Creando escuela, literalmente

Mi hijo Eric cumple cuatro años el domingo que viene y aquí en el Reino Unido los niños entran al colegio con cuatro años cumplidos. Así que Eric entrará a una escuela primaria en septiembre y nos toca ahora decidir cuáles son nuestras tres preferencias de entre las de alrededor.

Nos hemos enterado que por casualidad abren una escuela nueva justo este septiembre y me he involucrado personalmente en el tema como uno de los padres del área que tenemos interés en elegir cómo queremos que sea la escuela de nuestros hijos.

El tema que están tratando ahora es fundamental, ya que en enero se decide qué entidad va a llevar la administración de la escuela y se han presentado cinco candidaturas. Acabo de llegar de mi segunda reunión sobre el tema. Hoy estaba el representante del City Council (el ayuntamiento, más o menos) que será uno de los tres que decidirá sobre la entidad administradora y nos ha organizado una dinámica de grupo sobre los pros y contras de cada candidatura. El resultado de la dinámica en sí ha sido bastante pobre, por la sencilla razón de que era necesario traer los deberes hechos de casa, habiendo leído previamente los proyectos presentados por cada candidatura. Esto ha sido imposible, ya que esos proyectos se han hecho públicos justo esta tarde, y aunque teníamos los informes allí, leerlos todos nos hubiera alargado la reunión a cuatro o cinco horas. Total, que hemos improvisado, escribiendo por lo que sabíamos de oídas o podíamos intuír de una lectura superflua de los proyectos.

Yo sólo tenía una cosa clara: una de las cinco candidaturas es la diócesis local de la iglesia anglicana y yo me niego (en lo posible) a que mis hijos vayan a un colegio religioso. Me ha hecho enormemente feliz saber que, por lo menos en mi grupo de trabajo de cinco personas, al menos tres de las otras cuatro madres tienen reparos en que la diócesis lleve la nueva escuela. Además ellas tenían otra razón que yo no conocía y es sumamente interesante…

Resulta que hasta 2006 había una escuela en el barrio regentada por la iglesia. La escuela se llamaba St. Andrew’s y las autoridades la mandaron cerrar aparentemente por suspender durante varios años los estándares de calidad exigidos. A mí me parece un caso muy gordo lo de mandar cerrar una escuela, pero aparentemente no hay ninguna información clara al respecto. Por lo menos no que esté accesible en google. Por supuesto la escuela más cercana, llamada Shirley se hizo inmediatamente pequeña para la demanda requerida, y acabaron trasladándose, creo que en 2010, a las dependencias donde estaba la vieja escuela St. Andrew’s, que es más grande. El edificio donde estaba la Shirley es donde el próximo septiembre abrirán la nueva escuela, que todavía no tiene nombre.

Y así es como los padres no queremos a la Iglesia allí ni en pintura. Y yo que me alegro.

Ahora se trata de ver cuánto caso nos hacen, porque la decisión final la acaban tomando sólo entre tres, y al final lo de hoy, aparte del chisme, ha sido más caos y pantomima que otra cosa. Habrá otras dos reuniones en las que incluso podremos preguntar directamente a los candidatos (que ellos llaman “sponsors”) cosas sobre cómo llevarán la escuela. Pinta interesante.

Ahora sólo me queda leerme los cinco proyectos de los sponsors a profundidad y los informes de las otras escuelas candidatas.