Premios de fotografía científica 2008

Dejemos que lo expliquen ellos:

FOTCIENCIA es un certamen de fotografía científica convocado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) cuyo objetivo es acercar la ciencia y la tecnología a los ciudadanos mediante una visión artística y estética sugerida a través de imágenes científicas y un comentario escrito del hecho científico que ilustran.

Las imágenes de FOTCIENCIA son un recurso público para la divulgación de la ciencia.

Pues este año ya hay premiados, y se pueden ver en esta página. Como yo soy muy chulo y me han gustado más los finalistas y los accésits que las fotografías ganadoras, pongo aquí las tres fotos que me han gustado más, y para quién y con qué ganó, ya sabéis. Y aquí se pueden ver las demás.

Ahora mi selección:

Título: Vapores volcánicos
Autor: Irineu Illa Bochaca (Girona)
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A unos 19 km al este del volcán Kilauea en la isla de Hawai, el río de lava desemboca con furia en el océano Pacífico. Este peculiar encuentro entre fuego y agua está marcado por una impresionante columna de vapor mezclada con gases tóxicos y corrosivos de altos contenidos en dióxido de azufre. La elevada temperatura del magma, además de evaporar el agua del océano, genera una corriente de aire caliente. Estas fuertes corrientes, a su vez, derivan en una serie de pequeños tornados alrededor del flujo de lava, que en unos pocos minutos desaparecen tan rápido como se han generado. De vez en cuando, una ola audaz entra con fuerza cubriendo la lava, ésta responde con una furiosa explosión escupiendo trozos de escoria incandescente. De lejos, a salvo, se oye un ruido sordo y profundo que atraviesa el aire.

Titulo: Crónica de una muerte anunciada
Autora: Elisabet Fernández Rosas (Barcelona)
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La apoptosis se puede considerar como una muerte celular “programada”, un evento celular natural y controlado, el cual también puede ser inducido por condiciones patológicas. Las células en proceso de apoptosis se deshidratan, se fragmentan y sus núcleos encogen. De esta manera, pueden ser eficientemente englobadas vía fagocitosis y sus componentes ser reutilizados por células del tejido adyacente. En la imagen se puede observar un macrófago procedente de una línea monocítica humana que está muriendo por apoptosis, y ha ido perdiendo los puntos de unión con el substrato, lo cual se puede apreciar por la disposición radial de los “filopodios” que emite la célula y la intensa lobulación de su superficie. La fotografía se realizó en un microscopio electrónico de barrido (SEM) Hitachi S-570.

Titulo: Libre al sur del Duero
Autor: Alberto García Gómez (Madrid)
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La imagen del lobo ibérico ha sido obtenida en una fría tarde de invierno en el límite entre la Comunidad de Madrid y la provincia de Segovia. Aquella tarde, en el ocaso, el lobo ibérico vagaba por un paisaje helado, los reflejos del sol añaden un motivo de abrigo a todos los que transitan por el páramo. Su trote le permite soportar largas caminatas a través de los territorios helados. Antiguo poblador de la Península, luchando por recuperarse en territorios en los que había sido extinguido por la caza y la destrucción de su hábitat. El proyecto educativo intenta seguir los pasos del lobo desde la provincia de Segovia hasta la Comunidad de Madrid, tratando de dar a conocer la forma de vida de uno de nuestros grandes depredadores, y su expansión al sur del Duero.

Visto en Sonicando.

Bajada de pantalones

Mis excompañeros de asociación en la Universitat de Girona han hecho hoy una divertida performance para mostrar su indefensión ante la política científica. Ésta es su aportación local ante la manifestación que ha organizado la Federación de Jóvenes Investigadores para mañana en Madrid.

Baixada de pantalons - Cara A

Baixada de pantalons - Cara B

Han aprovechado el acto reivindicativo para presentar las respuestas a las preguntas que les han hecho a los candidatos de los partidos en Girona sobre la carrera investigadora. Aquí podéis ver un resumen de lo organizado y las conclusiones.

M’hagués agradat estar amb vosaltres. Us trobo a faltar :_) .

Hacia la privatización de la ciencia

Desde que leí la tesis me voy desvinculando poco a poco del movimiento precario, pero como aún estoy suscrito a algunas de las listas de correo de las diferentes asociaciones, de vez en cuando me llega un mail muy interesante.

En este caso trata de las “jornades doctorials”, una especie de colonias para investigadores que son obligatorias para los becarios de la Generalitat y de algunas universidades, incluyendo la de Girona.

