Curso prenatal

Ayer tuvimos el curso prenatal. Fueron seis horas en las que nos enseñaron el hospital y nos describieron cómo funciona todo el proceso de parto y primeras horas del bebé. Además hicimos algunos ejercicios de grupo en los que los papás, por un lado, y las mamás, por el otro, hacíamos análisis de la experiencia del embarazo y de qué esperamos encontrar con el nacimiento de nuestro primer hijo.

De entrada es una experiencia única encontrarte con otras once parejas de padres y madres primerizos, todas con barrigas de ocho meses y que sabes que en un mes aproximadamente todos tendremos nuestro primer hijo/a en el mismo hospital.

Por supuesto no sé cómo es tener un hijo en España, pero la impresión que he tenido estos meses bajo el paraguas de la sanidad británica es que, en su obsesión de recortar gastos, han conseguido humanizar el proceso de dar a luz. Parece una contradicción, pero no lo es. Los médicos y enfermeros se substituyen por comadronas, mucho más baratas de mantener, pero tremendamente más efectivas (y amables) a la hora de resolver las infinitas dudas a las que nos enfrentamos los papás y mamás primerizos. De igual forma los procesos médicos se reducen y se substituyen en lo posible por algo más natural. Se reducen las ecografías a dos, se fomentan los cursos de yoga y se ofrece a las futuras mamás opciones de parto más natural, como el parto en casa o una sala especial del hospital donde sólo eres asistido por comadronas, mientras los médicos y enfermeros están en otra planta atentos por si hubiera alguna complicación. Si uno lo analiza con detenimiento se ve claro que todo es una estrategia para ahorrarse dinero en sanidad, pero hay que reconocer que es una estrategia inteligente, efectiva y que garantiza el confort de los padres en estos momentos de tantas dudas. Sólo por poner un ejemplo, en la ruta por el hospital vimos claro que todo el cariño y cuidado con el que te tratan antes de parir y durante el parto desaparece cuando el niño ya ha nacido y te trasladan a una especie de comuna con diez camas donde todas las madres recientes pasan sus primeras horas (con cortinas entre las camas, eso sí), donde los padres no podemos quedarnos a dormir y donde las visitas están totalmente restringidas a un par de horas por la mañana y un par de horas por la tarde. Así, muchas madres ni siquiera se quedan a dormir y se van a casa, y las que se quedan se quedan sólo por una noche.

Por lo demás, aprendí muchas cosas en el curso de ayer. Estela me contó que a ella no le habían dicho nada nuevo que no hubiera leído en alguno de los tres libros sobre embarazo que lleva leídos, excepto la parte de conocer el hospital, claro. Pero yo, que no me he interesado mucho en el proceso hasta ahora, aprendí sobre las posturas del bebé dentro de la barriga y cómo se prepara para nacer, sobre el proceso de las contracciones y la dilatación…, pero sobre todo aprendí que mi papel en el nacimiento no se limita a ser un simple espectador y apoyo moral de la madre, sino que, aparte de tener la opción de cortarle el cordón umbilical, me van a dar mi momento íntimo de reconocimiento con el bebé, en el que, con su cara a treinta centímetros de la mía, voy a tener que hablarle durante unos minutos.

Aún no sé qué le voy a contar.

10 opiniones en “Curso prenatal”

  1. Mi opinión del sistema, aunque no sea por experiencias prenatales, también es positiva con respecto a las sustituciones. En la consulta del GP (el equivalente al ambulatorio español) te dan cita con una practice nurse perfectamente cualificada para ese resfriadillo, ese oído taponado o la prueba ginecológica que ya te toca, y siempre tienes opción de solicitar una consulta con el médico para el mismo día si tus síntomas se salen de lo habitual o el tratamiento que la enfermera propone no ha dado resultado (y el tratamiento siempre lleva la firma de un facultativo). Aquí conseguí en un día lo que en España me había costado cinco largos años de visitas infructuosas al médico de cabecera, el ginecólogo y la planificación familiar. Un día frente a cinco años de esperas, negativas y médicos que ni me escuchaban, ¡¡que se dice pronto!!

    Que todo siga bien con vuestro embarazo, ya estáis entrando en el tiempo de descuento.

