Darkness falls

Me quedan menos de dos semanas para tener perfectamente instalada y operativa la luz en la bicicleta…

Sunset time october in Cambridge

El tema audiovisual y compartiendo de nuevo

Una de las cosas que sí que nos trajimos es la tele, lo que implicará empezar a pagar la licencia. No es tan grave: me habían dicho que sólo había cuatro canales en abierto, pero resulta que aquí también hay TDT, con unos 50 canales y muchos de ellos en HD. ¡Aquí sí que aprovecharé la pantalla panorámica!

Además, ya entrado octubre, varias de las series que seguimos ya han empezado en USA, y después de tres meses sin compartir nada, me he animado a instalar el LPhant, que así a primera vista va de muerte. Ya están en la cola los dos capítulos de Heroes, los dos de House y los seis de The IT Crowd que llevan esta temporada. Además, seguiré con Battlestar Galactica y espero que Porca Misèria se vaya descolgando por ahí.

Evaluación de daños

No se me espanten, que el título es una exageración. En general, a pesar de mis reflexiones sobre la mudanza, todo ha ido bastante bien. Bueno, en realidad, no ha ido mal, y eso se traduce en que llegamos sanos y enteros al barco; salimos a las 5h15 del jueves de Barcelona y llegamos al puerto de Santurtzi a las 11h45, incluyendo una parada para desayunar y un par más para poner gasolina. Media hora después de hacer cola para embarcar, ya estábamos dentro, y el viaje fue suave y bastante cómodo. Al atardecer del viernes llegamos a Portsmouth, y de allí, y gracias a mi nuevo y flamate Tom Tom (que ha sido muy útil, especialmente en la M25, la impresionante carretera de seis carriles por sentido que circunvala Londres), nos plantamos en Cambridge en dos horas y media.

Sobre los daños… bien, aparte de nimiedades relacionadas directamente con la mudanza, como que tengo en el armario de aquí decenas de camisetas de manga corta, y toda mi ropa de invierno en una maleta en casa de mis padres en Barcelona, lo peor es que al final no pudimos llevarnos los periquitos, ya que no los dejaban en el barco. Al final se los quedó, literalmente, el hermano de una amiga de la hermana de un amigo. Estos cuatro grados de separación se los han llevado a Igualada, donde me han asegurado que serán felices. Por lo demás, todo hubiera sido mucho más difícil sin la inestimable ayuda de Marité y Narcís, quienes tienen su trastero lleno de nuestras cosas y nos han ayudado estos días mucho más de lo que ellos creen.

Aquí en el trabajo no parece haber cambios, a parte de que el jefe está de vacaciones hasta el jueves y otro compañero también, y que han contratado a un product specialist a tiempo parcial. Bueno, me acaban de traer una GeForce 8800 y un Windows Vista que no me atrevo a instalar todavía, no sin antes hacer copia de seguridad de lo que tengo en el trabajo, que tampoco es mucho, en realidad. Lo que sí sé es que en cuanto me ponga, seguro estoy unos días de improductividad total, menos mal que no soy el único con juguete nuevo…

Mudanza: infierno y tortura

Una mudanza es un infierno, una tortura. Es algo horrible; te carcome y te mina por dentro.

Una mudanza no es sólo cansancio físico; mover cajas de un lado a otro, llenarlas, envolver cuidadosamente objetos delicados y distribuirlos, bajar bolsas de basura al contenedor.

Una mudanza no es sólo cansancio mental; clasificar, ordenar, encajar, optimizar en el mínimo espacio el máximo número de cosas posibles.

Una mudanza no es sólo el estrés de tener unos pocos días para vaciar un piso.

Una mudanza es, además, saber que estás despidiéndote de un lugar en el que has vivido y que has hecho tu hogar durante los últimos años, es obligarte a tirar a la basura (porque ya no hay tiempo de pensar a quién regalas esa taza de Winnie Poo que nunca has usado o cómo vendes el magnetoscopio que nadie quiere y que ya nunca usarás porque lo que quieres ver te lo bajas de internet) montones de cosas que han significado algo para ti o que han costado más o menos dinero.

Todo ésto, concentrado en tres o cuatro días y culminando con la entrega de las llaves de un piso sucio (porque no ha dado tiempo de limpiarlo) y con todavía algunas cosas que ya no cabían en ningún lado y que dejas con la esperanza de que al próximo inquilino le puedan ir bien. Es desgarrador.

He confirmado algo que ya intuía pero nunca he aplicado: hay que vivir con lo mínimo indispensable, y si te mudas, regala, vende y tira todo, que de todos modos empezarás de cero allá donde caigas.

Pride of Bilbao

Si nada se ha torcido, en estos momentos estamos en este barco

Pride of Bilbao

cubriendo esta ruta

Ruta Bilbao a Portsmouth

Llegamos mañana por la noche.

En algún momento del fin de semana os cuento cómo ha ido todo.