Cero plazas en investigación

Nos lo están demostrando. La ciencia no importa en España.

Es más importante resucitar al putrefacto gigante de ladrillo restaurando una desgravación de impuestos a la compra de vivienda, que apostar por el conocimiento y la innovación. La gente que quiere hacer ciencia está huyendo en masa, uniéndose a los miles de trabajos técnicos especializados (informáticos, ingenieros, etc.) y creativos (artistas digitales) que ya están fuera. Por no hablar de los educadores y profesionales de la salud que ya están preparando sus maletas.

Sonicando y Félix Gallego han preparado este estremecedor video. Quizá si la ciencia no les paga dignamente, Hollywood les pillará para alguna secuela de Resident Evil.

Cero Plazas from Felix G. on Vimeo.

Voto pirata

Pensaba poner algo parecido a esta entrada como conclusión a mi entrada de ayer, pero no quise mezclar conceptos, porque una cosa es explicar o denunciar un problema y otra hacer propaganda electoral, porque lo segundo desvirtualiza lo primero.

Así que aprovecho que esta mañana en twitter hemos estado explicando las razones por las que votar a los Pirates de Catalunya (o cualquier otra versión del Partido Pirata) para copiar aquí mis tres tweets:

#votopirata porque quiero decidir directamente en presupuestos y otras cuestiones importantes.

#votopirata porque eligiendo representantes cada cuatro años se olvidan al día siguiente de las elecciones de que nos representan a nosotros

#votopirata porque conozco personalmente a gente involucrada como @DZPM y @GemaGoldie y me gusta cómo piensan

Para mí esta tercera razón es la más importante, sin duda. Saber que hay gente real como David y Gemma, gente que conozco en persona, que piensan como yo y que están comprometidos con un proyecto político claro y transparente, es el argumento definitivo que decanta mi voto.

Y aquí dejo constancia pública de mi opción política, por si algún indeciso pasa por aquí y quiere mirarse el programa, es una opción.

Esto no es democracia

Es 15 de noviembre y hoy acaba oficialmente el plazo de envío del voto desde el extranjero. No hemos recibido nada.

Esto no es mío. Es palabra de mortiziia. No os perdáis su entrada porque estoy seguro de que expresa el malestar de muchos miles de ciudadanos españoles que vivimos en el extranjero.

No es exactamente mi caso, pero ha ido de un pelo de rana, que diría mi mujer. Hemos recibido justo hoy, el último día para enviarlo, las papeletas y las instrucciones para votar. Estela ha tenido que venir a mi trabajo para terminar de completar la burocracia, que entre otras cosas consiste en poner los dos sobres (congreso y senado) en otro sobre junto con la fotocopia del pasaporte y un certificado que autoriza a votar. Y este sobre va a su vez en otro sobre más grande que se manda al consulado por correo certificado. Un lío, vaya, algo que sólo quien tiene muchas ganas de votar va a hacer a consciencia y bien.

Total, que sé de mucha gente (de todos los españoles de Cambridge que conozco, que son como sesenta, sólo hemos podido votar cuatro, que yo sepa) que hubiera querido votar y por una razón u otra no han podido. No creo que cambiemos el resultado de las elecciones de todos modos, pero si hay un millón y medio de españoles fuera de España es por alguna razón, y estoy seguro de que bastantes de nosotros quisiéramos que las cosas cambiaran para poder volver, y la opción democrática de votar es la única voz que nos dan para poder hacerlo.

Yo hoy he podido votar. Otros muchos miles no han podido, y no por falta de ganas.

Esto no es democracia.

Ejercicio

(Terminar este ejercicio puede tardar como una hora)

Lean primero la contra de la Vanguardia de hoy.

Convincente, ¿verdad? Si es lógico. Todos hemos visto Gremlins y sabemos que un bicho dentro del microondas explota. Es más, lo hemos comprobado: el pollo explota, la carne crepita que da susto y no intentéis poner un huevo a “cocer” en el micro. Además, las bombas atómicas también emiten radiación y eso es muy malo.

Por lo tanto, los móviles fríen el cerebro. Y no hay más que hablar. Y quien se atreva a dudarlo seguro que está pagado por telefónica, que tiene mucha pasta.

