Bastards

En capítulos anteriores:

Poco después de entrar [a la casa en la que todavía estamos], un martes de junio a las once de la noche unos vándalos rompieron los cristales del Tesco enfrente de casa y lo vimos todo desde la ventana de la habitación. Cuando nosotros descolgamos el teléfono para llamar a la policía ya estaba llegando una patrulla, pero los chavales huyeron.

Ese día decidimos que nos quedaríamos en la casa el menos tiempo posible […]

Esto lo conté aquí en este blog hace tan sólo unos días. No dije la razón exacta por la que «nos quedaríamos en la casa el menor tiempo posible», pero dado el contexto se entiende que en todo momento hemos tenido el miedo de que ocurriera en los cristales de nuestra casa lo que ocurrió a los del Tesco aquel día.

Ayer poco antes de las 11 de la noche un grupo de unos diez chavales (chicos y chicas de menos de 15 años, algunos diría incluso que menos de 12) estaban haciendo follón en la calle, discutiendo entre ellos, tirando latas, entrando y saliendo del Tesco… Esta vez sí llegamos a llamar a la policía, pero justo cuando estábamos explicando el caso, se fueron.

A las tres de la madrugada Estela me despierta: «Acabo de oír un golpe fuerte en la puerta» Me asomé a la ventana y no había nadie. Fui a la habitación de atrás y vi por la ventana que el grupo de chavales (eran los mismos porque les reconocí por la ropa) corrían por el pasillo peatonal de al lado de casa hasta la calle de atrás paralela a la nuestra. Bajé a la puerta. Habían roto el cristal. Llamamos a la policía. Cuando llegó la patrulla quince minutos después, el poli me contó que había encontrado a un grupo de niños y niñas y que al acercarse varios huyeron. A los demás, varias niñas y dos o tres niños, les tomó los nombres.

A las cuatro y cuarto volvimos a la cama sabiendo que ni lo que quedaba de noche ni las más de diez noches que todavía nos quedan en esta casa vamos a poder dormir tranquilos.

PD: Esta mañana he tomado fotos:

Vidrio roto

Puerta de entrada

11 opiniones en “Bastards”

  1. Totalmente de acuerdo, Rinze. Le contaba a un amigo que en situaciones como ésta mi forma de pensar da el perfil del candidato ideal a presidente de la Liga del Rifle. Y me doy miedo. ¡Ah! Nos mudamos a partir del 1 de abril. Pensábamos no ir a dormir allí hasta el sábado 4, pero haremos la mudanza de otro modo: llevaremos lo mínimo imprescindible el 1 y ya dormiremos allí.

  2. Lo del cristal sucio es más común. No son escupitajos sino restos de comida. La primera vez que pasó era chocolate, luego los restos de un sandwich espachurrado, colacao… Estoy seguro que es obra del mismo grupo de críos, pero también estoy seguro que no tiene nada que ver con nuestra condición de «extranjeros en su país», porque básicamente nos hemos cuidado mucho de pasar desapercibidos para ellos. Simplemente la casa es un «blanco fácil» al estar frente al tesco y justo al lado del pasillo peatonal.

  3. Qué hijos de la gran puta. Estoy contigo, no creo que sea para nada por ser extranjeros. Estos niñatos no tienen blanco fijo, porculizan sin más.
    Y pensar que seguramente se compran esos chocolates que luego estrellan en tu puerta con nuestros impuestos…

  4. Lo de putos extranjeros era una broma, para quitarle un poco de hierro a la tragedia del post (esto de tragedia también es una exageración humorística, que se os tiene que contar todo).
    Doy por supuesto que unos niñatos adolescentes en su mayoría no caen en este tipo de discriminación, a no ser que llames su atención en exceso.

    A ver, yo de pequeño también había hecho gamberradas y la perspectiva de la edad lo hace ver de otro modo. Rompí el cristal de algún coche y tiré agua con lejía a ropa tendida. Era para llegar a los límites, un qué pasaría si… , y os aseguro que luego te arrepentías. No por reprimendas de ningún tipo, puesto que estos delitos pasaban desapercibidos a ojos de mis progenitores, sino que por propia consciencia.

    Niños gamberros hay en todos los lugares y culturas y los seguirá habiendo y alguno habrá que después se convertirá en un delincuente, pero será por otras cosas, no por romper cuatro cristales. La mayoría serán adultos tan cívicos como cualquiera de nosotros. Y nos pagarán las pensiones.

    Quien se lo tendría que hacer mirar es el adulto que ante las travesuras/gamberradas/delitos nimios de un niño o adolescente se olvida de su condición humana y de su pasado infantil y lo primero que se les ocurriría sería correrlos a hostias. Y doy por entendido que nadie que aquí escriba lo haría, que este es un blog muy decente 🙂

  5. Joan, estamos hablando aquí de niños preadolescentes rompiendo cristales a las 3 de la madrugada. Sus padres tienen que darse cuenta que sus hijos no están en casa a esas horas.

    Y que lo hicieras tú en tu juventud no es pretexto para comprenderles ahora, sino para comprender a los propietarios de los coches o de la ropa tendida a los que tú hiciste alguna putada.

    Por otro lado, ni creo que sus padres les corran a hostias ni pretendo que lo hagan. Si que desearía que se dieran cuenta, en cambio, que su hijo de 12 años no puede estar haciendo nada bueno a las 3 de la madrugada en la calle. Claro que, probablemente, el caso típico de estos chavales es que la madre y el novio actual de la madre, que sí que pega al chaval, no estén en casa sino borrachos en un pub. Con este panorama yo tampoco tendría ganas de volver a casa a las 3 de la mañana…

  6. En primer lugar… ánimos por la mudanza.. seguro que es un cambio a mejor..

    Y en segundo lugar,a mi me dan lástima estos críos, precisamente por lo que dices, porque si están de madrugada enfrente de tu rellano es pq. algo no funciona y ellos no dejan de ser víctimas (sin olvidar que vosotros también lo sois -sois víctimas de víctimas-).

    Otra cosa es que fueran «chavales» de 17 años. Pero si son de 12 años, aún lamentando lo del vidrio y las molestias (inexcusables, sin duda), la peor parte se la llevan ellos.

    En cualquier caso… pensando en positivo… ¿detalles del nuevo «nido»?

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