Mudanza, control de daños

El hecho de que en estos momentos esté en el trabajo escribiendo esto ya dice algo positivo: la mudanza ha ido bien y rápida. Lo digo porque había avisado a mis jefes que había la posibilidad de que hoy me tomara el «día libre» para limpiar el piso que dejamos, pero visto que ayer acabamos a las diez de la noche con el traslado de casi todo (faltan sólo dos ollas, tres botellas de vino, dos cojines, el ordenador, la comida de la nevera y las cosas de limpieza; aspirador, cubeta, fregona, escoba, y líquidos varios… ¡ah! y las bicicletas, que como están de hecho en el estacionamiento, podemos ir a buscarlas cualquier otro momento) y fuimos adelantando la limpieza a medida que vaciábamos, hemos reservado tres horas esta tarde para el último repaso y a las ocho hemos quedado con la dueña para la entrega de las llaves.

Lo que no ha ido tan bien es la entrada en la casa nueva, y es que nos la entregaron el sábado por la mañana realmente sucia. Después de abrir el horno, con grasa incrustada de años, y la puerta de la lavadora, con la goma cubierta de hongos de humedad que apestaban, Estela montó en cólera con toda la razón del mundo. El problema es que yo sufrí las consecuencias de ese enfado. No voy a ventilar aquí ahora los trapos sucios de mi matrimonio, sólo diré que cuando uno ha perdido en una discusión de pareja toda la energía reservada para la mudanza en el fin de semana, esos dos días que quedan se pueden convertir en los peores que uno ha vivido.

El domingo por la mañana, literalmente al borde de una crisis de ansiedad, llamé al dueño de la casa y le dije que necesitaba verle urgentemente en el pub más cercano. Aposté por ser sincero y contarle el drama de mi vida. Me arriesgaba a que me dijera «¿Tú crees que me interesan tus problemas? Has firmado un contrato y has pagado el depósito y el primer mes. Si no queréis la casa, nos atenemos al contrato y no verás una libra del depósito.» Afortunadamente fue comprensivo y nos dio la razón, dijo que Estela tenía razón de enfadarse y que lo mínimo que puede hacer él es arreglarlo, que lo sentía mucho y que no era su intención, pero se se había creído a la inquilina anterior cuando le dijo que lo había limpiado todo. Se comprometió a limpiar el horno y cambiar la goma de la lavadora, también le pedí que limpiara la nevera (esa es la razón por la que aún tenemos la comida en la nevera del otro piso). Además, y esto es algo que yo no esperaba, también se comprometió a mandar a unos profesionales a limpiar la moqueta y, que si nos comprometíamos a quedarnos más de los seis meses a los que obliga el contrato, nos pondría moqueta nueva en las habitaciones.

A esto último no nos hemos comprometido, al menos hasta que llevemos unas semanas viviendo ahí y veamos cómo nos va. Esta ha sido la primera noche que hemos pasado en la nueva casa y parece que no ha sido peor que el típico cambio de colchón o una noche en un hotel, donde no estás acostumbrado a dormir. A mí, personalmente, la casa me gusta. Nos va a dar mucho trabajo ponerla a nuestro gusto (de entrada aún hemos de abrir y colocar todo lo que tenemos en cajas), pero tiene las ventajas que buscábamos en ella y que nos hizo decidirnos cuando la vimos hace más de un mes. Sólo espero que pronto Estela empiece a ver esas ventajas también…, cuando desaparezca la mugre que las oculta.

7 opiniones en “Mudanza, control de daños”

  1. Vaya, mucho ánimo. Las mudanzas son un incordio total y absoluto y conllevan un estrés que hace que sea fácil perder los nervios.

    Pero parece que las cosas con el dueño han salido bien, y eso ya es todo un logro (al menos, lo sería con un casero español). A ver si os dejan la casa impecable y empezáis el proceso de adaptación.

    Un saludo a ambos 🙂

  2. Oye, pues el casero se ha portado.
    O, bueno, se va (esperemos) a portar.
    Que los hay bordes y pasotas (no va por los míos, pero conozco casos).

    La verdad es que la mierda ajena es de lo peorrr que hay.

  3. Pero Alex, de donde las dan las toman. Si a ti te quitan dinero del deposito, lo justo es que te encuentres el piso limpio. Y no te preocupes, que el landlord no lo hace de su bolsillos, lo del profesional cleaning es la norma, y eso va por cuenta del deposito de la anterior inquilina, ademas de todo lo demas. Que por cierto se lo merecia. Y de hecho es culpa del landlord, porque es su obligacion ir e inspeccionar el piso antes de que te mudas a el.

    La unica manera de que no te quiten lo de la moqueta es enseñandole tu la factura de haber alquilado una maquina o algo asi.

    Tio, que pagas muchas pelas por el piso, por lo que recuerda que tienes tus derechos. Por menos estos inglesitos montan unas que no me veas. Y no me voy a meter en tus lios de pareja, pero tampoco veo bien que te comas tu los marrones del mundo cada vez que hay algo de estres en vuestra vida, te lo dice una ex que estara en rehabilitacion durante toda su vida, pero va mejorando.

  4. He empezado a leer mi post y veo que me he expresado mal, que raro!! Me refiero, que cuando te vayas si tu piso no esta impoluto, te clavaran, por lo que cuando te mudas a un piso/casa, lo minimo es que este limpio. Porque ellos lo cobran anyway. Y de hecho muchas veces hacen eso, te cobran lo de la moqueta y si tu no dices nada, pues ni se molestan en limpiarla.

    Lo que se aprende tras muchos años de gente en alquiler y las movidas que tienen cuando se van.

  5. Parece que las cosas empiezan a calmarse. Después de tres noches durmiendo en la casa y con la mitad de las cajas desempaquetadas y arregladas, empieza a ser un lugar donde se puede vivir. Además ayer vinieron a limpiar las alfombras, y Estela se calmó lo suficiente como para aceptar que podemos estar seis meses allí.

    La anécdota fue que el lunes vinieron a limpiar el horno, y además de que no quedó bien (para hacer el trabajo a medias, no lo hagas), dejaron sucio el suelo de la cocina y el fregadero. ¡Menos mal que mañana nos vamos de vacaciones!

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