Mark Knopfler en el Royal Albert Hall

Mark Knopfler lleva desde el domingo tocando en el Royal Albert Hall de Londres. Desde entonces hasta mañana serán seis conciertos seguidos que forman parte de una gira europea y norteamericana que empezó a finales de marzo y terminará a finales de julio.

Cuando salieron a la venta los tickets hace mogollón de meses yo no tenía claro si iba a ir, pero enseguida se agotaron las entradas para los tres días inicialmente programados en el Royal Albert Hall y cuando empezó la gira y pasó por Barcelona, y al leer los buenos comentarios, me animé. Y ciertamente ha valido la pena; estamos ante la mejor gira de Knopfler desde la del Golden Heart en 1996.

Ya opiné sobre el último disco, y dije que me gusta mucho, pero que es realmente relajado. Un disco así puede ser muy bueno, pero no presagiaba una buena gira. En cambio lo que me encontré ayer fue algo inesperado (aunque no tanto porque ya conocía opiniones de los otros conciertos de esta gira) y muy gratificante.

El concierto empezó una hora más tarde de lo anunciado, y es que metieron un tipo llamado Bap Kennedy y un jovenzuelo cantando canciones country a dos guitarras como teloneros. Después salió un niño de huesos frágiles pidiendo dinero para un hospital y después por fin empezó el maestro.

El animado ritmo de Cannibals, una canción del Golden Heart, el primer disco de Knopfler en solitario, empezó a calentar el ambiente, y cuando recordé que la letra iba de las preguntas que un hijo le hace a su padre (“Daddy, is that a goodie or a baddie? Daddy, why do people go to war?”) y de las imaginativas respuestas que éste le da (“Once upon a time there were cannibals, now there are no cannibals anymore”) me emocioné. Y es que uno tiene razones para estar sensible. Después de Why aye man y What it is, dos de las canciones más movidas de los últimos discos, no se podía decir que Knopfler se fuera a tomar el concierto como un conjunto de canciones tranquilas. Pero sí, justo después de éstas vinieron las lentas empezando por Sailing to Philadelphia, una canción que me encanta del álbum del mismo título y después True Love will Never Fade, una bonita canción del último álbum que con los arreglos del directo se convirtió en algo sublime, una de las mejores de la noche, con la piel de gallina desde las primeras notas, los ojos húmedos y la boca abierta hasta mucho después de empezada la siguiente canción, una The Fish and the Bird, que ni en el disco ni en directo me dicen gran cosa. Después vino Hill Farmer Blues, que también me encantó en directo y los grandes clásicos de Dire Straits: Romeo and Juliet y Sultans of Swing. ¿Cómo no voy a ir a un concierto de Mark Knopfler, si me toca seguidas mis dos canciones favoritas de la historia de la música? Aun así he de decir que con estas dos canciones Knopfler está estancado; en ninguna de las dos hay nuevos arreglos desde el 2001 y, aunque han de estar allí, y sería imperdonable que no las tocara, ni él le pone mucho sentimiento tocándolas, ni me llegan a mí de la misma manera. No sé qué pasaría si las dejara de tocar, pero aseguro que ayer no se echaron de menos los otros dos de los grandes clásicos de Dire Straits que siempre había tocado hasta ahora y que en esta gira no está tocando: Walk of Life y Money for Nothing.

Después de una bonita versión de Marbletown (que después del éxtasis del Sultans pasa medio desapercibida), Mark empezó a hacer algo que no había visto hasta ahora: empezó a contar una historia de cuando iba a sus primeros conciertos en Newcastle y veía tocar a los clásicos del Rock and Roll, entre ellos un tal Joe Brown, que le alucinaba porque tocaba con la guitarra puesta al revés detrás de la cabeza. Pues apareció el tal Joe Brown en el escenario quien se disculpó con los fans porque el médico le había prohibido volver a hacer lo de la guitarra detrás de la cabeza, y tocaron juntos una canción de Brown, Picture of You, que me encantó, y Donnegan’s Gone, muy acorde por ser un homenaje a los clásicos del blues y del rock.

La recta final apoteósica antes de los bises llegó con Speedway at Nazareth, como siempre brutal en directo, y el clásico de las canciones-río, Telegraph Road, que igual que con las primera de los bises, Brothers in Arms, y los otros dos clásicos de Dire Straits nombrados antes, no me llega como antes. Un Our Shangri-La mejor que el del disco, el último clásico recuperado de Dire Straits, So far Away, y el Going Home, la música de la banda sonora de Local Hero con la que termina todos sus conciertos, cerraron una fabulosa noche en Londres.

Nos quedaba volver a Cambridge en tren, donde llegamos casi a las dos de la madrugada, y a dormir.

PD1: Las fotos las he robado de Guy Fletcher (hace tiempo) y de la web del Mikel Camps. Supongo que él no es el autor original, pero cuando me diga de dónde las pilló, aquí lo acreditaré. Por cierto, ayer en el Royal Albert Hall no dejaban hacer fotos “para no molestar a los fans o a la banda”.

