Cartas del Sr. Millet

Me pregunto qué haría yo si, siendo el presidente de un banco o una caja de ahorros, recibiera una carta de otro presidente (de alguna fundación importante, por ejemplo) recomendando a su yerno para un puesto en una de las suborganizaciones del banco, como un museo.

Cuando he visto que El Periódico ha publicado varias de las cartas que Fèlix Millet mandó a varios políticos y presidentes he pensado que debían ser lo más aburrido del mundo, pero he empezado a leerlas y, aparte de aquellas en las que pide a Aznar y a Pujol que les firme un ejemplar de sus libros para tenerlos en «un lugar preferente» de su biblioteca, las demás tienen la gracia de mostrar cómo se relaciona socialmente la gente de este nivel.

He puesto una copia en mi servidor por si las quieren ver: Les cartes del Sr. Millet

Por lo demás, lo más llamativo son, como he resaltado en el primer párrafo, aquellas cartas en las que Millet pide al presidente de La Caixa que meta mano para colocar a su yerno («que es biólogo y está buscando trabajo en Barcelona») en el Museu de la Ciència.

Yo creo que pondría la carta directamente en el destructor de documentos, pero tengo la ligera intucición que con esa actitud uno no llega a presidente de nada…

12 opiniones en “Cartas del Sr. Millet”

  1. Con esa actitud uno no llega a presidente de nada, y los yernos de los amigos de uno tampoco… y el enchufe existe, y si lo existe es porque hay uno que pide enchufe y un enchufador sin destructor de documentos.
    Yo lo que sé es que después de haber vivido en UK, donde también se cocerá lo suyo pero me parece que al menos no es tan evidente ni tan descarado como aquí, lo único que me apetece cada vez que veo una cosa de estas es volver a largarme.
    Por otra parte, me ha dado la idea de enviarle mis vinilos a Mick Jagger, a ver si cuela y me los firma XDDDD
    Y sí, las cartas en comic sans… esa tipografía diabólica…

  2. Después de leer tu introducción me esperaba sentir un poco más de vergüenza ajena al leer las cartas, lo confieso. Me extraña el uso omnipresente del «tú» (táctica de político wannabe que funciona a nivel de inmobiliaria marbellí, pero nada más); lo siguiente, las cartas en Comic Sans, pero bueno, he visto cosas mucho peores en documentos oficiales. Lo que me resulta realmente impagable son las cartas de las Maldivas. También me imagino que su biblioteca debe ser casi casi tan buena como la de Paris Hilton, a juzgar por los truñacos que piensa colocar en un lugar de honor.

  3. A mí me pasa un poco lo que a mortiziia, no me ha producido casi nada de vergüenza. El trabajo vía recomendación es pan de todos los días en España…

  4. Uno. Que sea normal no quiere decir que esté bien. Así nos va.

    Dos. Lo que me desconcierta a mí es que un presidente le escribe a otro presidente no para pedirle una vicepresidencia para la hija, o una secretaría para la mujer, o a el hermano, sino para que considere al yerno para un puesto al menos tres o cuatro peldaños abajo en el escalafón en una organización que, aunque La Caixa sea propietaria, tendrá su propio director y su propia infraestructura de recursos humanos. Lo primero lo encuentro una vergüenza. Lo segundo me da vergüenza ajena: me daría vergüenza plantearme siquiera escribir la carta como persona y me daría vergüenza recibir la carta como presidente de algo, e incluso pedirle al director del Museu de la Ciència si puede influir.

    Pero por lo visto vergüenza es lo último que tiene el Sr. Millet, cuando lo intenta en el 99 y se ve que insiste en el 2003 (y esta vez al vicepresidente de La Caixa). Esto me da pistas de que la primera vez el presidente no le hizo mucho caso, por suerte.

  5. Txapu, si tú pudieras recomendar a alguien para un puesto, ¿no lo harías? Vamos, yo lo he hecho sin ningún problema: si sé que están buscando X perfil para un puesto y yo conozco a alguien que lo cumple y que, además, sé que es un buen trabajador, responsable, técnicamente capaz, etc. etc.

  6. Sí, Níniel, yo recomendaría a alguien con quien hubiera trabajado y por quien pudiera responder con lo que dices, buen trabajador, etc. Un yerno biólogo de un presidente de una fundación no suele entrar dentro de estos parámetros.

  7. A mí me han parecido emails. El tipo no debía usar el correo electrónico para los «grandes» (o para nadie) y lo hacía por carta.
    Todos son sus amigos, ese «tú a tú», esa poca vergüenza. A mí sí que me sonroja, claro está, sabiendo ahora lo que uno sabe de este tipejo.

  8. Es extremadamente difícil (¿imposible?) llegar a determinados niveles sin haber hecho tales cartas o sin haber sido protagonista pasivo de las mismas. De ahí que se reciban, se lean y se atiendan (o no) con total normalidad, ya que el propio receptor las ha realizado en ocasiones para otros.
    Económicamente es lógico: yo coloco mi yerno en «tu» entidad, tú ya me harás colocar tú amistad/familiar en la «mía».
    No es, pues, un tema de que la persona ‘x’ es válida y la recomiendas (algo, como ya se ha dicho, correctísimo). Es:
    a) una incorrecta consideración de los posesivos (se creen realmente que son ‘sus’ entidades…. y b) es una manera de que si el yerno viene a la «propia» entidad, queda muy mal…

    Es …como un intercambio de enlaces bloggueros. 🙂

  9. «Benvolguda president i amic:…» Juas, juas. No ho havia vist, Gal, molt bo.

    Respecto al comic sans, creo que podemos dar un margen de duda al Sr. Millet o a su secretaria personal, ya que estos archivos han pasado probablemente por la policía, los juzgados y la redacción de El Periódico, y de cualquiera de ellos me creo que se les haya escapado el tipo de letra maldito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *