El mundo sin humanos

This is not about how humans can disappear from Earth. This is about what happens to all the things we have left behind after all of us are gone.

Welcome to Earth: population zero.

Estoy aprovechando estos días de soledad para ver una serie documental impresionante: Life After People. No me gusta la traducción directa de La vida después de la gente, aunque el original está muy bien. Yo le pondría algo así como El mundo sin humanos o Ya no queda nadie (veo en imdb que en Latinoamérica le han puesto «La Tierra sin humanos», casi acierto, no está mal).

Como dice la entradilla de la serie, lo importante no es cómo desaparecemos, sino qué le pasa al planeta y a todo lo que dejamos detrás desde el momento en que todos desaparecemos del planeta a la vez.

Hace unas semanas vimos el episodio piloto, que es una película de dos horas con una estructura que se repetirá en cada capítulo, pero que condensa todas las ideas que se verán después en la serie. Esta estructura es temporal, y se empieza explicando qué sucede a partir del día siguiente en que no queda nadie, avanzando en el tiempo hasta cientos o miles de años en el futuro. Como digo, la película habla de todo en general, y cada capítulo se centra en un tema específico.

La película plantea que a las pocas horas de desaparecer los humanos, las grandes plantas eléctricas que requieren de mantenimiento constante dejarían de funcionar, y con ello, todo aquello que depende de la electricidad para mantener su estado. Sólo unas pocas ciudades del mundo que dependen de centrales hidroeléctricas que casi no requieren mantenimiento se mantendrían unos pocos meses con luz, que obviamente, acabaría sucumbiendo. A partir de ahí, todo es destrucción y decadencia, la naturaleza retomaría las ciudades, los animales que dependen del cuidado humano morirían o se volverían salvajes, las alcantarillas se colapsarían y las ciudades se inundarían, acelerando el proceso de corrosión y descomposición de los edificios, que al cabo de unos años, se derrumbarían por sí solos… Después de unos pocos miles de años, ciudades como Nueva York acabarían siendo un montón de colinas (con los antiguos restos de rascacielos derrumbados debajo) cubiertas de espesos bosques y con una exhuberante naturaleza poblándolo todo. En unos 10.000 años no quedaría casi ningún resto visible construído por el hombre.

Esta fascinante y nihilista conclusión (no somos nada, y en ínfimo tiempo geológico no quedará ni rastro de nosotros) es algo que me encanta de cada capítulo de esta serie: no hay concesiones.

El primer capítulo habla de lo cuánto durará lo que quede de nuestros cuerpos y legado humano. Las momias de los faraones empezarán a descomponerse en cuanto el Museo Británico deje de tener electricidad y las condiciones óptimas de temperatura y humedad de las nuevas tumbas de cristal de las momias se desvanezcan e igualen con el exterior. Las pinturas de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, sin restauraciones y sin la conservación de las condiciones óptimas de temperatura y humedad, perderán su color a los pocos años por procesos químicos y, lo poco que quede, se derrumbará junto con la misma capilla en algunos cientos de años. Al final, la misma conclusión: sólo unos pocos huesos enterrados en unas condiciones determinadas quedarán fosilizados después de algunos miles de años.

El segundo capítulo se centra en aquellos fenómenos que tomarán nuestro lugar en cuanto desaparezcamos, empezando por las hiedras, que en pocas semanas tomarán grandes áreas de muchas ciudades, y siguiendo por los animales domésticos escapados y asalvajados que buscan la supervivencia por su cuenta. (En este sentido el programa se plantea qué harían los corgis de la Reina de Inglaterra en el palacio abandonado, y apuesta claramente por su supervivencia «si encuentran la salida».) En un par de cientos de años los grandes edificios de Chicago colapsan, la torre Sears desde abajo, por las corrientes de agua en sus sótanos y cimientos, y la John Hancock, desde arriba (piso a piso, como en el 11S), porque una filtración corroe y destruye las juntas de sus enormes vigas de acero. Al final, igual, como si nunca hubiéramos existido.

Aún me quedan ocho capítulos de la primera temporada y toda la segunda, y la estoy disfrutando, a pesar de dos cosas, lo primero es que los efectos especiales podrían ser mejores: he de reconocer que los modelos 3D y la física de los derrumbes están logrados, pero caen de lleno en ese valle inquietante de la percepción que hace que todo sea muy raro y, la verdad, hemos visto cosas mucho mejores en algunas de las últimas películas de desastres. Lo segundo es el hecho de que sea un «documental especulativo» cuya premisa, tal como está planteada, no se va a dar de ninguna manera por mucho que los predicadores del apocalipsis hablen y hablen. De todos modos, aunque la premisa sea falsa, da para mucho que aprender, ya sea porque se le plantean a uno todas las cosas en las que el mantenimiento diario y el trabajo de muchas personas es necesario, o porque también se analizan casos reales de lugares que sí han sido realmente abandonados por las personas que vivían en ellos, como Chernobyl.

Así que reitero aquí que Life After Humans es una serie altamente recomendable, que la consigan como buenamente puedan o sepan y que no se olviden de comentármelo.

10 opiniones en “El mundo sin humanos”

  1. Sembla molt interessant, a veure si la trobo! Tot i que de temàtica diferent, em recorda a aquella que imaginava com evolucionarien els animals al futur. El temps dels mamífers passaria i la propera espècie inteligant sorgiria entre els cefalòpodes…

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