El escrito que sigue es largo, pero retrata muy bien lo que sucede en Catalunya con la ciencia, y es fácil generalizar el caso concreto de estas jornadas a cómo funcionan las cosas a nivel político.

Yo todavía hubiera sido más duro con las conclusiones, y es que una de ellas es que hay unos cuantos chupópteros en el asunto y que no me extrañaría que fueran familia directa de un alto cargo, pero eso son meras suposiciones…

JORNADES DOCTORIALS

En el debate público aparece con frecuencia la preocupación por la situación precaria de la Universidad y de las instituciones públicas de investigación. También es habitual oír hablar de las dificultades con las que tropiezan quienes se proponen desarrollar su vida profesional en estos ámbitos. Normalmente se atribuye estas dificultades a una escasez de recursos que resulta paradójica en los tiempos que corren, cuando la importancia de la investigación está cada vez más presente en la grandilocuencia de los discursos políticos.

Quizá por ello el objeto de este artículo resulte inaudito, casi inverosímil: por una vez, al menos aparentemente, se tira la casa por la ventana en la formación de los investigadores. La Generalitat de Catalunya, por medio de la Agència de Gestió d’Ajuts Universitaris i de Recerca (AGAUR), dedica una importante partida presupuestaria a organizar un evento denominado “Jornades Doctorials. Desenvolupament professional dels doctors i formació en la gestió de l’R+I”. El irritante neologismo “doctorials” indica quiénes son los destinatarios: los becarios predoctorales, en este caso beneficiarios de las ayudas para la formación de investigadores (FI) de la Generalitat de Catalunya. En concreto, los becarios que se encuentran en el tercer año de su trayectoria predoctoral y aspiran a obtener la tercera y última renovación anual. Desde 2005, esta renovación está condicionada a la asistencia a las “Jornades Doctorials”, inspiradas en un antecedente francés (las “Journées Doctorales”), pero con el añadido de la obligatoriedad marcando un evento muy sintomático de los últimos desarrollos que se viven en el mundo universitario.

Desde el establecimiento de la obligatoriedad de las “Jornades” se han venido celebrando tres ediciones cada año con casi un centenar de participantes en cada una. Entre ellos, además de los becarios FI, se cuentan algunos asistentes voluntarios procedentes de otros programas predoctorales. El coste del evento por cada asistente, según la propia AGAUR, es de 1100 euros, una cantidad que merece ser contextualizada: cada una de las doce pagas netas de un becario predoctoral de la Generalitat no alcanza los mil euros (lo que les salva de engrosar, por tanto, la filas del tan traído y llevado “mileurismo”).

Durante cuatro días, el centenar de becarios se aloja a pensión completa en un lugar aislado e inaccesible en transporte público, la “Escuela internacional de Alta Dirección y Administración de empresas de Barcelona”, un complejo privado ubicado al pie de Montserrat. Por las instalaciones, además de los organizadores de las universidades, van pasando representantes de diversos organismos y empresas que participan en las actividades. Las jornadas son maratonianas y no existen períodos de tiempo libre ni la posibilidad de ir a dormir a casa. Naturalmente, las cuarenta horas semanales exigibles a los becarios se completan y se exceden en un tiempo récord, y no existe ninguna disposición especial para los participantes con responsabilidades familiares.

Además, se controla la asistencia a todos y cada uno de los actos, ya sea de manera informal en las actividades por pequeños grupos, ya sea mediante el registro de firmas en los actos plenarios. Estos controles de asistencia son una novedad de 2007 que, probablemente, pretende acabar con las conductas resistentes de quienes otros años se quedaban en su habitación.

