No estoy solo

Primera conversación de esta mañana:

Product Developement Manager: ¿Qué? ¿Estuviste de celebración anoche?
Yo: ¿Celebración? ¿Qué celebración?… (segundos con el cerebro en blanco) ¡Ah! (acordándome de pronto que soy diferente del resto de la población), no, no, si yo estaba en el aeropuerto de Granada esperando a mi avión y sólo me enteré de qué pasaba por los gritos de la gente con auriculares a mi alrededor…
Mi compañero (alemán): Si la mitad de los alemanes estamos contentos con el resultado.
Yo: (pensando: no estoy solo en el mundo…).

Primera conversación de esta tarde:

Jefe supremo (atacando por la espalda): Alex, ¡felicidades!
Yo: ¡Gracias! (pero si éste ya me felicitó por el bebé hace dos semanas ¿qué habla ahora?)
Product Developement Manager: Ya se lo he dicho yo esta mañana, pero no…
Yo: ¡Ah! No, no, pero si yo no hice nada, si por no hacer, no vi ni uno solo de los partidos…
Jefe supremo: Ya, pero aquí nos gusta alegrarnos por los éxitos de los demás. (Al alemán:) Joachim, lo siento…
Joachim: Si la mitad de los alemanes estamos contentos…

Por cierto, sobre el titular:

Más de 17 millones de telespectadores vieron el final del partido ante Alemania

Yo creo que la noticia es:

Más de 26 millones de españoles no vieron el partido ante Alemania

¿No es impresionante? No estoy tan solo en el mundo.

Hoy se estrena Dexter

Leo a Su que hoy estrenan Dexter en cuatro.

Recuerden que la recomendé efusivamente hace un par de semanas, y si son lo suficientemente vagos (o legales) para no habérsela bajado, es una gran oportunidad para empezar a verla. Es a las 22h45, y después, la segunda temporada de Roma, otra de las grandes series de los últimos años. Lo horrible es que dan dos capítulos de cada serie, así que, como siempre, quemando las series, que van que vuelan, y en horario sólo apto para noctámbulos. Si cuando digo yo que el emule es una maravilla es por algo.

Luego no me digan que no avisé.

Sexo en Nueva York, la película


Cuando fuimos a ver la última de Indiana Jones, Estela me hizo prometer que la próxima vez decidía ella, y que la decisión sería Sex and the City. No puse objeción, y me pareció justo, ya que casi siempre decido yo. Personalmente esta semana tenía dos opciones preferentes (1 y 2), pero ya hacía tres semanas había dicho que sí…

Aparte de ser una película que es la continuación de una serie sobre mujeres y hecha para mujeres, yo tenía el problema que no había visto la serie. Hace algo más de un año, cuando yo estaba cien por cien dedicado a la escritura de la tesis, bajé las seis temporadas, que Estela devoró en algo menos de dos meses. Para mí era ruido de fondo, pero aún así llegué a conocer lo básico de cada personaje y la trama general de la serie (amores y desamores de las cuatro protagonistas). No es que sea necesario saber nada sobre la serie para seguir la película, cuya trama se desarrolla tres años después de la última temporada. Son tres años en los que no ha pasado nada importante a ninguna de las protagonistas, y de pronto, nuevos sucesos ocurren: una se va a casar, otra se va a divorciar, otra se replantea su vida y la última… bueno, no digo nada que es espoiler, aunque fácilmente imaginable.

Al final es como un episodio doble alargado (demasiado) hasta las dos horas y pico de peli, entretenido y a ratos interesante. Hablo sobre el planteamiento de decisiones tipo casarse y tener hijos. Luego está la parte superficial. No sé realmente qué opinar sobre el tratamiento que se da sobre la mujer de cuarenta y tantos. Por un lado son mujeres que no ocultan su edad, orgullosas de su madurez, pero en muchos momentos se comportan de forma superficial y casi infantil, aunque eso es parte del juego de la peli (y la serie), retratando a esclavas de la moda prestándose al juego nada disimulado de ser maniquíes de escaparate, modelando bolsos, vestidos y zapatos de las marcas de alto standing, buscando para la película el mismo propósito que las revistas de moda: pagamos una revista que tiene el setenta por ciento de las páginas con anuncios de grandes marcas, y en el resto, unas cuantas historias de romances y cotilleo para disimular.

Anuncio de conferencia en la Universidad de Granada

Para el viernes que viene, dentro de una semana, me han invitado a formar parte del tribunal de tesis de Rosana Montes en la Universidad de Granada, y, de paso que ya estaba por allí, tengo el honor de dar una conferencia dentro del II Simposio en Desarrollo de Software.

