Triodos Bank, las escuelas Waldorf y la censura

Ayer Mauricio Schwarz informó en su cuenta de twitter:

Anoche cuando lo comprobé no sólo estaba borrada la entrada indicada, sino que ninguna parte del blog “El retorno de los charlatanes” de Schwarz estaba accesible desde la extensión .com.es de blogger. Yo veo hoy que sí funciona http://charlatanes.blogspot.com.es/ e ignoro las razones de la rectificación, o si simplemente yo lo puedo ver porque accedo desde el Reino Unido.

En cualquier caso esto demuestra lo absurdo que resulta intentar censurar opiniones en internet.

Primero, siempre alguien guardará una copia de lo eliminado, o ésta estará accesible desde otro lado, especialmente si se intenta hacer de forma tan burda como eliminar la versión .com.es, pero dejar la .com.fr, como ayer se podía comprobar.

Segundo, la queja del afectado y el apoyo de sus seguidores pueden hacer que se cree un efecto eco con expansión y lo censurado acabe llegando a muchas más personas de las que inicialmente hubieran conocido el asunto. Por ejemplo, Fernando Frías, Eparquio Delgado, y algunos más incluído yo mismo aquí hemos copiado el artículo. Esto se conoce como efecto Streisand.

Tercero, algo huele mal cuando alguien, en vez de defenderse con argumentos, intenta eliminar sin más los razonamientos con los que se le acusa. Mal por Triodos, y mal por Google, aunque dejadme observar que sabemos a lo que nos atenemos cuando escribimos en un blog de una plataforma propiedad de Google y hemos aceptado las condiciones de servicio, aunque sea sin leerlas.

Por último, no pretendo entrar aquí en opiniones personales sobre lo que dice el artículo de Schwarz. Sí tengo mi opinión, pero no es el tema de hoy.

A partir de aquí, escrito por Mauricio José Schwarz:

El ataque a la educación y las escuelas Waldorf

Siguen abriéndose escuelas en España regidas por algo que se llama “pedagogía Waldorf”, como “La cabaña del árbol” en Toledo.

Las muñecas sin cara comunes en las escuelas Waldorf. Los niños tienen prohibido dibujar incluso caritas sonrientes hasta los 7 años.
Las muñecas sin cara comunes en las escuelas Waldorf. Los niños
tienen prohibido dibujar incluso caritas sonrientes hasta los 7 años.

El concepto “pedagogía Waldorf” parece señalar un origen legítimo en las prácticas de esa disciplina, puesto que “pedagogía” es la “ciencia que se ocupa de la educación y la enseñanza”.

Pero no es así. Es un sistema de indoctrinación esotérico, ocultista y producto de las divagaciones de una sola persona, de quien ya hemos hablado aquí al referirnos a la más visible institución perteneciente a su secta: Banca Triodos, el ocultista y médium austriaco Rudolf Steiner.

La “pedagogía Waldorf” es una serie de principios educativos que Rudolf Steiner, fundador de la secta llamada “antroposofía”, dijo haber conocido no estudiando la enseñanza, ni los procesos cognitivos de los niños, ni lo que funciona o no mejor en un aula, sino poniéndose en trance místico y “consultando” de modo clarividente una especie de biblioteca mística universal esotérica de la sabiduría que llamaba “registro akáshico” y que decía que estaba escrito en el “éter”.

La sede de la antigua fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria. (Foto CC de Stephan Klage, edición de Parzi, via Wikimedia Commons)
La sede de la antigua fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria.
(Foto CC de Stephan Klage, edición de Parzi,
via Wikimedia Commons)

La historia del nombre es aún más alambicada Emil Molt, alemán dueño de la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria y miembro de la secta, creyendo que Steiner tenía toda la sabiduría del universo, le pidió (en su confusa mente) a su gurú que creara una escuela para los hijos de sus obreros. Steiner simplemente se inventó un sistema educativo a la medida de sus creencias místicas y en en1919 fundó la escuela con objeto de difundir sus enseñanzas y conseguir nuevos y más fieles adeptos a su visión.

