¿Quién está al otro lado?

Hace días que corre un corto de diez minutos sobre la medición de las audiencias de televisión. Es muy interesante, véanlo y luego comento un par de cosas:

Es cierto. No os podéis ni imaginar la obsesión que tienen por las audiencias en ámbitos televisivos. Cuando yo trabajaba para una productora, recuerdo que el jefe (un tipo que había sido artista del tipo cantante-humorista) nos enseñó un programa que había hecho él en visual basic que mostraba los gráficos de audiencia al segundo y para ese momento la imagen de lo que estaban dando en ese momento en todas las cadenas. Era increíble ver cómo los picos coincidían con el momento en que Boris Izaguirre se bajaba los pantalones y las bajadas espectaculares de los gráficos en los minutos de publicidad.

Yo creo que es un sistema que funciona. En el fondo no es más que un trato entre las cadenas y los publicistas, en el que acuerdan cómo repartirse el pastel y sobre el que el resto del mundo no tenemos demasiado que decir. Si en algún momento ven que algo no funciona, ya se encargarán ellos de arreglarlo, ya que son los primeros interesados. Entiendo, por ejemplo, que puede haber algún director resentido al que le han cancelado una serie por falta de audiencia que le eche la culpa a los medidores de audiencia, pero eso es cargarse al mensajero.

Luego está el tema de dónde está la audiencia real. Muchos nos estamos moviendo a ver series bajadas en P2P o streaming, o hemos dejado de ver la tele para leer blogs en internet. Esa audiencia no tiene medidores de Sofres, pero es que no los necesitan, no forman parte del público por el que se reparte el pastel la televisión generalista.

Y en algún momento, cuando todo sea streaming vía internet, los medidores de audiencia ya serán inútiles, porque por entonces ya nos conocerán a todos y cada uno de nosotros, contándonos uno por uno y vendiéndonos su producto personalmente.

Decálogo zombi

#1: La capacidad de correr viene determinada por el tiempo que hace que los zombis llevan no-muertos y por cómo de podridos están.

#2: Los zombis se pudren, pero a un ritmo mucho menor que los humanos. Es posible notar la diferencia entre zombis jóvenes y viejos.

#3: Los zombis actúan como los leones: si han comido, puedes pasar a su lado sin problema, pero un grupo de zombis hambrientos te atacará. (Es bueno saberlo…)

#4: Un zombi puede correr moderada y torpemente. Véase La noche de los muertos vivientes. No hay zombis veloces. (También es bueno saberlo…)

#5: Los zombis no son hábiles. No pueden agarrar ni usar nada más complejo que un palo o una piedra.

#6: Los zombis tienen el sentido de la vista bastante atrofiado pero su olfato es muy sensible.

#7: Los zombis no hablan pero se pueden comunicar por “telepatía de grupo” (sea lo que sea que esto significa). Hay una tendencia de grupo a dirigirse donde vean comida. (¡Serán cabrones!)

#8: Los zombis no reconocen lugares o personas, sólo tienen una vago sentido de familiaridad que les indica por dónde pueden ir.

#9: No se sabe por qué alguien se vuelve zombi. Se cree que puede ser un virus o una infección.

#10: Si un zombi muerde a alguien, primero muere y en un rato revive como zombi. Lo que tarde en revivir depende del alcance y naturaleza de la mordida.

El domingo se estrenó The Walking Dead en Estados Unidos. Hoy se estrena en el Reino Unido y España.

Que la disfruten.

Traducido de aquí.