Las mejores películas de los 80 (IX): Los Goonies

Los Goonies (1985) tiene mucho que ver con El secreto de la pirámide, la propuesta de la semana pasada. Además de que ambas son del mismo año, ambas están producidas por Steven Spielberg y tienen un guión original de Chris Columbus. Estas dos últimas coincidencias también se darán en una próxima película de esta lista que aún no desvelaré pero que es muy fácil de adivinar. El director elegido es Richard Donner, alguien de quien seguro hablaremos, posiblemente más de una vez, cuando hagamos la lista de los setenta.

La historia va de unos niños que corren aventuras, así de simple. No son superhéroes ni se tienen que ir a tierras remotas y extrañas a buscar reliquias. Son niños normales, de un pueblo costero de Estados Unidos, cada uno con sus habilidades y sus defectos, como cualquier niño normal, que no buscan aventuras, sino que son encontrados por éstas. Un mapa de un tesoro pirata encontrado en un desván será la chispa que encenderá la mecha de las correrías. El protagonista es Mikey Walsh, interpretado por un jovenzuelo Sean Astin, a quien veríamos muchos años más tarde como Sam, el compañero incansable de Frodo en El Señor de los Anillos. A su alrededor tenemos a sus amigos Gordi, Bocazas (Corey Feldman, a quien vimos en los siguientes años en Cuenta conmigo (1986) y Jóvenes ocultos (1987) y que no ha dejado de trabajar desde entonces, aunque en producciones de segunda fila) y Data, el chino (Jonathan Ke Quan es vietnamita en realidad) que un año antes estuvo en Indiana Jones y el templo maldito, pero que no ha hecho casi nada desde entonces.

Brand Walsh (Josh Brolin), el hermano de Mikey, su novia Andy (Kerri Green) y una amiga de la novia, Stef (Martha Plimpton) se unen accidentalmente a la aventura de la búsqueda del tesoro. Y no pueden faltar los malosos, una familia italiana de madre y dos hijos (los Fratelli), de quien conoceremos un cuarto integrante con deformidad congénita (aunque se insinúa que es debido a los maltratos de su madre): el adicto al chocolate Sloth.

La búsqueda del tesoro del pirata Willy el Tuerto se convierte en una increíble gran aventura que todos los niños de mi generación hemos deseado tener alguna vez. Por último quisiera destacar la genial canción de Cindy Cyndi Lauper, en cuyo videoclip aparece una escena recortada de la peli donde un pulpo ataca a los Goonies. Esta escena fue originalmente eliminada de la película, aunque al final el personaje de Data dice cuando le entrevistan en televisión que lo más emocionante de la aventura ha sido el ataque del pulpo. Esta escena se añadió en alguna edición en video.

Las mejores películas de los 80 (X): El secreto de la pirámide

El secreto de la Pirámide (1985) va a ser, seguro, la primera de las muchas decepciones que os vais a encontrar en este nuevo top que empieza hoy. La explicación es clara, entre 1980 y 1989 yo tuve entre 5 y 14 años y he hecho esta lista según lo que recuerdo que me gustaron las pelis cuando las vi en su momento. Muchas no las he vuelto a ver, quizá porque tengo miedo a que me dejen de gustar. El resultado va a ser algo infantil, bastante Hollywoodiense, pero divertido, en cualquier caso.

Sin duda los ochenta es la década de Steven Spielberg, de quien me gustaban mucho más sus producciones (no nombro ninguna porque veremos unas cuantas estas semanas) que las que él mismo dirigió. El secreto de la pirámide (título horrible donde los haya, en comparación con el original y más explícito El joven Sherlock Holmes) es uno de estos casos donde el primer nombre que sale al empezar la peli es un Steven Spielberg presents…. El director elegido en este caso es Barry Levinson, quien siempre ha mantenido un nivel decente en sus películas, con Rain Man (1988) como entrada destacable.

La peli inventa y explica el origen de dos de los personajes más reconocibles de la literatura inglesa: Sherlock Holmes y el Dr. Watson, en su primer caso cuando iban juntos a la escuela. Ambos descubren una sociedad secreta relacionada con rituales egipcios que envenena a sus víctimas lanzándoles dardos de ácido. Las alucinaciones que tienen cada una de las víctimas se nos muestran con impresionantes efectos especiales, siendo ésta una de las características básicas de las producciones de Spielberg, y aquí destaca por ser una de las primeras películas en usar técnicas de infografía.

También es de esas películas que me enseñaron que hay que quedarse hasta el final de los títulos de crédito para no perderse uno de los mejores finales sorpresa de la historia del cine… al menos para la mente de un niño de diez años en los 80.