PD2: ¡Ah!, mañana vuelvo. 😉

La noticia del día es una receta de Santi Santamaría

Primera plana y a toda página.

A priori es un gran motivo de alegría: no hay más noticias en el mundo; no hay malas noticias. La noticia es una disputa entre cocineros de élite. ¡Y olé!

¡Ah!, pero yo siempre pienso un poco más de la cuenta y algo me huele a chamusquina. Por lo tanto me hago preguntas. ¿De dónde viene el interés de El Periódico por hundir a Santi Santamaría? ¿Es que Ferran Adrià es intocable? ¿Es accionista acaso o ha vendido su alma a la familia Nadal? Y profundizando un poco más. ¿Habrá alguna noticia hoy que haga falta ocultar? ¿Serán las hipotecas, el trasvase, la negociación del financiamiento, o será algo que todavía no ha salido? Hagan apuestas.

¿Cómo decirlo?

Dar una noticia importante a la gente tipo “vamos a tener un bebé” no es algo fácil. Siempre hay alguien descontento porque se lo has dicho de tal o cual modo, o porque se ha enterado por terceras personas y tarde antes que directamente por ti. Esto viene a cuento por dos comentarios (1 y 2) y un mail de muy buenos amigos que “se quejan” de no haberlo sabido “en persona” (ejem, algo difícil estando yo a un montón de quilómetros de ellos). Sé que no son enfados serios, ni mucho menos, sólo pequeñas recriminaciones, por otro lado inevitables, de ésas que saltan como un resorte.

El hecho es que siempre me había imaginado dar la noticia de otra manera: decírselo sólo a mi madre, y ella ya se encargaría de divulgarlo. Pero justo después de decírselo a ella aún había que esperar tres semanas para decirlo a los amigos en persona en Barcelona y para entonces seguro se habrían enterado. Pues las nuevas tecnologías están para esto. Está el skype, para la família directa a quienes hay que decírselo en directo (papás, hermanas, abuelas y tía), está el mail para los amigos y el blog para el resto del mundo. Intenté que fuera todo casi simultáneo el sábado pasado por la tarde, pero el mail me falló y lo he reenviado esta mañana (ayer fue fiesta en Inglaterra y sigo sin internet en casa).

Total, que ha sido un experimento y no creo que haya salido mal (excepto por el mail, atrasado tres días). El día 14 lo celebraremos igualmente en persona con los que haya que celebrarlo.

PD: Ya que preguntáis datos: la fecha prevista de nacimiento es el 1 de enero, a falta de la primera ecografía. Y sí lo estábamos buscando, desde hace un par de años, más o menos, y desde hace un año más en serio, aunque el cambio de país y los meses separados no ayudaban. Ha sido decidir que nos mudábamos a la casa nueva y ¡tachán!.

PD2: El cambio de coche tampoco tiene que ver con el bebé. Queremos comprar uno más o menos del mismo tamaño que el Ibiza (un Golf o un Jetta), pero inglés, porque éste nos obligan a matricularlo aquí y luego no hay quien lo venda con el volante al otro lado, además de que el precio del seguro es más caro.

Vendo el coche

Por si alguien está interesado en comprar mi coche, que nunca se sabe, es un Seat Ibiza Signa 5p del 2003. Tiene unos 70.000 km., motor 75 cv 1.4 16v. y como extra las llantas de aleación.

Comprar Seat Ibiza

Es con el que íbamos a venir a Barcelona este fin de semana, y con el que vendremos el 12 de junio, así que estará disponible a partir de entonces.

Vacaciones frustradas

Estoy escribiendo desde el trabajo, lo que significa malas noticias: nos hemos quedado sin vacaciones este fin de semana.

Como ya adelanté ayer, la culpa es de los franceses, que les da por ponerse en huelga un día antes que los británicos salgan en masa de vacaciones y justo el día en que nosotros teníamos planeado (desde hace más de un mes) devolver el coche a su madre patria embarcando en Dover hacia Calais y de ahí atravesar Francia tranquilamente en un par de días, llegando mañana por la noche a Barcelona. Tres días con la familia y amigos y el martes volver en avión. No era mal plan.

Pues fueron los pescadores los que nos dieron la alerta, y en parte gracias a eso, hemos estado atentos a todas las noticias sobre el tema. Nos hemos despertado a las cuatro de la mañana con toda la intención de que si se había solucionado, salíamos pitando hacia Dover, pero llamando a la compañía, contaban algo muy parecido a lo que tienen en estos momentos en su web:

Dover-Calais

This is the update for 02h00 on Thursday 22nd May 2008.

Please be advised that Calais Cambre of Commerce staff have joined a 24hr National Strike. Our services to Calais have been suspended until further notice.

