Discusiones homeopáticas

Como otros muchos, supongo, me he enzarzado unas cuantas decenas de veces en discusiones sobre la homeopatía, la acupuntura y similares sin que haya ni un milímetro de avance en lo que yo creo que es la esencia de una discusión: ponerse de acuerdo. Para los defensores de las pseudociencias, y especialmente la homeopatía, parece que el objectivo de discutir es únicamente “ganar la discusión”; demostrar que se tiene razón a costa de lo que sea, pero especialmente cargándose la esencia del pensamiento crítico a través de un uso perverso de la retórica y la dialéctica. Las trampas del lenguaje lógico, las falacias, están a la orden del día en el discurso pseudocientífico.

He encontrado un par de vídeos que presentan una discusión entre un escéptico tonto y una defensora de la homeopatía de discurso inteligente, hilvanado y convincente. En estos vídeos, la defensora de la homeopatía gana la discusión, sin lugar a dudas. Eso no significa que tenga razón:

Esto me recuerda a una de las preguntas que alguien del público le hizo a PJ Myers en la pasada conferencia escéptica TAM en Londres:

Alguien del público: (cito de memoria) Tengo una duda que me atormenta: mi director de tesis es uno de los astrofísicos más respetados del mundo, ha publicado en Science y en Nature y se codea con las grandes mentes del mundo en su ámbito. Pero resulta que tienen una biblia en el despacho y pasa los fines de semana en reuniones cristianas. ¿Cómo se explica esto?

Myers: (también de memoria) Las personas inteligentes tienen una increíble capacidad para racionalizar lo más absurdo. Los teólogos más importantes de la historia han pasado sus vidas explicando de forma lógica los misterios de la fe, y de forma admirable. La inteligencia y el escepticismo no tienen que estar necesariamente relacionados.

El timo del siglo

Algunos extractos de un artículo del New York Times de ayer, titulado “En España, [los bancos] se quedan las casas pero la deuda persiste“, básicamente dejo las historias personales, pero el resto del artículo lo vale:

[…]But Mr. Marbán does not own either anymore. The bank foreclosed on both properties last April, and he is waiting for the courts to issue the eviction notices. For most Americans facing foreclosure, that is the end of it. But for Mr. Marbán and thousands of others here, it is just the beginning of their troubles. When the gavel falls on his case, he will still owe the bank more than $140,000. “I will be working for the bank for the rest of my life,” Mr. Marbán said recently, tears welling in his eyes. “I will never own anything — not even a car.”

[…]

Immigrants who moved to this country in the boom years and were the first to lose their jobs in the downturn, like Jaime Abelardo, have been the most severely affected so far. Mr. Abelardo arrived in Barcelona from Ecuador in 1999 with the promise of a job in a warehouse. A few years later, he could afford to bring his family over and buy a tiny apartment. Or so he thought. But within two years, he was laid off. He blames himself for not having been more cautious. Still, he cannot get over the figures printed on the dog-eared papers he has received from the bank.

They say he now owes nearly 260,000 euros, almost $360,000, which includes about 77,000 euros to cover all court costs, including the bank’s, his lawyer said. He bought the apartment for less than that — about 220,000 euros, he thinks, though many aspects of the deal were never clear to him. His wife has left him. His unemployment payments are about to run out. He would like to go back to Ecuador with his four children, but he does not have enough money. “I’m thinking about shooting myself,” he said.

[…]

Mario Gozálvez, a truck driver, asked his 23-year-old daughter to act as a guarantor when he used the equity in his Barcelona apartment to buy a truck three years ago. At the time, she did not even have a job, and he thought of it as a silly formality. Now, she faces a lifetime of paying off his debts.

“She may not be able to inherit anything from her mother because the bank can seize it,” Mr. Gozálvez said. “No one explains this.”

Ni fuga, ni jóvenes, ni cerebros

Los titulares que hacen eco de esta encrucijada en la que estamos muchos investigadores utilizan un lenguaje común que gravita en torno a la siguiente frase: “Fuga de jóvenes cerebros: el futuro del sistema de investigación en España”. Dejemos de hablar de “fuga”, nos están echando. Dejemos de hablar de “jóvenes”, ya no lo somos; la connotación es que como jóvenes podemos aguantar todo lo que venga y seguiremos luchando por nuestro ideal, pero no es así; muchos investigadores de esta generación están considerando seriamente dejar la ciencia. Dejemos de hablar de “cerebros”, nos están impersonalizando; tenemos estómagos a los que alimentar, y tenemos corazones a los que escuchamos cuando decidimos regresar a nuestro país para estar más cerca de nuestras familias, a la vez que seguíamos haciendo investigación; corazones que nos rompen cuando nos dicen que se van a incumplir con total impunidad los contratos que firmamos.

Una carta al director de Amaya M., hoy, en La Vanguardia.