Pero si abrimos un poco los ojos vemos que hace diez años que todo el mundo tiene móvil y yo aún no conozco ningún caso de cerebro frito por móvil.

Ahora, si tenéis veinte minutos, no os perdáis esto. Yo estaba allí y aprendí mucho:

Y en poco más de media hora (cuando he escrito esto), el programa de Escépticos de EiTB sobre el tema. Añado: ya está visualizable:

Ahora creed lo que queráis. Yo os aseguro que no me paga Telefónica, pero sois libres de no creerme (también podéis no creerme pero he escrito esta conclusión final antes de ver el capítulo de escépticos de hoy).

PD: Añado algo de obligada lectura: Mauricio Schwarz destapa el entramado de asociaciones y fundaciones antiantenas.

Esto es sólo un ejemplo de brutalidad policial

Si estos días sólo has leído los periódicos o visto el telediario, no te has enterado de nada, o, a lo peor, te han contado lo contrario a la realidad (1).

Hace dos días, el 17 de agosto, hubo una manifestación (autorizada y legal) por un estado laico, aprovechando la coincidencia con las JMJ2011 y la visita del papa a Madrid. La cosa acabó a ostias con la policía, que acabaron desalojando y cerrando la Puerta del Sol, dejando pasar únicamente a aquellos que llevaran la mochila de peregrino.

Parece que la cosa empezó cuando grupos de peregrinos decidieron boicotear la marcha laica haciendo sentadas en el trayecto. Quién empezó a insultar importa poco, pero yo veo claro que aquí hay un grupo al que se está protegiendo y un grupo al que se está agrediendo por parte de la policía. Aquí un relato de lo que pasó el miércoles por parte de una periodista que fue retenida, cacheada y amenazada por la policía.

Ayer se improvisó una concentración en protesta por los hechos del miércoles, pero no se puedo hacer porque la policía cerró Sol. Ni siquiera el metro hacía parada. Pero es no significa que no hubiera lío. Acabo de ver este video, que pone los pelos de punta:

El chico al que apalean al final y que huye acojonado, ha escrito su propia versión, que complementa perfectamente el video, no se la pierdan:

Vuelvo en el metro camino a casa. Hace diez minutos estaba en la calle Atocha tirado en el suelo recibiendo porrazos, puñetazos y patadas por parte de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. ¿Por insultar? ¿Por provocar? ¿Por arrojar objetos? Pues no. Solo por fotografiar una agresión policial a una chica que cometió el delito de pasar por allí y no llevar mochila del JMJ.

Yo llevo desde el 15M rabiando impotente ante esta policía, estos políticos y esta prensa que sólo se dedican a controlar a la gran masa borreguil para poder mantener sus beneficios. Y esperad al 20N, esperad.

(1) Creo que esta frase és valida para cualquier día, pero en este caso está centrada en el contexto de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ2011) y la visita del papa.

Trempat

Mi amigo Charlie escribía ayer este tweet :

Perdoneu, però estic començant a trempar molt. Tant de bo no acabi amb gatillazo #yeswecamp #spanishrevolution #nonosvamos #15M #acampadasol

Lo comparto al cien por cien. Lo que está pasando desde el domingo pasado me resulta a la vez emocionante y excitante. Y no es porque crea que de aquí va a salir algo a corto plazo. De hecho sigo siendo pesimista y no creo que haya muchas sorpresas en las elecciones de este domingo, pero hoy soy algo menos pesimista que ayer, y ayer menos que anteayer, a la vez que cada vez más gente toma las plazas.

