El niño y los cigarros

A mi de pequeñito el tabaco siempre me pareció asqueroso, hasta el propio tacto de los cigarrilos o del celofán de los paquetes me daba grima, y para acabar de tocarme los cojones todos esos años en los que estaba tranquilamente jugando en mi habitación y mis padres me hacian ir al bar de la esquina a comprarles un paquete de tabaco. En cualquier caso a eso de los 10 u 11 años tome la costumbre de mantener permanentemente cerrada la puerta de mi habitación. Un tiempo después si había que comprar (leche, huevos etc.) iba, pero el tabaco no me salía de los cojones. Dejé de ver peliculas en familia por ejemplo y las comidas/cenas las pasaba volando, para evitar estar un un medio ambiente digamos contaminado. Lo peor era mi padre encendiendo un puto cigarro entre plato y plato. Era curioso ver como el techo del comedor pasaba del blanco al “se supone que es blanco” a los pocos meses de haberlo pintado mientras el de mi habitación seguía blanco de verdad.

Francamente, para un niño tener unos padres gilipollas, quiero decir fumadores puede ser una auténtica putada. Así que prohibir fumar en los bares no se, pero yo le añadía castración química a los cigarrillos fijo.

Un tal fabel, en un comentario a una estupenda entrada de investigación de Rinzewind sobre el origen de las asociaciones protabaco.

17 opiniones en “El niño y los cigarros”

  1. Anda, pues se ve que es cierto que a los fumadores les salen hijos gilipollas.
    Mira, yo estoy totalmente a favor de que haya sitios en los que no se pueda fumar y otros en los que sí, y me parece genial que la mayoría de la gente se esté dando cuenta de que no está bien fumar «sobre» otras personas, sean niños o no, pero estoy hasta los cojones de que los que no fuman sean tan bestias con los que sí, y se crean que tienen todo el derecho del mundo a serlo.

  2. Pues, Litio, yo creo que precisamente uno de los problemas es que sólo somos bestias de boquilla. Las (poquísimas) veces que alguien me ha preguntado «¿Te molesta si fumo?», he sido tan gilipollas de contestar lo contrario de lo que pienso «No, adelante». Por fortuna ahora puedo usar a mi hijo como excusa.

    Sobre los bares y cafeterías, otro de los problemas es que no se puede elegir. Extrañamente los propietarios tienen la idea de que pierden clientes si no dejan fumar y los locales donde no se puede fumar son una gran excepción. Por fortuna vivo en Inglaterra, donde el paquete de tabaco está a 5 libras y no se puede fumar en ningún lugar cerrado (excepto tu casa, claro).

    Y para acabar, mis pensamientos bestias, que no se los puedo decir a un fumador a la cara, pero sí los puedo escribir en mi blog: ojalá estuviera prohibido fumar (también) en las terrazas de los bares, en los parques y en la playa, incluso caminando por la calle. En realidad ojalá el tabaco estuviera erradicado en el mundo. En todo caso, para que no me digan que coarto la libertad de las personas, habilitaría algún planeta fuera del sistema solar para fumadores. He dicho.

    Y sí, me parece tan aberrante que unos padres fumen en la misma casa donde viven sus hijos como que les obliguen a estudiar una carrera determinada o que les impongan las mismas costumbres religiosas que tienen ellos.

  3. «precisamente uno de los problemas es que sólo somos bestias de boquilla.» Hombre, es que si encima nos metiérais de hostias ya sería para mataros :-DDD
    Sobre los bares y cafeterías: pues en Madrid, que es por donde yo voy de bares y cafeterías, hay muchos sitios para no fumadores. Y en ellos no se fuma, y punto. Igual que no se fuma delante de un crío, delante de un asmático, en un sitio con mala ventilación, en casa de gente que no fuma o donde haya mascotas. O donde te ponga que no puedes fumar, en definitiva. Que haya maleducados entre los fumadores no excusa que se insulte a todos.
    Y, naturalmente, en tu blog eres libre de decir lo que te dé la real gana; yo me quejo de la gente que me ve fumando o sabe que fumo y me suelta una perorata de la hostia. Pues no, majos, a mí ni me vas a convencer para que deje de fumar, ni para que me haga vegana, ni para que me guste el fútbol, ni para que me haga creyente.
    Las opiniones de cada uno son de cada uno; intentar imponerle algo a los demás mientras no sea ilegal es buscarse que el interlocutor se dé la vuelta sin más y deje de escucharte para siempre.

