Planificación

Según el plan, el proyecto empezó oficialmente el 23 de enero.

Hoy, a día 31, hemos hecho la primera reunión de evaluación.

De los cuatro programadores, dos llevamos nueve días de retraso, uno está al día y el cuarto lleva una semana de adelanto.

El jefe de proyecto ya está trabajando en una nueva versión del plan.

Cha cha chá

Venimos de clases de bailes de salón.

Sí, no se rían tanto. No estoy en contra de ir, la verdad, y una vez allí hasta me lo he pasado bien y la clase se me ha hecho corta, pero soy un vago para salir de casa un miércoles a las 8h20 de la noche. A ver si la semana que viene sigo con ganas. De todos modos es una buena idea para empezar a socializar con los ingleses (éramos unas quince parejas, no está mal). Y ahora, a practicar…

Un, dos, cha cha chá…

… un, dos, cha cha chá…

Visita de Murphy

Mis lectores habituales habréis notado que el blog ha estado gran parte del día en coma, en concreto desde las 10h de la mañana hasta las 6h de la tarde, más o menos. Estoy en pleno proceso de intercambio de mails con la gente de Dreamhost, a ver si me averiguan qué ha pasado y si me lo acaban de arreglar. Yo no soy de ésos que montan un cristo porque las cosas relacionadas con los ordenadores dejen de funcionar un rato, que soy del gremio y sé de sobras cómo van las cosas. Lo que pido es que funcionen las personas, que el servicio de soporte sea rápido y eficiente, y me den explicaciones. De momento, se están portando, aunque ya veremos cómo sigue.

Lo peor no es que el blog se joda por unas horas. Es que se jode en las horas en que venís todos por aquí (que son las de trabajo, bandarras), y coincide con que en Los Angeles, que es donde están los servidores de Dreamhost, son ocho horas antes y todos están durmiendo, así que no me lo arreglan hasta que llegan a trabajar allá, que aquí ya es media tarde.

Pero lo peor es que esto ha coincidido con que justamente hoy he tenido el honor de recibir sendos enlaces de Rinzewind y del Camarada Bakunin a raíz de mi entrada sobre el ateísmo y claro, los visitantes que hayan podido llegar desde estos mis admirados blogs durante las siete horas de más afluencia sólo veían una página en blanco. Siento no haber podido contribuir durante ese tiempo a la enorme conversación generada, no sólo en esas dos entradas, cuya visita y lectura de comentarios recomiendo, sino también a las otras entradas sobre el tema escritas antes (como la entrada de Su o la de Quikosas) y después del asunto (como el meneo que le han pegado a la del Camarada o la de blanco y en botella).

Bueno, me voy a dormir, que el día ha sido intenso. Sí, también en el trabajo 😉 . Buenas noches.

Actualización (30/ENE/2008 14h24): Añado aquí la respuesta que me han dado, por si es del interés de alguien:

Hi Alex,

So I’ve gone ahead and looked into the matter and it would appear someone else you share your Apache service with was holding connections open when they shouldn’t have been. Because of this, you were running into timeout errors when you shouldn’t have been. I’m working on fixing this up and making sure everything is happy again, so if you happen to see any further issues, please let me know and I’ll do what I can to make sure you continue getting the help you deserve.

Vuelve Sarah Connor

Posters

En Estados Unidos ya han echado tres capítulos de Terminator: The Sarah Connor Chronicles, y nosotros ya hemos visto dos. He de reconocer que no esperaba gran cosa, pero el primer capítulo está realmente bien. Está planteado como una continuación televisiva de Terminator 2, con la misma idea de que hay varios terminators malos y un solo terminator bueno que protege a John Connor, el futuro salvador de la humanidad. Sólo que en este caso, el terminator bueno es una chica, Summer Glau, la guapa (aunque algo sosa, lo que como una terminator, es ideal) River de Firefly y Serenity. Se supone que se narran hechos que suceden entre la segunda y la tercera de la saga de películas de Terminator, aunque sobre eso no puedo decir gran cosa porque la tercera no la he visto.

Así que añadimos ésta a las series en curso de la columna de la derecha, junto con la segunda temporada de Roma. Y a partir de la semana que viene, continúan House y Lost. Atentos a sus mulas.