Me ha hecho gracia encontrar el anuncio de la conferencia (es el último de abajo) en la página del simposio, pero como no queda muy accesible (la tercera de las conferencias, dentro de un frame, etc.), voy a reproducir aquí el contenido por si alguien se anima a venir.

Breve historia ilustrada de los gráficos por ordenador en el cine

Resumen: Desde los títulos de crédito de Supermán hasta Wall-E de Pixar han pasado ya treinta años en los que los gráficos por ordenador han evolucionado como nadie hubiera podido imaginar. En Pixar nos cuentan que si hubieran tenido que hacer Cars con los ordenadores con los que renderizaron Toy Story, tendrían que haber empezado a calcular los fotogramas de la película en el año 450, cuando aún andaban los romanos por aquí. Sólo han pasado algo más de diez años desde Toy Story, y esto es lo que hemos avanzado. Y lo que nos queda por recorrer. En esta charla veremos ejemplos reales de cómo la investigación desarrollada en universidades y presentada en congresos como SIGGRAPH o EUROGRAPHICS, acaba traspasando la barrera de la comercialidad y se instala en la publicidad, la televisión o el cine. Vamos a descubrir juntos varias joyas de la animación. Aprenderemos, pero sobre todo, nos divertiremos..

Àlex Méndez Feliu es doctor por la Universitat Politècnica de Catalunya, y terminó su tesis en el 2007 sobre la aplicación de formas simplificadas de iluminación global, como obscurances y ambient occlusion, en videojuegos y entornos virtuales. Actualmente es desarrollador de software y experto en Global Illumination en ART VPS Ltd., una empresa de Cambridge, Inglaterra, donde trabaja en la aplicación de la iluminación realista en síntesis de imagen.

Será el viernes 27 de junio a las 10h de la mañana en alguna aula no determinada de la Universidad de Granada (aunque supongo que más o menos por donde se dan las clases de informática).

Sobre el contenido, ya escribí hace varios años un post sobre el tema, y en líneas generales no variará mucho. En cualquier caso, quizá cuando vuelva tengo material para algunas entradas.

Dexter, primera temporada

Teníamos esta serie guardada en el disco duro multimedia esperando algún momento propicio de sequía de series. El momento llegó después de fundirnos la sexta temporada de Friends justo después de la mudanza a la nueva casa, cuando aún no nos habían hecho el traspaso de la línea de teléfono e internet.

Dexter, la serie, tiene el nombre de su protagonista absoluto: Dexter Morgan, un psicópata / asesino en serie, interpretado por un excelente Michael C. Hall, educado por su padre adoptivo para canalizar sus impulsos asesinos hacia personas que “merecen morir”. Mientras tanto debe de fingir una vida normal, algo que ha conseguido obteniendo el trabajo perfecto: es experto en análisis de restos de sangre para la policía científica. Hasta aquí pinta bien. Pero es que es aún mejor.


¿Alguien ha perdido una mano?

Esperaba encontrarme un caso distinto en cada capítulo, con una trama secundaria general que levemente introduciría las relaciones entre los personajes; algo tipo C.S.I, o tipo House. Pero no: la continuidad de la trama es total durante los doce capítulos de la primera temporada, y no tiene ni un bajón, cada capítulo cuenta lo que tiene que contar y consigue mantenerte en vilo para el siguiente, donde se desgrana un aspecto más de la personalidad de Dexter, una pista más para encontrar al (otro) asesino. Todos estos aspectos confluyen en un último capítulo que culmina muy dignamente los once anteriores. En este aspecto de la trama global, se nota que está basado en una novela. No creo que la segunda temporada funcione tan bien en este sentido, pero, por supuesto, le daremos una oportunidad.

Hay otros aspectos que quiero destacar. La serie está centrada en su personaje principal, y por tanto, la moral que plana sobre la serie es la de un asesino psicópata, o sea, ninguna. Dexter, por supuesto, está de acuerdo con la pena de muerte, pero está de acuerdo porque lo estaba su padre adoptivo, el policía que le educó “para sobrevivir”, y es bajo esta moral que Dexter puede canalizar sus impulsos. Vamos, no es que la serie justifique la pena de muerte (aunque se pueda considerar que sí lo hace), es que esta justificación es necesaria para que el personaje funcione.


¿O un pie?