  4. Hacéis mal en guardar las formas. Si alguien que está conmigo me pregunta si me molesta que cante saetas mientras me tomo una cocacola en una terraza, le voy a decir que sí, que a cantar se vaya donde yo no pueda escucharlo. A mí me parece un gran acierto que esté prohibido fumar en sitios cerrados y no me supone ni la más mínima molestia irme al carajo a fumar cuando me apetece.

    Tampoco me supone la más mínima molestia leer tontás acerca del DEMONIO que es el tabaco, ese jinete del apocalipsis, ese enviado del mal del mundo y asesino de millones, esa sustancia sinónima de mandar a sus consumidores al hoyo, y de mandar al hoyo a los que están alrededor. No me río yo ni nada.

  5. Es curiosa la sensación que da este post en el sentido de incitación hacia mi verborrea oral por parte del Sr. Txap. Alguna vez ya habiamos tenido esta misma discusión en contextos mas privados. Diria que mi opinion no ha cambiado, aunque lo vuelvo a exponer, no sea caso que la nicotina me haya matado demasiadas neuronas del recuerdo.

    Todas las discusiones del mundo y mas alla, libros, artículos, tertúlias, foros y palabreria política se resume en una sola palabra : Respeto. Soy fumador des de hace 14 años. Y nunca he encendido un cigarrillo cuando he sospechado que podia molestar a alguien, a excepcion claro esta del aprecio personal que pudiera tener sobre esa persona. Y eso no viene de campañas publicitarias, ni de esloganes. Viene del sentido común, de que el humo molesta, molestaba y molestará, y por consiguiente, uno no es nadie para ir por el mundo molestando. Ergo, siempre he fumado en el balcon de mi casa, nunca fumo dentro del coche, y si estoy en una terraza o lugar abierto donde estoy con mas gente, me levanto y enciendo el cigarrillo en un lugar apartado. Consciencia social? No, precisamente yo no soy el mejor ejemplo en ese apartado. Es mi mierda personal, mi droga, mi suicidio controlado. Como humano tengo libre albedrio, y lo uso cada vez que me pica. Vamos a ver si de una vez por todas la gente se entera de las instrucciones del juego, pues los fumadores somos malos malotes, y los no-fumadores no paran de repetirnoslo. La verdad, estoy hasta los mismisimos. El que fuma en un lugar cerrado con mas gente es el mismo que aparca el coche en zona de minusvalidos (sera por minusvalia mental), el mismo que come patatas chip en el cine, el mismo que escupe por la calle, el mismo que dominguea en la playa o en una cuneta, el mismo que prefiere StarWars a StarTrek (esto ya es mas personal, lo se).

    Pues eso, que estaba, estoy y estare harto de tanta hipocresia. Ya puestos, a ver si alguien me explica porque cuando un fumador esta en un rincon sin molestar, lejos de otras personas, fumando y muriendose a su ritmo, y entonces aparece la señora de turno, se pone a su lado, y le espeta un «hagame el favor de no hecharme el humo, desaprensivo!», que eso me ha pasado, y muchas veces.

  6. PD : Solo para ofrecer un dato mas del asunto. Acabo de salir a fumar al balcon, y a estas horas de la noche he disfrutado de la fabulosa y extraña experiencia de vislumbrar una bonita hembra desnudandose delante de la ventana, sin cortinas, sin persianas y con la luz abierta. Vaya con la vecinita. Vaya con el tabaco.

  7. Anotación suplementaria a lo de prohibir fumar en la calle: en Japón (al menos en Tokyo) lo está. Existen unos pocos puntos (literalmente: pocos) en los que se ha puesto una especie de cenicero gigante en la acera y los fumadores se arremolinan alrededor para quitarse el mono, pero ya. es una de las pocas cosas a las que me dio un poco de reparo sacar una foto, y ahora me arrepiento. Alguna vez encontramos a alguien echándose un cigarro furtivo en un callejón, pero fueron pocas.

    Si alguna vez vuelvo, sacaré foto.

  8. Litio, Madrid debe ser una ciudad de oportunidades, pero, cuando yo vivía en Girona sólo había dos cafeterías (del mismo grupo empresarial, por cierto) donde no se fumaba, y cuando te apetecía algo distinto del capuccino y el pastel de zanahoria, te jodías.

    Igual que no se fuma delante de un crío, delante de un asmático, en un sitio con mala ventilación, en casa de gente que no fuma o donde haya mascotas.