Simpaticé desde el primer momento con la plataforma “no les votes”. El lema es algo desafortunado para quien se queda sólo con la frase. Ese pronombre que substituye a un objeto indirecto no se refiere, como puede parecer a primera vista, a todos los políticos, sino en concreto a los partidos PSOE, PP y CiU. ¿Por qué ellos? Pues porque fueron los que votaron “sí” a la Ley Sinde: esa ley hecha para tumbar sin demasiados protocolos judiciales las webs de enlaces a descargas. El motivo parece nimio y algo naïf, especialmente si lo comparamos con los grandes problemas de la población en estos momentos, pero la indignación que hace surgir a los “nolesvotes” no viene de que sean unos piratas que no tengan nada mejor que hacer que bajarse series y películas y que se enfadan porque les van a capar sus webs favoritas. Eso es lo de menos. El problema es el trasfondo, el origen de esta ley, una ley que, gracias a wikileaks, se ha demostrado que viene impuesta y promovida (a través de presiones de los presidentes y de la embajada) desde el lobby de la industria del entretenimiento de un país tan lejano como Estados Unidos. La conclusión es clara: quien votó sí a la Ley Sinde no trabaja para el pueblo que lo eligió democráticamente sino para otros. Y a esos políticos no los queremos.

Luego viene la extrapolación y la obviedad (aunque no tan clara como con la Ley Sinde) de lo que se ha hecho en política en los últimos meses (rescates financieros, reforma laboral, recortes presupuestarios y recortes sociales, etc.) responde a intereses de una élite muy selecta que nada tiene que ver con la ciudadanía. Quizás esto siempre ha sido así, pero recientemente el torpe equipo de Zapatero ha tenido el “error” de ser tan descarado que se les ha visto el plumero. Son tan descarados que ni siquiera se les ve apanicados con lo que saben que se les viene encima. Quizás les importa un rábano porque saben que los favores se devuelven, y el presidente acabará de consejero delegado de rascarseloscojones en un alto despacho del edificio de un banco cobrando una millonada, y la Sinde ya tiene su despachito listo y decorado en Beverly Hills donde piensa escribir sin despeinarse el guión de “Mentiras y gordas II: una ministra en apuros”.

Total, que si no son corruptos de los talones a la coronilla, es que son gilipollas integrales, porque están regalando el gobierno a la oposición y en bandeja de plata. Claro que lo más probable es que todo esté previsto y poco importe, porque los que en realidad manejan el cotarro tienen a su servicio tanto a los unos como a los otros y ya les va bien que se vayan cambiando: así parece que hay democracia.

Es por esto que el hecho que cada día salga más gente a la calle me pone, y mucho. Porque igual no somos suficientes, pero con suerte hacemos el suficiente ruido como para que los desencantados con la política, una auténtica masa de gente que pasa de votar porque “total, pa lo que sirve…” se dé cuenta de que votando a un partido minoritario se cambian más cosas que votando en blanco o nulo, y mucho más que quedándose en casa.

Yo también tengo una erección de alto calibre, y puede que el domingo tenga un gatillazo, pero si no es esta vez, a la siguiente tendremos el polvo del siglo.

Microproducción

A raíz de la historia de ayer con la ley Sinde, y por un tweet de el Teleoperador que enlaza a una web de crowdfunding (nombre horrible donde los haya, ¿por qué no microproducción?), me acordé de un comentario que hice en este blog cuando copié una entrada de Hernán Casciari sobre el tema de las descargas:

El problema, como siempre, es la implementación.

Casciari dice que el pago de 74 céntimos por episodio le parece razonable. Sinceramente, a mí también. Pero ¿cómo pagas eso? ¿Y a quién? ¿A una gestora de cabezas cuadradas como la SGAE? ¿Directamente al autor? ¿A la productora? ¿En plan donativo? “Gracias, HBO, me gustó mucho Carnivàle, aquí tiene sus 20 euros por las dos temporadas, ¿me podrían hacer una tercera, por favor?” Eso sería algo grande, me convertiría de algún modo en productor de lo que quiero ver.

Yo pongo ahora mismo por adelantado, cinco euros para la próxima película de Tim Burton, otros cinco para la próxima de Amenábar, para Nacho Vigalondo, para Guillermo del Toro, veinte euros para las próximas cinco películas de Pixar, etc. A cambio pido tener derecho a bajarme una copia en alta calidad para verla el día del “estreno”. ¿Es esto tan difícil?

Y añado: le doy 10 euros a Alex de la Iglesia para que produzca su próxima película, a cambio de que no se enfade cuando me baje Balada triste de trompeta y la vea en mi casa (ésta la vería en el cine, pero lo tengo muy difícil, con dos críos y viviendo en Inglaterra).