Sarah, John y la terminator

Sweeney Todd


Sweeney Todd poster Aviso que mi visión sobre esta película viene completamente desviada por el hecho de que se juntan dos de mis pasiones culturales: Stephen Sondheim y Tim Burton. El musical de Broadway de Sondheim es una obra maestra de los musicales y tiene el extraño punto a su favor de que es un musical de terror, con la aparente contradicción que eso implica. Cuando hace muchísimos años (más de diez) empezaron los rumores que Burton quería hacer la película, pensé que no había nadie mejor que él para ello, y cuando realmente se empezó a hacer y empezaron a salir las noticias sobre el reparto (Johnny Depp, Helena Bonham-Carter, Alan Rickman, Sasha Baron-Cohen), todo cuadraba perfectamente.

Y ayer vi la película, y todo cuadra perfectamente. Cualquier expectativa que yo pudiera tener se cumple en la película. Se entiende que todas las expectativas, excepto una: el factor sorpresa. Lo que hubiera yo dado ayer por entrar a ver la película sin saber nada sobre ella, sin haber visto previamente el musical, sin saberme la versión catalana de las canciones de memoria, incluso sin saber nada del argumento, o sin saber siquiera que es un musical. Para quien entra al cine virgen sobre la película, el shock ha de ser muy fuerte, y eso lo envidio mucho.

Lucho en estos momentos contra la tentación de escribir en esta reseña un amplio estudio sobre las pequeñas diferencias entre la película y el musical del teatro. Primero porque la mayoría de los que me leéis no habéis visto ninguna de las dos cosas (faltan tres semanas para que estrenen la película en España), y segundo porque es un ejercicio inútil, el musical y la película deberían ser tratados como cosas diferentes aunque en mi cabeza se hayan enmarañado. En cualquier caso, que sepáis que hay algunos pequeños detalles que me gustaron más en el teatro y que pienso que mejoran la historia y los personajes y que en la película no están tan bien tratados.

Paso directamente a enumerar todo lo bueno que encontramos en Sweeney Todd, y a ver si así os animo a verla y que me contéis. Primero, el reparto es excepcional. Johnny Depp, soberbio, como siempre, su interpretación está a la altura del personaje (que todo sea dicho es un personaje caramelo para todo actor). Helena Bonham-Carter en general no me gusta, pero aquí está excepcional, su Mrs. Lovett manipuladora, interesada, pero frágil y cegada de amor es el contrapunto perfecto a su partenaire, su amor imposible. Como estoy enamorado de Alan Rickman y de su voz, no puedo ser imparcial, como tampoco lo es el inmoral Juez Turpin, su personaje. Todo el resto de secundarios, incluso los niños y este Sasha Baron-Cohen tan diferente a su Borat, están estupendos.

Pero en lo que Tim Burton siempre deja más huella es en la estética, y aquí, lo que más me ha fascinado es el vestuario. Esos vestidos y trajes victorianos y andrajosos que a la vez son increíblemente hermosos. Y luego está la aparente “dejadez” técnica en otros dos aspectos fundamentales de la película: los decorados y el maquillaje. Lo de los decorados también es típico de Burton, es aquello de que ya que estás usando maquetas, que se note que son maquetas. Lo mismo pasa con el maquillaje; es deliberado que se note el maquillaje de los personajes y que se note que éste muestra su estado de ánimo y su tormento interior. Y lo mismo ocurre con la, llamémosle “exageración sangrienta” de la película, que parece salida de las películas de Dario Argento. Estoy seguro que Burton tenía los medios para hacer la sangre, el maquillaje y los decorados mucho más realistas, pero entonces le hubieran faltado varios homenajes al cine kitch y naïf del que su propio cine es producto, incuidos autohomenajes a su propio cine (lo de las maquetas es marca de la casa) y al musical que origina la película (donde la sangre salpicaba literalmente al público de las primeras filas).

Total, que estamos ante una película diferente, que mezcla varios géneros (musical, terror de psicokillers, drama victoriano, y un punto de gore) de una forma como sólo Tim Burton podía hacerlo, y, ciertamente, cumple con las expectativas.

(Crítica de Sweeney Todd publicada simultáneamente en Muchocine.net)

33, la edad de Cristo

Gracias a Raquel, que me dio la idea aquí.