La “pedagogía Waldorf” tiene así la fiabilidad de las muchas otras ocurrencias de este siniestro personaje: la agricultura biodinámica, la medicina antroposófica, la arquitectura antroposófica, la eurritmia y otras chifladuras que han sobrevivido y se multiplican gracias a contar entre otras cosas con el apoyo de Banca Triodos, la organización financiera fundada por la secta y de la cual sus dirigentes poseen el 100% de las acciones, como contamos en la entrada Antroposofía, la secta y su banco (Tríodos), claro, para disgusto de los dirigentes de Triodos, que son también los dirigentes de la antroposofía, como Joan Melé, subdirector del banco y expresidente de la Sociedad Antroposófica de España,.

Waldorf, UNESCO y Federico Mayor

Por supuesto, lo extraño a primera vista es que la UNESCO, al parecer, otorga algún tipo de “reconocimiento” a la pedagogía Waldorf como válida. Y eso anuncian a bombo y platillo las muchas escuelas de la secta.

En realidad (como en el caso de la OMS y las pseudomedicinas) esto no es exacto. Un grupo de aderptos apoyado con todo el poder económico de la secta, llamado “Amigos de la Educación Waldorf”, consiguió que en 1994 se les invitara a presentar la educación Waldorf en la Conferencia Internacional sobre Educación de la UNESCO, dándoles una publicidad excelente.

(Amigos de la Educación Waldorf se ocupa además de la captación de fondos públicos para utilizarlos en la creación de sus escuelas en distintos países, violentando todos los más elementales principios de separación iglesia-estado y utilizando los fondos públicos para los fines privados de una organización religiosa.)

Sin embargo, hay por lo menos un conflicto de intereses en esta historia. El director de la UNESCO por entonces era el español Federico Mayor Zaragoza, quien aparece muy cercano a los proyectos steineritas. Es frecuentemente citado por el ya mencionado expresidente de la Sociedad Antroposófica, Joan Melé, y su blog está considerado por éste “blog amigo”. Habla insistentemente en favor de la educación Waldorf (pero no de otras tendencias pedagógicas, como la Montessori) y actualmente su Fundación Cultura y Paz es uno de los proyectos que cuentan con financiamiento preferente de Triodos Bank, el banco de la secta antroposofista. No es difícil encontrar instancias en que Melé y Mayor actúan a dueto, por ejemplo ofreciendo su visión del futuro económico, basada en las enseñanzas de su gurú Rudolf Steiner. Y si no, lo entrevista Triodos Bank con bombo, platillo y primer plano.

Obviamente no es ningún delito que un director de la UNESCO tenga creencias místico-religiosas, ni mucho menos. Pero si tales creencias han influido en que una organización internacional que encabeza dé pábulo a una práctica sin más bases que la clarividencia de un austriaco alucinado, quizás el “reconocimiento” de la UNESCO no tenga demasiado valor.

Demasiados profesores

Concidentemente, por estos días y en apoyo aparente a la masacre contra la educación pública emprendida por el gobierno extremista español, Andreas Schleicher, director del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), declaró que hay demasiados profesores por alumno en la educación pública española.

Esto por supuesto fue recibido con júbilo delirante por lo que en España se conoce como “la caverna mediática”, un grupo de medios de comunicación y periodistas manipuladores que incluye a militantes del catolicismo integrista, ultraconservadores sociales, neoliberales económicos, nostálgicos del franquismo, neonazis irredentos, anticomunistas de caricatura y derechistas mixtos, todos ellos identificados por tener una colosal capacidad vociferante inversamente proporcional a sus argumentos, y una ausencia total de buena fe.