Ésta es la nueva ministra de sanidad

Ya lo han dicho muchos, y especialmente está corriendo como la pólvora en twitter, pero hoy no se trata de ser original sino de divulgar el mensaje.

¿Qué lleva la nueva ministra de sanidad en la muñeca?

La foto salió hace varios meses en Magonia, les dejo parte de su entrada por si aún no saben de qué va la copla:

Supongo que hay más políticos españoles que llevan la pulsera holográfica, pero no he encontrado fotos de ellos por ahí. Como dice mi buen amigo Schwarz, estos dos supersticiosos [el otro es Gustavo de Arístegui] y quienes sigan sus pasos demuestran hasta qué punto están preparados para manejar nuestro dinero y tomar decisiones que nos afecten. Porque las pulseras del equilibro son un timo, como antes lo fueron las magnéticas de venta en farmacias, aunque dudo de que ponga coto a esta práctica engañosa un Gobierno cuando un alto cargo del partido que lo sostiene está tan orgulloso de su ignorancia que la exhibe en público. Por cierto, ¿serán las nuevas energías del eslogan del PSOE las de la pulserita de Pajín?

Hoy, las palabras que escribió Gámez el pasado marzo tienen más sentido que nunca.

La falsa leyenda del puente matemático

(Esta entrada se publica simultáneamente en amazings.es)

Desde el puente de Silver Street, en Cambridge, mirando al sur vemos un embarcadero de punters, donde los turistas pagan entre 12 y 15 libras, dependiendo de la negociación con el estudiante que te haga la oferta, por una hora de recorrido sobre el río Cam. A la izquierda, haciendo esquina, está el pub The Anchor, que se llamaba en los años 60 The Riverside Jazz Club, y donde tocaba un músico llamado Sid “The Beat” Barrett. El joven estudiante Roger Keith Barrett iba seguido a ese bar a escuchar a la banda local y adoptó el sobrenombre de Syd por la coincidencia de apellido con el bajista del pub. Syd Barrett fundaría con sus colegas pocos años después el grupo Pink Floyd. Hoy hay una placa en The Anchor que cuenta esta historia.

Mirando al norte desde el mismo puente, un detalle abarca toda la atención: un puente de madera que cruza el río uniendo las dos partes del Queens’ College. Le llaman el puente matemático, y es posible que, mientras lo observa, alguien le cuente la siguiente historia que, ya les adelanto, es falsa:

Este puente fue diseñado por Isaac Newton, quien usó para su construcción simples tablas de madera dispuestas de tal modo que no necesitaban clavos, tuercas ni tornillos, desafiando así a su propia ley de la gravedad. Un día varios estudiantes lo desmontaron con el propósito de recrearlo más tarde, pero no pudieron, y entonces sí que necesitaron tuercas y tornillos.

Es cierto que originalmente el puente no estaba en su ubicación actual, sino algo más al norte, a la altura del Trinity College, donde efectivamente Sir Isaac Newton tenía su fellowship (todo profesor y alumno de la Universidad de Cambridge pertenecen a alguno de los colleges de la ciudad, y la unión de todos los colleges es lo que forma la Universidad). Pero resulta que el puente se construyó por primera vez en 1749, veintidós años después de que Newton muriera. El diseñador se llamaba William Etheridge y el constructor James Essex. El puente se reconstruyó en 1866 y 1905. El diseño original ya incluía las tuercas y tornillos para mantenerlo firme. Las juntas están, en cualquier caso, lo suficientemente escondidas como para creer que las tablas de madera se sostienen sin ayuda.

Total, que el puente en sí es bonito y su diseño suficientemente complejo para ser admirado sin necesidad de inventar historias fantásticas sobre él. Creo que esta argumentación me suena de algo…

En cualquier caso, ya que parece que Newton no tuvo intención de desafiar a la ley de la gravedad, os presento a otros genios de Cambridge que sí lo hacen. Esperemos que la gravedad no se les rebote un día:

Dios no lo explica

He empezado a seguir a PJ Myers (quien dio la mejor charla de todo el TAM London) en su blog Pharyngula. No sé cuánto tiempo lo haré, porque este hombre escribe más entradas de las que yo puedo leer en un día. Pero una de hoy me ha gustado. Aquí un extracto:

…[I] will simply summarize by saying that the god hypothesis is incoherent, causally inadequate, unsupported by any other line of evidence, inconsistent with what we do know about how the universe works, and also internally inconsistent in all religions. Gods are simply bad ideas that don’t even deserve the dignity of being treated as an alternative explanation for anything.

Primer día en el TAM London

He tenido la satisfacción de asistir por segunda vez a The Amazing Meeting en Londres este fin de semana pasado. He dividido la crónica de lo sucedido en dos entradas, una para el sábado y otra para el domingo. Lo que sigue es el resumen de las charlas que hubo el sábado.