La justificación de la obligatoriedad de las “Jornades”, repetidamente escuchada de boca de los organizadores cada vez que se hace evidente el descontento entre los asistentes, resulta paternalista e infantilizante. Al parecer, la AGAUR vela por el futuro más que incierto de los becarios predoctorales, quienes, tras estos años asomados al espejismo de la profesión de investigador, corren el peligro de haberse hecho ilusiones respecto a una posible salida laboral relacionada con su vocación. Las “Jornades Doctorials”, en este contexto, han de ser el antídoto, el golpe de realidad que les ayude a ensanchar la mirada y a barajar otras posibilidades. O, mejor dicho, la alternativa que se presenta como única: el prometedor mundo de la empresa. Todos los futuros doctores, incluidos, según se enfatiza, “los de letras”, pueden hacer sus pinitos en el sector privado siempre y cuando sean lo suficientemente flexibles, ambiciosos y creativos como para “inventarse su propio puesto de trabajo” (sic). Ante tan alto cometido, los organizadores no dudan en usar los medios a su alcance para que incluso los más recalcitrantes se dejen guiar. Porque, al fin y al cabo, ¿qué hay de malo en hacer depender de la asistencia a las “Jornades Doctorials” la continuidad de las becas? ¿Qué son cuatro días de encierro en comparación con cuatro años de sopa boba a cargo de la Generalitat? A quienes les surge alguna dificultad para asistir se les advierte de que su sustento durante el próximo año corre peligro y, en todo caso, se les concede una renovación condicionada o veinticuatro horas de gracia para ausentarse (sin que, por supuesto, les sea facilitado un medio de transporte para ir a cumplir con sus otras obligaciones a cuarenta kilómetros de distancia). Incluso en casos extremos, como la muerte de un familiar, continúan las advertencias, obviando que cualquier trabajador tiene derecho a varios días libres en tales circunstancias.

Quien asiste a tantos despropósitos no puede evitar pensar que es en ellos donde se revela la verdadera naturaleza autoritaria e impositiva del evento. Resulta increíble que el factor que legitime la renovación de la beca sea haberse sometido a cuatro días de entrenamiento pseudoempresarial, y no tanto haber desarrollado adecuadamente un proyecto de tesis doctoral durante todo un año. En efecto, cada año se producen denegaciones de renovación justificadas por la no asistencia a las “Jornades Doctorials”.

Un riesgo especificado en la convocatoria, y, por tanto, indiscutible, como si los becarios hubieran estado en algún momento en disposición de manifestar su desacuerdo. Algo así como el “lo tomas o lo dejas” de un contrato laboral redactado por el empleador y firmado resignadamente por el empleado que necesita trabajar para vivir.

En la organización del evento participa una larga serie de empresas privadas: los psicólogos que “dinamizan” las actividades en grupo (OPS NEO y los trabajadores autónomos que trabajan para ellos), los organizadores del “outdoor training” (de nuevo sic), quienes regentan el propio alojamiento, etc. A esta lista se vienen a sumar buena parte de los ponentes invitados que representan también a empresas (Laboratorios Esteve, Buenaidea, Advancell, Bioibèrica, Leitat, Michaelpage, Meteosim,
Neurosciences Technologies, Polyphonic, Adiciona). También participan agencias e instituciones de carácter estatal o paraestatal, relacionadas con el fomento de la actividad empresarial, como el “Centre d’Innovació i Desenvolupament Empresarial” (CIDEM), la “Fundació Catalana per a la Recerca i la Innovació” y las propias universidades públicas catalanas. El resultado es la escenificación de una especie de complicidad absoluta entre el Estado (en este caso la Generalitat) y los intereses privados.

La mayor parte de los ponentes provienen de disciplinas tecnológicas o biomédicas, proclives a la explotación empresarial de los descubrimientos científicos. La escasez de representantes de las Humanidades y Ciencias Sociales se atribuye a su incapacidad de adaptación a las circunstancias de nuestra “sociedad del conocimiento” basada en la innovación y la iniciativa empresarial, y no se interpreta como lo que es: un síntoma del absoluto desinterés que la actividad mercantil provoca en la mayor parte de estos investigadores. La reivindicación de la investigación no aplicada y del trabajo intelectual no traducible en términos de rentabilidad ni de cuantificación suena extravagante en semejante ambiente. Los becarios que no tienen previsto fundar ninguna empresa y que evitarán en lo posible trabajar en una multinacional asisten con resignación a unas mesas redondas sin ningún interés para ellos, pese a llevar títulos tan sugerentemente exhortativos como “Crea la teva pròpia empresa”, “Ara és el torn de l’empresa”, o “Millora les teves oportunitats laborals gestionant els teus contactes”.

Así, el primer día se dedica al futuro inmediato tras la lectura de la tesis, pasando de puntillas sobre la carrera académica llena de altibajos, casi inexistente, que ofrece la Generalitat, y obviando totalmente la opción, en realidad contemplada por muchos, de emigrar al extranjero en busca de vientos más propicios para la investigación. El segundo día se elabora un “proyecto de innovación”, lo que obliga a todo el mundo a inventarse y a presentar ante los demás un producto cuya pertinencia reside únicamente en sus buenas perspectivas de mercado. Los días tercero y cuarto son más de lo mismo: relatos machacones de unos cuantos doctores muy satisfechos de haber abandonado a tiempo la senda sin futuro del sector público y del funcionariado, donde la innovación y la creatividad no son posibles. Los felices emprendedores, erigidos en ciudadanos modelo, proclaman la alegría –y, sobre todo, la libertad- con la que se vuelcan en sus empresas, nacidas, a menudo, en los viveros de las propias universidades públicas. Afirman, además, que, como la inmensa mayoría de los becarios que les escuchan, nunca habían pensado que iban a llegar tan alto.