Pero resulta que don Andreas Schleicher también es parte de la secta steinerita. De hecho, es egresado de una escuela Waldorf (no sabemos si es clarividente, pero suponemos que no, si lo fuera no tendría que hacer estudios sino sólo ponerse en trance como Steiner y consultar la sabiduría universal contenida, dicen los miembros de la secta, en el “registro akáshico”, que es donde Steiner aprendió, sin tenerlos que estudiar en libros reales, pedagogía sin haber educado a un niño, agricultura sin haber cosechado un tomate, medicina sin haber tratado a un paciente y economía sin haber trabajado un día en su vida).

En todo caso, la seriedad del programa PISA (inventado por el propio Andreas Schleicher y según el cual las escuelas Waldorf siempre son ejemplos de educación excelente, vaya sorpresa) queda bastante en entredicho. De nuevo, don Andreas puede creer en cualquier religión o superstición, pero ello no debería marcarle el rumbo cuando está al frente de una importante oficina de la OCDE.

Problemas Waldorf

Cada vez son más las escuelas “Waldorf” o antroposóficas de España, . Centros educativos donde se cuenta a los padres una historia maravillosa de nuevos procedimientos pedagógicos basados en conocimientos científicos, libertad del niño, respeto a su individualidad, acento en la expresión de su visión personal y demás lugares comunes que ciertamente apelan a la preocupación de cualquier padre ante un sistema educativo lleno de deficiencias.

Su fundador es presentado como “filósofo”, “educador” y “pensador” pero en ningún documento de la pedagogía Waldorf se señala que era un místico que hablaba con fantasmas y que derivó sus conceptos educativos de sus trances clarividentes y para servir a su más amplia secta, la antroposofía (más sobre Steiner y la pedagogía Waldorf en la entrada sobre Triodos).

La pedagogía Waldorf se basa en postulados fantasiosos, irracionales y caprichosos sin ninguna base fuera del delirante mundo del ocultismo steinerita.

Así, para empezar, los estudiantes son “identificados” misteriosamente según los cuatro humores que las antiguas supersticiones decían que tenía el ser humano. Cada niño de una escuela Waldorf es marcado como “melancólico, sanguíneo, colérico o flemático” y la educación que reciba será diferente según este “temperamento”.

Los cuatro "temperamentos" según Steiner y sus relaciones con los tres "cuerpos" místicos de los niños (haga clic para verlo en grande). Tomado de DC's Improbable Science.
Los cuatro “temperamentos” según Steiner y sus relaciones con los tres “cuerpos” místicos
de los niños (haga clic para verlo en grande). Tomado de DC’s Improbable Science.

Luego está la idea central de la creencia de Steiner: los niños son seres que flotan a la mitad entre el mundo espiritual y el material, es decir, que en ellos el espíritu no está debidamente integrado al cuerpo. Para facilitar que el espíritu encarne debidamente y el niño sea clarividente como Rudolf Steiner, durante los primeros 7 años no debe pensar, no debe tener acceso a la información, no debe conocer hechos. Un ejemplo revelador lo da Grégoire Perra quien, habiendo sido alumno Waldorf, adepto a la secta y profesor Waldorf, dio la alarma sobre los métodos de sutil indoctrinación de los steineritas, por lo que fue demandado por difamación y declarado inocente por la justicia francesa.

Algunos ejemplos de lo que Steiner le indica a los profesores que deben hacer: “No debemos temer hablarle a los niños sobre la Atlántida. No debemos omitir eso. Podemos incluso presentarla en un contexto histórico. Pero entonces tienen que rechazar la geología estándar… la edad de hielo es una catástrofe atlanteana. El antiguo período glacial y las condiciones promedio recientes en Europa no son sino lo que ha ocurrido desde que se hundió la Atlántida”.

Las delirantes enseñanzas Waldorf están destinadas a presentar como realidad las creencias de Steiner en las más diversas supersticiones, desde que los continentes son islas que “flotan en los mares” ancladas por las estrellas, de modo que: “cuando cambian las constelaciones, los continentes cambian”.

