Paternity leave

Esta semana he estado de baja de paternidad, pero no la he sentido como vacaciones, en absoluto. Y no es porque el bebé dé mucho trabajo.

La baja de paternidad (o paternity leave) aquí en Inglaterra es voluntaria. Puedes tomarte cero, una o dos semanas. “Pero entonces todo el mundo se toma dos, ¿no?”, me diréis. “Pues no,” contesto, “porque no te pagan el sueldo completo”. De hecho queda una especie de sueldo mínimo que en mi caso es una tercera parte de lo que ganaría si trabajara esa semana. Además, si las tomas, hay que tomarlas seguidas y dentro de las primeras ocho semanas del bebé.

Mi solución de compromiso ha sido tomarme sólo una semana, la última que podía, ya que Èric cumple ocho semanas el martes que viene, aprovechando que mi suegra se fue el lunes y así Estela no se quedaba de golpe sola con el bebé.

Mi idea era utilizar esta semana, aparte de para ayudar a Estela, para aquellas cosas que uno no puede hacer mientras trabaja, como trámites burocráticos. La misión principal era sacarle el pasaporte a Eric, ya que el viernes que viene vamos a Barcelona a ver a sus yayos, sus tías, y sus bisabuelas, que todo el mundo está ansioso por conocerle. Pues el lunes lo usamos en llevar a la madre de Estela a Heathrow. Íbamos con tiempo, pero tardamos tres horas en un recorrido que el Tom Tom marca en condiciones normales como hora y media. Le fue justísimo para coger el avión, pero lo conseguimos. El martes fuimos al consulado de España en Londres para los trámites del pasaporte de Èric. Esto lo explicaré mejor en otra entrada, porque le puede servir a alguien. El caso es que decidimos ir en coche, aun teniendo que pagar el congestion charge (ocho libras), porque no me imagino con el niño en el tren y el metro de Londres. Fue terriblemente cansado, pero lo logramos.

La idea del miércoles era ir al cine, a una sesión especial llamada Big Scream donde van las mamás con sus bebés y se toleran los lloros inconsolables. Pero el lunes y el martes Èric hizo un poco de sangre en su caca, y decidimos ir al ambulatorio. Total, nos dijeron, probablemente había sido un poco de estreñimiento o una heridita interna causada por la irritación y que si le pasaba más seguido o más intensamente que volviéramos. No le ha vuelto a pasar.

Sólo el jueves lo sentí un poco como día de vacaciones, y eso gracias al estupendo día que hizo por la mañana y el paseo de tres horas que hicimos al lado del río. También aproveché para llevar el coche al taller y me depellejaron 160 libras por un sensor de temperatura estropeado que hacía que el coche tragara gasolina a la desesperada. Ayer tuve que volver a Londres por el tema del pasaporte, en realidad es que el primer día (el martes) sólo nos inscribimos los tres y dejamos el libro de familia. Ayer recogí el libro de familia, que era necesario para la tramitación del pasaporte, y eso es lo que hice. El jueves que viene hemos de volver a Londres a buscarlo. Nos lo podrían mandar por correo, pero entonces no estaría listo para viajar el viernes.

Y esta ha sido mi semana de baja de paternidad. No hay planes para el fin de semana más que ponerse a cocinar la comida de la semana, que visto el plan con el bebé (darle de comer, cambiarle los pañales, acunarle e intentar que se duerma, repetir ad infinitum), Estela no va a tener tiempo de nada más.

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