    Exacto, y a cuento de esto viene esta entrada. Ojalá no hubiera que hacer la norma porque antes de encender un cigarrillo el fumador mira alrededor si hay un niño o pregunta si a alguien le molesta. Entiendo que pensar constantemente que encender mi cigarrillo puede molestar a alguien coarta la libertad hasta un punto angustiante, pero es que no hay nada que hacer, sí que molesta, igual que los críos con el Bisbal en el móvil a toda leche o el borracho vomitando en la esquina de casa.

    Agradezco a los tres fumadores que me habéis comentado aquí (Litio, Mortiziia y Mussoltrek) el esfuerzo que hacéis por no molestar y por respetar las normas, pero esa actitud de «no va conmigo, porque yo sí respeto, y denuncio la persecución contra todos los fumadores porque pagamos todos por unos pocos» lo podrían decir todos los fumadores, todos los que se emborrachan y ensucian las pareced de otros («estaba borracho y no sabía lo que hacía») o los críos con la música («esta música es genial y le debe gustar a todo el mundo»).

    Me pasó en París el fin de semana pasado. Sentados en un parque con el niño se ponen a fumar los del grupo de al lado. ¿Qué hacemos? Como es legal, nuestras dos únicas opciones son levantarnos e irnos o quedarnos y aguantar. lo mismo cuando nos sentamos en una terraza a comer unos creppes y en la mesa de al lado se ponen a fumar. ¿Tenemos que resignarnos a ir dentro del restaurante? (el que fuera el peor restaurante de París es otra historia diferente, asumo la culpa). La respuesta es que sí, tenemos que irnos o resignarnos.

    El Mussol sabe perfectamente que tengo una cierta tolerancia con los fumadores. Yo salía con él y otros «a fumar» (yo iba sólo con el café) a la salida del edicifio del trabajo en Girona porque las conversaciones que se desarrollaban eran las más interesantes. Mi vida social en la UdG se gestaba entre el humo de cigarrillos ajenos. Y valía la pena.

    Pero eso no significa que debamos confundir que la razón de salir a la calle (fumar) y la consecuencia de salir a la calle (vida social) tengan una relación directa. Si no hubiera tabaco ya nos inventaríamos otra excusa para ponernos a discutir sobre el enésimo capítulo de Carnivàle o la última peli de vampiros.

    Por último, que el tabaco mate (que sí que mata, aunque sea «sólo» de una forma estadística) y sea vuestra opción de suicidio me la trae realmente floja. Estoy completamente de acuerdo que es vuestra libertad. Pero creo que hay una gran responsabilidad, y allá cada cual que reflexione, con las personas más allegadas, especialmente si tienes hijos, y me vuelvo a remitir al comentario de la entrada. Conozco algunos casos, y en concreto unos amigos que son tres hermanos, cuya madre, de unos 60 años, murió hace unos meses de cáncer de pulmón. Había sido fumadora toda la vida, y dos de sus tres hijos ahora lo son tanto o más como ella. Recuerdo cuando éramos pequeños que les escondíamos los paquetes de tabaco a sus padres para que no fumaran. No sé si ellos lo recuerdan tan claramente como yo.

  9. Apunte: mi actitud no es la de denunciar la persecución contra todos los fumadores. Yo es que no veo persecución contra los fumadores, lo que veo son muchas, muchas incoherencias en la persecución del tabaco y muchas, muchas faltas de respeto. Faltas de respeto principalmente por nuestra parte, la parte fumadora, pero la parte no fumadora está haciendo méritos también en los últimos años por ponerse a nuestro nivel. En España sobre todo es que no hay posibilidad de término medio. Hace quince años el no fumador del montón ni pensaba en la posibilidad de que se prohibiera el tabaco en espacios públicos, era un extremista del ajo y agua. Hoy en día el no fumador medio se ha convertido en un extremista en otro sentido y quiere prohibir al fumador que lo haga hasta en su puñetera casa. Y eso, ¡ay, amigo!, mientras el tabaco no se prohiba, a ver cómo te lo comes. Yo trabajo desde mi casa y oficialmente no puedo fumar mientras trabajo, y hay hasta precedente de multas a autónomos en el Reino Unido por fumar en horario laboral. ¿Van a venir a prohibirme fumar las 24 horas del día, ya que no tengo horarios y estoy en mi lugar de trabajo?

