Viaje relámpago

Me voy a México.

Mi avión sale de Heathrow mañana a las 12h y, vía Nueva York, llegaré a Ciudad de México sobre las 22h, hora local (más las seis de diferencia, podéis contar la paliza que me voy a pegar). Como siempre antes de viajar, ando algo nervioso, pero esta vez, un poco más, no por atentados ni nada parecido, sino por las medidas de seguridad que tendré que pasar por partida doble, primero con los ingleses y después con los yanquis, los dos pueblos más paranoicos del planeta. Hacer colas, descalzarse, quitarse el cinturón, dejar que te cacheen, …, brrr, ya tengo ganas de llegar y poner un terapéutico paréntesis de tres días a la monótona vida inglesa. Estela lleva allí desde el sábado, así que para ella el paréntesis ha sido más extenso y relajado.

El viernes de preparativos. Tengo hora con el dentista, me cortaré el pelo, me probaré trajes de mi suegro, a ver si alguno me queda bien, porque los dos únicos trajes que tengo se han volatilizado con la mudanza, y el tiempo que me sobre, a ayudar, si se me requiere, si no, a descansar y comer algo de lo mucho y muy rico que tienen por allá.

Sábado de boda. Se casa mi cuñado y sí, ésta es la principal razón de este viaje.

Domingo de resaca, espero que más virtual que real (porque ya estoy mayor y esto de beber ya no es lo que era), y comida en algún buen restaurante del centro, o de Polanco.

Y el lunes, avión de regreso a la lluvia, al frío y a la oscuridad británicas, a donde llegamos a las 6h de la mañana del martes, día en que nos dedicaremos a hacer el zombi en casa. Y el miércoles a currar otra vez.

Hasta entonces, si aparece algo por aquí, yo no he sido, sino que podéis contar que ya habrá empezado la rebelión de las máquinas y ya podéis empezar a organizar la resistencia. Aunque también podría ser que yo hubiera dejado algún post futuro programado y no quiera acordarme.

Hasta la vista, baby.

Globos de Oro 2008

Globos de oro Pongo directamente los titulares:

Esta noche se han entregado se ha leído la lista de los Globos de Oro. No ha habido ceremonia por un boicot a razón de la huelga de guionistas.

Atonement gana en dramas. Sweeney Todd en musicales o comedia (de hecho es un musical de drama/terror). Y Javier Bardem, por barrer para casa, se queda el de actor de reparto.

Vean los demás en la bonita página que IMDB ha preparado.

Y un apunte personal: no necesitamos aburridas galas, con que nos den la lista, sobra y basta.

Blade Runner


Sé que alguno de vosotros podía esperar que esta peli entrara en la lista de las mejores películas de los 80, pero, como dice Latin, me falta criterio. Y sí, ésta debe de ser la causa, porque con Blade Runner me pasa como con Star Wars, ó 2001, que no me acaban de llegar (vaya, acabo de dar pistas sobre qué pelis no van a entrar en la lista de los setenta y de los sesenta 😉 ). No es que no las considere buenas películas, en absoluto, sólo que no les veo lo de obra maestra. Bueno, sí llego a entender que a mucha gente les parezcan perfectas, pero a mí no me llegan, o, como dice Su, no me hacen temblar.

Fuimos a verla el jueves, aprovechando que la ponían en el “cine de arte y ensayo” que hay en Cambridge. Era, por supuesto, la nueva versión, la remasterizada, repintada, retocada y pulida, pero en realidad es la misma que estrenaron en el 92, la entonces llamada Director’s Cut, a la que le han quitado el polvo y la han reestrenado en medio mundo aprovechando que hay miles de fans que la repetirán, y otros, como yo, que aprovechamos la oportunidad de ver estas cosas en pantalla grande para ver si así, a la cuarta vez, le vemos la quinta estrella.

Entonces ¿qué es lo que no me gusta de Blade Runner? Para contestar a esto voy a empezar por lo que me gusta. Me encanta la música. La partitura de Vangelis es para mí lo mejor de la película. Me gusta la fotografía, aunque aquí hay algo amor odio, gana el amor. Me intento explicar: tiene varios fotogramas impresionantes, especialmente los de la ciudad de Los Ángeles al principio, y la puesta de sol desde el despacho. Lo demás, con la oscuridad, las luces, los neones, la lluvia, etc., también es espectacular. Pero es precisamente este ambiente sucio, este desorden, lo que no me gusta. Puedo decir que me gusta la fotografía, pero no lo fotografiado. No es una película “bonita”, y aunque una película no tiene que ser bonita para gustarme, ni mucho menos, en este caso, pues como que no.

