The Selfish Gene de Richard Dawkins

The Selfish Gene - Portada El gen egoísta fue el primer libro de Richard Dawkins, quien lo escribió hace más de treinta años. De hecho, la versión que tengo es la que editaron por el 30 aniversario de la obra, aunque difiere muy poco de la segunda edición que fue editada en 1989 y que sí representó un cambio importante respecto a la primera. De las trescientas cincuenta páginas del libro, unas setenta u ochenta corresponden a las notas a pie de página añadidas en la segunda edición, además de los dos últimos capítulos, uno sobre la aplicación de la teoría de juegos a la supervivencia de los genes y el otro que resume otro libro del autor, El fenotipo extendido. En la edición 30 aniversario sólo se ha añadido un nuevo prólogo del autor con puntualizaciones de las que hablaremos más tarde.

¿De qué va?

Estamos ante un libro excelente, imprescindible tanto para los interesados en la biología (especialmente en lo referente al Darwinismo y la evolución de las especies) como para los que les guste la divulgación de la ciencia en general. Científicamente no me parece un libro muy importante; no revoluciona nada ni inventa una nueva teoría, sino que sin salirse de la teoría de la evolución de las especies de Darwin, aporta un nuevo punto de vista basando la evolución en el concepto de gen como superviviente del ciclo vital, y no en el individuo, la tribu o la especie. Esto permite explicar algunos fenómenos de la naturaleza que si los observamos a nivel de la supervivencia de la especie, no se entienden, como algunos casos de canibalismo, incluso de padres que se comen a sus crías o de hembras que se comen al macho después de la cópula, casos de peleas territoriales, o ¿por qué no? las mismas guerras entre nosotros, la especie humana. Hay quien para explicar estos casos ha adaptado la teoría a la supervivencia del individuo, lo que evidentemente no explica los casos de altruismo que se dan, normalmente entre miembros de una familia, un clan, o incluso entre individuos de distintas especies. Dawkins basa la evolución en el concepto de gen como ente que se replica pasando de generación en generación y que compite (siempre de forma probabilista) con otros genes que pueden ocupar su nicho en otros individuos. Así, un gen que se encuentre en un progenitor, se encontrará con mucha más probabilidad en un hijo que en un nieto o un sobrino, y en estos con mucha más probabilidad que en el hijo del vecino. La idea principal del libro es que cualquier individuo tenderá a ser egoísta (en el sentido de buscar su propia supervivencia antes que la de los demás individuos), pero que en los casos en los que el altruismo favorezca la supervivencia de sus genes, el egoísmo quedará de lado. De ahí el título del libro. El caso de los padres e hijos queda clarísimo, pero el libro da multitud de ejemplos donde el altruismo o el egoísmo observado en la naturaleza es aparentemente contradictorio con el sentido común.

Un resumen

Así el libro empieza con una fascinante introducción a la evolución, explicando cómo a partir de la aparición de unas pocas moléculas con capacidad para replicarse, unas cuantas mutaciones, la gran mayoría malas, y unas pocas buenas, y cientos de millones de años de reproducirse, sortear adversidades como lo limitado de los recursos, y evolucionar, se ha llegado a máquinas tan y tan complejas, que incluso algunas de ellas se han planteado el sentido de la existencia. Las primeras dos frases del libro lo dejan claro:

Intelligent life on a planet comes of age when it first works out the reason for its own existence. If superior creatures from space ever visit earth, the first question they will ask, in order to assess the level of our civilization, is: ‘Have they discovered evolution yet?’ Living organisms had existed on earth, without ever knowing why, for over three thousand million years before the truth finally dawned on one of them. His name was Charles Darwin.