Las actividades en pequeños grupos, por su parte, parecen sacadas de un manual de formación para comerciales. Los discursos de los “dinamizadores” aparecen salpicados con la terminología anglosajona del marketing y de las recetas para la gestión de recursos humanos. El mensaje central es que a los doctores recientes les llega la hora de venderse, de circular como un producto intercambiable por el mercado laboral, compitiendo entre ellos y tratando de hacerse imprescindibles para unos empleadores que, por el secular retraso y la estrechez de miras de nuestro empresariado, no valoran lo suficiente su perfil. Un perfil que, por otro lado, se desvincula absolutamente del ámbito de especialización de cada uno, de su condición de expertos en algo, porque en realidad las empresas demandan otras cosas. Así, el trabajo realizado durante el doctorado pierde toda sustantividad y es reducido a una apariencia de habilidades procedimentales: lo único que demuestra es que la persona es disciplinada y capaz de esforzarse en algo durante cuatro años. Las demandas de los empleadores del sector privado serán, por tanto, las únicas que determinarán la dirección de los esfuerzos futuros, y el doctor, todo ambición y dinamismo, es el responsable único de su propia flexibilidad y adaptación. Para ello, en todo caso, las “Jornades Doctorials” le proporcionan una caja de herramientas más bien burda e intelectualmente pobre, una especie de recetario sobre cómo redactar un curriculum o una carta de presentación, cómo hablar en público e incluso cómo confeccionar un póster científico. En definitiva, todo un dispositivo estandarizador que buscar imponer modelos hegemónicos en el proceder de la investigación y, sobre todo, en la posterior inserción laboral de los doctores. Nada, por otro lado, que los participantes en las “Jornades Doctorials” no hayan aprendido durante sus experiencias anteriores en el mundo del trabajo, a menudo ganándose el sustento durante la realización de sus estudios antes de obtener la beca. Sin embargo, se insiste en tratarles como completos inexpertos en el arte de buscar empleo. En el ranking de las obscenidades se llevan la palma las instrucciones sobre el uso de los contactos y las relaciones para perseguir los propios intereses, y también sobre la cosmética que ha de aplicarse a un curriculum para que resulte más competitivo, incluyendo, si hace falta, algunas mentirijillas sin importancia.

La metodología aplicada en las “Jornades Doctorials” tiene los ingredientes perversos de la dinámica de grupos. Los participantes llegan sin mucha idea de lo que allí va a ocurrir, en todo caso con alguna referencia vaga de los compañeros que asistieron en años anteriores. La subdivisión de los participantes, al principio desconocidos entre sí, en pequeños grupos heterogéneos pretende sacar partido de las simpatías y afinidades que surgen naturalmente durante la convivencia durante cuatro días. Se promueve la cohesión y la identificación grupal para aplacar los ánimos más bien hostiles con que muchos llegaron el primer día. Si bien, como es evidente, no se logran grandes cambios en las convicciones más firmes de las personas, sí que se neutralizan en cierta medida las resistencias más abiertas, permitiendo la gestión de un gran grupo que, al fin y al cabo, está encerrado contra su voluntad.

Pero esto no significa que una parte de los participantes no expresen su desacuerdo con la versión hegemónica de lo que debe ser el futuro de un doctor. En el propio grupo pequeño hay espacios para la expresión de la disidencia, que es canalizada a duras penas por los “dinamizadores”, a costa de su propia capacidad de resistencia psicológica, en un contexto en el que desempeñan un rol de parachoques. En efecto, ha habido grupos que se han negado a diseñar un producto innovador, o que lo han hecho en clave satírica, personas que han boicoteado alguna actividad (obligatoriamente) lúdica proponiendo una alternativa mucho más atractiva, e incluso algún pequeño motín nocturno con reivindicaciones festivas. Pero el descontento raramente trasciende estos límites y se propaga a las situaciones más oficiales. En estas se observa una aparente armonía, una conformidad monolítica en la que las disidencias toman forma de resistencia silenciosa: alguien lee un libro en lugar de escuchar al ponente, alguien se escapa al servicio durante un tiempo sospechosamente largo, alguien escucha música con unos pequeños cascos, o incluso algún becario soñoliento, tras los excesos de la última noche, no duda en tumbarse a dormir discretamente sobre la moqueta. Los organizadores gestionan todas estas evidencias con pequeñas negociaciones y algún incentivo en especie, ansiosos de que todo quede en nada y de que, una vez más, las “Jornades Doctorials” se cierren proclamando el éxito rotundo que justificará su reproducción absurda al año siguiente.

