La crisis no ha terminado

Los periódicos y noticieros llevan un par de meses diciendo que ya hemos tocado fondo, que la crisis se ha acabado y ahora toca remontar y vuelta a la juerga flamenca. A mí todo esto me da mala espina. Primero porque la crisis no la he visto realmente. Sí es cierto que (¡por fin!) el precio de los pisos está bajando, que los restaurantes no están tan llenos el viernes por la noche y que te encuentras mucha más gente en el Portal de l’Àngel de Barcelona un lunes por la mañana que antes, cuando todo el mundo tenía trabajo. Pero este apocalipsis de la vuelta a las cavernas que yo esperaba (y que todavía agüero) no se ha visto ni venir de lejos. Pero está ahí. Ha de llegar porque el sistema es inestable y cuanto más tarde en colapsar más ruido va a hacer al caer.

¿Por qué digo esto? Pues por lo mismo que leo en los periódicos que nos dicen una cosa (se van los malos tiempos), pero no paran de dar evidencias de lo contrario. Veamos si no cuál ha sido la solución propuesta en estas estupendas reuniones de los grandes países del mundo: inyectar más dinero a los bancos. Más dinero que no existe para «fortalecer» los cimientos de humo de un sistema que sabemos que no funciona, porque sólo se trata de poner más naipes en un castillo en el aire cuando se aproxima la tormenta.

Supongo que en realidad tenemos suerte (o la tendremos si es que los periódicos no nos mienten y en el 2010 y 2011 estaremos mejor que ahora) y para la próxima (¿2015? ¿2020?) podremos sentarnos a ver el apocalipsis capitalista en todo su esplendor.