A partir del quinto capítulo, y hasta el décimo, Dawkins desarrolla la tesis principal del libro, empezando por explicar la idea matemática de las estrategias evolucionariamente estables, que están por encima de la eficiencia en la supervivencia del gen. Esta idea se desarrolla mejor en el capítulo 11, relacionándolo con la teoría de juegos. Quien conozca el dilema del prisionero ya sabe por dónde van los tiros. Luego habla de las relaciones entre padres e hijos y cómo cada especie busca optimizar el número de hijos por parto para la supervivencia del máximo número posible de ellos. Después viene un capítulo interesantísimo sobre las diferencias entre los sexos. En esencia: tener y cuidar hijos es un derroche brutal de energía y tanto el macho como la hembra tenderán a evitar ese trabajo, pero la hembra tiene las de perder por el simple hecho de que no tiene la posibilidad de abandonar a los hijos primero, al tenerlos en su interior durante un tiempo. La excepción son los peces, donde la hembra pone los huevos y los abandona, mientras que el macho los fertiliza después y le toca el rol de cuidarlos. Así, en tierra firme la hembra cargará con el trabajo de cuidar a los hijos hasta que se valgan por sí mismos, y el macho, en cuanto pueda, buscará otra hembra para tener más hijos. La única opción que le queda a la hembra es la selección del macho. Si elige al más grande, al más fuerte, al más preparado (para tener hijos más grandes, más fuertes y más preparados, y así poder tener más nietos), tenemos el modelo harén, con uno para todas. Si la hembra elige al que más se esfuerza en cortejarla durante más tiempo, conseguirá un macho fiel que la ayudará con el cuidado de los hijos (esto es porque la infidelidad no compensa, ya que el infiel es castigado sin sexo, o sea, sin procrear). Que una especie sea de un modelo, o de otro, o de una mezcla de ambos, depende de cuánto cuidado requiera la prole. Unos hijos que requieran más esfuerzo, requerirán la ayuda del padre, por lo tanto tendremos el modelo pareja fiel, y si no, pues el caso contrario. Un par de curiosidades que se me quedaron. La primera, la idea del enamoramiento que «ata químicamente» a una pareja es algo que (según el autor) dura típicamente cinco años; el tiempo necesario para tener y cuidar un bebé en los años que más esfuerzo requiere. La segunda, hay especies en las que el macho es mucho más vistoso y espectacular que la hembra. Esto es algo que va aparentemente en contra de la selección natural, ya que el individuo vistoso es rápidamente comido por el depredador de turno. La explicación es que la hembra selecciona al macho que ha sobrevivido «a pesar de» que se anuncia. El libro está lleno de anécdotas como éstas.

El que era el último capítulo de la primera edición (como ya he dicho, en la segunda se añadieron dos más), está dedicado a describir un ejemplo no genético de evolución por replicación y mutación. Es lo que el autor bautizó como los memes, definiéndolos como unidad de replicación cultural. Lo curioso es que este capítulo que pretende ser sólo un ejemplo de trascendencia de la idea de gen, ha sido lo que más ha calado socialmente de las ideas del libro, como el mismo autor comenta: «la misma idea de meme se ha convertido en un meme, replicándose y transformándose entre la sociedad». Especialmente en el mundo de internet y los blogs, los memes han acabado teniendo su propio caldo de cultivo.

¿Por qué ha tenido tanto éxito un libro sobre biología?

Es curioso cómo un libro que en principio está orientado al ámbito científico, y de un tema tan específico, haya podido tener un éxito tan grande que incluso un informático como yo haya estado interesado en comprarlo, y no sólo eso, sino que haya disfrutado tremendamente leyéndolo y esté ahora recomendándolo a cualquiera con un poco de interés en por qué la vida es como es. No le voy a quitar mérito al autor ni al libro en sí, que como he dicho es excelente, sobretodo a nivel divulgativo. Por un lado evita en lo posible las formulaciones complejas y el lenguaje científico desconocido por el gran público. Por otro, los ejemplos y las metáforas están muy bien buscados y dejan las ideas clarísimas. Con una excepción: las personificaciones. La personificación (como por ejemplo adjetivar a un ente sin sentimientos ni capacidad de decisión como «egoísta») es un recurso excelente para dar a entender ideas difíciles, pero lleva al engaño. Yo mismo resalté un párrafo del libro fácilmente malinterpretable como racista leído fuera de contexto. El mismo autor, consciente del problema, se pasa el libro traduciendo de su lenguaje metafórico al lenguaje genético, pero aun así se le pide este esfuerzo añadido al lector, que no siempre está dispuesto a hacerlo, sobretodo si lee partes sueltas del libro. Es un libro que hay que leerlo entero para captarlo bien.

Y es que la naturaleza es cruel, es racista, favorece al más fuerte, al que engaña mejor, al que proteje a los suyos y desprecia a los demás, …, tomar ejemplos de la naturaleza para personificarlos y así explicarlos puede llevar al malentendido de pensar que estamos leyendo un libro sobre moral, y así justificar ideas racistas, mafiosas, actos de violencia, infidelidad, etc. A Dawkins esto le ha reportado más de un disgusto, como que algún agitador de extrema derecha ha utilizado su libro para justificar sus ideas, por eso el autor escribe el nuevo prólogo intentando dejar claro que el libro es de biología, no de filosofía ni de moral. La contradicción está en que si el libro se pudiera interpretar sólo a nivel descriptivo en biología, ni sería tan interesante ni tendría tanto éxito.