Luego está la historia, el argumento, y aquí tengo que hablar de dos películas diferentes. La original estrenada en el 82 es una historia de cine negro, con su poli solitario, su mujer fatal, su voz en off, …, pero ambientada en el futuro. Como cine negro me tenía que encantar, pero la parte del futuro me chirriaba. La versión del director, con tres cambios escasos (a saber, quita la voz en off, quita la escena final y añade el sueño del unicornio), la convierte en un acertijo sobre la identidad cylon replicante del protagonista. Pues el acertijo mola, la hace más ciencia ficción, pero ahora ya no es tan cine negro. En cualquier caso, a mí, que una máquina que se cree que piensa llegue a la Tierra para cargarse a su creador por haberla hecha mortal, no me interesa demasiado. Ya sé, parezco un frívolo, pero va a ser que la metáfora me crea una barrera mental que hace que no congenie con los replicantes, o igual son los actores, que se maquillan raro y van sudorosos todo el rato y no me caen bien. No les tengo empatía… ¿seré yo el replicante?

Y luego está, me vais a perdonar, lo pretencioso. Ridley Scott, el director, o el guionista, o quien sea, o los actores improvisando, da igual, meten en la peli unas idas de olla impresionantes, que, claro, a los que les llega, pues perfecto, las asumen y les engrandecen la película, pero a mí, o no me dicen nada, o me rechinan, como la famosa improvisación de Rutger Hauer con “I have seen things that you, people, wouldn’t believe…”, que sí, como frase es muy bonita, pero su significado es cero. Bueno, sí, significa “chavales, estoy jodido y me estoy muriendo”, pero eso no cambia que sea pretenciosa.

Total, que sí, es una película brillante, es perfecta y ha influenciado todo el cine de ciencia ficción que se ha hecho desde entonces (aunque siempre he dicho que en muchos aspectos no hace más que recuperar la estética de Metrópolis (1927) de Fritz Lang), especialmente al manga y a la serie Battlestar Galactica. Que sí, es la cumbre del cyberpunk en el cine. Sí, es una obra maestra. Pero le falta llegarme al corazón, emocionarme, darme de ostias, revolverme las entrañas, …, llegarme dentro. Y eso no se lo perdono.

Top 10 blogs de enero

No hay grandes novedades en esta nueva lista. En realidad es porque hace tiempo que no añado nuevos blogs a mi lector de feeds y más bien han ido cayendo los que han dejado de postear o aquellos por los que he perdido interés.

Pero veámoslo en positivo. Su se encarama al primer puesto por su excelente recuperación decembrina, especialmente por los resúmenes del año y las nuevas listas. Le sigue muuuuy de cerca Uruloki (en realidad es un empate que ha ganado Su por un tiro de dado) por su constancia diaria para explicarnos las novedades del cine que me gusta. También ayuda que este año viene plagado de pelis a las que les tengo muchas ganas y él es el que mejor me está informando de Cloverfield, de Sweeney Todd y de The Dark Knight. Paso a comentar la subida de cafè i piti al puesto seis, porque es un blog de curiosidades de internet creado por mis ex compañeros de la UdG, en el que participo y que está funcionando mejor de lo que esperaba. La única novedad del mes es el blog de Nacho Vigalondo, al que le había perdido la pista y hace algunas semanas me enteré que estaba fichado como uno de los blogs de El País.

  1. Sube Kobayashi Maru
  2. Sube Uruloki
  3. Baja Litio
  4. Sube Halón disparado
  5. Baja Las penas del agente Smith
  6. Sube Cafè i piti
  7. Nuevo Nacho Vigalondo
  8. Baja Knabberspass!
  9. Sube Escolar
  10. Baja És folla aquesta premsa

Añado aquí el resto de blogs que leo, que cada vez son menos. Ya sólo quedan 17.

Las mejores películas de los 80 (I): Indiana Jones y la última cruzada

Siento que Indiana Jones y la última cruzada (1989) es un pefecto colofón para esta serie sobre las mejores películas de los 80. No sólo porque sí que la considero la mejor película de los 80, sino también porque es digna representante de una década de cine que tiene nombre propio: Steven Spielberg. De las diez películas reseñadas, cinco tienen relación directa con el director. De cuatro de ellas (El secreto de la pirámide, Los Goonies, Gremlins y Regreso al futuro) sólo es el productor y de ésta que tratamos aquí también es el director. Y todas ellas son excelentes en su género: el cine de aventuras (ya sé, Gremlins es más de terror, pero también vale).

Empiezo justificándome. La mayoría de vosotros, mis lectores, me argumentaréis que En busca del arca perdida (1981) es mejor que ésta. Es posible que sea cierto, no sólo no lo voy a discutir, sino que hasta puedo admitirlo, e igualmente podría haber elegido la primera aparte de Las aventuras de Indiana Jones para este primer puesto del podio. Pero he elegido la tercera parte por varios motivos. Primero, porque la considero al menos igual de buena. Segundo, porque la tengo mucho más presente. Y tercero, tiene varios detalles que la hacen mucho más especial para mí que la primera parte, pero ya llegaremos a ellos. En cualquier caso esta entrada puede valer para las dos.

