En la punta de la lengua

Esta mañana he ido a Londres a buscar el pasaporte de Èric. He estado en el consulado bastante más rato del que esperaba, ya que no tenían el pasaporte en recepción (algo que hubiera sido cosa de dos minutos) y me han dado número para bajar al sótano y esperar a que me tocara en la ventanilla correspondiente, sólo para preguntar si había llegado.

Pero el sótano estaba hasta la bandera (de España, al ladito de la de Europa). Y es que esta semana es midterm, y en este país los niños tienen una semana de vacaciones a mitad de curso, y los padres aprovechan para llevarles a visitar el consulado de su madre patria y, de paso, les renuevan el pasaporte.

Después de una hora y media me han atendido y ya tengo todo a punto para mañana pillar los tres el avión a Barcelona.

Pero yo venía a contarles otra cosa.

A Londres he ido en tren, y desde la estación de Liverpool Street hasta Sloane Square, donde hay que bajar para el consulado español, se pilla la Circle Line (línea amarilla). De regreso a la estación de tren, de nuevo en la línea amarilla, me siento en una esquina del vagón y frente a mí hay un señor mayor de pelo blanco, con tejanos, una camisa azul, calcetines blancos con unas sandalias de esas que están de moda y que parecen unos sandalias de playa de plástico duro, de color azul pastel, y un abrigo granate oscuro, que parecía más una bata de abuelo que un abrigo. A su lado tenía una mochila.

El hombre me sonó enseguida, era clavado, no, exacto que ese…, sí, ese, el de esa peli….

Al llegar a la estación de Aldgate el señor se levanta, pilla la mochila y se va. En la mochila hay el título de una peli: Wanted. Le siento un tanto tambaleante. En la puerta del vagón cruza unas palabras con otro hombre de las que sólo entiendo lo último que dice el hombre que entra: “No, hombre, nada, sólo que le he reconocido”. y luego le dice a su mujer: “Es un actor, sí, ese, el de…, ¿cómo se llamaba esa peli?”

Se sientan frente a mí, justo donde estaba sentado el actor.

“Era el malo de Supermán II“, les digo yo. “Y también salía en esa del desierto, que hacen de travestis“.

“Sí, sí, ése es, exacto… ¿cómo se llamaba?”, me dice el señor.

Llego a la siguiente estación. Me despido de la pareja. Bajo del metro. Me compro un sandwich y un zumo de manzana. Subo al tren. Una hora y cuarto después llego a Cambridge. Pillo la bici. Paso un segundo por casa a saludar a mi mujer y mi hijo y dejar unas cosas y salgo disparado al trabajo. A cien metros de llegar al trabajo y con toda la intención de echarle un ojo a la IMDB nada más llegar, mi mente se ilumina… ¡LO TENGO…POR FIN!

2 opiniones en “En la punta de la lengua”

  1. A mí nunca se me habría venido el nombre a la cabeza, ni flowers. Mi razonamiento: el malo de Superman es Lex Luthor, y el Lex Luthor de la segunda peli no sale en Priscilla. Neat, huh? He tenido que buscar para descubrir que había otro malo en las dos primeras películas, y la cara y nombre del actor ni me suenan.

  2. A mi, una cara com aquella no se m’oblidaria mai. Se’m va quedar gravada quan feia de mestre de cerimonies en una fabulosa serie dels germans Scott : Ansia (crec que es deia aixi), i que despres va ser substituit per el pillat d’ulls de diferent color.
    Se que surt a Wanted, la vaig veure fa poc, fent de monjo-hellsing… Tot sovint ha tingut papers alucinantment dolents. Pero el que flipo mes es que vagi amb una motxilla de Wanted. Que s’esta fent promocio al metro?
    Buenu Txap, vejam si et passes per aqui a veure’ns, i de passada fas una mica de repas cinefil, que et veig abandonat… 😉

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