En definitiva, el mensaje de las “Jornades Doctorials” contiene el sesgo de la confusión, hoy tan generalizada, entre investigación e innovación, entre ciencia y tecnología, entre conocimiento y utilitarismo, con el reduccionismo que provoca valorarlo todo desde el punto de vista de la aplicación y la rentabilidad. Se sostiene que los becarios han contraído una deuda con la Generalitat y, a través de ella, con la sociedad, y que por ello deben apresurarse a crear empresas que contribuyan a la prosperidad económica del país. Aparentemente, la actividad realizada durante el doctorado no es una contribución capaz de saldar esa especie de deuda terrible: una muestra más de la desvalorización del contenido y la sustancia de las propias tesis. En todo caso estas, si han sido estratégicamente concebidas desde el principio, han de ser el trampolín que catapulte a los doctores al sector privado. Entran aquí en juego los tentáculos empresariales que irrumpen en la Universidad o en los centros públicos de investigación, en forma, por ejemplo, de convenios universidad-empresa. Se trata en muchos casos de estrategias privatizadoras de lo público que, en un proceso descrito como ideal en la doctrina oficial de las “Jornades Doctorials”, acaban dando como fruto el nacimiento de empresas “de base tecnológica”. Los doctores “no tecnológicos” tienen, por tanto, poco que decir en este orden de cosas. Y lo mismo ocurre con todos aquellos biólogos, físicos o incluso ingenieros que tienen el defecto de carecer totalmente de vocación emprendedora. Que también los hay.

Irene Sabaté Muriel
becaria predoctoral de la Generalitat de Catalunya

Pequeño ejemplo sobre la precariedad en España

Hoy he recibido mi primera paga inglesa, que cubre lo que he trabajado (con productividad cero, por cierto, porque estoy aprendiendo, pero esto no cuenta para este ejemplo) desde que llegué el día 10 hasta el próximo 31 de julio. En 22 días he cobrado el doble que cualquier mes de mis diez años de vida laboral en España o México hasta el momento (incluyendo tres con contrato y cuatro de becario predoctoral en la universidad). Aún así mis amigos que viven en inglaterra me dicen que tengo un sueldo bajo…

Después de la tesis

Hace mucho tiempo que tengo pensado escribir un post con este título, más o menos tres meses. Por aquel entonces estaba escribiendo la tesis como poseido por absenta inspiradora. Aún no sabía cuándo podría leerla o si llegaría a tiempo al 30 de junio. Un límite máximo medio impuesto por temas burocráticos que hoy ya no tienen demasiado sentido. Hoy hace una semana que la leí, por cierto, y aunque todavía no soy doctor, porque no tienes el grado hasta que pagas los 175 euros del título, ya puedo decir que he terminado este periplo.

Decía que hace tres meses, cuando pensaba escribir ésto, no esperaba en absoluto que la búsqueda de un futuro después del abismo de la tesis me llevara a tener que elegir entre Barcelona o Cambridge, universidad o empresa.

Hace más o menos un año empecé a preocuparme por lo que haría después de la tesis, entre otras cosas porque pensaba que iba a terminar en septiembre de 2006 y no hace una semana, como ha sido. Recibí un mail con una oferta de trabajo que mandaba una empresa inglesa de selección de personal especializada en buscar gente para programar gráficos por ordenador y videojuegos. Mandé mi curriculum sólo para ver cómo lo recibían. Desde entonces, cada dos o tres meses me mandaban ofertas que se ajustaban a mi perfil. Yo les fui dando largas al ver que mi tesis se retrasaba considerablemente. Así llegó marzo y aparecieron las convocatorias del programa Juan de la Cierva. Tenía las codiciones para entrar menos dos, las cuales podría conseguir con algo de esfuerzo: una, una universidad que me quisiera acoger los tres años del contrato, y dos, debía terminar antes del 30 de junio. En el grupo de multimedia de la Pompeu Fabra en Barcelona accedieron a presentar los papeles conmigo y durante cinco semanas en marzo y abril estuve escribiendo para poder presentar antes de mayo y dando tiempo a los dos meses de burocracia antes de la lectura.