Y, sobre todo, se hace cuanto sea posible por impedir que los niños razonen o aprendan hechos. Una profesora Montessori y defensora de la pedagogía basada en la evidencia recuerda su paso por una escuela Waldorf:

En Historia, a los niños se les enseñaba la “historia como un proceso de desarrollo paralelo al desarrollo de los niños, con la civilización occidental en el pináculo”, y los mitos y leyendas antiguos como hechos históricos.

Esto es consistente con el racismo consustancial a las enseñanzas de Steiner.
Cuenta además:

En otra ocasión, un alumno de sexto grado me preguntó cómo funcionaba la copiadora de la oficina. Antes de que pudiera abrir la boca, una profesora corrió hacia el niño y le dijo que había un gnomo dormido en la caja, y que cuando se oprimía el botón, se encendía una luz, lo despertaba y él copiaba rápidamente el papel que se ponía frente a él y pasaba la copia por la abertura. Después de que el niño se fue, se me dijo que no podía “envenenar” la mente del niño con “hechos duros y fríos como piedras”.

Y lo peor es que muchos padres no saben nada de esto, creen que inscriben a sus hijos en una forma educativa válida, legítima, honesta y estudiada, con el “apoyo” de la UNESCO y alguna validacion académica real, lo cual no es verdad.

De hecho, hay un creciente movimiento de denuncia de las barbaridades sectarias que mueven todas las actividades de la “educación Waldorf”, entre ellas Personas en favor de Escuelas Legales y No Sectarias (PLANS), Waldorf Watch y denuncias varias… desgraciadamente todo ello en inglés, mientras que en el mundo hispanoparlante los steineritas, en todas sus ramas, trabajan con una impunidad casi absoluta.

Para terminar, un detalle curioso es que las escuelas Waldorf hacen un intento constante por disociarse de la secta antroposófica. Una y otra vez hablan de “inspiración” en Steiner pero niegan ser integrantes de la red de su religión. Lo mismo que han tratado de hacer los líderes antroposóficos de Banca Triodos en sus respuestas indirectas a la entrada original, afirmando que “las personas de Banca Triodos” se asocian “libremente” y porque quieren a una visión religiosa, pero que no tienen relación entre sí.

Sin embargo, la relación es imposible de ocultar, no sólo por la estrecha relación de destacados jerarcas antroposofistas con todo el “movimiento” Waldorf, sino porque en sus publicaciones está presente todo el entramado Steiner. Un ejemplo es la revista Nº 13 del sitio oficial de los Colegios Waldorf (pasa lo mismo en las demás), donde encontramos loas arrebatadas al gurú Rudolf Steiner (la educación Waldorf no tiene aportes de nadie más, todo se ajusta a lo que dijo este personaje, sin importar los avances logrados desde 1919 en ciencia, psicología y pedagogía)…

Captura de pantalla 2013-10-12 a la(s) 2.10.42 PM

… hasta una reveladora lista de anunciantes, todos ellos parte de la trama antroposófica, la mayoría directamente negocios propiedad de la secta:

Captura de pantalla 2013-10-12 a la(s) 1.14.34 PM

  • Alieco es distribuidora de Démeter, la opulenta empresa que “certifica” la agricultura biodinámica obtenida por Steiner también del “registro akáshico”.
  • Asociación de Agricultura Biodinámica, otra marca de Démeter.
  • Cal Valls, empresa de alimentos certificada por Démeter.
  • Centro de Terapia Antroposófica, propiedad de la Fundación Canaria Antroposófica y que ofrece terapias milagrosas para diversas afecciones.
  • Dr. Hauschka, empresa de cosméticos también propiedad de la antroposofía y fundada por Steiner.
  • Editorial ING, especializada en libros antroposóficos para niños.
  • Editorial Rudolf Steiner, la multinacional editorial de la secta.
  • Fundación Círculo de Arte Social, que no tiene nada que ver con el arte ni la sociedad, sino con la meditación antroposófica.
  • Fundación Rudolf Steiner, el eje de las actividades de la secta en España.
  • Triodos Bank, el banco que financia las actividades de la secta.
  • Weleda, empresa de pseudomedicamentos propiedad de la antroposofía.