Indiana Jones es un personaje creado por George Lucas y Steven Spielberg a finales de los 70, cuando Lucas estaba a punto de estrenar La guerra de las galaxias. Fue concebido como un cazatesoros, inspirado en algunos personajes de varias revistas pulp que ambos directores leían de pequeños en los años cincuenta. Una referencia cinematográfica anterior fue el Humphrey Bogart de El tesoro de Sierra Madre (1948). Pero también fue concebido como un superhéroe, con una personalidad secreta o alter ego que sería el Dr. Henry Jones, profesor de arqueología en la universidad, un americano medio con una vida aburrida y sin mucho a destacar que al ponerse el sombrero, la cazadora y el látigo, se convierte en el aventurero Indiana Jones. Pero hay veces que Indiana es más un antihéroe que un héroe, no tiene poderes, se equivoca y le duele cuando le pegan. Es más, cuando resuelve la aventura es más por azar que por capacidades. Indiana Jones es humano, pero también es un tipo con suerte. Es, en definitiva, un gran personaje.

Para nosotros Indiana Jones no tiene más que una cara, la de Harrison Ford (obviando a los actores que han intepretado al personaje de joven o de viejo en las películas, series de televisión o videojuegos), pero hasta tres semanas antes del rodaje el candidato era Tom Selleck (el de Magnum y Tres hombres y un bebé), quien pienso que es un gran actor y que hubiera hecho muy suyo el personaje, con el que creo encajaba perfectamete. Pero Magnum empezaba a ir bien en la televisión y por contrato no pudo desligarse y compatibilizar ambos personajes, por lo que abandonó. Harrison Ford había trabajado con Lucas en varias películas y ocupó su puesto.

Fuego!

La primera película (En busca del arca perdida, sin el nombre del personaje en el título) está situada en 1936, lo que nos ambienta históricamente en los años anteriores a la segunda guerra mundial con conflictos entre los nazis y Estados Unidos. Este conflicto se materializa en la película en el afán por encontrar el Arca de la Alianza, un objeto bíblico que se supone contenía las tablas de los diez mandamientos. En 1984 se estrenó Indiana Jones y el templo maldito, que en realidad es una precuela, ya que narra las aventuras del personaje un año antes (1935) con una secta sanguinaria en la India. Es sin duda la peor de las tres películas, pero no deja de ser una gran película de aventuras.

Y en septiembre de 1989 se estrenó en España Indiana Jones y la última cruzada con un título que daba a entender que sería la última de sus aventuras. De hecho, el próximo mayo tendremos una nueva película (Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal), lo que significa que en dieciocho años y medio no hemos tenido Indiana Jones en el cine, pero no podemos olvidar que el personaje fue explotado en los 90 en una serie de televisión y varios videojuegos, así que de última aventura, nada de nada.

Podemos considerar que el caso que nos ocupa es la verdadera secuela, no sólo porque la segunda era precuela, sino porque se retoman los elementos argumentales (algunos personajes reaparecen aquí, también los nazis y el objeto bíblico, en este caso el cáliz que utilizó Jesucristo en la última cena) y la estructura narrativa que caracterizan la primera película. Además hay unas cuantas autorreferencias y guiños internos que explican mucho mejor el personaje, empezando por la magnífica primera escena, donde un joven Indiana Jones (interpretado por el malogrado River Phoenix) descubre y “roba” la Cruz de Coronado, explicando en pocas escenas muchos de los orígenes del personaje (el nombre, el sombrero, el látigo, el miedo a las serpientes y la cicatriz en la barbilla, que originalmente es un accidente de Harrison Ford de cuando era carpintero) y que acaba con la presentación del gran acierto de esta película: la introducción del Dr. Henry Jones Sr. Sean Connery, en el otro de sus grandes papeles de madurez, junto con el Guillermo de Baskerville de El nombre de la rosa, interpreta al padre de nuestro protagonista, ofreciendo un genial contrapunto al personaje y configurando una gran y entrañable pareja cómica. Además, la elección de Connery es uno de los múltiples guiños que Indiana Jones le hace a James Bond como “padre” de los aventureros.

La bronca de Junior

Todas las escenas, una detrás de otra, son memorables y las tengo grabadas a fuego, supongo que en parte gracias a la aventura gráfica de Lucas Arts, que fue la primera que jugué, antes que The Secret of Monkey Island. No pienso eumerarlas, pero apuesto que sólo nombrando palabras como Venecia, el zeppelin o Berlín, ya he despertado imágenes, recuerdos y frases en vuestra memoria. También quiero destacar la música de John Williams, que no se limita únicamente a repetir la conocidísima tonada, sino que todo el álbum de la banda sonora es una obra maestra en sí misma.

No me queda más que añadir. Espero que hayáis disfrutado esta serie de entradas, que se ha demorado mucho tiempo más del debido (lo planeé para tres meses y he tardado casi dos años en completarla). Ahora toca empezar a preparar una década con un sabor cinematográfico muy distinto: los setenta.