Animales

Anoche Eric se durmió pronto y me puse a mirar el libro de animales de Eric con Marc. Yo le señalaba un animal y él lo adivinada. Fue divertidísimo.

Elephant2– ¡Efante! (éste se lo sabe bien)

lemur– ¡Adilla! (mmmm, ¿casi?)

gorila– Mokey (mmmm, bueeno)

hippopotamo(Cara de “ni idea”)
– Hipopótamo – le digo
– ¡Ótamo!

flamingo(Otro que tal)
– Flamingo – Yo también mezclo idiomas que es un contento.
– … (pasa)

tigre– ¡Tigue! ¡Oaaaaar!
– Molt bé.

rinoceronte– Sauyo.
– No, no és un dinosaure, és un rinoceront.

dugong– Whale
– No…
– Balena
– Whale i balena és el mateix. És un dugong.
– ¡No! ¡Whale! ¡Balena!
– (pues vale)

jaguar– Lleón. ¡Oaaarg! – Y se pone a rondar a cuatro patas por la cama.
– Jaguar, Marc. És una mica diferent del lleó.

narval– ¡Otro whale!
– Mmm, no. Aquest és un narval.
– ¡Whale!
– Ok, ok, balena.

La conversación

Hoy es el día de muertos. Este día se celebra de una forma muy especial en México. Hoy en el museo de antropología de Cambridge tenían un rincón dedicado a explicar este día, con un altar decorado al estilo mexicano y algunas actividades manuales para los niños. En la planta baja está la exposición permanente y, entre muchas otras cosas, hay una tumba romana que encontraron en Arbury, el barrio que hay al ladito de casa. Dentro de la tumba, un esqueleto.

– Mira Èric, un mort.

– No, no és una persona.

– Sí, era una persona fa 2000 anys. Ara només queden els ossos. Posa aquí que era una dona d’entre 40 i 55 anys.

– I como s’ha muerto? – Mi hijo mezcla idiomas como el thermomix la mayonesa.

– No sé, un accident, una malaltia…

– Yo no quiero esta persona s’ha muerto.

– Però ja fa 2000 anys, tothom es mor i ja fa molt de temps.

– Tothom… ¿yo voy morir?

– Sí, tothom es mor quan es fa vell.

– ¡Yo no quiero voy morir!

– (Nudo en la garganta) …jo tampoc, Èric. Ningú vol morir. Si tenim sort vivim 100 anys.

– ¡Yo no quiero 100 anys! ¡Yo no quiero voy morir!

– …

La conversación continuó más o menos así, entre calaveras de azúcar y papel picado, durante una larga media hora en la que no quiso que le pintaran la cara de calavera, hasta que pudo distraerse haciendo una flor de papel y luego pintando una calavera de colores…

Le he visto, a sus casi cinco años, realmente preocupado, y el tema parecía que se le había olvidado hasta que hace cinco minutos lo ha vuelto a decir…

– Papa… yo no quiero voy morir.