Actualizo (25/ENE/2008 14h06): Y yo preguntándome ¿por qué nadie me felicita? Hasta que recibo un par de correos (gràcies Charlie i Vane) diciendo que los comentarios de esta entrada no van. Creo que es culpa de poner un número como título.

El camino al ateísmo

Yo sí fui un niño católico. Mis padres son creyentes de los que llaman “no practicantes”, o sea, de los que van a misa sólo en eventos de BBC (bodas, bautizos y comuniones), y mi madre es algo más religiosa que mi padre. Consecuentemente estuvieron contentos de que me aceptaran en el mejor colegio del barrio: los salesianos.

No puedo quejarme en absoluto de la educación que recibí en los once años que estuve con ellos. Aprendí todo lo que necesité saber para ser “un hombre de provecho”, sea lo que sea lo que eso signifique, que por lo menos en mi caso me ha servido para ser más o menos feliz, estar orgulloso de cómo soy y de las decisiones que he tomado, y de mi filosofía de vida.

Eso no significa que no me intentaran comer el coco. De hecho lo consiguieron hasta que me empecé a plantear ciertas cosas en la adolescencia. Cada mañana, antes de empezar las clases teníamos cinco minutos de “sermoncillo” desde los altavoces que había en todas las clases. Luego había las clases de religión y las misas en los eventos especiales como los días de San Juan Bosco (31 de enero) y María Auxiliadora (24 de mayo). Además, solía ir los sábados a “misa joven”, un tipo de misa menos aburrida, más corta, con más canciones y más dinámica que las normales. Allí, muchas veces hice de monaguillo: recuerdo una vez, en el fin de semana de carnavales que muchos llegamos a misa disfrazados, y llegué a preguntarle al cura si a Dios le importaría que fuésemos a misa vestidos así. Ese día estuve de monaguillo a su lado con un disfraz de chino que me había hecho yo mismo.

Eso fue hasta los trece o catorce años, más o menos. A partir de entonces intuí que todo olía bastante mal. No puedo decir que tuviera una crisis de fe, porque en absoluto lo viví como una crisis. Simplemente dejé de creer, me rendí a la evidencia, o, mejor dicho, a la no-evidencia. Ayudaron las conversaciones filosóficas que tuve con un muy buen amigo (al que conservo y que de vez en cuando se deja caer por aquí). Entonces yo decía que era agnóstico, no porque realmente lo fuera, sino porque me seducía la anarquía rebelde que destila la respuesta a la pregunta “¿existe Dios?”: “Pues ni lo sé, ni me importa. Si existe, es su problema, no el mío.”

En los siguientes años he ido derivando hacia un ateísmo total, no un “creo que Dios no existe”, sino un “sé que Dios no existe”. Esta frase es un poco fuerte, porque como escéptico debo dudar hasta de que el bolígrafo que hay encima de mi mesa en estos momentos sea de color azul, pero para llevar una vida normal debo actuar como si así lo fuera. Así que he decidido actuar como si Dios no existiera, pero para el caso, es menos probable que Dios exista a que mi bolígrafo no sea azul.

Todo esto viene a que estoy leyendo The God Delusion de Richard Dawkins, y en sus primeras páginas ya va mucho más allá de un ateísmo firme y convencido. Dawkins reclama una movilización atea, que perdamos el respeto a las religiones, que denunciemos sus trampas y que nos convirtamos en activistas. Que salgamos del armario, en definitiva.

Para mí, que me casé por la iglesia por respeto a mi mujer, a mis padres y a mis suegros, pasarme al activismo ateo es un paso muy grande. En cualquier caso, aquí salgo del armario con orgullo.

Muere Heath Ledger

Los periódicos vienen hoy con la noticia de que “Muere uno de los protagonistas de Brokeback Mountain“, pero para mí el titular es otro:

La próxima película de Batman nace con mito

Y es que Heath Ledger es el actor que interpreta al Joker en The Dark Knight, (que si la traducen va a ser El Señor de la Noche) la continuación de la renovada serie de películas de Batman que empezó en el 2005 con Batman Begins. Por los trailers y fotos que han ido saliendo, se prevé que su interpretación será de lo mejor de la película.

No creo que la noticia tenga consecuencias en el montaje final de la película (excepto una segura dedicatoria), pero ya sabemos que el morbo de una muerte prematura por lo menos aumentará en un grado no despreciable la recaudación de la película, que por cierto, ya iba a ser un éxito en sí misma.