Mientras tanto me volvieron a enviar un mail desde Inglaterra, y esta vez me pillaron de buenas, cuando ya había visto la luz al final del túnel. Accedí a ir a una entrevista el 9 de mayo.

Presenté toda la documentación de la tesis el 2 de mayo y ese mismo día me entrevisté con la gente de la Pompeu, donde me dijeron que, independientemente de una resolución positiva o negativa de la Juan de la Cierva (prevista para octubre, por cierto), me podían contratar en cualquier momento porque tenían dinero de varios proyectos. Una semana después fui a Cambridge y, como sabéis, también resultó positivo.

La decisión no fue difícil, pero sí que pensé mucho esas semanas. La opción de Barcelona no estaba mal. Significaba volver a mi ciudad, cerca de mi familia y de mis amigos, con todas las facilidades que eso proporciona sobre la vida social. El sueldo no estaba mal, claro que después de ser becario cualquier mejora es impresionante, pero, después de comparar, te das cuenta de que el sueldo de un doctor en España siempre será bastante inferior al de un licenciado o ingeniero con cinco años de experiencia en la empresa. No es un secreto, el Juan de la Cierva ofrece un contrato de tres años con un sueldo de 24750 euros brutos, y eso es lo que me ofrecían en la Pompeu. Había otras ventajas, como la libertad y tranquilidad que da un trabajo en la universidad, o lo relativamente fácil que puede resultar una mudanza desde Girona.

Cambridge, en cambio, ofrecía un mayor reto: un nuevo cambio de país, la vuelta a la empresa privada y un sueldo bastante más elevado. Si éramos capaces de pasar por encima de las comodidades de quedarnos cerca de casa, la opción está clara, y Estela me ayudó mucho en la decisión. Otro posible argumento en contra es que sí, el sueldo es mayor, pero no cunde porque las cosas cuestan más en Inglaterra. Sí, es cierto, pero ¿sabéis cuánto cuestan las casas que estamos mirando de alquiler en Cambridge? (Sí, casas, pequeñitas, con dos habitaciones, pero casas al fin y al cabo, con jardincito y garage). Pues más o menos 800 libras. ¿Y un piso de dos habitaciones en el Born en Barcelona? 1200 euros. Exactamente lo mismo. Y allí cobraré casi el doble.

Nada, que luego nos quejamos de la fuga de cerebros, pero es que cuando un doctorando tiene una beca de 1100 euros al mes (el que tiene suerte), con la perspectiva de que probablemente se le acabará la beca sin haber acabado la tesis y tendrá que trabajar gratis hasta la lectura (ese ha sido mi caso, que mi último sueldo cayó el 30 de marzo, y sin derecho a paro estos meses, y eso que he tenido la suerte de tener un sueldo de un proyecto durante 9 meses, que mi beca acabó en junio del año pasado), y luego el sueldo de un doctor es ridículo comparado con lo que ofrecen fuera, pues te armas de valor, dices adiós a la familia y los amigos, y a vivir una nueva aventura al extranjero a los treinta y tantos. Manda huevos.

Dos cartas del exdirector de investigación de la Generalitat

Decía ayer que el tema continuaría. Antes de meterme con la dimisión del otro director, el de universidades, copio dos cartas que el exdirector de investigación ha difundido.

La primera es en castellano y está incluida en el artículo que comentaba ayer:

Apreciados colegas:

A principios de diciembre de 2006 recibí la invitación de incorporarme, con inmediatez, al cargo de Director General de Investigación en el nuevo Departamento de Innovación, Universidades y Empresa. Acepté con la intención de retomar los proyectos iniciados por el tripartito y que quedaron en suspenso tras la expulsión de ERC de aquel gobierno. Por otra parte, se abría la posibilidad de impulsar el sistema catalán de ciencia y tecnología tomando como base una Agencia Nacional de Investigación que coordinase políticas de centros y de recursos humanos. Las cosas no han ido como pensé que irían… El desmantelamiento de lo que quedaba del DURSI ha sido excesivo. El nuevo presupuesto no cubre el crecimiento vegetativo de las iniciativas existentes y nos sitúa lejos de los objetivos del Plan de Investigación e Innovación. El rechazo, por parte del Departamento de Economía y Finanzas del Plan de Infraestructuras de Investigación propuesto por la Dirección General de Investigación, implica un paro de las inversiones. El acuerdo de Gobierno de 30 de octubre de 2006, que limita la creación de fundaciones, se ha convertido en un instrumento contra el modelo catalán de investigación. El freno de los contratos programa de los centros de investigación existentes, y de la creación de nuevos centros pendientes, es lamentable. El freno a una Ley de la Ciencia que ya había sido pactada y que aspiraba a ser una herramienta para crear la Agencia Nacional de Investigación, no tiene sentido. También es inquietante la promoción de un pensamiento que discrimina entre una supuesta investigación básica y una supuesta investigación aplicada… Este contexto y contradicciones puntuales (…) me llevó a presentar la dimisión, que se concretó formalmente el día 6 de marzo.

