Los periquitos vienen a Inglaterra

Según el departamento de Medio Ambiente del Reino Unido, puedo meter los periquitos sin problema en Inglaterra.

Changes to UK pet bird import rules mean that owners can now bring their pet birds into the UK from the EU and certain other countries without quarantine or other special measures.

The deregulation means that owners are free to bring their pet birds into the UK provided that:

  • There are five or fewer birds, and they are accompanied by their owner
  • The birds are not intended for a commercial purpose
  • The birds are not poultry as defined by EU law.

Aquí el resto de la regulación.

Un problema menos y un verdadero alivio.

Adios, Lina

El de la tienda dijo que fue un ataque al corazon. La verdad es que nunca ha sido una periquita rebosante de salud. Nos ha durado 18 meses.


Yo no vuelvo a casa hasta el proximo jueves, pero me cuentan que Morgan ni se ha inmutado (solo el primer dia solo estuvo algo callado).

Criando periquitos

Ya una vez os hablé de Lina. Pues este mes que viene espero hablaros mucho más, porque he decidido que Lina y Morgan sean padres. No pensaba hacerlos criar hasta febrero del próximo año, más o menos, que es cuando hará un año que los tengo, pero hace una tres semanas me encontré un huevo en el doble fondo de la jaula, donde caen los restos de comida. El que me los vendió me dijo que es extraño, que si no hay nido no hay amor, y si no hay amor, no hay huevos. Ni crías, por supuesto. Pero Morgan es un cachondo, y Lina de vez en cuando se deja (especialmente a las siete de la mañana, cuando yo menos funciono, ellos están de fiesta). Pues me convenció que les comprara un nido y se los instalé. Estuvieron asustados dos días, como siempre ante cualquier novedad, es por esto que nunca me han comido lechuga, porque se pudre antes de que se animen a tocarla. Pero al tercer día Lina la intrépida, Lina la investigadora, Lina la aventurera, entró. Y bien poco que ha salido desde entonces, aunque todavía no ha puesto huevos, dicen que tardan unos diez días. Lista de tareas según esta web:
1. Se emparejan.
2. Encuentran nido.
3. Morgan conquista a Lina.
4. Lina prepara el nido.
5. Se aparean.
6. Tienen huevos (10 días).
7. Nacen las crías (18 días).

La primera puntualización es que mis periquitos no entienden de hacer las cosas en orden, ya que yo diría que ya hicieron 5 antes que 1, y casi que antes que 3. Vamos, que estamos en fase 4, y con 5 cumplida, cualquier día somos abuelos. Atentos a sus pantallas.

PD: Ya sé, ya sé, queréis fotos. ¿Quién me regala una cámara digital?

El vuelo de Lina

Os presento a Lina:

Es nuestra periquita y tiene novio, que como no puede ser de otra manera se llama Morgan y se quieren mucho.

Esta mañana no me sentía muy bien: los aires acondicionados y demás han hecho estragos en mi sistema respiratorio y he decidido quedarme en casa a cuidarme un rato. Como los periquitos casi no tenían comida, he cogido su comedero de plástico y en el balcón he soplado las cáscaras de las semillas que eran casi la totalidad del contenido del recipiente. Las pocas semillas que quedaban las he metido en el otro comedero y en vez de llenar el vacío lo he dejado en el fregadero para lavar, pensando en que más tarde ya limpiaría la jaula, les cambiaría el agua y les pondría nueva comida. He ido a dormir un rato, cerrando la puerta de la sala porque, además de simpáticos, los pollos, como cariñosamente les llamamos, son extremadamente ruidosos.

He dormido algo más de una hora y al despertar, aun con las dos puertas cerradas se oían claramente los graznidos de la pareja, pero no de forma alborotada y sin sentido, como normalmente chillan, sino que estaban dialogando, ahora chilla uno, ahora grazna el otro…

Abro la puerta de la sala y oigo un revoloteo. Algo azul sobrevuela la mesa y cae detrás del sofá. Luego silencio.

Lina ha conocido hoy la libertad durante un rato. Los quince o veinte litros de aire de su jaula se han ensanchado hasta ocupar varias decenas de metros cúbicos de la sala-comedor-cocina de nuestro pequeño piso de Girona. Enseguida se le han hecho demasiado grandes. No sabe volar en tanto espacio y por eso cae a los pocos segundos de alzar el vuelo. Y allí se queda, quietecita y miedosa en el suelo, mirándome con aires de interrogación y, de vez en cuando llamando a Morgan, quien le contesta desde la comodidad de la jaula: “¿Cuándo vuelves?”.