Blanco y en botella

Imaginemos que en un avión viajan el Ministro del Interior (Rubalcaba, en este caso – no es mi objetivo personalizar porque no quiero nada malo para nadie, pero es la persona que ocupa el cargo en España), el Secretario de Estado para la Seguridad (Antonio Camacho en estos momentos – y digo lo mismo que antes), así como otras personalidades más que vienen precisamente de firmar un Pacto de Estado contra X (llamémosle terrorismo, por redondearlo con el ejemplo español). Imaginemos que este avión se estrella en plena hora punta en el Paseo de la Castellana a la altura de Nuevos Ministerios, matando a todos los ocupantes y arrastrando con ellos a varias decenas de heridos, mayormente entre los que estaban atascados en el tráfico.

También podemos trasladar el símil a Catalunya, siendo los ocupantes del avión el Conseller Saura y alguno de sus secretarios, y en este caso el avión cae en Diagonal con Passeig de Gràcia.

¿Qué es lo primero que se les pasaría por la cabeza si sale Zapatero (o Montilla) visiblemente consternado y dice «no hay pruebas que haya sido un atentado, ha sido un desafortunado accidente»?

Exactamente esto pasó ayer por la noche (18h45 hora local, casi medianoche en España) en la Ciudad de México.

La avioneta donde viajaba Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación y ‘hombre fuerte’ del presidente Felipe Calderón se precipitó sobre la ciudad de México.- Son 13 los fallecidos, entre los que se encuentra también el máximo responsable de la lucha contra el narcotráfico.

El Gobierno mexicano ha dicho esta mañana que, por ahora, no hay indicios que el accidente aéreo en el que murió el secretario de Gobernación y otras 12 personas, entre ellas el máximo jefe en la lucha contra el narcotráfico, se haya tratado de un atentado.

Saquen sus propias conclusiones, pero a mí no me convencen.

3 opiniones en “Blanco y en botella”

  1. En las versiones oficiales siguen negándolo, pero mi mujer acaba de hablar con su madre y el comentario de la calle es el obvio: han sido los narcos.

    Y si no lo han sido, deben de estar batiendo palmas de todos modos.

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