La segunda es en catalán y la he recibido hoy por correo electrónico de la lista de drecerca:

Barcelona, 17 d’abril de 2007
“Diuen que va estar bé guanyar la batalla,
Doncs jo dic que també va estar bé perdre-la.
Les batalles es perden amb el mateix coratge que es guanyen.”

Walt Whitman “Fulles d’herba”

Amigues i amics de la DGR, AGAUR, CIRIT, aquests han estat uns anys molt intensos. Ara comencem una nova etapa, simplement diferent. En qualsevol cas podem dir que nosaltres estàvem allà i allí, tal com diu el discurs de l’Enric V (acte 3, escena 3) de Shakespeare, just abans dels fets d’Azincourt: podeu repassar-ho. El dia de Sant Crispí estàvem allà, i allí, vam contribuir amb el nostre esforç. La petita epopeia ha estat trepidant; tot una aventura. Nosaltres “estàvem” i vam col·laborar amb el Mare Nostrum i el Sincrotró. Estàvem i vam veure créixer els 12 instituts que es van transformar en gairebé 40 i encara més amb els pensats. Estàvem quan els becaris esdevingueren contractats, quan es va obrir una eixida pels Ramons (i Cajals), quan es va potenciar l’ICREA junior, quan Beatriu de Pinós va entrar a universitats i empreses… Estàvem quan es van generar noves convocatòries, amb nous conceptes i criteris. Estàvem amb els Ictineus, en el fragor de la llei de la ciència, i els SGR, i el PRI, i en els esgotadors CARHUS, en el CERCA i moltes altres coses, ara ja fugisseres en la memòria… Estàvem allà i allí, i això fa que entre tots els que vam participar en l’aventura hi hagi uns llaços inesborrables.

No cal ni dir que per a mi va ser un moment de gran il·lusió poder reincorporar-me a la DGR per intentar reactivar el projecte. Les condicions però havien canviat i les expectatives no s’han complert. Ni en el referent a articular una política de conjunt amb l’entorn de recerca (AGAUR, FCRI, CTC, ICREA, CIRIT…), ni en el rellançament del que havien estat estructures del DURSI. Les condicions exògenes tampoc han estat bones, el mobbing del Departament d’Economia i Finances contra els contractes programa dels centres, la creació de noves fundacions, i en definitiva el finançament, també han estat cops durs, així com l’increment insuficient del pressupost i el bandejament del Pla d’Infraestructures de Recerca. També la falsa dialèctica entre recerca bàsica i recerca aplicada ha estat preocupant. Quan em vaig reintegrar pensava que simplement podríem continuar avançant a tota velocitat des del punt en que ho havíem deixa’t, i això era factible i m’interessava. Altra cosa és tornar a començar gairebé de zero en un Departament que no sé si té prioritats en la recerca… A tot això, com a republicà i nacionalista, la deriva del govern Montilla aviat em va semblar preocupant…

Fa tres anys, en una reunió dramàtica amb els directors d’institut, els vaig explicar que no tenien ni contracte programa, ni plurianualitats, ni augments. Els vaig dir que això canviaria amb les esquerres al poder, i que si no, tractarien el tema amb un altre director de recerca. Podeu imaginar-vos la meva perplexitat davant de la possibilitat de repetir la reunió tres anys després, i explicar als directors que el Departament d’Economia ha retornat els contractes programa, que no hi ha plurianualitats i que no sabem si podrem respectar els augments pactats…

Aquest panorama difícil va influir en la meva dimissió, que es va precipitar per causa d’un conflicte aparentment menor en l’Institut d’Arqueologia Clàssica de Tarragona, que jo entenia com un tema d’ètica i estètica, i que palesava punts de vista diferents als del conseller Huguet. En evidenciar-se diferències de concepció sobre la política de recerca, vaig considerar que el més normal, i oportú, per no entorpir la política del Departament, era dimitir sense soroll, amb normalitat i responsabilitat i donant temps suficient per organitzar el relleu. Ara després de 100 dies molt difícils m’ha arribat el moment de continuar el compromís amb el país, des de la societat civil i des de la producció científica, tecnològica i cultural.