    Lo de que el tabaco es extremadamente perjudicial es innegable, INNEGABLE, lo pongo en mayúsculas para que se me entienda y no me saquen de contexto lo siguiente: malísimo es, pero no es el demonio exterminador que queremos por fuerza que sea. Yo también conozco a gente que ha muerto joven de cáncer de pulmón sin haber echado un pitillo en su vida y sin vivir en entorno de fumadores, y conozco a quienes han muerto de cáncer y enfermedades coronarias «relacionadas con el tabaco» a los 90 años. ¿A los 90 años te mueres de «enfermedades relacionadas con el tabaco»? Cojón de pato. ¿Se puede demostrar que no habrías desarrollado ningún tipo de cáncer si no hubieras fumado un cigarrillo en tu vida? Tampoco. En mi círculo familiar han muerto cuatro de cinco hermanas, todas de cáncer, todas no fumadoras y viviendo en un entorno familiar libre de humos entre los 28 y los 55 años. La madre de mi novio murió de tumor cerebral antes de los 30. Si dentro de un mes voy al médico y me diagnostican un tumor, los no fumadores me diréis que es por el tabaco, y yo tendré que sonreír (dentro del marrón) ante semejantes afirmaciones, porque lo que tenemos los humanos es que no somos perfectos ni infalibles: enfermamos, nos echamos a perder y nos morimos, y sí, el tabaco contribuye mucho a hacerte polvo, pero no fumarlo no es sinónimo de asegurarse uno la salud y la longevidad.

    Y para terminar mi tochazo, aclarar que el paquete de tabaco en el Reino Unido hace más de cinco años que supera las cinco libras, que a día de hoy está a seis hermosas libras y que también hay zonas de calle en ciudades donde está prohibido fumar (estaba prohibido en muchos tramos peatonales de Birmingham hace siete años, así que no me extraría que hoy en día estuviera prohibido fumar en todo el centro de muchas ciudades).

  10. Y ya sabía que me iba a dejar algo en el tintero (¡el tabaco, que también debe afectar a la memoria!): me sigue pareciendo buena idea la que el tal fabel expone en el comentario que ha dado lugar a todos los nuestros, y no sólo por el regocijo que para mí supondría. Criar a un niño en un ambiente de humos es una tortura para el niño, va más allá de los problemas de salud que la exposición al tabaco pudiera hipotéticamente ocasionarle. Si uno tiene la poca delicadeza y las pocas luces de no saber conciliar su vicio con una vida en familia, con lo que es mejor para sus hijos, simplemente no debería poder tenerlos. Además, quienes no son capaces de darse cuenta de este tipo de cosas son precisamente quienes de ninguna de las maneras deberían traer hijos al mundo.

  11. Seré breve:

    Me crié con mi madre y mi padre, quien fumaba como un carretero. La casa era tan pequeña que, hasta que tuve 8 años y nos mudamos, compartíamos habitación los tres. Habitación que, a su vez, hacía de salón también.

    A los 16 años, el médico me espetó que tenía los pulmones amarillos de tanto fumar y que debía dejarlo inmediatamente.

    Yo jamás había fumado. El propio médico flipó un poco al saberlo. No dudaba ni un momento de que aquello hubiera sido ocasionado por el tabaco, pero le pareció aberrante que hubiera podido llegar a ese extremo a tan temprana edad y «sólo» por respirar humo ajeno.

    Ahora tengo unas bonitas secuelas en los aparatos respiratorio y circulatorio por haber sido fumadora pasiva.

    Sin entrar en si mi padre fue un gilipollas desconsiderado o no, quería apuntar que es bonito pensar que no se puede demostrar que el tabaco jode la salud, pero ya veis que sí que se puede.

    Para los optimistas, siempre queda la opción de pensar que el médico se equivocaba.

  12. Por alusiones dire algo, a ver que se me ocurre.
    Ciertamente Txap, salias con nosotros a fumar despues del cafe porque la conversacion era de tu agrado, hecho que en alguna parte de mi psique me honraba. Cierto tambien es que los dos fumadores que eramos nunca te hechamos el humo a la cara, intentando siempre expulsarlo lo mas lejos de ti (es posible que en contadas ocasiones tuviera tentaciones de no apartar el humo en momentos de discrepancia cinefila o politica … XD ). Naturalmente yo no me siento especialmente buena persona por hacer eso. Para mi es lo mas normal del mundo, y no voy de tio que hace el bien porque es mejor que los demas. Es mas, muchos conocen mi condicion de cabron, y no me escondo de ello, y menos ahora que esta tan de moda la charlataneria de Risto o la mala uva de House.
    No nos tenemos que fijar en los «buen fumadores», nos tenemos que fijar en los cabrones de verdad, y no repetire ahora la lista de practicas que seguramente comparten todos.