Por desgracia, sin embargo, difícil será que las autoridades educativas españolas, empeñadas en la destrucción de la educación pública, se preocupen por investigar las prácticas de esta pedagogía que, junto con las demás ramas de la secta antroposófica, siguen creciendo en poder político y económico.

(Postdata: Nada asombrosamente, la entrada dedicada a la Pedagogía Waldorf en la triste Wikipedia en español no menciona nada de esto, ni ninguna crítica, ni a ninguno de quienes se consideran sus víctimas, ni siquiera informa sobre las bases de la “ciencia espiritual” de Steiner, sino que funciona como una pieza publicitaria engañosa más de esa enciclopedia irracional.)

Escrito por MJS.

Los productos naturales ¡vaya timo! de J. M. Mulet

Portada de libro

En casa a nosotros nos gusta reciclar, no matamos a las arañas y nos llega cada dos semanas una caja “sorpresa” de verduras orgánicas, con diez variedades para consumir en los días que faltan hasta que llegue la siguiente caja. Nunca me he planteado que estas cosas sirvan para salvar el mundo. De hecho sigo pensando que la humanidad se va al garete igual hagamos lo que hagamos y la Tierra va a seguir tan campante con sus bichos, sus plantas, sus animales y toda su variedad biológica, pero sin nosotros, que le importamos más bien una mierda. Yo reciclo porque me gusta clasificar las cosas, no mato a las arañas porque pienso que es inmoral, y me ayuda a enseñar a mi hijo que matar y hacer daño está mal, voy en bici al trabajo porque es más sano y porque ir en coche sale caro y contamina y acabo tardando lo mismo, y compro la caja orgánica porque creo que la verdura tiene más calidad, aunque luego veremos que puede que en esto esté equivocado. Y sí, reconozco que hacer todo esto también sirve para lavar mi consciencia ecológica y sentirme bien porque no hago tanto daño al medio ambiente, aunque a la hora de la verdad cada vez que tomo un avión a ver a mis padres tire por la borda años de reciclaje y miles de quilómetros en bicicleta en forma de huella de carbono. Mea culpa.

En éstas ando que voy y me meto en el mundo del escepticismo. Y me divierto mucho porque es muy fácil atacar a la religión e ir por ahí diciendo que Dios no existe y ver la cara de sorpresa de la gente. Y desmontar los principios básicos de la homeopatía o explicar por qué las microondas del móvil no pueden hacerte ningún daño en el cerebro es muy fácil. Pero un día vas a una conferencia escéptica y uno de los ponentes más respetados en el mundo del escepticismo suelta “esto es un engaño, como los alimentos orgánicos” y sientes la hostia a veinte metros de distancia.

Y un par de años después te metes en amazings.es y un setiembre cualquiera conoces a un tal Mulet, que acaba de sacar un libro…

Portada de libro Y otros cuantos meses después llega Navidad y le pides el libro a tu abuela para Reyes y te lo regala. Pasan otros meses y acabas sacando un rato para leerlo. Y ya estamos aquí. Y ahora.

El título es la hostia de la que hablaba antes, una provocación y un toque de atención, sí, pero junto con el dibujo nos presenta un primer argumento irrebatible: lo natural no es necesariamente bueno o mejor que lo artificial, véase la amanita faloides que hay en medio de la ensalada de champiñones. Esta idea está en la introducción y el primer capítulo del libro: es cierto que la idea de un día de campo o un paseo por el bosque es placentera, pero el subconsciente colectivo reduce esto a la idea de que lo natural es bueno y el márqueting se aprovecha y nos vende naturaleza hasta en el champú. La lección es fácil: hay que estar alerta ante el engaño, ya que lo que se nos vende como natural muchas veces ni es tan natural y la mayoría de veces no es tan bueno como nos lo presentan. Ésta es la idea básica que se extiende en poco más de 130 páginas a través de siete capítulos dando múltiples ejemplos. El primero habla de la alimentación natural y la agricultura ecológica. Aquí hay argumentos contundentes como que no es muy ecológico tener que tirar la mitad de la cosecha porque se pudre o se pierde por plagas al no usarse plaguicidas artificiales. En otras palabras: hace falta el doble de campo para alimentar a la misma población, lo que no es muy sostenible.