En qualsevol cas també us vull agrair aquests darrers cent dies que hem lliurat amb força i honor. Tot i les dificultats hem aconseguit inversions per tirar endavant tres noves grans infraestructures científiques i tècniques (Biologia Estructural i Proteòmica, Plataforma Mouse Clínic i CIMNE), hem arribat a acords importants amb la República Francesa que permetran inversions conjuntes en centres de recerca sobre càncer; hem rellançat els instituts frenats pel govern anterior: el de Ciències del Clima i el VIRVIG, i hem rescatat els quatre centres de ciències humanes i socials que havien quedat bandejats. Hem tirat endavant el pressupost i gairebé podem dir que hem sortejat tots els avatars derivats dels remodelatges de personal, i el que és més important, hem tingut una bona convivència, i malgrat els canvis, entrades i sortides, estic del tot segur que la DGR continuarà essent la millor unitat de la Generalitat.

Moltes gràcies a totes i tots i perdoneu si alguna vegada no he estat a l’altura de les circumstàncies.

Espero que tindrem ocasió de compartir els bons records de les jornades de Sant Crispí, i Sant Crispinià, que hem viscut.

Ben cordialment.

Xavi Hernàndez.

Estas cosas, a dos meses de ser doctor y sin una idea clara de lo que quiero hacer después, pues me preocupan, y mucho.

Ruido de pipetas en las poyatas catalanas

Me llegó ayer por correo electrónico desde la lista de drecerca (asociación de jóvenes investigadores de Catalunya) un artículo tan interesante como inquietante. Procedo a poner algunos extractos, pero recomiendo leerlo completo (a quien le interese la política científica) en la web.

La ciencia catalana pierde la cabeza

Nadie quiere ser director general de Investigación en Cataluña. Nadie ha dicho por qué, pero muchos empiezan a sospecharlo. Mientras, se empieza a oír ruido de pipetas en las poyatas catalanas.

[…]

La desaparición del DURSI ha traído consigo una nueva estructura administrativa y, con ella, una objetiva pérdida de peso de la política científica y de sus instrumentos. A todo ello hay que añadir un reguero de hechos, declaraciones y rumores que no hacen otra cosa que alimentar a la bestia de la desconfianza con respecto a los actuales gestores.

[…] (se incluye la reproducción de un mail del anterior director de investigación (quien ha dimitido recientemente) que no tiene desperdicio) […]

Dado que su posicionamiento [del exdirector Francesc Xavier Hernàndez Cardona] era conocido y que su marcha constituía un hecho anunciado, hace meses que desde la Generalitat se anda buscando a alguien que lo relevase con garantías. Nadie de los expertos reconocidos y respetados en el mundo de la política científica ha aceptado.

[…]

Entre pasillos se comenta que el exceso de celo político, así como un “notable desconocimiento” de las claves que deberían impulsar cualquier política científica, están en la raíz de las negativas. Como consecuencia, se ha tenido que recurrir a segundas y terceras opciones.

Las preguntas que se acumulan re resumen en una: ¿Han aceptado estos candidatos las razones que han llevado a otros a dimitir o a declinar? Y si me permiten, añado otra: ¿Alguien sabe de política científica entre los que mandan ahora en Cataluña?

Algunos sectores de la comunidad científica han mostrado ya su disconformidad con todo lo que está ocurriendo. Es más, están anunciando movilizaciones y actos de protesta, puesto que entienden que todo lo que se ha construido corre el riesgo de desvanecerse en pocos meses. La modernidad con la que se pretende impulsar la ciencia en Cataluña tendrá eso. Mientras, ruido de pipetas se oye en las poyatas catalanas, las de los centros de investigación y de las universidades. Por algo será.

Extractos del artículo La ciencia catalana pierde la cabeza, de Xavier Pujol Gebellí.

Esta historia tiene una seguna parte muy interesante, un titular de una sola línea Ramon Moreno nou director general de Recerca.

Sólo me falta el continuará…

La manifestación de los precarios en Madrid

Empiezo con uno de mis videos:

No ha habido un gran eco en los medios, especialmente los audiovisuales (ningún informativo de televisión nos hizo caso) En los medios escritos sí han dicho algo. Empiezo con la viñeta de hoy del gran Forges, y sigo con enlaces a las noticias:
Forges El País 22 mayo 2006

Otros blogs, fotos y demás: