Menéame, la tafanera, pixélame y otros medios de selección social de noticias

Uno de los grandes problemas en internet es cómo ordenar la inmensa cantidad de información que se genera diariamente, ya sea en portales de noticias, en blogs, en foros, en listas de correo, etc. Pienso que google ha hecho un enorme servicio en este sentido, ofreciendo un buscador que prioriza las páginas según su popularidad, haciendo accesible la información mediante búsquedas de palabras clave. El problema es precisamente que lo más popular no tiene por qué ser lo más interesante. Normalmente lo más popular es lo que mejor sabe promocionarse, y ya sabemos que buena promoción y buena calidad no siempre van de la mano.

De este modo, a raíz de lo que llaman web 2.0 (en la que el usuario es generador de contenidos, y no sólo devorador de ellos), fueron apareciendo en el cibermundo anglosajón unas webs de compartición social de enlaces (como delicious), o más tarde de recomendación de noticias (como digg). Hace unos años apareció menéame, presentada como la versión española de digg.

MenéameEsta semana he estado observando cómo funciona menéame. El funcionamiento es el siguiente: hay gente que propone enlaces a noticias, páginas o entradas de blogs, y todos los demás votan sólo las que les parecen interesantes. De entre todas las noticias un sistema automático selecciona sólo las más importantes, de modo que las seleccionadas pasan a la página principal. Yo di de alta un usuario y me puse a votar noticias. Mi primera conclusión es que es imposible ser exhaustivo y justo en la evaluación de las noticias que los usuarios envían. Ser un editor «justo» requeriría mucho más que un trabajo a tiempo completo. A día de hoy se presentan una media de 700 noticias candidatas a pasar a la página principal (a «ser publicadas»), de las cuales se acaban seleccionando una décima parte. Mi subscripición a «todas las noticias» duró poco más de 24 horas, es imposible abarcar tanta información. La segunda conclusión, derivada de ésta, es que sólo las noticias que superan una lectura en diagonal pueden resultar selecionadas: como resultado tenemos titulares impactantes, polémicos o amarillistas entre las noticias que llegan a ser publicadas. Total, que por su propio éxito, su cometido se acaba incumpliendo.

Pues entonces el destino de menéame está claro: si no sirve para la mayoría de los usuarios, estos lo desecharán, morirá de éxito. Pero esto no sucede así, menéame tiene más éxito cada día; hay gente literalmente enganchada. Menéame crea adicción, y es que tiene muchos de los ingredientes de un videojuego, empezando por una lista de usuarios ordenados por una especie de índice que mide el liderazgo de opinión de ese usuario. Los primeros de esa lista son los que proponen las noticias que luego serán las más votadas y los que votan a las noticias que se acabarán publicando. En teoría este índice (que va del 0 al 20) mide cómo coincide mi opinión sobre la importancia de las noticias con respecto al resto de usuarios. En otras palabras, mide la «normalidad de mis intereses». Este índice teóricamente debería ser fijo por persona, cada uno tiene sus intereses más o menos fijos y más o menos normales, pero lo que es absurdo es competir por tener el interés más «normal». Competir por ello significa mentir al sistema: significa no votar las noticias que te interesan, sino las que crees que le interesan a la mayoría. Y entonces el sistema se pervierte. Como juego está bien, pero como recomendador de noticias es una mierda.

¿Cómo solucionamos ésto? Fácil, restrinjamos el sistema a temáticas e intereses más concretos de modo que, primero, la cantidad de noticias sea tratable, y segundo, el sistema funcione; que los líderes de opinión sean verdaderos líderes en ese campo. Son los que estan atentos a las últimas novedades, las proponen, las votan para publicación, y en la página principal aparecen las diez o quince noticias diarias que realmente son importantes en ese campo.

La tafaneraAsí, han surgido decenas de clones de menéame, por un lado los regionales: la tafanera en catalán, chuza en gallego, zabaldu en euskera, e incluso uno mexicano, …; y por otro los temáticos (como uno de docencia u otro sobre negocios) y los que debe de haber, y los que faltan por salir.

Total, que le toca a cada uno buscar el recomendador de noticias que más le convenga a sus intereses, esto es, el que le recomiende las noticias que le interesan, que es como elegir al crítico de cine que coincide contigo o hacer caso al amigo que conoce los mejores restaurantes.

Y como yo he venido, al final, a hablar de mi libro…, digo, de mis intereses, recomiendo que los que estén interesados en los gráficos, la animación y el diseño, se apunten, pero ya, a pixélame, que necesitamos masa crítica.

Pixélame