El segundo capítulo habla de los transgénicos y se nota que está escrito desde el profudo conocimiento de alguien que investiga en el tema. Después de leer el capítulo uno no puede entender cómo una idea que puede revolucionar la alimentación mundial, haciéndola accesible y barata a todos los habitantes del planeta, está totalmente proscrita y perseguida por grupos influyentes como Greenpeace, que al final consiguen que se legisle y prohíba localmente productos transgénicos que acabamos importando igualmente, como el papel de algodón para los billetes o la insulina para los diabéticos.

El tercer, cuarto y quinto capítulo hablan de medicinas alternativas y otros remedios naturales. Para mí totalmente redundantes ya que no dicen nada que no haya leído en otros libros más completos, pero que son necesarios por completitud sobre el tema. Especialmente el quinto sobre “cómo ser un médico naturista”, con un estilo más irónico y menos informativo que el resto del libro, no me gustó tanto. El sexto capítulo es sobre los productos del hogar y las falsas ideas que tenemos sobre ser ecológico en casa, con una mezcla de muchos temas interesantes en apenas diez páginas. Y el séptimo, por último, habla de la producción de energía, otro tema con conlusiones sorprendentes como que ni la energía solar captada por placas fotovoltaicas ni la energía eólica son tan buenas y eficientes como nos pensamos (construir una placa o un molino de viento tiene un coste energético que cuesta muchos años de “amortizar” en un sentido renovable), ni la energía nuclear es tan mala como Godzilla y la guerra fría nos han incrustado en la memoria colectiva, al menos en “muertos por unidad de energía generada” es de las energías más seguras que podemos obtener, más incluso que la hidroleléctrica.

Y terminas el libro y te quedas con un sentimiento de desazón. Y te preguntas que para qué sirven algunas de las cosas que haces en tu vida diaria y tienes que replantearte otras y en algunas incluso seguir investigando. Quizás éste es el mayor problema del libro, que a nadie le gusta que le digan tan claramente que se equivoca y es fácil sentirse ofendido con según qué cosas. Sería fácil pensar “pues no me creo nada” y sigo con mis pomaditas curaconsciencias, pero el pensamiento crítico es exactamente ser capaz de cambiar de opinión ante la evidencia y en este caso hay monumentos de paja que caen por sí solos.

Lo que sí echo de menos es la pomada para la desazón de la que hablaba. Mulet no dice en ningún momento que haya que dejar de ser ecológico. Lo que dice es que no hay que ser ecologista anticientífico. Es más, en muchos momentos deja claro que está a favor del reciclaje y de usar la bicicleta siempre que se pueda en vez del coche, que es necesario cuidar a los animales y la diversidad biológica. ¿Por qué no añadir entonces un capítulo titulado “¿Cómo ser ecológico de verdad?” al final con consejos para ser un poco más verdes pero con base científica? Creo que el libro sería algo más amable con el lector comprometido y dejaría mejor sabor de boca.

Por otro lado, es un libro necesario y un tremendo golpeador de consciencias, al que le faltan unas cien páginas, especialmente en los dos primeros y los dos últimos capítulos para profundizar en algunos temas en los que se pasa muy por encima.

Muy recomendable.

