Tú la letra, yo la música


Seis días después de hacer una simple broma sobre las comedias de Drew Barrymore en el post sobre la película menos indicada para un domingo por la tarde y que más comentarios ha generado entre los posts sobre cine en este blog nos ponemos a revisar la lista de archivos del reproductor multimedia y cuando vamos por la M aparece Music and Lyrics, nada menos que la peli que necesitábamos para ese domingo. Por asentimiento decidimos que era la película adecuada para un sábado por la noche.

Lo cierto es que la peli empieza cojonudamente, con una canción y un video paródico de la música pop de los ochenta que no desmerece en nada a los que hacían Duran Duran o Wham. Pongámonos en situación:

Claro que después de ésto aparece Drew Barrymore que, junto con Hugh Grant, nos ofrece exactamente lo que ya esperamos de ellos: una comedia romántica. A decir verdad, tanto uno como otro están bastante soportables, la parte romántica no es demasiado empalagosa, y la parte cómica no es tan zafia y vulgar como podría esperarse. No es un humor barato y absurdo, sino algo sencillo, más de sonrisa que de carcajada, que nos hace pasar un buen rato mientras asistimos a una velada crítica al establishment de la música pop con una clara referencia al estereotipo Britney Spears y a los grupos prefabricados de los ochenta. Tan sencilla y agradable como olvidable, no estuvo mal.

El club de la lucha


Renuevo mi reseña (fue de las primeras que escribí en el blog) sobre esta peli para constatar que la segunda vez que uno la ve, es una película completamente diferente a la primera, y la puntuación mejora. Ahora se entiende mucho mejor a los personajes y sus reacciones, especialmente al personaje principal y al de Helena Bonham-Carter, que, por supuesto, no sabe por dónde le caen las ostias. Esta vez sí le he reconocido lo arriesgado de la propuesta de David Fincher y lo airoso que sale del experimento. Sigue sin gustarme demasiado la parte de las peleas, y es que la violencia por la violencia siempre me ha puesto nervioso, pero ahora lo entiendo (ésto, y todo lo demás) como esa travesura que se le ha ido de las manos (precisamente porque antes se le ha ido la cabeza) a Tyler Burden. Bueno, ahí queda.

Extra: Esta peli fue nominada para discutir en la comunidad de Tannhauser Gate de livejournal el pasado junio. Como los debates, supuestamente, no se cierran, voy a añadir mis dos comentarios allí, y, de paso, desde aquí le hago publicidad, que la tenemos algo muerta últimamente.

Sobre los descubrimientos musicales

¿Pandora? ¿Last.fm? ¿MyStrands? ¿Funciona todo esto? La verdad es que sólo probé el último durante un tiempo y no estoy muy satisfecho con los resultados. Yo creo que son mejores los métodos clásicos (pero adaptados a los nuevos tiempos), aunque funcionan igual de mal, por lo menos te dan historias que contar. A saber:

  • En negativo, la recomendación directa: Estás en madrid porque has venido a una manifestación. Ha pasado el día reivindicativo y nos ponemos a disfrutar la noche madrileña. Hemos ido a cenar y se han apuntado con nosotros el novio de una de las compañeras y algunos otros (des)conocidos de segundo grado. Acabamos en un bar en la que la música es horrible, pero con un par de cubatas encima se anima una conversación musical con el susodicho novio, de la que sólo recuerdo que debió empezar con que ambos tocábamos la guitarra, a ambos nos gusta el rock y creo que fue la razón por la que acabamos en ese bar, donde la música no fue lo que esperábamos. El hecho importante de la noche es que el tipo me recomendó encarecidamente que me bajara todo lo que encontrara de PJ Harvey. Horror. Después de haberle dado la oportunidad a toda la discografía de la muchacha, sólo puedo decir que ¡no la soporto!. Sólo me entran algo sus colaboraciones con Nick Cave.
  • En neutro, el método lista lo mejor de: Encontré en algún lado la lista de elinks de los cien mejores discos en catalán según la revista Enderrock. Como soy un bestia, lo metí a destajo en la cola de descarga. No llegaron a bajar todos, ni mucho menos, pero hay algunas cosas que me han sorprendido en positivo (Gossos, Brams, Pep Sala, Glaucs, Albert Pla, Macedònia, Lluís Llach) y otras que no me han gustado nada (Adrià Puntí / Umpah-Pah, An der Beat, Pau Riba, Jaume Sisa), aparte de volver a disfrutar lo ya conocido (Sau, Sopa de Cabra, Els Pets, Serrat, La Trinca (aunque el disco Festa Major, que es el que viene, no lo conocía y realmente me ha sorprendido, por lo diferente de sus discos de los 80), Sangtraït, Lax’n’Busto) y alguna rareza simplemente curiosa (Quico, el Cèlio, el mut i el noi de Ferreries, Dusminguet).
  • En positivo, el método pregunta al DJ: Estás en un bar vasco, un miércoles cualquiera por la noche (¡com us trobo a faltar, per cert!). Después del disco de Fito y Fitipaldis, suena algo interesante. Cantan en euskera. ¿A alguien le suena? No. Le preguntas al camarero:
    – ¿Qué es esto?
    – Gatibu.
    – ¡¿Batido?!
    – ¡No! ¡Gatibu!
    – ¿Patigu? Creo que no te he oído bien…
    Gatibu. ¡G-A-T-I-B-U!
    – ¡Ah! Gracias. (Esto mejor me lo apunto, que para esto saco a pasear el moleskine.)
    Meses después, ya en Inglaterra, sacas el susodicho cuaderno porque recuerdas que ahí debe de haber el teléfono de una amiga a la que vas a llamar. Entre miles de cosas lees «Gatibu» y vienen viejos recuerdos a la memoria. Aprovechando que tienes abierto el ordenador y que acabas de instalar el LPhant, pruebas la casilla de búsqueda con esa palabreja. Bajando. Geniales, aunque no entienda un carajo.