Susan Blackmore fue la primera en hablar y explicó la fascinante historia de cómo a partir de una experiencia alucinógena a sus 20 años la llevó a dedicar su vida a investigar sobre la parapsicología con el objetivo de demostrar a los científicos que están equivocados y que son unos seres cerrados de mente por pensar que no hay nada más allá de lo empíricamente demostrable. Después de 20 años de investigaciones intentándolo, teniendo resultados negativos en todos sus experimentos, durante los cuales siempre esperaba encontrar la respuesta detrás de la siguiente esquina, acabó abrazando el escepticismo. Una de las mejores charlas de todo el evento.

Richard Dawkins planteó la enseñanza de la evolución como un nuevo clásico, igual que hasta ahora la enseñanza del latín y el griego han sido la base de la educación, los principios de la evolución pueden abarcar todas las ramas del conocimiento. Una línea argumental algo pillada por los pelos, desde luego, pero que sirvió para darnos fascinantes ejemplos de cómo funciona la evolución.

Cory Doctorow habló del copyright y de internet.

Adam Rutherford contó su experiencia como “infiltrado” en los cursos alpha, denunciando que lo que se anuncia como unas discusiones abiertas sobre la figura de Jesús (eso sí, durante 10 semanas a 3 horas cada vez), acaban siendo unos centros de reclutación del fundamentalismo cristiano de extrema derecha. Eso sí, le trataron con extrema amabilildad y educación. Aunque, com él dijo

I’m suspicious of people in power, double suspicious when they’re nice, and triply suspicious when they have jam on their crotch.

Andy Nyman, en una entrevista algo aburrida que le hizo el maestro de ceremonias Richard Wiseman, habló de su espectáculo “historias de fantasmas” que está actualmente en Londres.

Paula Kirby se puso a leer partes del manifiesto del Partido Cristiano de Inglaterra, mientras lo analizaba o ridiculizaba según le venía.

James Randi fue entrevistado por Robin Ince. El amazing Randi, el abuelo de los escépticos, tiene, a sus ochenta y muchos años, cientos de anécdotas que sacar de su chistera, siendo la más conocida cuando desveló en directo en televisión el truco de Uri Geller.

Después conocimos los ganadores del premio anual de la fundación Randi. El primero, por la contribución a la causa escéptica fue a parar merecidamente a Ben Goldacre, cuyo libro Bad Science me acabo de terminar de leer y recomiendo. El segundo fue el premio revelación, que fue a parar al chaval de 15 años Rhys Morgan, quien desveló que hay unos charlatanes que venden un “agua milagrosa” que realmente contiene los componentes de la lejía. La historia ya la leímos hace unas semanas en amazings.es y vale la pena echarle un ojo. Otro premio bien merecido.

Ya por la noche asistimos al espectáculo titulado Tim Minchin y amigos con la presentación del corto animado Storm. Nos prometían tres horas de show y al final, en general, fue decepcionante. Amateur Transplants estuvieron bien. Jon Ronson, el autor del libro Los hombres que miraban fijamente a las cabras, nos mostró algunas canciones de un grupo de rap cristiano que son lo peor. Chris Cox hizo los mismos trucos que el año pasado, pero esta vez no le salieron. Y al final, Minchin sólo tocó tres o cuatro canciones (geniales, eso no lo discuto), incluyendo la del papa, para pasar a ver el corto (aquí el trailer), que está muy bien, y luego pasarse más de una hora con la productora (Tracy King) y el director (DC Turner) comentándolo y respondiendo a preguntas que el público hacía casi a desgana, sólo esperando que Minchin volviera a tocar, cosa que al final no hizo.

Acabamos la noche cenando en uno de los típicos restaurantes ingleses: un indio cerca de Paddington.

Créditos: las imágenes son del juego de cartas escéptico que ha ido apareciendo en el blog de Crispian Jago.

De cómo James Randi desenmascara a Uri Geller

Como aperitivo a mis crónicas (que serán dos) de lo vivido este fin de semana en The Amazing Meeting en Londres les presento un vídeo que yo todavía no había visto.

El vídeo muestra un par de las anécdotas que contó el octogenario James Randi, el abuelo de los escépticos, en plena forma después de que no pudiera venir el año pasado por estar en tratamiento de un cáncer. En la primera historia Johnny Carson pidió a Randi cómo podía evitar que Uri Geller usara algún truco en su programa. La solución era fácil: no había que dejarle usar su propia cuchara o manipular las que había en la mesa antes de la actuación. En el segundo, el equipo de Randi desenmascaró al curandero cristiano Peter Popoff interceptando la frecuencia de radio a través de la cual su mujer le chivaba detalles de la vida de las personas del público al pinganillo que tenía escondido en su oído. Una de las historias que no recoge el video, que no la pusieron por grosera y por respeto a la persona del público, fue cuando la mujer dijo “ahora le toca el turno a la gorda negra de ahí”, lo que, dijo Randi, demuestra el poco respeto que esta gente tiene a los inocentes a los que están engañando.