Domando al ciudadano

El capital debe protegerse a sí mismo de todas las maneras posibles, por combinación y legislación. Las deudas se deben exigir, los bonos e hipotecas deben exigirse lo más rápido posible. Cuando, por los procesos de la ley, la gente pierda sus hogares se volverán más dóciles y se gobernará más fácilmente con la influencia del brazo fuerte del gobierno, aplicado por una potencia central monetaria bajo el control de los principales financistas.

Revista del banquero de los E.E.U.U., de agosto el 25 de 1924.

Gracias a Antonio, que en los comentarios del post de ayer puso un enlace al cuento del orfebre Fabián, que explica claramente la historia del dinero y el problema del capitalismo.

3 opiniones en “Domando al ciudadano”

  1. Estoy con Jamfris, la verdad es que acojona. No sé, todo parece bastante lógico en el texto que enlazas, pero es terrorífico. Está claro que el dinero es controlado por los bancos, pero no sabía yo que fuera hasta ese punto.

    El problema es que todo esto tiene pinta de conspiranoia. No digo que lo sea, digo que lo parece. Y eso hace que pierda mucha credibilidad…

    No sé qué pensar, la verdad :S

  2. Dejadme dar mi opinión relativista.

    Efectivamente pienso que el cuento como metáfora no está muy lejos de la realidad. Que los bancos controlan al pueblo a través de sus exageradas deudas (la hipoteca a 30 ó 40 años, por favor, es la mayor perversión de un derecho humano básico que es la vivienda, y no pienso caer en ello, que yo no debo nada a nadie) es un hecho, y que los medios de comunicación distraen de los problemas reales, también.

    Ahora bien, sí que pienso que el dinero es un instrumento muy útil (y muy inteligente) para abstraer lo que nos debemos unos a otros. Yo trabajo un mes para la sociedad, y al final ésta me debe a mí un mes de trabajo, ya sea en forma de bienes o servicios, que voy liquidando con una cantidad numérica que llamamos dinero. La idea es genial y bien utilizada es una maravilla.

    Pero las perversiones de esta idea son fatales. Y estas perversiones son muchas y variadas, empezando por el robo y la corrupción o siguiendo por la especulación, la propiedad del suelo o de los recursos naturales, …, tiene que haber una revolución pronto, porque cuanto más tarde, más dolorosa será.

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