Nos quedaba una última oportunidad: olvidar el barco y pillar el eurotúnel a última hora, que cuesta un dineral (145 libras), pero eso dependía de cómo estaba el tráfico, que en estos momentos sigue igual que ayer, con la M-20 (la autopista que lleva de Londres a Dover) cortada:

La decisión: intentar postponer el viaje un par o tres de semanas, cuando no podremos aprovechar el día de fiesta del lunes, pero al menos estará todo más calmado… esperemos.

¿Cuántas cajas hay que abrir para poder desayunar después de una mudanza?

Alguien ordenado abre sólo una, donde está todo, o, como mucho dos, porque además de ordenado es higiénico y tiene la comida (la leche, el café y los cereales) separada de los utensilios (las tazas y las cucharitas). (Suponemos que el microondas no estaba en una caja, sino que lo trajimos a pelo y sólo hizo falta enchufarlo).

En mi caso, el mínimo de cajas a abrir serían tres, porque casualmente tenía las tazas y las cucharitas en la misma caja, los cereales y la leche en otra, y el café en una tercera, donde, como también estaban los salvamanteles, he aprovechado para usarlos. Pero, claro, esto es si tienes suerte, o si tienes correctamente etiquetadas las cajas (lo que es falso cuando estás usando las cajas de la anterior mudanza, y las has llenado aleatoriamente sin tachar la etiqueta anterior y escribir la nueva).

En definitiva, creo que esta mañana he abierto unas ocho cajas para poder desayunar.

Mudanza, control de daños

El hecho de que en estos momentos esté en el trabajo escribiendo esto ya dice algo positivo: la mudanza ha ido bien y rápida. Lo digo porque había avisado a mis jefes que había la posibilidad de que hoy me tomara el “día libre” para limpiar el piso que dejamos, pero visto que ayer acabamos a las diez de la noche con el traslado de casi todo (faltan sólo dos ollas, tres botellas de vino, dos cojines, el ordenador, la comida de la nevera y las cosas de limpieza; aspirador, cubeta, fregona, escoba, y líquidos varios… ¡ah! y las bicicletas, que como están de hecho en el estacionamiento, podemos ir a buscarlas cualquier otro momento) y fuimos adelantando la limpieza a medida que vaciábamos, hemos reservado tres horas esta tarde para el último repaso y a las ocho hemos quedado con la dueña para la entrega de las llaves.

Lo que no ha ido tan bien es la entrada en la casa nueva, y es que nos la entregaron el sábado por la mañana realmente sucia. Después de abrir el horno, con grasa incrustada de años, y la puerta de la lavadora, con la goma cubierta de hongos de humedad que apestaban, Estela montó en cólera con toda la razón del mundo. El problema es que yo sufrí las consecuencias de ese enfado. No voy a ventilar aquí ahora los trapos sucios de mi matrimonio, sólo diré que cuando uno ha perdido en una discusión de pareja toda la energía reservada para la mudanza en el fin de semana, esos dos días que quedan se pueden convertir en los peores que uno ha vivido.

El domingo por la mañana, literalmente al borde de una crisis de ansiedad, llamé al dueño de la casa y le dije que necesitaba verle urgentemente en el pub más cercano. Aposté por ser sincero y contarle el drama de mi vida. Me arriesgaba a que me dijera “¿Tú crees que me interesan tus problemas? Has firmado un contrato y has pagado el depósito y el primer mes. Si no queréis la casa, nos atenemos al contrato y no verás una libra del depósito.” Afortunadamente fue comprensivo y nos dio la razón, dijo que Estela tenía razón de enfadarse y que lo mínimo que puede hacer él es arreglarlo, que lo sentía mucho y que no era su intención, pero se se había creído a la inquilina anterior cuando le dijo que lo había limpiado todo. Se comprometió a limpiar el horno y cambiar la goma de la lavadora, también le pedí que limpiara la nevera (esa es la razón por la que aún tenemos la comida en la nevera del otro piso). Además, y esto es algo que yo no esperaba, también se comprometió a mandar a unos profesionales a limpiar la moqueta y, que si nos comprometíamos a quedarnos más de los seis meses a los que obliga el contrato, nos pondría moqueta nueva en las habitaciones.

A esto último no nos hemos comprometido, al menos hasta que llevemos unas semanas viviendo ahí y veamos cómo nos va. Esta ha sido la primera noche que hemos pasado en la nueva casa y parece que no ha sido peor que el típico cambio de colchón o una noche en un hotel, donde no estás acostumbrado a dormir. A mí, personalmente, la casa me gusta. Nos va a dar mucho trabajo ponerla a nuestro gusto (de entrada aún hemos de abrir y colocar todo lo que tenemos en cajas), pero tiene las ventajas que buscábamos en ella y que nos hizo decidirnos cuando la vimos hace más de un mes. Sólo espero que pronto Estela empiece a ver esas ventajas también…, cuando desaparezca la mugre que las oculta.