    Y ya puestos, un detalle puebleril. Cuando tengo la circunstancia de tener que ir a Barcelona, a las horas de estar alli siempre tengo la misma sensacion de pulmones cargados, de garganta seca, de piel sucia. Es curioso como un fumador de paquete diario como yo es tan sensible a la polucion medioambiental. Des del punto de vista de uno de pueblo como yo, el humo de la ciudad no puede ser bueno de ninguna de las maneras. Tendrian que prohibirlo. Molesta, te hace toser, los niños lo respiran aguardando en un semaforo de la diagonal, te ensucia la ropa, tiñe las paredes de las casas, y encapota el cielo azul de una bonita ciudad. Pero claro està, no iremos a pie por los sitios, no?

    Por supuesto lo que acabo de hacer aqui es la demagogia mas grande en lo que llevamos de comentarios, lo reconozco, y adrede se ha puesto. El motivo es intentar demostrar que la simple discusion sobre este tema ya tan trillado no hace mas que ocultar la razon verdadera. La sociedad se encoña con las modas, y en este caso es el tabaco, como lo podria ser con la contaminacion automovilistica. Es cierto que es malo, muy malo malote. Pero realmente cual es la semilla del mal aqui presente? Es Malporro? Es el mechero? Es tabacalera?, el Estado? los estancos? quien lo compra? quien lo fuma? quien lo critica? quien lo prohibe? el niño que lo respira? el cancer? … Hace tiempo ya que se la respuesta, y creo que en el fondo, todos la sabemos.

    Y ya para acabar esta verborrea desproporcionada, un pensamiento reflexivo basico. Que hubiera sido de «Coffe & Cigarettes» sin los «Cigarettes»?

  13. Dhaunae, supongo que tu comentario va por mí, y que muchos han pensado lo mismo que tú. Está demostrado que el tabaco es catastrófico para la salud. Catastrófico. Lo que no está demostrado ni se podrá demostrar es que la ausencia total de ese agente catastrófico sea sinónimo de librarse de las enfermedades y trastornos a los que se asocia. Pensar que uno se va a librar de un tumor a los cuarenta o de un ataque de corazón a los cincuenta por el hecho de no haber fumado en la vida sí que es optimista.

    Ya que has contado tu caso, te cuento yo el mío. Yo tengo un problema de pulmón, detectado parcialmente a los dos años. Mi padre fumaba como un carretero, dos-tres paquetes de Winston al día hasta que cumplí diez años, que lo dejó de un día para otro. Con doce años un neumólogo detectó definitivamente lo que tenía; no es mortal ni muy grave, pero está ahí de por vida. Mi último chequeo médico relacionado con este asunto fue a los 24 años, y el neumólogo me dijo que estaba todo estupendamente, que ya no iba a programarme más revisiones y que siguiera así (sin fumar). El caso es que yo empecé a fumar (lo mío tiene MUCHO delito, todo hay que decirlo) a los 15 años, o por ahí. En la época de mi última revisión llevaba más de un año fumando un paquete al día.

    ¿Se equivocaba mi médico, fue incapaz de ver el humo de nueve años en mis pulmones? No lo sé. Esto no significa ni que servidora sea inmune al tabaco, ni que el tabaco no me vaya a ocasionar problemas. De hecho en 2007 me propuse dejar de fumar como hasta entonces, porque naturalmente uno mismo siente los efectos perniciosos del tabaco, y yo la primera. Hace casi dos años que fumo cuando salgo (que es más bien poco); no debería fumar tampoco entonces, y menos sabiendo positivamente que yo SÍ voy a tener problemas gordos de pulmón antes o después, pero no voy a dejar de fumarme esos cigarrillos a menos que literalmente me falte el aire para respirar. Para mí fumar es un placer y un capricho que me permito ocasionalmente, tan perjudicial como pueda ser un atracón de marisco para un gotoso o como un pastelillo de nata para un diabético. Me hace mal, pero pensar que dejarlo me evitará el mal completo es, para mí, de perogrullo.

  14. En realidad no es que mi comentario fuera por ti en particular, pero gracias por responder.

    En contra de lo argumentado sobre que la salud de una persona no sería tampoco perfecta sin el efecto del tabaco, puedo decirte que, en mi caso, el médico me dijo que desde luego que no tendría ninguno de esos problemas si no hubiera padecido su influjo continuo. Y si no hubiera sido por esos dos problemas pues, sí, habría estado perfecta (cosa que por otro lado es algo esperable y deseable a los tiernos 16 años, enfermedades congénitas y accidentes aparte).