Resumen del resumen del informe suizo

Cuando vi que entre los enlaces de mis amigos alternativos empezaba a correr uno que ensalzaba la homeopatía, no me extrañó lo más mínimo pero no no le di ninguna importancia y lo dejé pasar, ya había pasado otras veces y he perdido demasiadas energías discutiendo inútilmente sobre el tema. Pero esta vez me quedó el gusanillo contoneándose en mi estómago y acabé leyendo el enlace. Esta vez había algo diferente: era el resumen de un informe que parece que los suizos han utilizado para justificar la subvención pública de los tratamientos homeopáticos. A parte del argumento de autoridad de “los suizos son gente seria”, el resto del artículo no utilizaba el típico lenguaje falaz, metafísico o esotérico que usan otros artículos sobre la homeopatía. El artículo estaba dirigido a gente que a priori no está predispuesta a dejarse engañar. Era el mismo lenguaje con el que está escrito un informe científico de verdad. Algo fallaba.

Pensé en todas las discusiones anteriores que he tenido con mis amigos y en cómo muchos de sus argumentos para defender algo que cae fuera del ámbito científico es precisamente denostar la ciencia, o aquello de “la ciencia no lo es todo”, “hay cosas que no se pueden explicar con la ciencia”. Pero resulta que cuando aparece algo que sí que aparenta respaldar la homeopatía de forma científica, es el artículo más distribuido del día. Eso tiene un nombre y se llama el sesgo de confirmación: Si dices lo que quiero oír, entonces te escucho, te creo y hasta te divulgo. Si lo que dices me contradice o no me interesa, probablemente lo ignore, lo olvide, y hasta lo denoste y lo desprecie.

Se presentaba un reto. Mandé el enlace a la lista de amazings, quienes encontraron enseguida el informe original de ¡260 páginas! Arturo Quirantes se ofreció para leerlo y destriparlo y de ello ha sacado hace un rato un artículo en la web de amazings que no tiene desperdicio y que muestra cómo trabajan quienes quieren influir en que un gobierno apoye la compra de sus productos, aunque no funcionen.

Y resumiendo el resumen: las páginas del informe están plagadas de sesgos de confirmación. ¡Qué casualidad!

Ejercicio

(Terminar este ejercicio puede tardar como una hora)

Lean primero la contra de la Vanguardia de hoy.

Convincente, ¿verdad? Si es lógico. Todos hemos visto Gremlins y sabemos que un bicho dentro del microondas explota. Es más, lo hemos comprobado: el pollo explota, la carne crepita que da susto y no intentéis poner un huevo a “cocer” en el micro. Además, las bombas atómicas también emiten radiación y eso es muy malo.

Por lo tanto, los móviles fríen el cerebro. Y no hay más que hablar. Y quien se atreva a dudarlo seguro que está pagado por telefónica, que tiene mucha pasta.

Pero si abrimos un poco los ojos vemos que hace diez años que todo el mundo tiene móvil y yo aún no conozco ningún caso de cerebro frito por móvil.

Ahora, si tenéis veinte minutos, no os perdáis esto. Yo estaba allí y aprendí mucho:

Y en poco más de media hora (cuando he escrito esto), el programa de Escépticos de EiTB sobre el tema. Añado: ya está visualizable:

Ahora creed lo que queráis. Yo os aseguro que no me paga Telefónica, pero sois libres de no creerme (también podéis no creerme pero he escrito esta conclusión final antes de ver el capítulo de escépticos de hoy).

PD: Añado algo de obligada lectura: Mauricio Schwarz destapa el entramado de asociaciones y fundaciones antiantenas.

Desmontando la grafología

Aún declarándome escéptico, me sorprendo a mí mismo a veces dando cosas por sentadas cuando en realidad son patrañas tan grandes como el tarot o la astrología. He aquí un ejemplo: la grafología.

PD: Debo añadir que óbviamente aquí Randi no demuestra nada, sino que simplemente “muestra”. Para que el estudio tenga valor científico el experimento se debería repetir algunas decenas de veces y en doble ciego. De todos modos, ¿alguien apuesta que el resultado de un estudio hecho correctamente se diferenciaría mucho de lo que muestra Randi en “modo show”?

Visto en Cerebros no lavados.