Primera animación fractal

Hoy, un poco de historia de la animación.

Su creador, Loren Carpenter, comenta:

Hice este corto en 1979-80 para presentar junto a un paper en SIGGRAPH en el que se sintetizaba geometría fractal por ordenador. Es la primera animación fractal. Usa entre 8 y 10 algoritmos distintos para generación de fractales. Más tarde usé una versión con antialiasing de este software para crear el planeta fractal de la secuencia de Genesis de Star Trek 2, la ira de Khan. Cada frame tardaba entre 20 y 40 minutos de cálculo en una VAX-11/780.

Vol Libre from Loren Carpenter on Vimeo.

Vía un twitter de @przemyslawpluta.

El sonido de los pasitos de las arañas al caminar

Lo dejo en inglés, porque mola así tal cual:

In my house any animal is welcome, as long as it doesn’t make a sound. Except for us and the cat, any animal that makes a noise in my house is instantly eliminated, especially buzzing flies and crawling spiders.

Mi jefe, presumiendo de superoído.

Servicio telefónico

Siempre he dicho que tengo telefonofobia. Cuando era adolescente odiaba tener que contestar el teléfono en casa. Sólo me gustaba contestarlo en caso de que fuera para mí, pero como la mayor parte de las veces no era el caso prefería no tener que cogerlo. Supongo que lo he superado. Ya no me importa coger el teléfono en casa. Total, ahora es mi casa y mi número, y si no es para mí será para mi mujer. Lo que sigo odiando es tener que hacer llamadas a gente que no conozco. Especialmente odio los trámites administrativos. Y aquí en Inglaterra, tanto peor.

El sábado perdí mi tarjeta del banco. Recuerdo tenerla en la mano cuando estábamos en el pub el sábado por la tarde. Recuerdo la indecisión de si guardar primero la tarjeta o tratar otro asunto que tenía entre manos y que soy incapaz de recordar. También soy incapaz de recordar qué hice con la tarjeta. Me di cuenta al día siguiente a la hora de pagar la compra en el Aldi. Afortunadamente estaba Estela conmigo y pudo usar la suya. Al llegar a casa llamé a Barclays para reportar la pérdida.

Igual que en España todos los servicios telefónicos están desviados a Argentina, y te atienden en acento argentino, en Inglaterra siempre te atienden con acento indio. Deduzco por lo tanto que todos los call centers están en la India. No tengo nada en contra. Bueno sí, soy incapaz de comunicarme con ellos. No les entiendo y a veces dudo que ellos me entiendan a mí. El problema es que la comunicación es su trabajo y que no hay alternativas.

Afortunadamente no hubo problemas para cancelar mi tarjeta, pero empezamos a complicarnos cuando me pidieron la dirección para mandarme una nueva tarjeta. Parece que la dirección que les di no coincide con la que tenían, cosa que ya me esperaba porque parece que no cambiaron correctamente la dirección cuando les di la nueva al mudarme. Esta mañana he ido exprofeso a mi sucursal del banco a cambiar la dirección y pedir una nueva tarjeta. Después del cambio de dirección el siempre amable tipo de la oficina me dice “ahora has de llamar al servicio de atención al cliente para pedir la nueva tarjeta”. ¡Ouch!

Llevo tres intentos y he desistido. Al primer intento me perdí en las opciones automáticas y tuve que volver a empezar. Al segundo intento la comunicación con una mujer, de acento indio, por supuesto, ha ido bien hasta que me ha pedido un dato que no he entendido. Se lo he mandado repetir. Me lo ha repetido. Sigo sin entenderla. Le digo “lo siento pero de verdad no la entiendo”. Me cuelga.

El tercer intento fue bastante bien hasta que, igual que antes, me bloqueé con un dato. Después de que me lo repitiera tres veces intuí que podría estar diciendo “date of birth”, pero juro que no entendí nada que se pareciera a ello. Le di mi fecha de nacimiento y pudimos continuar. Cuando ya tenía todos los datos me volvió a decir algo que no entendí. Cuando me lo repitió intuí que era algo como “espere dos minutos mientras le arreglo el asunto para que le envíen la tarjeta”. Le dije “ok, espero”. Musiquita en la línea por dos…, cuatro…, ocho…, a los diez minutos empecé a dudar de haber entendido lo que entendí y de que me fueran a contestar nunca. A estas alturas sigo sin saber si me van a mandar la tarjeta de repuesto, y no tengo ni idea de a quién ni cómo tengo que llamar para comprobarlo. Sólo esperar un par de semanas y si no me ha llegado, volverla a pedir. El problema es que me voy a Estados Unidos el viernes y no tengo forma de comprobar mi estado de cuenta ni de sacar dinero hasta que tenga tarjeta. Supongo que tendré que volver mañana a la sucursal y ponerme a gritar hasta que alguien me trate como a un cliente.

Quizá es que en realidad no tengo telefonofobia, sino simple pánico al fracaso de la comunicación. Por eso me encanta cuando me permiten hacer las cosas por internet y no tengo que hablar con nadie.

Actualizo (29/JUL/2009 10h39): He ido esta mañana a la sucursal, les he contado el caso y me han arreglado ellos mismos el asunto. Se supone que en una semana tendré mi tarjeta nueva. ¿Qué les costaba hacerlo así de entrada? Por cierto, hemos encontrado la tarjeta. Algo tarde, porque ya está anulada, pero tranquiliza pensar que no la dejé tirada en el pub.

Dos años en Inglaterra

Vengo del pub y he invitado a los compañeros a las cervezas por que hoy hace dos años que llegué a este país. Acabo de leer la entrada de hace un año. Esta vez no siento que tenga que hacer una evaluación exhaustiva, simplemente siento que estamos mejor, más estables. El niño y el piso nuevo tienen mucho que ver, supongo. A nivel social ha ido a mejor; creo que ya puedo contar algunos amigos entre algunos compañeros de trabajo y el grupo de los spaniards, y nuestros fines de semana se van animando.

Quizá sólo el trabajo está llegando a un punto de estancamiento sobre el que tendré que hacer algún quiebro de cadera en algún momento no muy lejano, pero todo está por ver.

Nada más, tercer año a la vista, en el que, ahora sí, espero que nos vengáis a visitar, que Èric está muy despierto y muy grande y quiere conoceros.