La crítica gastronómica de Ratatouille

Anton Ego

Yo lo interpreté como una metáfora sobre las buenas películas, o en una simple generalización, como una estupenda reflexión sobre el trabajo de los críticos. Eso deriva en un emocionante ejercicio de metalenguaje, que nos habla sobre la propia película, a la vez que casi anula cualquier crítica cinematográfica que se le pueda hacer, porque casi que lo dice todo:

Desde muchos puntos de vista, el trabajo de un crítico es fácil. Arriesgamos muy poco mientras disfrutamos tomando una postura por encima de quien nos ofrece su trabajo y su esfuerzo para que lo juzguemos. Nos crecemos con las críticas negativas, las cuales son tan entretenidas de leer como de escribir. Pero la amarga verdad que los críticos debemos afrontar es que, viéndolo globalmente, la mayoría de las porquerías que se hacen tienen más valor que las críticas en las que las calificamos como tales. Pero hay veces en las que un crítico sí que arriesga algo, cuando descubre y defiende algo nuevo. Anoche, experimenté algo nuevo, un extraordinario plato con un inesperado y singular origen. Debo reconocer que tanto la comida como su creador han revuelto mis ideas preconcebidas. Me quedo corto, han golpeado mis cimientos. No es ningún secreto que en el pasado he mostrado mi desdén hacia el lema del Chef Gustau: «Cualquiera puede cocinar». Pero me doy cuenta de que no he entendido hasta ahora el significado de esta frase. No todo el mundo puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista puede proceder de cualquier parte. Es difícil imaginar unos orígenes más humildes que aquellos del genio que hay ahora en la cocina de Gustau, quien es, en la opinión de este crítico, nada menos que el mejor chef de Francia. Volveré al Gustau’s pronto, y con hambre.

(Sacado de imdb. Traducción por mi cuenta y riesgo.)

La fuente de la vida


Seguramente es la peor película para ponerse a ver un soporífero domingo por la tarde, después de una copiosa y sabrosa comida en un pub inglés. Me esperaba algo completamente diferente a lo que resulta ser: una extraña, alucinada y cósmica alegoría sobre el dolor que se siente al perder a alguien querido. Demasiado extraña, demasiado oscura, demasiado deprimente, demasiado simbólica demasiado susurrada y demasiado lisérgica. Me arrepentí mucho de no haber elegido una sencilla comedia romántica con Drew Barrymore, por ejemplo.

Windows reborn

Bueno, la instalación del Windows Vista no ha sido especialmente dolorosa. Supongo que los problemas empezarán a partir de ahora cuando instale el Visual Studio y el DirectX 10 y tenga que volver a aprender a programar.

Pero de entrada, el Firefox y el Thunderbird, no sólo se han instalado a la primera como era de esperar, sino que se han recuperado perfectamente todas mis configuraciones de correo, direcciones, cookies, historial, etc., con el MozBackup, y eso que venía del SeaMonkey (ya sé que todo es lo mismo, pero era fácil que algo fallara).

Bueno, pues a seguir instalando cosas.