    Si ya luego uno quiere fumar a sabiendas de lo que le espera, me parece perfecto. Cada uno es libre de hacer lo que le plazca con su libertad mientras no perjudique a nadie y el Estado no debería meterse.

    El caso es que, de momento, hay bastante gente que pisotea la libertad de los demás y a diario tienen lugar muchas injusticias relacionadas con el tabaco. Y lo de fumar alrededor de niños y embarazadas me parece de lo peor.

    Se han hecho estudios sobre cuánto más afecta el humo a un fumador pasivo que al propio fumador. Al fumador activo le afectarían más otros componentes perniciosos del tabaco. Hace mucho que no leo al respecto, la verdad, pero sí quería dejar constancia de que esos estudios existen y quizás expliquen parte de tu «milagrosa» recuperación.

    No entiendo la necesidad de bordear de puntillas los problemas de salud que causa el tabaco alegando que, aunque el tabaco no existiera, la salud estaría mal por otros motivos. Bueno, es que mi idea es conseguir controlar también esas otras causas, por ejemplo, no estoy de acuerdo con la marea de tráfico a base de gasolina/gasóleo en los centros de las ciudades.

  15. No es pasar de puntillas, es decir lo que creo sin ser políticamente correcto. Quizá tenga esta perspectiva porque mi idea es diametralmente opuesta a la tuya del último párrafo. Yo no creo que debamos hacer todo lo posible por alargar la esperanza de vida ni controlar los posibles agentes patógenos que nosotros mismos nos hemos buscado, solitos. Dejar de fumar a los treinta y cinco igual te ayuda a vivir siete años más, desde los setenta y tres años con los que habrías muerto de cáncer de pulmón hasta los ochenta con los que seguramente morirás también de cáncer de pulmón; para un no fumador, igual ochenta y tres hasta que el mismo cáncer de pulmón se lo lleve. Para mí no tiene sentido a largo plazo. Cuando uno deja de ser productivo, su propio organismo envejecido se encarga de quitarlo de en medio. Vivir por encima de los sesenta con tacatá, babero y pañales es algo hecho para los no fumadores, no para mí (:-D).

    Mi recuperación no es milagrosa, lo de mis pulmones es de por vida. Esos estudios no creo que me valgan, porque los fumadores activos también somos pasivos, no te creas que solamente los no fumadores se tragan el humo de los demás. La cuestión es que diez años de fumadora pasiva en la niñez y otros nueve de activa + pasiva en el momento de mi última revisión ni siquiera dieron indicios de mi condición de fumadora al especialista. Es extrañísimo, pero no me lo invento. Estoy segura de que soy una fumadora muy rara desde un punto de vista médico. Muchas veces he pensado que deberían experimentar cosas relacionadas con el tabaco conmigo, porque en estos doce años fumando NUNCA he experimentado el mono que dicen que se tiene al dejar de fumar. Y he pasado semanas y paso semanas y meses sin fumar, y tengo amigos que fuman al mismo nivel que he fumado yo y como estén cinco horas sin echarse un cigarrillo se suben por las paredes.

  16. Por añadir algo:

    Efectivamente, la palabra mágica es respeto y consciencia del «espectro» común. La mascarilla japonea (no quisiera infectarle), la música mediante auriculares (no quiero ‘inundarle’ con lo que para mi es música y para otros ‘ruidos’), el hablar con la voz y el tono adecuado (no a gritos), el ir por el lado de la escalera que pertoca o ocupando en la calle el espacio ‘adecuado’… El tabaco es/era un caso más, «agravado» por el tema salud.

    Cuando se «entienda» de modo parecido el código de circulación y que la/s carretera/s (o las calles de las ciudades) no son para el coche/camión de cada uno, sino para el de todos, otro gallo cantaría.

    Y sí, quienes no sepan transmitir esa idea de respeto al «espectro común» (en el ejercicio de los legítimos derechos individuales -incluso a suicidarse poco a poco [con tabaco, alcohol, o lo que sea]-) a sus hijos, flaco favor les hacen.

    Y mientras se conciencia socialmente (algo que suele ser lento), prohibiciones legales y efectivas. Fumar, por ejemplo, en el Camp Nou (o cualquier recinto deportivo), por muy abierto que sea el estadio, es algo que debería estar prohibido ¡ya!

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