Servicio telefónico

Siempre he dicho que tengo telefonofobia. Cuando era adolescente odiaba tener que contestar el teléfono en casa. Sólo me gustaba contestarlo en caso de que fuera para mí, pero como la mayor parte de las veces no era el caso prefería no tener que cogerlo. Supongo que lo he superado. Ya no me importa coger el teléfono en casa. Total, ahora es mi casa y mi número, y si no es para mí será para mi mujer. Lo que sigo odiando es tener que hacer llamadas a gente que no conozco. Especialmente odio los trámites administrativos. Y aquí en Inglaterra, tanto peor.

El sábado perdí mi tarjeta del banco. Recuerdo tenerla en la mano cuando estábamos en el pub el sábado por la tarde. Recuerdo la indecisión de si guardar primero la tarjeta o tratar otro asunto que tenía entre manos y que soy incapaz de recordar. También soy incapaz de recordar qué hice con la tarjeta. Me di cuenta al día siguiente a la hora de pagar la compra en el Aldi. Afortunadamente estaba Estela conmigo y pudo usar la suya. Al llegar a casa llamé a Barclays para reportar la pérdida.

Igual que en España todos los servicios telefónicos están desviados a Argentina, y te atienden en acento argentino, en Inglaterra siempre te atienden con acento indio. Deduzco por lo tanto que todos los call centers están en la India. No tengo nada en contra. Bueno sí, soy incapaz de comunicarme con ellos. No les entiendo y a veces dudo que ellos me entiendan a mí. El problema es que la comunicación es su trabajo y que no hay alternativas.

Afortunadamente no hubo problemas para cancelar mi tarjeta, pero empezamos a complicarnos cuando me pidieron la dirección para mandarme una nueva tarjeta. Parece que la dirección que les di no coincide con la que tenían, cosa que ya me esperaba porque parece que no cambiaron correctamente la dirección cuando les di la nueva al mudarme. Esta mañana he ido exprofeso a mi sucursal del banco a cambiar la dirección y pedir una nueva tarjeta. Después del cambio de dirección el siempre amable tipo de la oficina me dice «ahora has de llamar al servicio de atención al cliente para pedir la nueva tarjeta». ¡Ouch!

Llevo tres intentos y he desistido. Al primer intento me perdí en las opciones automáticas y tuve que volver a empezar. Al segundo intento la comunicación con una mujer, de acento indio, por supuesto, ha ido bien hasta que me ha pedido un dato que no he entendido. Se lo he mandado repetir. Me lo ha repetido. Sigo sin entenderla. Le digo «lo siento pero de verdad no la entiendo». Me cuelga.

El tercer intento fue bastante bien hasta que, igual que antes, me bloqueé con un dato. Después de que me lo repitiera tres veces intuí que podría estar diciendo «date of birth», pero juro que no entendí nada que se pareciera a ello. Le di mi fecha de nacimiento y pudimos continuar. Cuando ya tenía todos los datos me volvió a decir algo que no entendí. Cuando me lo repitió intuí que era algo como «espere dos minutos mientras le arreglo el asunto para que le envíen la tarjeta». Le dije «ok, espero». Musiquita en la línea por dos…, cuatro…, ocho…, a los diez minutos empecé a dudar de haber entendido lo que entendí y de que me fueran a contestar nunca. A estas alturas sigo sin saber si me van a mandar la tarjeta de repuesto, y no tengo ni idea de a quién ni cómo tengo que llamar para comprobarlo. Sólo esperar un par de semanas y si no me ha llegado, volverla a pedir. El problema es que me voy a Estados Unidos el viernes y no tengo forma de comprobar mi estado de cuenta ni de sacar dinero hasta que tenga tarjeta. Supongo que tendré que volver mañana a la sucursal y ponerme a gritar hasta que alguien me trate como a un cliente.

