde a Cambridge, m’ha agafat un cangueli llegint el post… 🙂
    De debò que m’alegro que tot s’hagi resolt com etava previst des del principi. Després de tots els esforços hauria estat una putada haver de tornar, a on???
    Queden pendents unes cervezilles a girona… en aquesta visita?
    g

  4. te deseo la mejor de las suertes en tu nueva segunda etapa por las tierras inglesas. me ha encantado tu post y es cierto lo que dices sobre el trabajo.

    bueno enhorabuena desde muchocine y un abrazo txapulino!!!

  5. Bueno, esto te cuentas también supone una gran oportunidad: meter mano a un producto totalmente nuevo y haciendo las cosas «a tu manera» 🙄
    Mucha suerte con el segundo acto: ilumínalos a todos con tus ideas (literal y figurado 😛 )

    P.D. En el peor de los casos, en Madrid te recibiremos con los brazos abiertos 😀

  6. Gemma, no t’espantis ;), us espero quan vulgueu. I la cerveseta aquest finde està fet!

    Víctor, gracias. Un día de éstos me he de poner a escribir más críticas, que lo tengo abandonado.

    Locke, no he dicho que deje de ser una oportunidad, al contrario, pienso que al final de todo esto está resultando en positivo, aunque también quiero dejar claro que no por ser Inglaterra las cosas se hacen mejor aquí. Y ya sois dos que animáis a venir a Madrid, espero sea pronto, pero mejor de vacaciones :P.

  7. Interesante. Por lo visto debo haber estado muy metida en mi mundo, porque no me habia enterado de la pelicula la mitad. Ves, los blogs son muy utiles. Hay trozos, cuando te pones tecnicos, que me pierdo, pero solo ligeramente 😉

  8. La verdad es que leyéndote da la impresión de que has estado -y sigues estando, pero menos- en un megamarrón del 15, más aún considerando que al fin y al cabo llegas sin experiencia (un doctorado NO es estar en una empresa privada) a un país extranjero, distinto idioma, etc. Espero que por lo menos la cosa se estabilice.

    Saludetes

  9. Charlie, «iluminao» i «doctor» gairebé són sinònimes, però en el meu cas s’aplica perfectament ;).

    Xavi, a veure quan us animeu a venir.

    Camarada, gracias, espero que estos caprichos siempre se traduzcan en «soltar la pasta».

    Raquel, es que no siempre te lo he de contar todo por teléfono ;).

    Latin, gracias por recordarme que he perdido cinco años de mi vida :P. En serio, lo de la experiencia es discutible (y de hecho estoy aquí para ganar experiencia y por la pasta), pero al menos estoy como sénior y utilizo los conocimientos de mi tesis, así que el doctorado, de momento, sí ha servido, creo.

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