  2. Don Àlex prepárese para el rollo que le voy a meter…

    Por lo menos en Catalunya no creo que sea nada para ahorrar. Me explicaré: “Los médicos y enfermeros se substituyen por comadronas”, por supuesto, una embarazada no es ninguna enferma y, a no ser que exista una complicación, no necesita del médico, pese a que much@s ginególog@s les pese. En Catalunya, a parte de las comadronas, en toda guardia hay enfermer@s y ginecólog@s y por tanto no creo que se ahorre nada el Estado ni la Generalitat en esto. Y no creo que en England sea tampoco así. Después de años de un medicalismo hostil y apabullante, donde la praxis médica (es decir, todo tratarlo como intentar solucionar un problema) arrasaba, se está substituyendo por el sentido común lógico del proceso natural. Múltiples ejemplos son (eran) la medicalización “por sí” del parto, la lactancia artificial, tratar al recién nacido como un inadaptado para poner en su lugar (léase a estrellas del mass-media como el dr. Estivill, un plagiador del que algún día tendré el gusto de hablar), y un largo etcétera.

    “Si uno lo analiza con detenimiento se ve claro que todo es una estrategia para ahorrarse dinero en sanidad, pero hay que reconocer que es una estrategia inteligente, efectiva y que garantiza el confort de los padres en estos momentos de tantas dudas”, a ver ¿dónde está ese análisis?

    Respecto a lo que os pasará después de parir y ese “pasar de monja a puta” es una faena. Nosotros tuvimos la suerte de parir en un público y estar en una habitación individual, siempre con mi compañera e hijo y perfectamente atendidos. No me parece nada bien que no puedas dar tu apoyo a Estela por las noches por que te va a necesitar.

    “Pero yo, que no me he interesado mucho en el proceso hasta ahora, aprendí sobre …”. Pues no sabes lo que te pierdes no leyendo sobre el tema. Es cierto que cuando vas al curso todo te suena, pero hay muuuuchas más cosas que no comentarán, y está muy bien compartir todos esos conocimientos con tu pareja, puesto que (a parte de comprender mejor su actual estado, y no te digo nada del puerperio!) es un tema de conversación que vale la pena estar ambos en el mismo nivel. Ánimo que aún estás a tiempo. 😉

  3. Y voy a añadir algo a lo de Joan: un parto natural es más caro porque el proceso es más largo; de hecho en Catalunya todavía no es una realidad (aunque haya un protocolo de parto natural de la generalitat y se venda que en algunos hospitales ya se practica) justamente porque no se dispone del personal ni de espacio suficiente para ello.
    Yo tampoco aprendí nada nuevo en los cursos, pero me dí cuenta de que muchísimas embarazadas no sabían ni la mitad que yo porque no habían leído sobre el tema… nadie entendía por qué prefería intentar un parto natural, y cuando les contaba el motivo muchas se daban cuenta de que también les interesaba.
    Mi opinión sobre la sanidad pública en este tema es excelente, en un privado sólo hubiese podido tener un parto como el que tuve pagando una clínica especializada con bañeras, etc y yo no pretendía excentricidades sinó simplemente que se respetase el proceso natural y sólo se interviniese en caso necesario. Como antes decía que los partos naturales no son una realidad aquí, he de aclarar que tuve mucha suerte porque sólo habían dos mujeres más de parto y pudieron dejarme todo el rato que necesité.
    Algo que no entiendo es por qué en inglaterra os separaron por sexos para la charla…
    Besos a los futuros papis!

  4. Y no creo que en England sea tampoco así.

    Hasta donde sé, el embarazo en el Reino Unido no está monitorizado por ginecólogos a no ser que haya riesgos; no es en el preciso momento del parto cuando se ahorra dinero, sino en todo el proceso. Y lo mismo sucede con el resto de especialidades médicas. Primero te ve una practice nurse (con competencias mayores que las de una enfermera española), con lo cual hay una criba ENORME de pacientes en atención primaria y se ahorra gasto en médicos de familia y especialistas. En España te duele una oreja y vas a que te vea un médico, el médico es el primer filtro, y eso se paga. Y si además de la oreja te duele el oído, el médico te envía al otorrino en un pis pas, quitándose a un paciente de su saturada consulta y pasando la pelota a otro (por un simple tapón de cera, probablemente). En el Reino Unido no está montado así, el sistema se ha modificado para ahorrar al máximo sin que el paciente sufra un notable deterioro en el servicio. El NHS fue valorado en su día como el mejor sistema sanitario público del mundo, hasta que los usuarios se lo cargaron con abusos y hubo que meter mano para optimizar la sanidad. Mucho me temo que el excelente sistema español sufrirá el mismo destino; creo que los usuarios están (estamos) muy mal acostumbrados.