Quizá es que en realidad no tengo telefonofobia, sino simple pánico al fracaso de la comunicación. Por eso me encanta cuando me permiten hacer las cosas por internet y no tengo que hablar con nadie.

Actualizo (29/JUL/2009 10h39): He ido esta mañana a la sucursal, les he contado el caso y me han arreglado ellos mismos el asunto. Se supone que en una semana tendré mi tarjeta nueva. ¿Qué les costaba hacerlo así de entrada? Por cierto, hemos encontrado la tarjeta. Algo tarde, porque ya está anulada, pero tranquiliza pensar que no la dejé tirada en el pub.

9 opiniones en “Servicio telefónico”

  1. Comparto las sensaciones ante cualquier gestión telefónica que deba hacerse. De hecho, pasan de ser gestiones a heroicidades.
    No sólo es un problema de idioma, sino de concepto. No son extrañas televentas de servicios similares «Sr. ‘x’, le llamo de Telefónica, ¿es Ud. cliente de Telefónica?» («¡Pues compruébenlo antes!», suelo responder).
    Espero, en cualquier caso, que las gestiones bancarias en la sucursal no necesiten ser heroicas y que consigas el dinero necesario (la tarjeta sólo es un medio). Y por cierto… ¡buen viaje!

  2. +1 a prácticamente todo.

    Por teléfono sólo me gusta (o no me disgusta) hablar con un par de amigas MUY concretas. Para el resto soy «como un tío» (eso que dicen que vuestras conversaciones son más cortas y concisas… aunque es mentira en plan genérico porque los hay que se enrollan mil) o peor.

    Si es conocido, prefiero quedar si es en plan palique, y si es algo urgente: SMS o correo. Y si es desconocido las paso putas. Yo creo que se meaban conmigo en el curro porque sobre todo las primeras veces que llamo a alguien (todas, pero al principio mal) como que me tengo hasta que medio concienciar y luego ya llamo.

    Si le unes el idioma, que ahora es tu caso, vamos, ya el caos generalizado xD

    ¡Mucho ánimo!

    (P.D. Maru… ¿qué vas a hacer en los USA y abusa??? ¿me he perdido algo?? fijo!)

  3. ¡Vaya! Siento que perdieras la tarjeta, ojalá se solucione antes de tu marcha.

    Yo odio hablar por teléfono en general, hasta en español y hasta con mis mejores amigas, pero lo de los teleoperadores indipakibanglas en este país está a un nivel que supera el odio. Me vi en las mismas cuando me robaron el bolso y llamé para cancelar la mía, menuda odisea entre el acento totalmente incomprensible y lo inútil que era el colega.

  4. «Supongo que tendré que volver mañana a la sucursal y ponerme a gritar hasta que alguien me trate como a un cliente.»

    Los tipos como tú son los que hacen que la empresa no pueda seguir recortando puestos de trabajo de soporte al cliente, con sus ínfulas que humanidad y cosas de esas. Luego las acciones caen en bolsa y así estamos como estamos.

    Jipi.

    Comunista.

  5. Segur que la teva tarjeta original la va trobar un indi….
    Al igual que tu, i sense evitar semblar racista, de tots els indis del mon, nomes entenc a l’Apu i a en Mohinder…
    Sort al SIGGRAPH.

  6. Joder, cómo te comprendo. Se me da fatal hablar con la gente por teléfono. Incluso con los amigos. Eso de no tener contacto visual hace que me pierda mucha información y me ponga nervioso.

    Y si ya es gente con acento diferente… no puedo.

  7. Actualizo (29/JUL/2009 10h39): He ido esta mañana a la sucursal, les he contado el caso y me han arreglado ellos mismos el asunto. Se supone que en una semana tendré mi tarjeta nueva. ¿Qué les costaba hacerlo así de entrada? Por cierto, hemos encontrado la tarjeta. Algo tarde, porque ya está anulada, pero tranquiliza pensar que no la dejé tirada en el pub.

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