Luego está el retrato que la serie hace de Miami, que no tiene nada que ver con lo que hemos visto en otras series (y ahora estoy pensando en C.S.I: Miami). El Miami de Dexter se me antoja un retrato realista de lo que sucede en una ciudad que, pese a estar en Estados Unidos, es igual que Cuba pero en la dimensión alternativa donde ésta es capitalista. Si hay algún caso de tráfico de humanos en C.S.I: Miami, se trata como algo ajeno y casual, y si hay algún policía cubano, es la excepción y está perfectamente integrado. En Dexter, la mitad de los policías son cubanos, hablan español entre ellos y llegaron de ilegales cuando eran jóvenes. Además, eso crea un problema real de racismo dentro de la policía. Hay otros detalles, como el mercado de frijoles, carne y frutas, con el mismo aspecto latino que tienen los de Ciudad de México, o la música, pura salsa, ya sea en las discotecas o en la calle.

Hay muchos más aspectos que hacen de Dexter una serie excelente, y no voy a entrar más en ellos, excepto en lo mejor de todo que es el personaje principal. Sus éxitos son los de un niño travieso al que le han salido bien las cosas, que ha conseguido putear al vecino y además echarle las culpas al hijo del mismo, y esa es la interpretación que nos ofrece Michael C. Hall, creando en el espectador una simpatía mórbida que saca el diablito que todos llevamos dentro.

Para terminar os dejo con los brillantísimos títulos de crédito, que no son más que un excelente retrato del personaje con la metáfora del desayuno. La música de Daniel Licht, por cierto, también es excelente.

Actualizo (10/Jun/2008 14h04): He modificado el enlace al video porque parece que algunos navegadores no lo podían ver. Además, en este enlace podéis verlo en mejor calidad, y con algunas diferencias.

Excursión a Blenheim Palace

Hoy hemos aprovechado que ha hecho un día excelente y que es el último fin de semana que tenemos nuestro Seat Ibiza en Inglaterra para hacer una visita improvisada al Palacio de Blenheim. Ciertamente no sabíamos nada de qué íbamos a ver, sólo que íbamos con unos amigos y ellos lo propusieron.

El palacio está en un pueblo llamado Woodstock (nada que ver con el famoso festival hippie) muy cerca de Oxford, la otra ciudad universitaria en Inglaterra que compite con Cambridge, el lugar donde vivimos, en prestigio y remo. Después de un par de horas en coche por carreteras secundarias (ganándole más de media hora al tiempo calculado por el Tom Tom), hemos llegado a las 11h30, para observar que hoy se organizaba un triathlon, con lo que los jardines del palacio estaban a reventar de ciclistas.

Salida
Los corredores se preparan para la salida del triathlón.

Hemos pillado el ticket para visitar el palacio, que tiene dos recorridos. El primero es una visita por las estancias clásicas del palacio, al estilo Versalles, con cuadros de la familia Spencer-Churchill (con once generaciones que han heredado sucesivamente el ducado de Marlborough), muebles de las distintas épocas, y ostentaciones varias, entre las que destaca una magnífica biblioteca. Varias de las salas están dedicadas al miembro más ilustre de la familia, Winston Churchill, quien nació en el mismo palacio. Curiosamente, el otro miembro destacado de la familia, Diana Spencer, no se nombra en ningún lugar (excepto en la contraportada del libro de su hermano sobre la batalla que originó la historia de la familia, que, por descontado, se vende en la gift shop). Para el segundo recorrido han adaptado varias salas añadiendo animatrónicos y proyecciones de los personajes históricos del lugar para narrar de forma lúdica diversas anécdotas del lugar y de los cuatrocientos años de la familia. Una original forma, muy al estilo Disneyland, de visitar el palacio de forma entretenida. Hemos comido en la cafetería del palacio y luego hemos visitado los magníficos jardines, de los que quiero destacar un enorme lago que serpentea por gran parte del terreno, terminando en unas preciosas cascadas, y, algo más lejos, en un lugar al que se accede mediante un trenecito, un bonito laberinto, que hemos resuelto en unos diez o quince minutos. A la salida del laberinto había un minigolf, y hemos usado un poco los palos. Mientras jugábamos, han empezado a cerrarlo todo, y agotados por la caminata, hemos vuelto al coche para regresar a casita.

Para terminar, aquí les dejo algunas fotos.

Detrás del castillo
Detrás del palacio están estos jardines.

Pollo agresivo 1
Un pollo agresivo…

Pollo agresivo 2
… y amenazado.

Venus y la Esfinge
Venus y la Esfinge.

La bella y el castillo
La bella y el castillo.

La bestia y el castillo
La bestia y el castillo.

Dentro del laberinto
Dentro del laberinto.

Minigolf con estilo
Minigolf con estilo.

Venus y Dima a contraluz
Venus y Dima a contraluz.