El código Da Vinci


Lo sé. He tardado muchísimo en ver finalmente esta película. Pero ha estado bien para ver las cosas con la distancia adecuada, que justo después de leer el libro, uno se la pasa comparando y no disfruta de la película. Así, me ha servido para ir recordando el argumento y de algún modo revivir el libro, ya que, eso sí, la película prácticamente se dedica a trasladar en imágenes lo que el libro cuenta. Y ése es a la vez los mayores virtud y defecto de la película. Por un lado sirve para poner imágenes a los lugares y objetos que aparecen en el libro. Por otro lado, de tan explícita se hace pesada y larga. No voy a hablar del argumento y su polémica porque ya lo hice cuando comenté el libro y no me gusta repetirme. Y sobre lo estrictamente cinematográfico, pienso que la película simplemente cumple, todo (reparto, fotografía, ambientación, etc.) es lo que se espera de la adaptación cinematográfica de un best-seller, una producción de masas que lo da todo masticado y digerido para el entretenimiento del pueblo. La excepción al conjunto es la música de Hans Zimmer, quien sorprende con una sublime y emocionante partitura.

Hellboy II: El ejército dorado


Siento que Guillermo del Toro tiene con la segunda parte de Hellboy (y también con la primera) un problema de definición. No está claro si está haciendo una película para adultos o para niños. No está claro si quiere hacer una película de acción, de superhéroes o de fantasía. Lo que sí está claro que hay una intención de que la película sea para todos los públicos y con un esquema de lo más estándar donde lo que prima es el final feliz. Quiero pensar que se le debe de echar la culpa a los productores americanos, porque creo que del Toro se sentiría más cómodo si tuviera la libertad de poner toda la sangre, desmembraciones y vísceras que la historia requiere y, si pudiera, pondría elementos más dramáticos como en El Laberinto del Fauno.

La película empieza estupendamente, con una inmensa introducción a la historia del ejército dorado hecha con personajes no del todo definidos, como si fueran de barro. Esta clase de introducción me recordó a lo que hizo Coppola en su Drácula, con la introducción de la historia de Vlad el empalador hecha con sombras chinas. De hecho, la película me pareció una auténtica maravilla hasta la escena del gigantesco monstruo tentacular de color verde, la cual es fantástica y espectacular, pero que está metida en la historia con calzador y sin venir a cuento. Antes de ésta, la escena del mercado troll es genial. Después la película se alarga innecesariamente con la búsqueda del ejército dorado, y demás tramas que acaban sin tener demasiado sentido.

Eso sí, el derroche de imaginación que destilan los escenarios y los variopintos personajes valen lo que cuesta la entrada del cine, que ya es decir. La lástima es que la línea argumental no esté a la altura. La historia se enmarca en un mundo de fantasía que le va grande a la película, y ese es otro problema: por ejemplo, (y atención SPOILER) si en una historia metes un ejército de setenta veces setenta robots indestructibles, la batalla final tiene que ser acorde con lo que se espera de un ejército así, y no reducirla a una sencilla, aunque espectacular, lucha de espadas.

Y es que en definitiva es una historia fantástica y espectacular que hay que enmarcar en una película de Hollywood con buenos y malos y final feliz. Y claro: algunos finales felices estarían mejor si incluyeran la destrucción de la humanidad.