Ni fuga, ni jóvenes, ni cerebros

Los titulares que hacen eco de esta encrucijada en la que estamos muchos investigadores utilizan un lenguaje común que gravita en torno a la siguiente frase: “Fuga de jóvenes cerebros: el futuro del sistema de investigación en España”. Dejemos de hablar de “fuga”, nos están echando. Dejemos de hablar de “jóvenes”, ya no lo somos; la connotación es que como jóvenes podemos aguantar todo lo que venga y seguiremos luchando por nuestro ideal, pero no es así; muchos investigadores de esta generación están considerando seriamente dejar la ciencia. Dejemos de hablar de “cerebros”, nos están impersonalizando; tenemos estómagos a los que alimentar, y tenemos corazones a los que escuchamos cuando decidimos regresar a nuestro país para estar más cerca de nuestras familias, a la vez que seguíamos haciendo investigación; corazones que nos rompen cuando nos dicen que se van a incumplir con total impunidad los contratos que firmamos.

Una carta al director de Amaya M., hoy, en La Vanguardia.

2 opiniones en “Ni fuga, ni jóvenes, ni cerebros”

  1. “y tenemos corazones a los que escuchamos cuando decidimos regresar a nuestro país para estar más cerca de nuestras familias”

    Esa es la baza con la que ellos juegan: con que por estar aquí tragamos lo que sea.
    En fin, como ya sabes yo estoy a punto de fugarme y como no sé si sabes, ya no es precisamente por investigar. Puede que ahí termine investigando aunque ahora mismo no lo sé. Pero aun así me fugo porque sencillamente, aquí no sólo no puedo investigar sino que puedo hacer otra cosa. Y a mi entrada de ayer me remito.

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