Conclusión

Es cierto que no estamos ante un libro de filosofía, pero su contenido sí que tiene fuertes implicaciones filosóficas. Hablar de cualquier aspecto de la evolución es acabar preguntándose ¿por qué somos como somos? ¿de dónde venimos? ¿por qué pensamos y sentimos? ¿por qué tenemos consciencia de nosotros mismos? … Personalmente siempre me ha encantado plantearme las preguntas sobre la existencia, y sé que no existen las respuestas definitivas a estas preguntas (o si existen, son inalcanzables para la mente humana, lo que viene a ser lo mismo), pero hay un par de puntos (ver los enlaces) en los que el libro me ha golpeado la mente, y es posible que ahora entienda un poco mejor qué soy.

Un libro que se estaba escribiendo cuando yo nací, y he tenido que tardar más de treinta años en descubrir. Por favor, la próxima vez avísenme antes.

13 opiniones en “The Selfish Gene de Richard Dawkins

  1. Excel·lent injecció de ganes de llegir a en Dawkins. Ahir mateix vaig comprar El espejismo de Dios i avui mateix el començo a llegir.

    De tota manera és un tema interessant per entretenir-nos a parlar més extensament davant d’una cervesa i unes braves el proper cop que baixis a bcn (si pot ser amb el senyor Mochuelo i el senyor Trallas)

  2. Alex, ya veo en que dedicas todo tu tiempo libre. No lo he leido, solo he visto las fotos de los patitos y no se me da que quizas no sea tan eye-opening para mi, ya te lo dire cuando lo lea.

  3. Puntualización importante.
    No, la naturaleza no favorece al más fuerte. Favorece al mejor adaptado a su entorno. En esto hay una diferencia muy pero que muy considerable. Y no olvidemos que en muchas ocasiones ser el mejor adaptado implica optar por estrategias de ganar-ganar.

  4. Joan, t’agradarà The God Delusion, tot i que és un llibre un amica dispers. I a veure quan podem tornar-nos a trobar, de moment haurem de discutir per altres canals. 😉

    Ender Wiggins, gracias por la recomendación, igual lo pongo en la pila un día de éstos…

    Mikel, pots llegir només les negretes, o el principi i el final…, o simplement passar si no t’interessa, però no em facis treballar més del compte.

    Raquel, lo mismo que al Mikel, pero la foto de los patos no resume lo que he escrito. Las negritas sí.

    Vane, no pretendía con la frase (en el contexto de ese párrafo) explicar cómo funciona la naturaleza, sino reforzar la idea de que no se puede utilizar la naturaleza como base moral. Supongo que en eso estás de acuerdo.

  5. Por moral se entiende la percepción personal de lo bueno y de lo malo. La moral es personal pero requerimos de una «moral común» como base de lo que se debe y lo que no se debe hacer. Así, en general estamos de acuerdo en que matar a alguien está mal y dar de comer a tu perro está bien.

    Una vez clarificado lo que se entiende por moral, repito: la naturaleza no ha de ser en ningún caso ejemplo de moral.

  6. Brutal la traducció del teu blog en anglès. Sobretot la dels comentaris en català!!
    I jo em pregunto…
    Arribarà el dia del «chip egoista»?
    Un dia en el que les màquines seran capaces de controlar l’evolució, o evolucionaran per sí soles, adaptant-se a l’ambient hostil…
    en fi, ara ja estaríem penetrant en terrenys més típics d’asimov…
    g

  7. Cert, Gemma, és tot un altre tema.

    La meva opinió, en resum, és que la «revolució de les màquines» no és una idea tan implausible, i menys amb l’aparició d’internet (com un gran cervell que connecta centres d’operació (neurones). Però per a ser una cosa realment tipus genètic, manca la part de replicació / mutació / selecció, i, encara que es dnoés això, mancarien milions d’anys…

  8. Estoy haciendo deberes y leyendome este post, ya que en vista que todavia no has escrito nada del fin de semana. Estoy interesada cual es tu vision de todo aquello, y parece ser que es mas facil descubrirlo a traves del post que de cara a cara.

    Acabo de empezar, pero hay algo curioso, esto del juego del prisionero… nunca habia oido hablar de el, pero en la tele hay concurso en que el final, donde se llevan el dinero, se basa en una situacion similar. No creo que lo hayas visto porque es antes de las 5, el concurso en si es bastante chorra, pero esto del final tiene su gracia.

  9. Ya esta, lo lei, aunque veo que ya me habias contado la mitad. De momento no puedo opinar, esta en la cola, ayer me quede dormida solo empezar a leer el del cerebro femenino, por lo que ha este paso tardare siglos. Lo que si puedo decir, que al menos es en la version original. Porque el que yo estoy leyendo creo que la autora ya no es de lo mas fluido, pero la traduccion lo hace todavia mas dificil.

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