  5. Gracias, mortiziia, tus dos comentarios confirman mis suposiciones y ya has dicho parte de lo que yo quería expresar ahora.

    A Joan y Mònica, en mi entrada he intentado ser objetivo, y sólo he dado mi opinión (positiva) en que dentro de los posibles cambios para ahorrar dinero, el de la substitución de médicos por especialistas cualificados es el mejor. Y en el caso de las embarazadas, es obvio que las comadronas pueden hacer todo el trabajo, excepto si surgen complicaciones. Estela no ha visto ni un ginecólogo en todo el embarazado, y ni siquiera tengo claro que los operarios de la máquina de ecografías fueran médicos. Como dice Mortiziia, ahí es donde se ahorra, no en el parto, aunque también. ¿Por qué? Pues por pura estadística: la simple información/fomento de las opciones de parto natural, tanto en casa como en la “casa de comadronas” del hospital provoca que el número de cesáreas (lo más caro de un embarazo, por el personal cualificado que requiere y los días de ingreso) sea la mitad que en España y una tercera parte que en países como Brasil (números basados en los porcentajes que nos dio la comadrona en la primera visita, no sé hasta qué punto es real).

    Creo que sólo he de aclarar un par de cosas más: 1.- Que no haya leído tres libros no quiere decir que no me interese lo que le pasa al bebé o lo que le pasa a Estela. Lo que pasa es que es más fácil que me lo cuente ella de primera mano. Y si necesita algún masaje, o que le hable al bebé “porque ya oye y tiene que reconocer la voz de su padre”, pues lo hago. 2.- En el curso no nos separaron papás y mamás. Sólo nos separaron en la dinámica de pros y contras del embarazo, pero fueron sólo diez minutos.

  6. Mortizzia, estamos hablando de lo mismo y tienes razón (igual que Àlex), lo que pasa que un ginecólogo y una comadrona pertenecen a disciplinas distintas y no sabe más el uno que el otro, por tanto, en el caso del embarazo, no creo que se pueda considerar una medida ahorrativa, sino lógica. El ginecólogo n tiene por qué aparecer si no hay complicaciones.

    I, Àlex, els meus comentaris pren-te’ls a bé. T’ho dic amb la confiança de l´’amic i no era la meva intenció dir-te que no t’involucraves ni molt menys.

    “Aún no sé qué le voy a contar.”. Pues vete preparando porque cuando me dieron a Rai me lo puse cara a cara y no me quitaba el ojo de encima. No sé si él veía algo, o era porque no le dejaba de hablar pero parecía que estuviese esperando que le contase el misterio de la vida, atentísimo a las primeras palabras que le decía su padre.

  7. Yo hace años pensaba que la sanidad pública hacía menos cesáreas porque eran caras, pero ahora sé que es en la privada donde hacen demasiadas, para cobrarlas y para tener menos probabilidad de complicaciones y posteriores denúncias.
    Pienso que la pública está por delante de la privada en innovación y ese es el principal motivo de la propulsión del parto natural (pero justamente por ser caro no se practica demasiado).
    Ciertamente en Inglaterra y en este tema estan muy por delante de la salidad del estado español!

  8. Al menos parece que todos estamos de acuerdo en el fondo, aunque aún discrepemos en las razones.

    Sobre lo que cuesta más dinero, sigo creyendo que el proceso médico es más caro que el proceso llevado por comadronas. Lo que sí es muy caro es el cambio de proceso y la implantación de un nuevo proceso, y ahí puede haber presiones de un lobby médico ya implantado (¿qué pasaría si pasáramos de un día para otro de la realidad en España “faltan ginecólogos” a un “pues ahora nos sobran unos cuantos”?), y la necesidad de “crear” una profesión nueva: la comadrona como es en Inglaterra, que te lleva y controla todo el embarazo de forma personalizada. De hecho, aquí cada vez que vamnos a ver a la comadrona (hoy tenemos visita, por cierto), son dos, la senior y la aprendiz, lo que me da que pensar que o estamos ante un cambio generacional, o el sistema todavía se está implantando, y voto más por lo segundo.

    Y es cierto. Si te lleva una comadrona, te explicará todas las opciones y abogará por el parto natural. Si te lleva un médico, es más rápido, efectivo y la (los) paciente(s) se queja(n) menos si hace una cesárea.

    Afortunadamente parece que el cambio ha empezado, pero aún tardará años en implantarse.

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